
Esta fotografía es del año 1989, cuando arribó a nuestra Diócesis Mons. Mario de Gasperín Gasperín como VIII Obispo de Querétaro el 5 de Mayo de 1989, luego de 31 años de episcopado de Mons. Alfonso Toriz Cobián (desde el 17 de mayo de 1958). En ella aparecen de izquierda a derecha: El Padre Primo Pérez Rubio; Mons. Florencio Olvera Ochoa; Mons. Mario de Gasperín Gasperín; el Padre Domingo Díaz Martínez y el Padre Fidencio López Plaza.
Desde entonces muchas cosas han pasado: el Padre Primo era el Rector de nuestro Seminario Diocesano; luego fue párroco en Tequisquiapan en la única parroquia de entonces, Nuestra Señora de la Asunción; y en ese periodo recibí la Ordenación sacerdotal; posteriormente fue nombrado párroco de Nuestra Señora del Rosario del Rayo, y ahí le sorprendió la muerte.
Quien era el Vicario General el 30 de noviembre de 1992, Mons. Florencio, fue consagrado como XI Obispo de Tabasco, eligiendo por lema: “Jesucristo ayer, hoy y siempre” (Hbr 13, 8)); luego el 21 de marzo de 2002 fue enviado como el X Obispo de Cuernavaca. Ya Obispo emérito se retiró a vivir a Tequisquiapan, en donde al morir mi padre en 2020, ya anciano y enfermo y en plena pandemia de COVID, me acompañó en la Misa exequial, un gesto de generosidad de su parte que agradeceré eternamente. Murió el 20 de diciembre de ese mismo año, a un mes de haber arribado Mons. Fidencio quien le asistió pocos días antes de fallecer.
Mons. Mario terminó su ministerio y luego vino el IX Obispo, posteriormente al quedar vacante la sede fue elegido Administrador diocesano hasta entregarle la diócesis a Mons. Fidencio el 19 de octubre de ese 2020.
Hoy Don Mario sigue iluminándonos con su experiencia y sabiduría.
El Padre Domingo era el responsable de la Pastoral Social. Recibió la ordenación sacerdotal de manos de Mons. Alfonso Toriz; nombrado IV Obispo de Tuxpan, Ver., eligió como lema episcopal “El Señor es mi fuerza” y fue consagrado el 1 de mayo de 2002. Trasladado a Tulancingo, Hgo., tomó posesión como el II Arzobispo el 31 de julio de 2008 y sigue siendo su pastor.
Del Padre Fidencio era el responsable del SEDEC (Secretariado de Evangelización y Catequesis). Posteriormente Don Mario lo nombró el primer párroco del Cristo de las Bienaventuranzas en la Colonia Menchaca también un 19 de octubre, pero de 1989, en donde tuve el gusto de aprender de él trabajando ahí como seminarista un año. Luego fue párroco de Santo Tomás, en Tierra Blanca, Gto; trasladado posteriormente a la Parroquia de Pentecostés en la ciudad de Querétaro y nombrado Vicario de Pastoral. Recordemos que fue consagrado el 20 de mayo de 2015 como el V Obispo de San Andrés Tuxtla, Ver., y como ya dijimos, desde el 19 de octubre de 2020 en medio de nosotros felizmente como nuestro X Obispo.
Desde 1989 el mundo también ha cambiado drásticamente: ese mismo año, en noviembre, cayó el muro de Berlín; en la década de los 90s las Alemanias se unifican; Mandela pasó de la cárcel a ser presidente de su país; fue el fin de la Unión Soviética; nació Dolly, la primera oveja clonada; llegó el Euro; el Papa Juan Pablo II visita Cuba; la telefonía celular revolucionó las comunicaciones, etc.
Para el siglo XXI baste decir que inició con el atentado de las Torres Gemelas, que nace Facebook y la pandemia de Covid.
Como han dicho nuestros Obispos, no es una época de cambio, sino un cambio de época, en la que las herejías son antropológicas.
En los años 90s en el ambiente militar, y luego en el empresarial se empieza a hablar del concepto VUCA, acrónimo de cuatro palabras en inglés que se han traducido como Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad; para describir el entorno actual de cambios muy rápidos y escenarios complejos. Se le ha llamado también “sociedad líquida” (Bauman).
Frente a este ambiente surgió la tendencia de querer planificar, programar, todo. La Iglesia no fue ajena a esta tendencia. A partir de la llegada de Don Mario se empezó a hacer realidad un deseo del presbiterio: contar con un Plan Diocesano de Pastoral; así, vieron la luz los Vicarios Episcopales de Pastoral: en ese entonces, el Padre Rogelio Cabrera López, quien luego sería Obispo de Tacámbaro, Tapachula, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y hoy de Monterrey y Presidente de la Conferencia del Episcopado de México, de quien tuve el honor de ser su Vicario Parroquial en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; luego le sucedió en la Vicaría de Pastoral el Padre Juan Manuel Pérez Romero, que de Dios goce; llegó el Tercer Vicario de Pastoral en la persona del Padre Fidencio López Plaza; y así, hasta el actual, el Padre Rogelio Olvera.

También desde el principio de estas corrientes de Planeación hubo cuestionamientos: ¿acaso tiene sentido hacer planes en un contexto en el que confiamos en el Espíritu Santo, que “sopla donde quiere” (Jn 3, 8)? ¿Hasta qué punto podemos dejarnos conducir por la razón humana, dados nuestros defectos y nuestra inclinación al pecado? Y visto el ambiente VUCA ¿podemos de verdad ponernos a hacer planes?
Esta era tecnocrática tiene poco en cuenta la dimensión afectiva, la sabiduría y la intuición interior. La práctica actual de la planificación estratégica frecuentemente gravita en torno a lo que es cuantificable, estereotipado, inequívoco y controlable. A veces el proceso emprendido tiene connotaciones mecánicas, burocráticas y superficiales, y está carente de un diálogo real, de reflexión crítica o pensamiento estratégico. Y en el contexto de la era digital, existe el riesgo que estas tendencias aumenten más.

¿Qué nos dice la Iglesia frente a todo esto?
Está la luz que el Papa Francisco nos manifiesta: la sinodalidad. Es el Espíritu Santo nuestro guía, que destruye nuestros planes y los reorienta.
En la Relación de síntesis de la 1a Sesión del Sínodo de la sinodalidad en octubre de 2023 se subraya la importancia del discernimiento, como también del reconocimiento y de la valoración de los diversos carismas presentes en la comunidad cristiana: “Es importante que la práctica del discernimiento se realice también en el ámbito pastoral, de modo adecuado a los contextos, para iluminar lo concreto de la vida eclesial. Esta permitirá reconocer mejor los carismas presentes en la comunidad, para confiar con sabiduría deberes y ministerios, y proyectar a la luz del Espíritu Santo los caminos pastorales”.

Señor Obispo, llevo dos años en la comunidad tratando de conocer la realidad, los dones y carismas, la historia de nuestra parroquia. Estamos en un proceso de discernir la renovación del Consejo Parroquial de Pastoral.

Sea Usted bienvenido a esta su casa en nombre del Consejo Parroquial de Pastoral y de toda la comunidad parroquial a quien representa, necesitamos de su palabra y caridad. Estamos a sus órdenes llenos de alegría por su Visita Pastoral.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Párroco
En la Sede de la Parroquia de la Sagrada Familia
Colonia Jardines de la Hacienda, Santiago de Querétaro, 24 de abril de 2024