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  • Francisco al Parlamento Europeo

    ¿Qué puede decir un Papa americano al Parlamento de la Unión Europea? Pudiera ser esta una pregunta obligatoria luego de ver la noticia sobre la visita del Papa Francisco a esta importantísima Institución, a la cual fue invitado este martes 25 de noviembre del presente. Importante por varias razones, entre otras porque: es sólo la segunda vez que un Papa acude a una cita de tal magnitud, luego de que hiciera lo mismo San Juan Pablo II (11 de octubre de 1988); porque a través de los 28 Estados representados en esa Institución habló de modo especial a los quinientos millones de ciudadanos representados; porque habló dijo, como Pastor, que quiere dar un mensaje de esperanza y aliento; porque siendo el sucesor de Pedro pretende contribuir a la edificación de Europa y dicha «contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento», y apela al testimonio de la historia; el Papa lo dijo durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso a Roma a pregunta expresa: «¿ha viajado a Strasburgo en su corazón como Sucesor de Pedro, como Obispo de Roma o como Arzobispo de Buenos Aires?». A lo que respondió: «La memoria es de Arzobispo de Buenos Aires, pero ya no existe. Ahora soy obispo de Roma y Sucesor de Pedro, y creo que viajo con aquella memoria pero con esta realidad: viajo con estas cosas. Para mí Europa, en este momento, me preocupa; está bien para ayudar que yo vaya adelante, y esto como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro: ahí soy Romano». Esto significa que Francisco es Romano, Argentino, Mexicano…

    Por tal razón, su Magisterio de este encuentro vale para todo el orbe católico, también para México, y en este momento de dolor que vive nuestra patria sus palabras nos dan luz y esperanza, no sólo a Europa, también a nosotros. El mensaje central del Papa giró en torno a la dignidad y trascendencia de la persona humana, nada que no sea, por otra parte, Magisterio de la Iglesia.

    Podemos resaltar algunas frases del Papa. Advirtió que hoy «persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven». Esto lo dijo haciendo referencia al fenómeno de la globalización en todos sus aspectos, incluido el económico y financiero, el político y democrático, al afirmar y pedir a los eurodiputados: «mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real –fuerza política expresiva de los pueblos– sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece». Pues dijo: «¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder?»; y denunció también: «no podemos olvidar aqui las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos». Si Francisco dejara de ser popular en ciertos ambientes sería comprensible.

    Sí, muchos de esos «imperios desconocidos» son europeos pero llegan a todo el mundo, han perdido propiamente nacionalidad, las grandes transnacionales muchas veces no tiene patria, sólo intereses. ¿Existirán también en México? ¿Tendrán que ver de algún modo con la violencia de los últimos años en nuestra patria? Hay que ver los procesos de violencia en otras partes del mundo y los intereses que han estado en juego en esos sitios. Jesucristo dijo en cierta ocasión, cuando le interrogaban a propósito de la llegada del Reino y su juicio inminente: «donde está el cadáver, allí se juntan los buitres» (cfr. Mt 24, 28). El Papa dijo a los políticos europeos, y no sólo a los europeos creemos, «promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos».

    Francisco ya es Romano, Europeo, Universal y, al término de su servicio (quiera Dios falte mucho para eso) no dejará Roma, permanecerá ahí para siempre, entre su gente. Es característica de los santos, del cristiano en general, sentirse en casa en cualquier lugar y por lo tanto asumir responsabilidades en el servicio: San Antonio de Padua no nació en Padua, Teresa de Calcuta no nació en Calcuta… Los santos también pierden en cierto modo su nacionalidad, pero por motivos distintos de esos «imperios desconocidos».

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    30 de Noviembre de 2014

  • Los medios de Comunicación Social en el pensamiento de la Iglesia

    Con fecha de 4 de diciembre de 1963 apareció el Decreto del Concilio Vaticano II “Inter mirifica”, sobre Los medios de comunicación social. Como es natural, fue el fruto del diálogo y discusión de todos los obispos católicos del mundo reunidos en Roma convocados y presididos por el Papa Pablo VI, sin embargo, como también es natural, es sólo el Papa quien lo promulga; así se vive el misterio de la Iglesia de comunión y participación, al mismo tiempo que el de la jerarquía: es la cabeza visible de la Iglesia aquí en la tierra quien tiene la responsabilidad de promulgarlo.

