Homilía Misa en CISAV, 18 Diciembre 2024
Jr 23, 5-8; Sal 71; Mt 1, 18-24
Entrañables hermanos: Se acerca el fin del año. O mejor, nos acercamos cada día más a nuestro fin; fin en una doble acepción: nuestro fin cronológico y nuestro fin teleológico; nuestro encuentro definitivo con el Dios-con-nosotros que se ha hecho carne, por eso es menester como pide nuestro Obispo, Mons. Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro: “discernir lo que el Buen Pastor nos pide hoy, reconociendo, interpretando y haciendo opciones valientes y oportunas” (2 Carta Pastoral n. 5), es decir, transitar entre la parresía y el kairós en la historia de cada día, pues no tenemos otra, así como está, en este México violento y lleno de ambiciones, de juventud y esperanza, a casi cien años de la cristiada como testigo invisible de un régimen ubicuo y omnímodo que busca segar la vida desde su mismo inicio y deja Títulus sobre las cruces o cartulinas en los cuerpos descuartizados que pretenden dar razón del motivo de las atrocidades.

Con el Misterio de la Encarnación el Eterno se hace temporal e irrumpe en la vida cotidiana de María y José, para trastocar sus planes personales y elevarlos haciéndoles partícipes del paso de la génesis a la palingénesis, de la creación a la recreación.
La vida de José se inscribirá en el camino de Moisés y Jacob, en la experiencia del encuentro con el Divino, donde sus vidas llegarán a través de la escucha, la visión y el sueño teofánico a lo afirmado por Jacob al contemplar la escalera que iba de la tierra al cielo: “¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!” (Gn 28, 17). El Espíritu Santo hará del vientre de María la nueva zarza ardiente (cfr. Ex 3, 2-3), la nueva casa del Dios-hombre que alzado en la cruz será como la nueva escalera alzada al cielo.
Moisés era el hijo (adoptado) de la hija del Faraón, el Niño que nacerá será el Hijo de la Hija de Sión, será Hijo muy amado de Dios, Hijo adoptivo de José; será el nuevo Moisés que guiará a la comunidad creyente al nuevo y definitivo éxodo.
Ese niño que nacerá del Espíritu Santo y de María, quien tenía sus propios planes de vida y los trocó para aceptar la voluntad de Dios, llegará a ser “Ese Cristo con el corazón traspasado y ardiente, es el mismo que nació en Belén por amor, es el que caminaba por Galilea sanando, acariciando, derramando misericordia, es el que nos amó hasta el fin abriendo sus brazos en la cruz. En definitiva, es el mismo que ha resucitado y vive glorioso en medio de nosotros” (DN 51).
CISAV, felicidades por tu caminar de este año 2024, por tu mirada atenta para reconocer tu entorno e interpretarlo en un estado de “sueño teofánico” en los temas cruciales de la vida, la justicia, la violencia, la solidaridad, la paz, etc. Que tu contemplar sea siempre con los pies descalzos, en diálogo abierto y respetuoso con todos, de manera especial con quienes piensan diferente.
Cada miembro de esta amada Institución debe recordar que su trabajo cotidiano no es solo una profesión a desempeñar cabalmente, sino una vocación que implica la vida toda, es un arriesgar la existencia al estilo de María, buscando discernir el momento oportuno, preciso y único (kairós) tomando deciciones valientes (parresía) a contracorriente de los cantos de sirenas de la moda ideológica, de los intereses meramente humanos, para ser unos “intelectuales con olor a oveja”, a pueblo sencillo; que tu voz anuncie siempre la fraternidad, la paz, la concordia, la verdad, la vida; con claridad, con caridad, para que tu vida sea siempre como la de San José que “hizo lo que le había mandado el ángel del Señor”.
Gracias a todos los bienhechores que hacen posible este sueño de comunidad que desde la fe busca entender.
Gracias por permitirme caminar con Ustedes,.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Sede del CISAV, Santiago de Querétaro, México.