Un recuerdo en el día de su Pascua: 16 de Enero 2026
Como en el amor, también en la música los silencios cuentan: son manifiestos, tienen un valor y significado, son un punto de inflexión; después del final de la sinfonía se espera el estruendoso aplauso como reconocimiento de la belleza, como gratitud del alma. Basta un silencio para que, por ejemplo, al terminar el primer movimiento de la sinfonía, alguien en la sala se levante emocionado para aplaudir; y lo que obtiene es un murmullo, miradas recriminatorias y en casos extremos hasta un silbido. ¿Por qué esperar hasta el final de la obra?
Agradezco la invitación que la Comunidad de nuestra Alma Mater a través del Pbro. Lic. Miguel Zarazúa Virula —Prefecto de Estudios— me hace para convocarme a romper el silencio y permitirme pronunciar un esbozo de agradecimiento. El motivo lo dice el texto del convite: “tendremos una extensión de la celebración del Centenario de nuestro Himno Institucional, reconociendo a sus autores y legado espiritual, por último, en esta misma perspectiva, queremos reconocer la labor pastoral y musical del Pbro. Benjamín Vega Robles”. El contexto es la Semana Cultural en su XXXVII edición anual. Así pues, en temas de gratitud, si los estultos callan, “gritarán las piedras” (cfr. Lc 19, 40), por eso queremos agradecer al Padre Benja los frutos de su ministerio sacerdotal y a Dios que se lo ha concedido.

Fue un 20 de enero de 1949 cuando al llegar a este mundo el Padre Benja prorrumpió su primer grito musical, el cual sonó dulce a los oídos de sus padres: Doña Leonarda Robles y Don Guillermo Vega, allá en el Capulín, Guanajuato y ahora los dos de feliz memoria. Luego de su formación en nuestro Seminario el 28 de diciembre de 1974 fue ordenado Diácono por Mons. Alfonso Toriz Cobián, VII Obispo de Querétaro, en la ciudad de Toluca, Estado de México. En este tono sacramental permaneció hasta el 30 de enero de 1976 en que recibió el sacramento del Orden en el grado de Presbítero en la Parroquia de los Siete Dolores de María, en el Capulín, Gto., de manos del mismo Sr. Obispo.
Fue Vicario en varias parroquias: Santiago Apóstol, en Jalpan; Santa María, en Amealco; San Miguel, en Carrillo; San José, en San José Iturbide; San Miguel Arcángel, en Huimilpan.
En 1985 fue párroco por primera vez en la Parroquia de San Miguel, en San Miguel Palmas; dos años después lo hicieron Administrador parroquial en Santa Catarina, Santa Catarina, Gto. El 18 de julio de 1988 fue nombrado párroco en Nuestra Señora de Guadalupe, el Colorado, Qro.
Al año siguiente, en 1989, el 5 de mayo Querétaro daba la bienvenida a su VIII Obispo: Mons. Mario de Gasperín Gasperín. Ese año dieron inicio las semanas culturales. En la lista de profesores de ese año se lee: “Sr. Pbro. D. Benjamín Vega R. Música 1° 2° 3°”.
El año anterior al iniciar el curso de música el Padre Benja dijo a la clase: Vamos a clasificar y seleccionar las voces que se integrarán el coro. Así que tomó la lista de alumnos y fuimos pasando uno por uno, tocaba la escala musical y pedía que la siguiéramos vocalizando. Cuando llegó mi turno lo intenté bastante desentonado, me dijo: escucha bien; y repitió con el órgano la escala. Era inútil, lo volví a hacer bastante desafinado. Entonces me dijo: mira, hay muchas formas de servir a Dios. El que sigue. Ese día el Padre Benja me indujo sabiamente a buscar otras formas de belleza, tal vez un gusto más acentuado por la lectura y las letras. Gracias Padre Benja.