    En el n. 18 del mencionado Decreto leemos: “Para mayor fortalecimiento del apostolado multiforme de la Iglesia sobre los medios de comunicación social, debe celebrarse cada año en todas las diócesis del orbe, a juicio de los obispos, una jornada en la que se ilustre a los fieles sobre sus deberes en esta materia, se les invite a orar por esta causa y a aportar una limosna para este fin, que será empleada íntegramente para sostener y fomentar, según las necesidades del orbe católico, las instituciones e iniciativas promovidas por la Iglesia en este campo”. El mismo documento ordenaba en el n. 23: “Para que todos los principios y normas de este santo Sínodo sobre los medios de comunicación social se lleven a la práctica, por expreso mandato del Concilio, publíquese una instrucción pastoral por el organismo de la Santa Sede del que se habla en el n.19 con la ayuda de peritos de diferentes naciones”.

    Se dio cumplimiento a este deseo del Concilio, primero, con la Creación de la “Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales” a las que convocó el mismo Beato Pablo VI, siendo celebrada la primera el domingo 7 de mayo de 1967, precedida por la publicación de un mensaje el día 1º del mismo mes. Desde entonces los Pontífices emiten el mensaje de convocatoria anunciando el tema, para que en toda la Iglesia ce celebre en fecha posterior. En segundo lugar, se cumplió el deseo del Concilio con  la publicación de la Instrucción Pastoral “Communio et Progressio” con fecha de 18 de mayo de 1971, en la V Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

    Desde entonces, los temas que las Jornadas han abordado son del más variado interés: los medios de comunicación social y la prensa, la radio, la televisión y el cine para el progreso de los pueblos; la familia; los jóvenes; el servicio que deben prestar a la unidad de todos los hombres; el servicio a la verdad; la afirmación y la promoción de los valores espirituales; su uso en la evangelización del mundo contemporáneo; la reconciliación; los derechos y deberes fundamentales del hombre; la publicidad: sus ventajas, peligros y responsabilidad; la responsable libertad del hombre; los problemas de los ancianos; etc.

    La Instrucción Pastoral “Communio et Progressio” afirma: “Corresponderá por tanto a los Obispos y sus Conferencias, y en las Iglesias orientales a los Sínodos, utilizar gustosamente la ayuda de los peritos y de los organismos diocesanos, nacionales e internacionales, para llevar a efecto esta Instrucción en un esfuerzo conjunto, explicándola más detenidamente y acomodándola a las circunstancias concretas de los hombres y lugares que gobiernan, sin perder de vista la unidad de la Iglesia entera. Para ello las Conferencias Episcopales aprovecharán la ayuda que sacerdotes, religiosos y laicos, cada uno según su función, puedan aportar, ya que el recto uso de los medios de comunicación social recae en todo el Pueblo de Dios”. (n. 4).

    Ahí está pues, el desafío común de todos los cristianos, de manera especial en un campo en el que los laicos son los especialistas, por eso solicitamos de todos su cooperación bajo la guía de nuestro Pastor diocesano. Los medios de comunicación social, creemos firmemente, son instrumentos de promoción de justicia, paz y reconciliación.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    23 de noviembre de 2014

  • Colaborar para superar las causas de esta crisis

    Existe la costumbre de que los miércoles el Papa de una Audiencia General a los peregrinos en la Plaza de san Pedro, en donde se congregan miles venidos de muchas partes del mundo. El miércoles 29 de octubre el Papa Francisco expresó dentro de su mensaje de la Audiencia: “Quisiera hoy elevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano, que sufre por la desaparición de sus estudiantes, y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos en este momento”.

    La semana que terminó, del 10 al 14 del presente, los Obispos de México estuvieron reunidos para celebrar su XCVIII Asamblea Plenaria, y el día 10 enviaron un saludo al Romano Pontífice, en el que le agradecen entre otras cosas “las palabras que Su Santidad pronunció en la Audiencia General del pasado 29 de octubre, han sido un rayo de luz ¡Gracias Santo Padre por llevar cerca de su corazón al pueblo mexicano, y por orar por los estudiantes desaparecidos y por quienes padecen tantos problemas semejantes!”.

    Quince días después de la Audiencia del 29 de octubre, este pasado miércoles 12 del presente, una vez más, durante su Audiencia de los miércoles, el Papa volvió a expresar: “Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México, y quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, a los aquí presentes y a los que está en la patria, mi cercanía en este momento doloroso de legal desaparición, pero, sabemos, de asesinato de los estudiantes. Se hace visible la realidad dramática de toda la criminalidad que está detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias”. El Papa lo sabe y está atento.

    En ese mismo saludo, los obispos prometen al Papa Francisco: “con humildad y compromiso, esperamos brindar al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad las orientaciones que brotan del Evangelio, siguiendo la gran recomendación que Su Santidad nos dio: la doble trascendencia; “la oración, ese negociar con Dios del Obispo por su pueblo… Y la cercanía con su pueblo”. A través del Secretario de Estado, el día jueves 13, el Papa responde al saludo diciendo que “pide a Dios por todos los hijos de ese amado país, especialmente por los jóvenes y cuantos han perdido a algún ser querido en dramáticas circunstancias”.

