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  • La China del tercer milenio

    Del 22 de marzo en adelante el Presidente de China, Xi Jinping, hará una gira de trabajo por varios países europeos: Holanda, Francia, Alemania, Bélgica; entre su agenda se encuentra participar en la Conferencia sobre la seguridad nuclear, encontrase con el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Barack Obama, la Canciller alemana Ángela Merkel, el Francés Francois Hollande y, algo inédito: visitará la Sede de la Unión Europea, siendo el primer Presidente chino que lo hace.

    Este 16 de marzo murió Mons. Joseph Fan Zhongliang, obispo de Shanghai, China, no reconocido por el gobierno de la República y que había sido consagrado obispo de manera clandestina en 1985. Y es que la vida de la Iglesia en China no ha sido fácil desde los años cincuenta del siglo pasado.

    El 27 de mayo de 2007 el Papa Benedicto XVI escribió una carta a los católicos en la República Popular China, y junto con ella apareció publicada también una Nota explicativa de la misma. La Nota narra las vicisitudes de la Iglesia en China desde los años cincuenta en que “con la expulsión de los Obispos y misioneros extranjeros, la encarcelación de casi todos los eclesiásticos chinos y de los responsables de los diversos movimientos laicales, el cierre de las iglesias y el aislamiento de los fieles” inició una etapa “difícil y dolorosa” para la Iglesia en ese país. Luego “al final de los años cincuenta se crearon organismos estatales como la Oficina para los Asuntos Religiosos y la Asociación Patriótica de los Católicos Chinos, con el fin de guiar y «controlar» todas las actividades religiosas. En 1958 tuvieron lugar las dos primeras ordenaciones episcopales sin el mandato papal, dando inicio a una larga serie de gestos que hieren profundamente la comunión eclesial”. Esto en la práctica significa el intento de crear una iglesia nacional China, que a través de dichos “organismos cuyas finalidades declaradas, y en concreto la de llevar a efecto los principios de independencia, autogobierno y autogestión de la Iglesia, no son conciliables con la doctrina católica”.

    En medio de esta compleja situación, dos jesuitas fueron protagonistas importantes: el recién fallecido Joseph Fan Zhongliang y Aloysius Jin Luxian, consagrado obispo el mismo año y para la misma ciudad pero con el visto bueno del gobierno y sin el mandato apostólico. Más tarde, en 2004 la Santa Sede concedió la aprobación de la consagración pero dándole el título de Obispo coadjutor. Jin falleció el 27 de abril del año pasado. Como una opción para desenmarañar situación tan difícil la Santa Sede eligió obispo Auxiliar a Mons. Thaddeus Ma Daquin siendo consagrado el 7 de Julio de 2012, pero en la Misa de consagración Mons. Ma renunció a ser miembro de la Asociación Patriótica en razón de la Carta de Benedicto XVI, lo que le valió ser declarado bajo arresto domiciliario y ver impedido el ejercicio de su ministerio.

    Actualmente solo Mons. Savio Hon Taifai, secretario de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos, es el único miembro chino de la curia vaticana.

    Este puede ser momento propicio para que la Santa Sede y la República de China puedan establecer relaciones diplomáticas como un instrumento de paz y concordia para todos los Chinos, en base al principio del que la Iglesia es testigo: “la sangre de mártires es semilla de cristianos”. Los Acuerdos y Convenios de la Santa Sede “han ido recibiendo múltiples denominaciones: en tiempos pasados, Concordias, Paces, Capítulos Concordados; en la actualidad, más de ordinario, Acuerdos y/o Convenios Iglesia-Estado; no raras veces, Concordatos” (Corral Salvado, Carlos; Derecho Internacional Concordatario. BAC, Madrid 2009, p. 5). Oremos por la Iglesia en China, máxime cuando también nuestra Patria sabe de la experiencia de haber sufrido el intento de ser transformada en Iglesia nacional.

    Filiberto Cruz Reyes

  • Los Cardenales de la Santa Iglesia Romana y la Reforma Económica de Francisco

    El pasado 22 de Febrero del presente el Papa Francisco “creó” 19 nuevos Cardenales en un Consistorio Ordinario público. “Consistorio” proviene del latín tardío “consistorium”: lugar de reunión; y se deriva del latín clásico “consistere”: detenerse; tomar posición, disponerse; comparecer, presentarse. Con este nombre se designaba en los últimos siglos del Imperio Romano, a las reuniones de los dignatarios imperiales, presididas por el Emperador en el Palacio de Gobierno. El Emperador era el último en hablar y cada una de sus decisiones tomaba fuerza de ley (cfr. Rossi, Agnelo; Il Collegio Cardenalizio. Editrice Vaticana, Vaticano 1990, p. 43). A través del Consistorio el Papa llama a los Cardenales para que colaboren con él en la suprema autoridad de la Iglesia, y por lo mismo, cuando los convoca trata con ellos las cuestiones de más importancia para el gobierno de la Iglesia Universal. Desde el siglo XII es prerrogativa exclusiva del Colegio de Cardenales la elección del Romano Pontífice.