Al principio, en las clases y los cantos que nos enseñaba, creí que el “Adorote devoto” era de su autoría, pues lo entonaba con devoción y en una versión en español. A veces le pedíamos que nos complaciera con una melodía en el acordeón, y entonces lo hacía sonar entre otras con “Adiós muchachos”; y sí, como afirma la canción:
“Acuden a mi mente recuerdos de otros tiempos
De los buenos momentos que antaño disfruté…”
Eran tiempos de conocer y aprender, moviéndonos entre el pensamiento de los grandes filósofos y la música sacra y una que otra popular. ¿O cómo olvidar los ensayos que hacía el coro de “Va pensiero, sull’ali dorate…”?. Eran épocas que parecían presagiar lo que afirma el Papa Francisco: “el artista toma en serio la profundidad inagotable de la existencia, de la vida y del mundo, también en sus contradicciones y en sus lados trágicos” (Discurso del Papa Francisco A los participantes en el encuentro de artistas con motivo del 50 aniversario de la inauguración de la colección de arte religioso moderno de los nuevos museos vaticanos, 23 de junio de 2023). Pareciera que Verdi veía a lo lejos nuestra patria actual cuando cantaba: “O mia Patria, sì bella e perduta!”. Necesitamos volver a decir a los jóvenes que hay algo más que narco corridos. En ese año, 1989, el primero de las Semanas culturales, el Padre Benja contaba con 40 años y junto con todos los maestros nos enseñaron a sistematizar la historia del pensamiento en nuestra etapa de filosofía, a apreciar lo bello sin desconocer otras propuestas.
Sigue afirmando el Papa Francisco en texto arriba citado: “Es verdad, cuando se obra en el arte los confines disminuyen y los límites de la experiencia y de la comprensión se dilatan. Todo parece más abierto y disponible. Entonces se adquiere la espontaneidad del niño que imagina y la agudeza del vidente que capta la realidad”. Dos años después, en 1991, realizábamos lo que llamamos entonces “Diálogos al encuentro”, una especie de tertulia, y con motivo de los 400 años de la muerte de San Juan de la Cruz hicimos un programa sobre su vida y obra; entonces pedí al Padre Benja que pusiera música a uno de los poemas del Santo místico y así lo hizo, el texto elegido fue:
“Aquesta eterna fonte está escondida
Que bien se yo do tiene su manida
Su origen no lo sé, pues no le tiene
Mas sé que todo origen della viene
Aunque es de noche…”
El grupo que lo cantó junto con el Padre Benja era el de nuestro hoy Padre Rector: el Padre Saúl Ragoitia; estaban también entre otros los hermanos Martínez, Francisco y Eleazar. Eran tiempos de soñar dilatando la fantasía, bebiendo de lo más bello que la comunidad eclesial ha expresado a través de los siglos.
Eran los días que junto con reflexionar la vida al ritmo de la música, el Padre Toño Cárdenas nos hacía melodía textos como el siguiente, de José Gorostiza en Muerte sin fin, que había sido publicado 50 años antes, en 1939:
“…y saca de ellos cintas de sorpresas
que en un juego sinfónico articula,
mezclando en la insistencia de los ritmos
¡planta-semilla-planta!
¡planta-semilla-planta!
su tierna brisa, sus follajes tiernos,
su luna azul, descalza, entre la nieve
sus mares plácidos de cobre
y mil y un encantadores gorgoritos.”
Sí, nuestros días transcurrían en el ritmo inmarcesible de laudes-vísperas-laudes/ laudes-vísperas-laudes, y la salmodia iba horadando nuestros corazones al suave ritmo de los 8 modos tradicionales del canto gregoriano que el Padre Benja nos enseñaba.
El 8 de junio de 1990 el Padre Benja había sido nombrado párroco en la Divina Pastora, en San Francisquito, donde el Padre Saúl Ragoitia fue bautizado. Dos meses más tarde nuestro músico Vega Robles era nombrado también “Asistente Eclesiástico en la Escuela Diocesana de Música Sacra”.