    Con fecha del día 12 los Obispos mexicanos levantaron su voz a través de un Mensaje intitulado “¡¡Basta ya!!”, en el que entre otras cosas denuncian que en nuestra patria “muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales y, en algunos casos, la lamentable corrupción de las autoridades”. Así mismo hacen una observación: “En medio de esta crisis vemos con esperanza el despertar de la sociedad civil que, como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades”; observación que se traduce en un llamado: “Nos vemos urgidos junto con los actores y responsables de la vida nacional a colaborar para superar las causas de esta crisis”, y una advertencia: “Es indispensable la participación de la ciudadanía para el bien común. Sin el acompañamiento y la vigilancia por parte de la sociedad civil, el poder se queda en manos de pocos”.

    Allá por 1980, un obispo Guatemalteco, Juan Gerardi Conedera, entonces Presidente de la Conferencia Episcopal de su patria, al acudir a Roma para participar en el Sínodo de los Obispos sobre la Familia, allí para denunciar, narra de viva voz al hoy Santo, Juan Pablo II, la masacre que vivía miles de personas en su patria. Al regresar a su país le niegan el acceso, vuela a El Salvador, pero no le dan asilo y termina refugiado en Costa Rica, desde donde sigue ejerciendo su oficio de Presidente. Por este acontecimiento se inconforma ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ésta con la Resolución nº 16/82, (Caso 7778, Guatemala, 9 de marzo de 1982) declara, entre otras cosas, que el Gobierno de Guatemala violó los Artículos 22 (Derecho de Circulación y de Residencia), 12 (Libertad de Conciencia y de Religión), y 13 (Libertad de Pensamiento y Expresión), de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

    En 1982 puede el Obispo volver a su patria, y el 26 de abril de 1998, luego de haber documentado el genocidio de su patria, Mons. Gerardi muere asesi­nado. Ir a las causas de los problemas a veces tiene sus riesgos. Los mártires lo saben.

    Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el periódico “Diócesis de Querétaro” del 16 de noviembre de 2014
  • Colaborar para superar las causas de esta crisis

    Existe la costumbre de que los miércoles el Papa de una Audiencia General a los peregrinos en la Plaza de san Pedro, en donde se congregan miles venidos de muchas partes del mundo. El miércoles 29 de octubre el Papa Francisco expresó dentro de su mensaje de la Audiencia: “Quisiera hoy elevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano, que sufre por la desaparición de sus estudiantes, y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos en este momento”.

    Esta semana que termina, del 10 al 14 del presente, los Obispos de México estuvieron reunidos para celebrar su XCVIII Asamblea Plenaria, y el día 10 enviaron un saludo al Romano Pontífice, en el que le agradecen entre otras cosas “las palabras que Su Santidad pronunció en la Audiencia General del pasado 29 de octubre, han sido un rayo de luz ¡Gracias Santo Padre por llevar cerca de su corazón al pueblo mexicano, y por orar por los estudiantes desaparecidos y por quienes padecen tantos problemas semejantes!”.

    Quince días después de la Audiencia del 29 de Octubre, este pasado miércoles 12 del presente, una vez más, durante su Audiencia de los miércoles, el Papa volvió a expresar: “Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México, y quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, a los aquí presentes y a los que están en la patria, mi cercanía en este momento doloroso de legal desaparición, pero, sabemos, de asesinato de los estudiantes. Se hace visible la realidad dramática de toda la criminalidad que está detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias”. El Papa lo sabe y está atento.

    En ese mismo saludo, los obispos prometen al Papa Francisco: «con humildad y compromiso, esperamos brindar al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad las orientaciones que brotan del Evangelio, siguiendo la gran recomendación que Su Santidad nos dio: la doble trascendencia; “la oración, ese negociar con Dios del Obispo por su pueblo… Y la cercanía con su pueblo”».

    A través del Secretario de Estado, el día jueves 13, el Papa responde al saludo diciendo que “pide a Dios por todos los hijos de ese amado país, especialmente por los jóvenes y cuantos han perdido a algún ser querido en dramáticas circunstancias”.

    Con fecha del día 12 los Obispos mexicanos levantaron su voz a través de un Mensaje intitulado “¡¡Basta ya!!”, en el que entre otras cosas denuncian que en nuestra patria “muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza, al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales y, en algunos casos, la lamentable corrupción de las autoridades”. Así mismo hacen una observación: “En medio de esta crisis vemos con esperanza el despertar de la sociedad civil que, como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades”; observación que se traduce en un llamado: “Nos vemos urgidos junto con los actores y responsables de la vida nacional a colaborar para superar las causas de esta crisis”, y una advertencia: “Es indispensable la participación de la ciudadanía para el bien común. Sin el  acompañamiento y la vigilancia por parte de la sociedad civil, el poder se queda en manos de pocos”.

