Nos conocimos en 1988, era septiembre. En los grupos de seminaristas para realizar el trabajo pastoral coincidimos: éramos diez para trabajar en el SEDEC (Secretariado Diocesano de Evangelización y Catequesis), que presidía el Padre Fidencio López Plaza. Sacramento Arias Montoya cursaba el cuarto de teología, el último de los estudios para el sacerdocio, yo el primero de filosofía; es decir me aventajaba con tres años de filosofía y tres de teología en el proceso de formación. Hoy es nuestro Vicario General y sigo contando con su amistad y fraternidad que me dispensa; al mismo tiempo, he experimentado su tarea de ser autoridad y corregirme. Gracias, padre Sacramento.

Este pasado domingo, 22 de febrero del presente 2026, su señor padre, Don J. Guadalupe, estaba “tendido”, como se dice en el pueblo; había muerto a sus 94 años. Este domingo será memorable, no sólo por la muerte de Don J. Guadalupe, sino por la trágica jornada que vivió nuestra ya adolorida patria: la muerte de un “capo” del narcotráfico suscitó disturbios en muchas partes del país: balaceras, quemas de negocios y autos, la muerte de varias personas, terror… aunque por decreto no pueda llamarse “terrorismo”.
El día de ayer en varias entidades Federativas se suspendieron las clases, algunos negocios permanecieron cerrados, se sentía tensión en el ambiente y las carreteras. Al mismo tiempo acudimos al funeral del papá del Padre Sacramento. Junto con doña Oliva (de 86 años ahora) habían formado hace ya varios años una familia muy bendecida de 18 hijos, 9 varones y 9 mujeres: 1. Sacramento; 2. Juan; 3. Hipólito (+); 4. Moisés; 5. Martin; 6. Baltazar; 7. Rubén; 8. Adán; 9. Jesús; 10. Elena; 11. Ángela; 12. Rosa; 13. Felipa; 14. Adelina; 15. Lupita; 16. Margarita; 17. Esther; 18. Eva. No sé el orden de sus nacimientos, el Padre Sacramento es el mayor; de ellos, uno ha fallecido (Hipólito).

Pudimos acompañarlo 10 hermanos sacerdotes y presidió la Misa Don Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro. En el Evangelio se proclamó un texto según San Juan: “en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14, 2). La casa de Dios en el Antiguo Testamento hace referencia al Templo: “Cuando el rey se estableció en su casa y Yahveh le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor, dijo el rey al profeta Natán: «Mira; yo habito en una casa de cedro mientras que el arca de Dios habita bajo pieles.» Respondió Natán al rey: «Anda, haz todo lo que te dicta el corazón, porque Yahveh está contigo.» (2 Sam 7, 1-3). Será Salomón quien lleve a cabo tal empresa. En el Evangelio dirá Jesús acerca del Templo: “Destruyan este templo (santuario) y en tres días lo levantaré” (Jn 2, 19). Declaraba así que en su persona, y en Él, el ser humano es el nuevo “templo” donde lo divino se hace presente. Hoy a nuestra patria le urge reconocer este designio divino: la dignidad de la persona humana tiene su fundamento en lo divino; al olvidarlo se extorsiona, se roba, se asesina… Frente al momento de oscuridad que viva nuestra patria Don J. Guadalupe Arias vivió su vida de fe y la nutrió en la Adoración Nocturna Mexicana, acudir a orar en la noche oscura para decir con Jesucristo en su oración en el huerto: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú” (Mt 26, 39). Son J. Guadalupe comprendió la síntesis de la vida cristiana: ora et labora, ora y trabaja, como enseñaba San Benito, esto aleja al demonio de la vida de las personas; sostuvo a su numerosa familia entre el mundo de la construcción y del campo, así, sencillo, constante, fatigoso trabajo, digno.
Padre Sacramento, tu papá murió el día 21 por la tarde, día de tu cumpleaños; gracias por incorporar a tu familia de sangre a tu familia sacerdotal, machas fiestas de tu cumpleaños las hemos compartido contigo, hoy también lo hacemos en este momento en que tu señor padre ha visto la Luz sobre la oscuridad que vive nuestra patria (“tendida”, postrada por la violencia); fue su vida fecunda de oración y trabajo como la de tantos compatriotas que da sentido y esperanza a nuestro futuro.
Descanse en paz. Con fraternal cercanía, tu hermano en Cristo.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
24 de febrero de 2026
Santiago de Querétaro, Qro., México