    La reforma económica que el Papa Francisco ha emprendido al interior de la Iglesia, de manera especial en las instancias de la Curia Romana, se enmarca en algo mucho más profundo, lo que él llama en la Evangelii Gaudium la “nueva idolatría del dinero”, ya que por ejemplo, al criticar las ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera afirma: “Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas” (n. 56). La reforma económica que Francisco propone debe llegar a las personas y las instituciones, eclesiales y no, es decir, propone una humanización de la economía y, como buen juez, ha querido empezar por su propia casa.

    Para todo esto el Papa ha dado una serie de pasos que iniciaron desde los días de las “congregaciones generales” de los Cardenales al preparar el cónclave que elegiría al sucesor de Benedicto XVI: decía que hay dos visones de la Iglesia, una es “la Iglesia evangelizadora que sale de sí” y otra es “la Iglesia mundana que vive en sí, de sí y para sí”. Afirmaba que considerar estas dos visiones de Iglesia es lo que debe “dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer” en la Iglesia. El Cardenal Ortega de la Habana fue quien difundió las palabras del Pontífice con su autorización. Las congregaciones generales son “para permitir a cada Cardenal que exprese su opinión sobre los problemas que se presenten, pedir explicaciones en caso de duda y hacer propuestas” (UDG n. 11).

    Ya Pontífice, Francisco promulgó un Quirógrafo el 24 de Junio de 2013 en el que afirma que en continuidad con sus antecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, quiere con dicho documento “permitir a los principios del Evangelio permear también las actividades de naturaleza económica y financiera”; por tal motivo crea una Comisión en relación al IOR (Instituto para las Obras de Religión, conocido popularmente como el Banco del Vaticano). Esta Comisión deberá mantener informado directamente al Papa de todas las actividades del IOR.

    El 8 de Agosto de 2013 el Papa Francisco, con una Carta Apostólica dada en forma de Motu Proprio, tomaba medidas “para la prevención y la lucha contra el «lavado» de dinero, del financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva”, y así “adoptar los principios y poner en marcha los instrumentos jurídicos desarrollados por la Comunidad internacional”.

    El 15 de noviembre de 2013 el Papa Francisco mediante una Carta Apostólica en forma de Motu proprio aprueba el nuevo Estatuto de la autoridad de Información Financiera, “para reforzar las iniciativas ya emprendidas con el fin de prevenir y combatir cada vez mejor eventuales actividades ilícitas en el sector económico-financiero”.

    Posteriormente, el 24 de febrero de 2014 con otra Carta Apostólica en forma de Motu Proprio “Fidelis dispensator et prudens”, para la constitución de una nueva estructura de coordinación de los asuntos económicos y administrativos de la Santa Sede y del Estado de la ciudad del Vaticano, el Papa instituye “el Consejo de asuntos económicos, con la tarea de supervisar la gestión económica y vigilar las estructuras y actividades administrativas y financieras de los Dicasterios de la Curia Romana, de las Instituciones relacionadas con la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano”, así como “la Secretaría de asuntos económicos, como Dicasterio de la Curia Romana según la Constitución apostólica Pastor Bonus”.

    De este modo el Romano Pontífice pone en acto el principio evangélico: no pueden servir a Dios y al dinero (Lc 16, 13). ¿le secundaremos en esta reforma no sólo de la Curia sino de nuestras vidas? El Papa debe contar con el apoyo de los Cardenales y de cada uno de los cristianos.

    Filiberto Cruz Reyes

  • Las llagas de la Santa Iglesia

    Durante los días 20 y 21 de Febrero del presente 2014 se realizó un Consistorio Extraordinario de Cardenales en Roma en torno al Papa Francisco. La legislación actual de la Iglesia afirma:

    • 353 §1.     Los Cardenales ayudan todos ellos colegialmente al Pastor supremo de la Iglesia, sobre todo en los Consistorios, en los que se reúnen por mandato del Romano Pontífice y bajo su presidencia; hay Consistorios ordinarios y extraordinarios.
    • §3.    Al Consistorio extraordinario, que se celebra cuando lo aconsejan especiales necesidades de la Iglesia o la gravedad de los asuntos que han de tratarse, se convoca a todos los Cardenales.