    Allá por 1980, un Obispo Guatemalteco, Juan Gerardi Conedera, entonces Presidente de la Conferencia Episcopal de su patria, al acudir a Roma para participar en el Sínodo de los Obispos sobre la Familia, allí para denunciar, narra de viva voz al hoy Santo, Juan Pablo II, la masacre que vivían miles de personas en su patria. Al regresar a su país le niegan el acceso, vuela a El Salvador pero no le dan asilo y termina refugiado en Costa Rica, desde donde sigue ejerciendo su oficio de Presidente. Por este acontecimiento se inconforma ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ésta con la Resolución nº 16/82, (Caso 7778, Guatemala, 9 de marzo de 1982) declara, entre otras cosas, que el Gobierno de Guatemala violó los Artículos 22 (Derecho de Circulación y de Residencia), 12 (Libertad de Conciencia y de Religión), y 13 (Libertad de Pensamiento y Expresión), de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

    En 1982 puede el Obispo volver a su patria, y el 26 de abril de 1998, luego de haber documentado el genocidio de su patria, Mons. Gerardi muere asesinado. Ir a las causas de los problemas a veces tiene sus riesgos. Los mártires lo saben.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    16 de noviembre de 2014

  • ¿Qué es la autoridad?

    A don Mario De Gasperín Gasperín en su 54 aniversario de Ordenación Sacerdotal

    En días recientes apareció un libro en lengua española con una recopilación de textos de y sobre Albert Camus (Escritos Libertarios, Tusquets Editores), Premio Novel de Literatura (1957). Este autor, filósofo, ensayista, dramaturgo y activista social abordó en sus días temas que son de actualidad también hoy, pues abordó “los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy”, se dijo al entregarle el premio mencionado. En su momento se le comparó con la actividad y obra de su compatriota, el también filósofo y Premio Novel de Literatura (1964) Jean Paul Sartre. Ligado a movimientos anarquistas influyó grandemente en muchos de ellos. En el libro mencionado, afirma el editor, Lou Marin: “Para mí, la anarquía es la visión de una sociedad libre y socialista, liberada de la tutela del Estado, de la dominación y de la violencia”. Afirma su militancia en grupos anarquistas, de los cuales dice: “Para estos grupos, si la sociedad genera el poder, esta sociedad es capaz de eliminarlo; para conseguirlo, es necesario que deje de someterse a él y que se niegue a apoyar a las personas que lo ejercen”. El grupo en el que él milita dice, es una “corriente anarquista no violenta de lengua alemana […] constituida por grupos de acción directa no violenta, da testimonio de la persistencia de un anarquismo que intenta alcanzar su objetivo social por medios no violentos” (p. 18). Es evidente que las diversas naciones en diversos tiempos han sufrido el abuso del poder del Estado y han buscado diversas soluciones.

    En el fondo de todas esas situaciones está el problema de la perversión (del lat. perverto: poner lo de arriba abajo; poner del revés, trastornar, revolver, desordenar; volcar, derribar) de la autoridad. En efecto, nuestra palabra autoridad proviene del latín auctor, -ris; auctoritas, -tis, que significa “el que hace crecer, brotar o surgir algo; el que aumenta (la confianza), fiador, garante, responsable; testigo fidedigno; modelo, maestro; incluso el que alimenta. Por eso en estos días con todas las vicisitudes que vive nuestra patria de corrupción de muchas autoridades de todos los niveles y géneros, es imprescindible hacer nuestro examen de conciencia y emprender una verdadera reforma, no sólo de estructuras, sino de las personas en primer lugar, a nivel individual y colectivo, pues la corrupción se ha hechos también estructural, y no solo por acción sino también por omisión. Creemos que la solución no está en la política, sino en las personas, en la participación responsable de todos los que habitamos esta noble patria. En días recientes el Papa Francisco decía en Roma a los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares: “Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal”. Es decir, la democracia supone una participación constante de los ciudadanos, de las mayorías que “no se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar”.

    Sí, son palabras de Francisco, que ya está “curado de espantos” de ideologías y regímenes autoritarios, pues él mismo los padeció en Argentina y ante los que levantó su palabra y obras fuertes pero pacíficas, esas que brotan del Evangelio del Cristo que ama tanto la vida que capaz de ofrecer la propia antes que lastimar la ajena. La Iglesia está convencida que la muerte del inocente siempre trae frutos de paz y de reconciliación, pero el cristiano ni es suicida ni masoquista, busca y debe luchar por una vida con justicia y dignidad para todos. ¿Será que ahora sí iniciaremos una nueva primavera? La verdadera autoridad es la que es capaz de dar la vida antes que quitarla, quien desprecia la vida del otro se desprecia a sí mismo y entonces ¿quién habrá que lo respete?

