También era lunes como hoy, son ya seis años. En 2020 había silencio, eran aún los ecos de la pandemia, ahora estamos en época de transición. Ayer y hoy son tiempos de esperanza. El 19 de octubre de 2020 en una Catedral semi vacía por las restricciones de la “sana distancia”, neologismo acuñado con motivo de la pandemia del Covid 19, Mons. Fidencio López Plaza tomaba posesión de la diócesis de Querétaro como su X Obispo. Hacía exactamente 31 años —19 de octubre de 1989— Don Mario de Gasperín Gasperín, VIII Obispo de Querétaro, le había entregado la recién creada parroquia del Cristo de las Bienaventuranzas en la Colonia Menchaca: en el mismo acto creó la parroquia y lo nombró primer párroco de la misma. Ahora le estaba entregando la Catedral, pues Don Mario había sido el Administrador Diocesano mientras la Sede estaba vacante.

El 2 de marzo de 1865 había sido creado el Seminario Tridentino de Nuestra Señora de Guadalupe de Querétaro, con sede en lo que hoy es el Tempo de San Antonio. Exactamente 150 años después de la fundación de nuestro Seminario, el 2 de marzo de 2015, aparecía en el Boletín de la Sala de prensa de la Santa Sede la noticia de que el Papa Francisco había nombrado Obispo de San Andrés Tuxtla (Ver.) al Padre Fidencio López Plaza. La Diócesis de San Andrés Tuxtla fue erigida el 23 de mayo de 1959. La tarde del 19 de mayo de 2015 tomó posesión Mons. Fidencio López Plaza de la Catedral de San Andrés Tuxtla, presidiendo la celebración Mons. Christophe Pierre, nuncio apostólico en México.
El 20 de mayo de 2015 fue consagrado como Obispo, llegando a ser el 5° Obispo de San Andrés Tuxtla.
Después de un poco más de cinco años, el 12 de septiembre de 2020, el año fatídico de la pandemia de COVID, aparecía la publicación de que el Papa Francisco nombraba a Mons Fidencio López Plaza como el X Obispo de Querétaro. Regresaría a casa ahora ya como Obispo experimentado.
En 2022 con su Primera Carta pastoral empezó a marcar el rumbo de la Diócesis en su trabajo pastoral, el título del documento lo expresaba así: Ante las crisis y pandemias de ayer, hoy y siempre «EL MEJOR SERVICIO AL HERMANO ES LA EVANGELIZACIÓN».

Podemos imaginar cuál sería la impresión de regresar a casa después de cinco años, la misma casa, cambiada, devastada… Así lo expresó en el n. 17 de su Carta: “Después de sobrevivir, ante COVID-19 y otras pandemias que padecemos, vemos las lágrimas y escuchamos los gritos y silencios de miles de hermanas y hermanos que, desde la soledad, la impotencia, la pobreza y el sufrimiento en el que viven están actualizando el grito de Jesús en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27, 46)”.
Y sí, se había tratado de sobrevivir, en primer lugar al contagio de la enfermedad, después a la cuestión económica y laboral, al enfrentar el dolor del ser querido que murió y en muchos casos no hubo velorio, esa vigilia llena de esperanza de que llegue el nuevo día, sin misa de cuerpo presente…
Mientras en la Catedral se llenaba de esperanza por su nuevo pastor, ese día 19 de octubre por la mañana una mujer sintió los síntomas iniciales del alumbramiento, fue requerida en el hospital a la hora de nona, es decir 3 de la tarde; la niña nació cerca de las 18:00 horas mientras en Catedral se hacía la oración de vísperas, madre e hija luchaban por respirar, las cosas se complicaron después del parto, tal vez negligencia médica, requería otra cirugía y no había banco de sangre, había perdido mucha, esa mujer se sentía prácticamente sola aunque estaba presente el esposo, se sentía impotente en la poca lucidez que tenía antes de la segunda cirugía y gritaba en su interior: “»Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
Por la gracia de Dios logró superar la crisis y así como ella muchos otros también gracias al amor de Dios y de los hermanos remontamos las olas encrespadas de la tormenta. Han sido seis años del ministerio episcopal de Mons. Fidencio, años de gracia y de amable paternidad, nos ha ayudado a levantar la cabeza y poder respirar, ha realizado su visita pastoral a todas las parroquias e incluso a las capillas y diversas comunidades haciendo sentir su abrazo de padre.
Hemos crecido en la fe y la fraternidad, una fe pequeña, como niña, llena de esperanza y de futuro, alegre y constructiva; esa niña nacida el 19 de octubre de 2020 hoy tiene 6 años y le pusieron por nombre “Victoria”; sentíamos haber bregado toda la noche sin pescar nada (cfr. Lc 5,5), “¡Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!” (1 Co 15, 57). Gracias Don Fidencio por habernos confirmado en la fe, así se cumple la Escritura: “Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22, 32).
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
19 de Octubre de 2026
Santiago de Querétaro, Qro. Méx.