    Los temas que esta vez debatieron los Cardenales fueron principalmente “la concepción de la familia según la perspectiva antropológica cristiana y su valoración en el contexto de la cultura secularizada que posee una concepción diversa de la familia, de la sexualidad y de la persona y en la que el enfoque cristiano se encuentra a veces en dificultad”, “los divorciados que se han vuelto a casar desde el punto de vista jurídico canónico y se habló de los procedimientos de nulidad para mejorarlos y simplificarlos. Sobre la admisión a los sacramentos de los divorciados que se han vuelto a casar”, “la pastoral familiar, así como la emigración o la ignorancia religiosa, según afirmó en un comunicado el P. Federico Lombardi, SJ, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

    El Papa Pío IX le había manifestado su deseo de crearlo Cardenal, y se decía que también lo quería como su Secretario de Estado por su talento y rectitud. De familia noble el Padre Antonio Rosmini (1797-1855) y de inmenso amor a la Iglesia, propuso una reflexión sobre cinco cuestiones que él consideraba que en su momento eran como otras tantas llagas que herían a la Iglesia, en relación a las cinco llagas de Cristo: 1) La división entre pueblo y clero en el culto público de la Iglesia, 2) la insuficiente educación del clero, 3) la desunión de los Obispos, 4) el nombramiento de los Obispos dejado en manos del poder laical y 5) la servidumbre de los bienes eclesiásticos. Su obra “Las cinco llagas de la Santa Iglesia” escrita en 1832 fue el motivo para que sus numerosos enemigos, que le habían ganado su personalidad e influencia, le acusaran de doctrina herética, de modo que en mayo de 1849 el mismo Papa Pío IX confirmaba la inclusión de su obra en el Índice de libros prohibidos. De este modo por intrigas palaciegas se le impidió toda comunicación con el Papa. Alejado de Roma por personajes nefastos sin embargo, fue consultado por el mismo Papa sobre la conveniencia o no de proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de María, cosa que final y felizmente ocurrió el día 8 de diciembre de 1854. Rosmini moría el 1º de Julio de 1855, día dedicado a la Preciosa Sangre de Cristo, luego de un haber sufrido un envenenamiento, y aun que supo quiénes habían sido los autores nunca lo dijo (Sgarbosa, Mario; Antonio Rosmini. Genio filosofico , profeta scomodo. Città Nuova. Roma 1996, pp. 188-1994). Antiguamente había un rito al crear a los Cardenales: el abrir y cerrar de la boca para significar el silencio que deben observar y la prudencia y sabiduría al manifestar su sincera opinión cuando les es requerida. Formalmente Rosmini no fue Cardenal, pero sí en lo más profundo de su ser: nunca dijo quién atentó contra su vida en señal de perdón a quien le había lastimado y su inmensa fidelidad al Papa y a la Iglesia, hasta ofrecer de algún modo su propia sangre, lo que representa el púrpura de los Cardenales. El día de ayer fueron creados nuevos Cardenales por el Papa Francisco, mismos que son llamados a colaborar con él en esta ardua tarea de reforma de la Iglesia, reforma que inicia por una conversión personal.

    En mayo de 1966 la Congregación para la Doctrina de la fe autorizaba la edición de la obra de Rosmini y Benedicto XVI lo declaró beato en 2007.

    Filiberto Cruz Reyes

  • Avances y retrocesos

    El miércoles 17 de ésta semana que terminó fue testigo de dos grandes acontecimientos que queremos destacar y que se encuentran en las antípodas. Por una parte, el fin de un desencuentro, el que protagonizaron por 53 años Cuba y Estados Unidos y, por otra, el inicio de una herida en el diálogo ecuménico entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana.

    En efecto, si alguien se puede alegrar y si alguien sufre por estos acontecimientos de modo personal es el Papa Francisco; pues por una parte Él jugó un papel muy importante en el diálogo entre estos dos países (que desde 1961 habían roto las relaciones diplomáticas) para que por fin puedan dar inicio a una nueva etapa en las relaciones internacionales, ya sin el resabio de la guerra fría y el fantasma, entre otras cosas, de una carrera armamentista nuclear desplegada por dos grandes bloques ideológicos. No todo está dicho y hecho, pero se puede vislumbrar con esperanza una luz que muchos, por diversos intereses, quisieran se extinguiera; la mayor parte de las naciones aplauden este momento histórico, y nosotros también. La visita de Juan Pablo II en 1998 a la isla marcó ya el inicio de este momento, la paciencia y trabajo de la iglesia sumada a las de tantos otros han dado su fruto. El 21 de enero de 1998, decía Juan Pablo II en su discurso de llegada a la Habana para su Visita Pastoral: “Quiera Dios que esta Visita que hoy comienza sirva para animarlos a todos en el empeño de poner su propio esfuerzo para alcanzar esas expectativas con el concurso de cada cubano y la ayuda del Espíritu Santo. Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”. Decía Santa Teresa de Ávila: “la paciencia 
todo lo alcanza”.