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el periódico “Diócesis de Querétaro” el 9 de noviembre de 2014
  • ¿Qué es la autoridad?

    A Don Mario De Gasperín Gasperín
    en su 54º aniversario de Ordenación Sacerdotal

    En días recientes apareció un libro en lengua española con una recopilación de textos de y sobre Albert Camus (Escritos Libertarios, Tusquets Editores), Premio Novel de Literatura (1957). Este autor, filósofo, ensayista, dramaturgo y activista social abordó en sus días temas que son de actualidad también hoy, pues reflexionó “los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy”, se dijo al entregarle el premio mencionado. En su momento se le comparó con la actividad y obra de su compatriota, el también filósofo y Premio Novel de Literatura (1964) Jean Paul Sartre. Ligado a movimientos anarquistas influyó grandemente en muchos de ellos. En el libro mencionado, afirma el editor, Lou Marin: “Para mí, la anarquía es la visión de una sociedad libre y socialista, liberada de la tutela del Estado, de la dominación y de la violencia”. Afirma su militancia en grupos anarquistas, de los cuales dice: “Para estos grupos, si la sociedad genera el poder, esta sociedad es capaz de eliminarlo; para conseguirlo, es necesario que deje de someterse a él y que se niegue a apoyar a las personas que lo ejercen”. El grupo en el que él milita dice, es una “corriente anarquista no violenta de lengua alemana […] constituida por grupos de acción directa no violenta, da testimonio de la persistencia de un anarquismo que intenta alcanzar su objetivo social por medios no violentos” (p. 18). Es evidente que las diversas naciones en diversos tiempos han sufrido el abuso del poder del Estado y han buscado diversas soluciones.

    En el fondo de todas esas situaciones está el problema de la perversión (del lat. perverto: poner lo de arriba abajo; poner del revés, trastornar, revolver, desordenar; volcar, derribar) de la autoridad. En efecto, nuestra palabra autoridad proviene del latín auctor, -ris; auctoritas, -tis, que significa “el que hace crecer, brotar o surgir algo; el que aumenta (la confianza), fiador, garante, responsable; testigo fidedigno; modelo, maestro; incluso el que alimenta. Por eso en estos días con todas las vicisitudes que vive nuestra patria, de corrupción de muchas autoridades de todos los niveles y géneros, es imprescindible hacer nuestro examen de conciencia y emprender una verdadera reforma, no sólo de estructuras, sino de las personas en primer lugar, a nivel individual y colectivo, pues la corrupción se ha hechos también estructural, y no solo por acción sino también por omisión. Creemos que la solución no está en la política, sino en las personas, en la participación responsable de todos los que habitamos esta noble patria. En días recientes el Papa Francisco decía en Roma a los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares: “Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal”. Es decir, la democracia supone una participación constante de los ciudadanos, de las mayorías que “no se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar”.

    Sí, son palabras de Francisco, que ya está “curado de espantos” de ideologías y regímenes autoritarios, pues él mismo los padeció en Argentina y ante los que levantó su palabra y obras fuertes pero pacíficas, esas que brotan del Evangelio del Cristo que ama tanto la vida que es capaz de ofrecer la propia antes que lastimar la ajena. La Iglesia está convencida que la muerte del inocente siempre trae frutos de paz y de reconciliación, pero el cristiano ni es suicida ni masoquista, busca y debe luchar por una vida con justicia y dignidad para todos. ¿Será que ahora sí iniciaremos una nueva primavera? La verdadera autoridad es la que es capaz de dar la vida antes que quitarla, quien desprecia la vida del otro se desprecia a sí mismo y entonces ¿quién habrá que lo respete?

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    9 de Noviembre de 2014

  • Cumbre de negocios y estudiantes extraviados

    En ocasiones por más que tratamos de comprender ciertas cosas nos parece casi imposible. ¿Qué relación puede tener el tema de “México Cumbre de Negocios” en su 12ª edición que se desarrolló en Querétaro del 26-28 de este mes de Octubre que apenas termina, con el tema de los 43 estudiantes que siguen desaparecidos?

