Francisco al Parlamento Europeo

¿Qué puede decir un Papa americano al Parlamento de la Unión Europea? Pudiera ser esta una pregunta obligatoria luego de ver la noticia sobre la visita del Papa Francisco a esta importantísima Institución, a la cual fue invitado este martes 25 de noviembre del presente. Importante por varias razones, entre otras porque: es sólo la segunda vez que un Papa acude a una cita de tal magnitud, luego de que hiciera lo mismo San Juan Pablo II (11 de octubre de 1988); porque a través de los 28 Estados representados en esa Institución habló de modo especial a los quinientos millones de ciudadanos representados; porque habló dijo, como Pastor, que quiere dar un mensaje de esperanza y aliento; porque siendo el sucesor de Pedro pretende contribuir a la edificación de Europa y dicha «contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento», y apela al testimonio de la historia; el Papa lo dijo durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso a Roma a pregunta expresa: «¿ha viajado a Strasburgo en su corazón como Sucesor de Pedro, como Obispo de Roma o como Arzobispo de Buenos Aires?». A lo que respondió: «La memoria es de Arzobispo de Buenos Aires, pero ya no existe. Ahora soy obispo de Roma y Sucesor de Pedro, y creo que viajo con aquella memoria pero con esta realidad: viajo con estas cosas. Para mí Europa, en este momento, me preocupa; está bien para ayudar que yo vaya adelante, y esto como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro: ahí soy Romano». Esto significa que Francisco es Romano, Argentino, Mexicano…

Por tal razón, su Magisterio de este encuentro vale para todo el orbe católico, también para México, y en este momento de dolor que vive nuestra patria sus palabras nos dan luz y esperanza, no sólo a Europa, también a nosotros. El mensaje central del Papa giró en torno a la dignidad y trascendencia de la persona humana, nada que no sea, por otra parte, Magisterio de la Iglesia.

Podemos resaltar algunas frases del Papa. Advirtió que hoy «persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven». Esto lo dijo haciendo referencia al fenómeno de la globalización en todos sus aspectos, incluido el económico y financiero, el político y democrático, al afirmar y pedir a los eurodiputados: «mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real –fuerza política expresiva de los pueblos– sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece». Pues dijo: «¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder?»; y denunció también: «no podemos olvidar aqui las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos». Si Francisco dejara de ser popular en ciertos ambientes sería comprensible.

Sí, muchos de esos «imperios desconocidos» son europeos pero llegan a todo el mundo, han perdido propiamente nacionalidad, las grandes transnacionales muchas veces no tiene patria, sólo intereses. ¿Existirán también en México? ¿Tendrán que ver de algún modo con la violencia de los últimos años en nuestra patria? Hay que ver los procesos de violencia en otras partes del mundo y los intereses que han estado en juego en esos sitios. Jesucristo dijo en cierta ocasión, cuando le interrogaban a propósito de la llegada del Reino y su juicio inminente: «donde está el cadáver, allí se juntan los buitres» (cfr. Mt 24, 28). El Papa dijo a los políticos europeos, y no sólo a los europeos creemos, «promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos».

Francisco ya es Romano, Europeo, Universal y, al término de su servicio (quiera Dios falte mucho para eso) no dejará Roma, permanecerá ahí para siempre, entre su gente. Es característica de los santos, del cristiano en general, sentirse en casa en cualquier lugar y por lo tanto asumir responsabilidades en el servicio: San Antonio de Padua no nació en Padua, Teresa de Calcuta no nació en Calcuta… Los santos también pierden en cierto modo su nacionalidad, pero por motivos distintos de esos «imperios desconocidos».

Pbro. Filiberto Cruz Reyes

30 de Noviembre de 2014

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