Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo
2 Sam 5, 1-3; Sal 121; Col 1, 12-20; Pc 23, 35-43
Estimados hermanos en Jesucristo:
Si leyésemos el texto del Evangelio que hemos escuchado hoy directamente en todo su contexto, leeríamos que dice: “Y estaba el pueblo contemplándole (Theoron…) burlándose también los gobernantes (arjontes: que puede referirse a la autoridad de su tiempo: tanto militar, religiosa y civil)), diciendo: a otros salvó, sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo de Dios, el escogido…”.

La palabra griega que se usa en el texto original es “theoron” que puede significar: ser espectador, contemplar, mirar; observar, ver con interés y atención, (Mt. 27, 55; 28, 1); contemplar mentalmente, considerar, (Hebreos 7, 4); ver, percibir, (Mc. 3,11); para llegar a un conocimiento de (Jn. 6, 40); que proviene del hebreo experimentar, sufrir (Jn. 8, 51 “muerte de ningún modo verá para siempre”).
El Señor Jesús nos contempla desde la cruz, desde lo alto del sufrimiento; desde donde se ve con claridad los niños asesinados por “balas perdidas”, a los jóvenes reclutados para matar a sus propios hermanos, desde donde las madres buscadoras miran al horizonte intentando vislumbrar el rostro del hijo amado, desde donde se ven los limoneros talados y derribados por manos asesinas; también los jóvenes aplastados por las botas de “granaderos” que “no existen”. O como dirían nuestros obispos de México: “Queremos honrar hoy la memoria de los más de 200 mil mártires que entregaron sus vidas defendiendo su fe: Niños, jóvenes, ancianos; campesinos, obreros, profesionistas; sacerdotes, religiosos, laicos; el México heroico de los cristeros que dieron su vida por una causa sagrada, por la libertad de creer y de vivir según su fe, todos ellos escribieron una página luminosa en la historia de la Iglesia universal y de nuestra patria” (Mensaje al Pueblo de Dios en México, CXIX Asamblea Plenaria del 10 – 14 de noviembre de 2025, n 2)); esto al recordar la entrada en vigor de la llamada “Ley Calles” que desató la persecusión religiosa en 1926, apenas unos unos meses depués de la proclamación de la Solemnidad de Cristo Rey y que suscitó el levantamiento armado conocido como la “Resistencia cristera” en 1927.
Fue el 11 de diciembre de 1925 que el Papa Pío XI declaraba con la Carta Encíclia “Quas primas” que “se debe honrar con fiesta propia y especial a Cristo como Rey de todo el género humano”.

Al contemplar la historia vemos cómo los imperios se van sucediendo: Babilonia, Persia, Alejandro Magno, los Romanos, etc., una ideología tras otra , todas pretendiendo ser casi divinas; todas tratando de imponerse finalmente por la fuerza. En el fondo está la misma tentación que el demonio ofrece a Jesucristo: “sálvate a ti mismo”. ¿Acaso no es el egoísmo y el deseo desordenado de poseer lo que lleva a tanta violencia y al espectáculo (“theoron”) de tanta muerte? El deseo de poseer el bastón de mando con el que se golpea al hermano es reprimido por las manos de Cristo clavadas en la cruz, Dios no golpea.
Cuando uno de los malechores crucificados con Jesús le dice “Señor, cuando llegues a tu reino, acuérdate de mí”, Jesús le contesta: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Ese “hoy” aparece también en el Evangelio cuando dicen los ángeles “hoy les ha nacido un Salvador” (Lc 2, 11); también dice Jesús en la sinagoga: “Hoy se cumple este pasaje de la Escritura que acaban de oir” (Lc 4, 21); cuando Jesús cura a un paralítico la gente dice “Hoy hemos visto maravillas” (Lc 5, 26); a Zaqueo le dice “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lc 19, 9).
Queridos hermanos, hoy cumplo 30 años de haber recibido el regalo de ser sacerdote, un don que me sobrepasa. En estos 30 años he sido testigo del amor de Dios, compartiendo la bondad de tantos hermanos en sus penas y alegrías: bautizos, confirmaciones, primeras comuniones, confesiones, unción de los enfermos, matrimonios, recibiendo hermanos en el sacerdocio, sepultando a nuestros seres queridos, etc. Gracias por su misericordia para conmigo. Pido perdón por mi falta de amor cuando mi debilidad, cansancio y errores no me han permitido estar a la altura de sus espectativas y he dado mal testimonio; soy tan humano como ustedes. Un día inicié este camino en busca de fraternidad y ustedes me la han mostrado.
Gracias a Mons. Mario de Gasperín Gasperín de cuyas manos recibí la Sagrada Ordenación; gracias a Mons. Fidencio López Plaza nuestro actual padre y Pastor, X Obispo de Querétaro. Gracias a mi familia que me ha acompañado incondicionalmete, de manera especial a mi madre aquí presente que con sus casi ochenta años me sigue cuidando. A mi padre que ahora me guía desde el cielo; a las comunidades donde he trabajado, a todos quienes han compartido su pan conmigo. A mis alumnos en quienes he tratado por más de 20 años de impregnar el entuciasmo por comprender nuestra fe; a mis párrocos y vicarios, a mis hermanos sacerdotes con quien hemos trabajado en el servicio de los hermanos; al equipo con quienes servimos cada día en la parroquia creyendo que “Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación”.
Gracias a los niños que son testimonio de futuro y esperanza; a los enfermos que con su cruz me purifican y alientan.
Nuestra generación de estudios cuando entré al Seminario estuvo conformada por 20 alumnos, de los cuales fuimos Ordenamos 8; otros dos un año despues, y de los cuales dos ya murieron (Francisco Estrella y Juan Marcos Granados), Dios les conceda verlo cara a cara. Gracias por su fraternidad. Nos Ordenaron bajo el patrocino del Beato Miguel Agustín Pro SJ, martir cristero; pedimos que el Estado pida perdón por todos los mártires cristeros y por todos los desaparecidos de los últimos años.
El día de ayer cumplí cuatro años de estar en medio de Ustedes como párroco, gracias por el caminar juntos, por su sinodalidad.
Oremos por nuestras familias. En momentos difíciles de nuestra patria que hoy vivimos la Santísima Virgen de Guadalupe nos recuerda: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?” Por eso les invito a decir llenos de esperanza con todo nuestro corazón: ¡Viva María de Guadalupe! ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey!
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
23 de Noviembre de 2025
Parroquia de la Sagrada Familia
Jardines de la Hacienda, Santiago de Querétaro. México.