    Nos limitaremos a decir una palabra sobre la palabra “negocio”, que creo puede unir los dos temas. “Otium” en latín significa: tiempo libre, reposo; inactividad; paz, calma tranquilidad. Cicerón dice “otium litteratum” para indicar el tiempo dedicado al estudio (Tusc. 5, 105). De ahí se deriva nuestra palabra “ocio”. En la concepción romana el “ocio” es la mejor parte de la vida, mientras que el trabajo, tanto el servil como, inclusive, el directivo o autónomo, ser comerciante o terrateniente, y todos esos que hoy se tienen en gran estima porque dan sentido a la vida y son fuente de divisas, era definido de modo negativo: nec-otium, negocio (literalmente no-ocio). El negocio era considerado casi un mal necesario, algo que se substraía a aquello que verdaderamente contaba. La cultura del “otium” significaba tener tiempo para pensar. En griego “otium” se dice “schole”: tiempo libre; de ahí se deriva nuestra palabra “escuela”.

    Cierto, las palabras cambian, adquieren nuevos sentidos: quienes las pronuncian también cambian. Nuestro México ha cambiado y quisiéramos que cambie ¿hacia dónde? ¿cómo?. ¿Es la economía la más importante a desarrollar? ¿a qué precio? Es necesario pensar en hacer que nuestra patria tenga una sana economía, para todos. ¿Qué escuela y qué negocios se están proponiendo en el México actual?

    Entre los ponentes invitados a la Cumbre de negocios estaba confirmada la presencia de Lech Walesa, ex Presidente de Polonia. Su solo nombre evoca “Solidaridad”, el primer sindi­cato libre del entonces bloque del Este. Es también premio Nobel de la Paz. ¿Habrá dicho algo semejante personaje, conocedor de tiempos duros en su patria, acerca del emblemático caso de los jóvenes estudiantes desaparecidos en el Estado de Guerrero? ¿o al menos, que pensará de esto?

    De entre todas las reformas estructurales que se están dando estos días en nuestra Patria, una es urgente: la reforma personal, libre, convencida hacia las virtudes y valores. No son suficientes la reformas políticas —siempre necesarias—si quienes están llamados a llevarlas a la práctica no lo hacen con virtudes: honestidad, sinceridad, veracidad, justicia, etc. Decía al recién Beato Pablo VI: “Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: “He aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21, 5; cf. 2 Cor. 5, 17; Gál. 6, 15). Pero la verdad es que no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio. La finalidad de la evangelización es por consiguiente este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos” (EN 18). A esta escuela es a la que la Iglesia le apuesta todo.

    Monseñor Romero dijo en su día acerca de la realidad de violencia que vivía su Patria, El Salvador: “Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre”. Fue su última homilía, que le costó la vida.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el periódico “Diócesis de Querétaro” del 2 de noviembre de 2014
  • Cumbre de negocios y estudiantes extraviados

    En ocasiones por más que tratamos de comprender ciertas cosas nos parece casi imposible. ¿Qué relación puede tener el tema de “México Cumbre de Negocios” en su 12ª edición que se desarrolló en Querétaro del 26-28 de este mes de Octubre que apenas termina, con el tema de los 43 estudiantes que siguen desaparecidos?

    Nos limitaremos a decir una idea sobre la palabra “negocio”, que creo puede unir los dos temas. “Otium” en latín significa: tiempo libre, reposo; inactividad; paz, calma, tranquilidad. Cicerón dice “otium litteratum” para indicar el tiempo dedicado al estudio (Tusc. 5, 105). De ahí se deriva nuestra palabra “ocio”. En la concepción romana el “ocio” es la mejor parte de la vida, mientras que el trabajo, tanto el servil como, inclusive, el directivo o autónomo, ser comerciante o terrateniente, y todos esos que hoy se tienen en gran estima porque dan sentido a la vida y son fuente de divisas, era definido de modo negativo: nec-otium, negocio (literalmente no-ocio). El negocio era considerado casi un mal necesario, algo que se substraía a aquello que verdaderamente contaba. La cultura del “otium” significaba tener tiempo para pensar. En griego “otium” se dice “schole”: tiempo libre; de ahí se deriva nuestra palabra “escuela”.

    Cierto, las palabras cambian, adquieren nuevos sentidos: quienes las pronuncian también cambian. Nuestro México ha cambiado y quisiéramos que cambie ¿hacia dónde? ¿cómo?. ¿Es la economía la más importante a desarrollar? ¿a qué precio? Es necesario pensar en hacer que nuestra patria tenga una sana economía, para todos. ¿Qué escuela y qué negocios se están proponiendo en el México actual?

    Entre los ponentes invitados a la Cumbre de negocios estaba confirmada la presencia de Lech Walesa, ex Presidente de Polonia. Su solo nombre evoca “Solidaridad”, el primer sindicato libre del entonces bloque del Este. Es también premio Novel de la Paz. ¿Habrá dicho algo semejante personaje, conocedor de tiempos duros en su patria, acerca del emblemático caso de los jóvenes estudiantes desaparecidos en el Estado de Guerrero? ¿o al menos, que pensará de esto?

    De entre todas las reformas estructurales que se están dando estos días en nuestra Patria, una es urgente: la reforma personal, libre, convencida hacia las virtudes y valores. No son suficientes la reformas políticas —siempre necesarias—si quienes están llamados a llevarlas a la práctica no lo hacen con virtudes: honestidad, sinceridad, veracidad, justicia, etc. Decía al recién Beato Pablo VI: “Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: «He aquí que hago nuevas todas las cosas» (Ap. 21, 5; cf. 2 Cor. 5, 17; Gál. 6, 15). Pero la verdad es que no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio. La finalidad de la evangelización es por consiguiente este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos” (EN 18). A esta escuela es a la que la Iglesia le apuesta todo.

    Monseñor Romero dijo en su día acerca de la realidad de violencia que vivía su Patria, el Salvador: “Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre”. Fue su última homilía, que le costó la vida.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    2 de Noviembre de 2014

  • La dictadura perfecta

    ¿Cómo explicar a los más jóvenes que preguntan sobre la película “La dictadura perfecta” al menos el nombre de la misma sin entrar en temas de crítica de cine o temas de política? Ambas cosas rebasan nuestra capacidad, vocación e intensión. Sin embargo no podemos eludir nuestra responsabilidad personal y de pastores al compartir con todos el mismo mundo, ese que necesita ser evangelizado, es decir, ser llenado de “buenas noticias” en momentos como estos por los que atraviesa nuestra patria.

    En primer lugar, es necesario remontarnos al año de 1990 cuando el escritor peruano Mario Vargas Llosa (Premio Novel de literatura 2010) en un encuentro de intelectuales de dos continentes, el europeo y el americano, afirmó que “México es la dictadura perfecta”. Tal afirmación suscitó en su momento una serie de comentarios y debates. Él dio sus razones personales por tal afirmación.

    Hay otra pregunta que es difícil responder: ¿cómo es posible que 43 jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Gro., puedan desaparecer sin dejar rastro y que hasta el día de hoy (a casi un mes del hecho) no se informe puntualmente de su paradero y de todos los responsables que también dieron muerte a 6 personas el mismo día? ¿Cómo entender que en la búsqueda de esos jóvenes se hayan encontrado fosas llenas de cadáveres y parece que a estos hechos se les restó importancia sólo porque, dicen, no eran cadáveres de los estudiantes? Podrían hacerse miles de preguntas parecidas.

    Este jueves 23 de octubre del presente, el Papa Francisco recibió en audiencia a la Delegación de la Asociación Internacional de Derecho Penal; en su discurso el Papa en primer lugar les manifestó su “agradecimiento personal, por su servicio a la sociedad y la preciosa contribución que hacen al desarrollo de una justicia que respete la dignidad y los derechos de la persona humana, sin discriminaciones”. El Papa advirtió también de algunos peligros que amenazan la paz y la justicia en todo el mundo; entre otros, dijo, está el peligro de dos premisas de naturaleza sociológica: la que se refiere a la incitación a la venganza y el populismo penal. Respecto a la primera, advirtió: “vivimos tiempos en los cuales, tanto por algunos sectores de la política como de parte de algunos medios de comunicación, se incita a veces a la violencia y a la venganza, pública y privada, no sólo contra quienes son responsables de delitos cometidos, sino también contra aquellos sobre los cuales recae la sospecha, fundada o no, de haber infringido la ley”; respecto al segundo tema dijo que en las últimas décadas “no se buscan solamente chivos expiatorios que paguen con su libertad y con su vida por todos los males sociales, como era típico en las sociedades primitivas, sino que a veces más allá de esto existe la tendencia a construir deliberadamente enemigos: figuras estereotipadas, que concentran en sí mismas todas las características que la sociedad percibe o interpreta como amenazantes. Los mecanismos de formación de estas imágenes son los mismos que, en su momento, permitieron la expansión de las ideas racistas”.

    Afirmó también algunas palabras que podrían explicar las preguntas que nos hacemos no sólo los mexicanos, sino en todos los rincones de la tierra aquellos que sufren la muerte violenta de sus seres queridos y la desaparición forzada de tantos otros: “San Juan Pablo II condenó la pena de muerte (cfr. Carta Enc. Evangelium vitae, n. 56), como hace también el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2267). Sin embargo, se puede dar el hecho que los Estados quiten la vida no solo con la pena de muerte y con guerras, sino también cuando oficiales públicos se refugian a la sombra de las potestades estatales para justificar sus crímenes. Las llamadas ejecuciones extrajudiciales o extralegales son homicidios deliberados cometidos por algunos Estados y por sus agentes, frecuentemente se hacen pasar como conflictos entre delincuentes o presentados como consecuencias indeseables por el uso razonable , necesario y proporcional de la fuerza para hacer aplicar la ley. De este modo, si bien de entre los 60 países que mantienen la pena de muerte, 35 no la han aplicado en los últimos diez años, la pena de muerte, ilegalmente y en diversos grados, se aplica en todo el planeta”.