Posteriormente fue también:
- Asistente Eclesiástico en la Escuela Diocesana de Música Sacra, [a partir del 16 de agosto de 1990 (Prot. 306/1990)].
- Colaborador y Capellán de la Pastoral Penitenciaria, [a partir del 15 de febrero de 1991 (Prot. 51/1991)].
- Director Espiritual en el Seminario Menor de Querétaro, [a partir del 19 de julio de 1991 (Prot. 198/1991)].
- Director Espiritual en la Facultad de Filosofía del Seminario Conciliar de Ntra. Sra. de Guadalupe, Querétaro, Qro., [a partir del 9 de agosto de 1994 (Prot. 22/1994)]
- Vicario Parroquial en la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario del Rayo, Querétaro, Qro., [a partir del 1° de noviembre de 1996 (Prot. 87/1996)].
- Después vendrá un tiempo en que consolidará de acuerdo con las exigencias de los nuevos tiempos las instituciones diocesanas de música:
- Director Adjunto y Administrador en la Escuela de Música Sacra y Conservatorio de Música “J. Guadalupe Velázquez”, A.C., [a partir del 1° de noviembre de 1996 (Prot. 88/1996)].
- Representante Legal y Apoderado de la Escuela Diocesana de Música Sacra, Querétaro, Qro., A.R., [a partir del 13 de septiembre de 2006 (Prot. 68/2006)].
Se desempeñó también como Rector del Templo del Santo Nombre de Jesús, Teresitas, Querétaro, Qro., [a partir del 15 de febrero de 2010 (Prot. 06/2010)].
La lista de oficios que ha desempeñado el Padre Benja es larga:
- Profesor Ordinario de Música Gregoriana I-IV, a partir del 22 de agosto de 2011 (Prot. 43/2011)
- Director en la Escuela Diocesana de Música Sacra, Querétaro, Qro., a partir del 13 de marzo de 2014 (Prot. 33/2014)
- Vicario Parroquial en la Parroquia de N. Sra. del Rosario del Rayo, Querétaro, Qro., a partir del 16 de julio de 2017 (Prot. 120/2017)
- Miembro del Consejo Presbiteral por elección, por tres años a partir del 30 de marzo de 2018 (Prot. 36/2018)
Podríamos decir que el Padre Benja al son que le toquen baila, es decir, ha mostrado siempre una obediciencia filial a sus Obispos, misma que mantiene hasta ahora y eso también es un don de Dios y un regalo para la Iglesia.
“Jóvenes píos”, queridos seminaristas: somos herederos de un espíritu en estas tierras del bajío de amor por lo bello, por las artes y las letras, la música, pintura y la escultura; a la par que de un espíritu indómito frente a las injusticias, de un espíritu libertario que brota del Evangelio, de un carácter que no pretende glorias sin batallas propias. La victoria la da solamente Jesucristo. Estudien, oren, trabajen, “no se inquieten por el mañana, que el mañana traerá sus propia preocupación. A cada día le basta su propio mal” (Mt 6, 34). Por eso, resuene siempre en sus corazones en un ambiente de oración el lema de nuestro Obispo Fidencio: “Lo que no se asume, no se redime”, y prosigan en postración interior “Padre nuestro… danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt 6, 9.11).
Nunca desesperen ni tengan miedo, antes bien entonen siempre con fe:
“Del Tepeyac la Estrella refulgente
es nuestro honor: a sus destellos vivos,
el vasto mar de la sublime ciencia
raudos crucemos, raudos crucemos”.
Padre Benjamín, gracias. Sean estas sencillas letras un homenaje a tu trabajo sacerdotal, de manera especial por tus afanes aquí, en el “solar vetusto”, y unidos todos como hermanos que somos, cantamos a Dios como tú nos has enseñado:
“Para ti es mi música, Señor,
mi oración es música, Señor,
para Ti, mi oración
para Ti es música, Señor”.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. 8 de marzo de 2024
Seminario Diocesano.