    Por otra parte, ese mismo día la Iglesia Anglicana de Inglaterra (valga la redundancia, pero se nos permita, pues esta comunidad es independiente en cada país, y ya otros habían hecho lo propio) anunció que tendrá para enero próximo su primera mujer “obispo”. En este sentido se abre una herida en primer lugar en cuestiones teológicas, pues Juan Pablo II el 22 de mayo de 1994, Solemnidad de Pentecostés, afirmó en su Carta Apostólica “Ordinatio sacerdotalis” que la Ordenación sacerdotal está reservada sólo a los varones, con las siguientes palabras: “con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia” (n. 4). Esto que por muchos es considerado como algo discriminatorio la iglesia lo explica en parte diciendo que la Ordenación no es un derecho, ni siquiera para los varones, sino un don. Además, esta doctrina ha sido conservada por la Tradición constante y universal de la Iglesia y enseñada firmemente por el Magisterio a ejemplo de Jesucristo que eligió sólo varones para constituir a los doce. Lo más importante no es el oficio que se desempeña, sino la vocación, que es la misma para todos: la santidad; Teresa de Calcuta entre las grandes mujeres de la Iglesia de la época reciente, nunca reclamó como derecho ser sacerdotisa, eligió el camino de la santidad. El riesgo mayor en la práctica eclesial es que se pierda la sucesión apostólica y se deteriore así el grado de comunión entre la comunidad anglicana y la católica, y esto dificulte la unidad tan deseada y buscada en los últimos años por ambas comunidades.

    Ese mismo día miércoles fue el cumpleaños 78 del Papa Francisco, quien en la Audiencia General de los miércoles, afirmó, hablando del misterio de la Encarnación, que ésta “abre un nuevo inicio en la historia universal del hombre y de la mujer”, y que los 30 años de la vida oculta, sencilla de Jesús, antes de su vida pública con el anuncio del Reino, “no son un tiempo perdido” en aquella periferia de mala fama como lo era Nazaret, sino que fue un tiempo de estar en familia, viviendo toda la familia en santidad.

    ¡Felicidades por su cumpleaños Santo Padre Francisco!

    21 de Diciembre de 2014

  • La división de poderes y la verdad

    A muchos especialistas en derecho les parece algo sorprendente que en Derecho canónico (el derecho de la Iglesia) los poderes ejecutivo, legislativo y judicial los ostente la misma persona: el Obispo y el Romano Pontífice; esto porque en las democracias modernas están divididos para garantizar un sano equilibrio. En derecho canónico la interpretación de la norma la hace el legislador, en otros sistemas jurídicos, como el de nuestra Patria, la interpretación de la ley la hace el Poder Judicial Federal.

    La Iglesia explica su pensamiento por el concepto de “comunión” entre otros, pues es la Palabra de Dios la que sustenta tanto los principios teológicos como jurídicos, y es esta Palabra la que indica que la “salvación de las almas” es la suprema ley de la Iglesia; es decir, la autoridad en la Iglesia no puede querer para los súbditos cosa distinta a la que ella aspira, esto hace que tenga instancias de diálogo y participación en los que al final recoge el consenso y se pronuncia en cumplimiento de su oficio. Dice la escritura “Santifícalos en la verdad; tu Palabra es la verdad” (Jn 17, 17). Esto lo dice Jesucristo en el contexto de la última cena, y Él mismo se santifica a través del sacrificio de la cruz; es decir, él muere por estar en la verdad; Pilato le preguntó qué cosa es la verdad y Él calló. ¿Qué es la verdad que hay quien es capaz de morir por ella y quien puede matar para que la verdad no aparezca?

    En este México nuestro parece imposible reflexionar sosegadamente los acontecimientos, pues se suceden uno tras otro con tal vértigo que la reflexión parece no tener oportunidad, a eso hay quien le apuesta.

    En días recientes México ha dicho adiós a grandes personajes de la cultura y las letras, entre ellos a Vicente Leñero, autor polifacético. En una de sus obras, afirma el periodista: “le faltaba eso que se ve siempre en un periodista nato: carácter, inventiva, empuje, agallas de buen periodista” (La vida que se va. Alfaguara, México 2013, p. 12). Es cierto, es una novela, sin embargo la escribe un periodista, ese que tantos han elogiado por su coherencia e integridad, el que dio las batallas por decir la verdad aún a costa del precio que pagó.