    Por eso se hace necesario dar respuestas creíbles a los temas planteados por los jóvenes, no sólo por el caso de Ayotzinapa, Tlatlaya y el de Ricardo de Jesús Esparza Villegas en Guanajuato, sino de todas las preguntas por la dignidad humana lastimada en cada rincón del planeta; si se hace, como esperamos que sea, se fortalecen nuestras instituciones.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    26 de Octubre de 2014

  • Hablar con intrepidez y escuchar con humildad

    ¿Qué podemos esperar del Sínodo de los Obispos? ¿Una especie de debate parlamentario en el que las diversas facciones defienden sus propios intereses e ideologías?

    Esta es ciertamente una tentación por la condición humana de la iglesia, y la historia puede dar tristemente cuenta de ello: cuando las personas de iglesia olvidamos la centralidad de Jesucristo y de su evangelio, entonces se pretende ingenuamente conducir la barca de la iglesia por derroteros equivocados; por eso el pasado lunes 6 de octubre del presente, al dar comienzo el trabajo del Sínodo de los Obispos, al inicio de la Primera Congregación General el Papa Francisco dirigió un saludo a los asistentes, recordándoles que hay un largo trabajo previo que se ha realizado con “dedicación, paciencia y competencia” (pues no bastan las buenas intenciones), todo esto, dijo, “leyendo, valorando y elaborando los temas, los textos y trabajos” del Sínodo.

    Luego explicó en qué consiste la “sinodalidad” al recordarles que cada uno es portavoz de las diferentes Iglesias particulares (que son principalmente las diócesis) y que éstas se reúnen a nivel de Iglesias locales a través de las Conferencias Episcopales. Explicó también la naturaleza de la Iglesia universal y las Iglesias particulares, que son dijo, aquella de institución divina, mientras que las Iglesias locales son de institución humana.

    Pidió que todos hablaran claro, con parresía. Este concepto griego aparece sobretodo en el libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 29; 4, 13. 29. 31; 9, 27. 28; 13, 46; 14, 3; 18, 26; 19, 8. 26; 28, 31) y puede significar: franqueza, valentía, intrepidez, entusiasmo, vigor. Más aún, pidió que se hable sin respetos humanos, sin timidez; no hacerlo así, dijo, ¡sería faltar a la sinodalidad!

    Al mismo tiempo, afirmó, “se debe escuchar con humildad y recibir con corazón abierto aquello que dicen los hermanos. Con estas dos actitudes se ejercita la sinodalidad”, y reiteró: “les pido por favor, estas dos actitudes de hermanos en el Señor: hablar con parresía y escuchar con humildad”. La humildad es la verdad, enseñaba Santa Teresa de Ávila, doctora de la Iglesia. Sí, al Sínodo se va a buscar la verdad. Ya en su Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio” Francisco afirmaba: “destaco que lo que trataré de expresar aquí tiene un sentido programático y consecuencias importantes” (n. 25); el Sínodo es parte de estas consecuencias de la intención del Papa, por eso ya desde ese momento afirmaba: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (n. 20). El Sínodo es esa escucha mutua que manifiesta las diferentes realidades y desafíos que se presentan a la Iglesia y lo que unifica a todos es la escucha de la Palabra de Dios (cfr. Jn 17, 17), por eso las respuestas tienen que surgir en un ambiente de oración, “de rodillas”, como ya se lo expresó al Cardenal Kasper en el Consistorio de febrero pasado. Ya san Juan Pablo II afirmó: “debéis ser como los primeros cristianos e irradiar entusiasmo y valentía, con generosa entrega a Dios y al prójimo; en una palabra, debéis tomar el camino de la santidad” (RM 91).

    El Sínodo busca cómo dar respuesta a los desafíos actuales que impiden a los cristianos vivir fielmente el Evangelio, pero hay que recordar una vez más lo que dice Francisco: “Toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación […] sin «fidelidad de la Iglesia a la propia vocación», cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo” (EG 26).

    El Papa terminó su saludo recordándonos la clave visible de la unidad en la diversidad: “el Sínodo se desarrolla siempre cum Petro et sub Petro (con Pedro y bajo Pedro), y la presencia del Papa es garantía para todos y custodia de la fe”. En estos momentos que vive nuestra patria llevemos esta enseñanza del Papa sobre el Sínodo a todos los ámbitos de nuestra vida, si hacemos esto podrán volver la paz y la justicia.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    12 de Octubre de 2014