El pasado día 5 del presente, a las 11:00 hrs., tiempo de Roma, fue presentada en el Aula Juan Pablo II de la Sala de Prensa de la Santa Sede la primera Carta Encíclica del Papa Francisco; en la presentación intervinieron el Excmo. Card. Marc Ouellet, P.S.S., Prefecto de la Congregación de los Obispos; S.E. Mons. Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe; y S.E. Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización. El texto tiene fecha del 29 de Junio de 2013, Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Y es esta conciencia de ser Iglesia lo que le aporta una de las grandes novedades al documento: es la primera encíclica escrita por dos Papas, es decir “a cuatro manos”, por Benedicto XVI y Francisco; aunque como es natural, sólo la firma Francisco. Sin embargo en el texto afirma el Papa Francisco a propósito del trabajo iniciado por el Papa Benedicto XVI: “Él ya había completado prácticamente una primera redacción de esta Carta encíclica sobre la fe. Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones” (n. 7). Esta conciencia de ser iglesia y vivir en comunión aparece por tdas partes en la Encíclica: “Los cristianos son «uno» (cfr. Gal. 3,28), sin perder su individualidad […] La fe tiene una configuración necesariamente eclesial, se confiesa dentro del cuerpo de Cristo, como comunión real de los creyentes […] La fe no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva, sino que nace de la escucha y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio” (n. 22).
En el Prólogo a su Tesis de Habilitación para la libre docencia (1959) el joven teólogo Joseph Ratzinger escribía: “Un libro no pertenece nunca a un autor solo: no habría sido posible sin la multitud de influencias espirituales que consciente o inconscientemente configuran su pensamiento” (Ratzinger, Joseph; La teología de la historia de San Buenaventura. Ediciones Encuentro, Madrid 20102). Estas líneas parecerían ser una profecía de la nueva Encíclica “conjunta”, pues “La fe […] nos da la luz que ilumina […] el arco completo del camino humano (n. 20). Y es que la el género Encíclica, que literalmente significa “circular”, tiene como fin ser un medio privilegiado mediante el cual el Romano Pontífice ejerce su magisterio Ordinario sobre cuestiones de fe y moral y está destinada normalmente a la Iglesia entera, como es el caso, y en ocasiones también a todas las personas de buena voluntad, principalmente cuando trata asuntos relacionados con cuestiones sociales, económicas o políticas.
Sería ocioso pretender saber qué parte o qué líneas escribió exactamente un Pontífice u otro, pues los dos lo hacen sabiendo que “El Sucesor de Pedro, ayer, hoy y siempre, está llamado a «confirmar a sus hermanos» en el inconmensurable tesoro de la fe, que Dios da como luz sobre el camino de todo hombre” (n. 7).
Ahí está, pues, el texto, que nos espera para que disfrutemos su lectura una y otra vez, precisamente con fe.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes