Su nombre actual, “Archivo Secreto Vaticano”, está atestiguado desde mediados del 1600. Contiene la historia de 12 siglos (VIII-XX) custodiada por 400 años en 85 kilómetros lineales de estantería, 650 fondos archivísticos, treinta mil pergaminos y millones de documentos. “Secretum”, en latín, se usó con el significado de “privado”: es el archivo privado de los Papas que guarda los documentos relativos al gobierno de la Iglesia Universal. En 1881 el Papa león XIII abrió sus puertas a los estudiosos y actualmente pueden tener acceso a él sin distinción de país o religión. Hoy está disponible hasta febrero de 1939, fecha del fin del pontificado de Pío XI, pues se tiene acceso al mismo por pontificados según una costumbre adoptada a partir de 1924. No obstante esta costumbre, Pablo VI al final de los trabajos del Conciliares (1965) hizo accesible a los estudiosos el “Archivo del Concilio vaticano II (1962-1965)”, y Juan Pablo II abrió a los estudiosos el Fondo “Oficina Vaticana de Informaciones, Prisioneros de Guerra (1939-1947). De este modo, el Archivo mencionado se ha convertido en uno de los centros de investigación más importantes y célebres del mundo. El responsable es el Cardenal Archivista, actualmente Jean-Louis Bruguès (26.VI.2012-) y tiene a su lado la figura del prefecto para la dirección ejecutiva.
El 1º de octubre del presente, fue presentado en el Roma Fiction Fest un documental que lleva por nombre “Scrinium Domini Papae” (Scrinium Domini Papae. Un viaje al Archivo Secreto Vaticano; Producido por: Archivio Segreto Vaticano; Producción Ejecutiva: Centro Televisivo Vaticano, Distribución mundial: HDH Communications, DVD Video, Digipack, 5 idiomas [English, Español, Italiano, Deutsch, Français]; duración: 28’; ISBN 978- 88-85042-79-7). Fue rodado en tres semanas con más de diez horas de tomas para la producción de 28 minutos. Narrado en la voz de Alessandro de Carolis describe uno de los lugares más fascinantes y misteriosos, y los temas más diversos: cónclaves, herejías, Papas, Emperadores, cruzadas, excomuniones, manuscritos y códigos provenientes de los cinco continentes. De los documentos interesantes que se muestran en el documental figuran, por ejemplo, las actas del proceso a Galileo Galilei y el de los Templarios, la Carta de Enrique VIII y un escrito de Miguel Ángel solicitando fondos (cfr. L’Osservatore Romano, 3 de octubre 2013, p. 4).
Frente a este hecho viene bien recordar lo que el gran cineasta ruso Andrey Tarkovski afirmaba: “Por primera vez en la historia de las artes, en la historia de la cultura, el hombre encontró el medio para imprimir el tiempo y, simultáneamente, la posibilidad de reproducir ese tiempo en la pantalla tantas veces como lo desease, de repetirlo y regresar a él: adquirió una matiz de tiempo real […] El tiempo, fijado en sus formas y manifestaciones factuales: ésa es la idea suprema del cine como arte y nos lleva a pensar en la abundancia de recursos inexplorados del cine, en su colosal futuro.” (Andrey Tarkovski, Esculpir el tiempo. UNAM, México 2009, en la solapa).
Actualmente el Archivo recibe cada año más de 1200 estudiosos provenientes de cerca de 60 países. La intención del documental es hacer accesible, aunque de modo breve, el mundo del Archivo Secreto Vaticano a millones de personas. A partir de 2009 el Archivo ha iniciado también un proyecto de digitalización y ahora con este documental toman cuerpo las palabras del cineasta que vieron la luz por primera vez en 1985.
Filiberto Cruz Reyes