    Por otra parte, esta semana que termina, en el contexto de su Informe Anual de Labores, el Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan N. Silva Mesa afirmó acerca de los acontecimientos lamentables que México ha vivido, también más allá de sus fronteras, “son motivo de dolor nacional y de profunda indignación, dentro y fuera de nuestras fronteras: violaciones graves a derechos fundamentales, cometidas por quienes deberían brindar seguridad a la población. Nuestra nación se encuentra afectada y no será el transcurso del tiempo, ni el silencio de las instituciones, lo que permita superar la adversidad” (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/12/11/asiste-pena-nieto-al-informe-del-presidente-de-la-corte-876.html). Esto lo pronunció delante del jefe del Ejecutivo, si bien es cierto que es el poder Judicial quien parece que tiene consigna de legislar a golpe de sentencias.

    Sí, fue ese Vicente Leñero, en su decir, el testigo de frases referentes a la verdad, como “No pago para que me peguen”, o “¿Cómo trascender a Julio Scherer?” (Proceso N° 1988); es el mismo Leñero que no tuvo toda la verdad (solo Dios la tiene) el que nos deja su testimonio, no del llamado “Cuarto poder” (la prensa, también susceptible de corromper), sino de esa fuerza interior que Dios ha puesto en nuestro interior, la verdad, y que no podemos eludir; como católico no vergonzante lo sabía.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el periódico “Diócesis de Querétaro” del 14 de diciembre de 2014
  • La división de poderes y la verdad

    A muchos especialistas en derecho les parece algo sorprendente que en Derecho canónico (el derecho de la Iglesia) los poderes ejecutivo, legislativo y judicial los ostente la misma persona: el Obispo, y el Romano Pontífice; esto porque en las democracias modernas están divididos para garantizar un sano equilibrio. En derecho canónico la interpretación de la norma la hace el legislador, en otros sistemas jurídicos, como el de nuestra Patria, la interpretación de la ley la hace el Poder Judicial Federal.

    La Iglesia explica su pensamiento por el concepto de “comunión”, entre otros; pues es la Palabra de Dios la que sustenta tanto los principios teológicos como jurídicos, y es esta Palabra la que indica que la “salvación de las almas” es la suprema ley de la Iglesia; es decir, la autoridad en la Iglesia no puede querer para los súbditos cosa distinta a la que ella aspira, esto hace que tenga instancias de diálogo y participación en los que al final recoge el consenso y se pronuncia en cumplimiento de su oficio. Dice la escritura “Santifícalos en la verdad; tu Palabra es la verdad” (Jn 17, 17). Esto lo dice Jesucristo en el contexto de la última cena, y Él mismo se santifica a través del sacrificio de la cruz; es decir, él muere por estar en la verdad; Pilato le preguntó qué cosa es la verdad y Él calló. ¿Qué es la verdad que hay quien es capaz de morir por ella y quien puede matar para que la verdad no aparezca?

    En este México nuestro parece imposible reflexionar sosegadamente los acontecimientos, pues se suceden uno tras otro con tal vértigo que la reflexión parece no tener oportunidad; a eso hay quien le apuesta.

    En días recientes México ha dicho adiós a grandes personajes de la cultura y las letras, entre ellos a Vicente Leñero, autor polifacético. En una de sus obras, afirma el periodista: “le faltaba eso que se ve siempre en un periodista nato: carácter, inventiva, empuje, agallas de buen periodista” (La vida que se va. Alfaguara, México 2013, p. 12). Es cierto, es una novela, sin embargo la escribe un periodista, ese que tantos han elogiado por su coherencia e integridad, el que dio las batallas por decir la verdad aún a costa del precio que pagó.

    Por otra parte, esta semana que termina, en el contexto de su Informe Anual de Labores, el Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan N. Silva Mesa afirmó acerca de los acontecimientos lamentables que México ha vivido, también más allá de sus fronteras, “son motivo de dolor nacional y de profunda indignación, dentro y fuera de nuestras fronteras: violaciones graves a derechos fundamentales, cometidas por quienes deberían brindar seguridad a la población. Nuestra nación se encuentra afectada y no será el transcurso del tiempo, ni el silencio de las instituciones, lo que permita superar la adversidad” (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/12/11/asiste-pena-nieto-al-informe-del-presidente-de-la-corte-876.html). Esto lo pronunció delante del jefe del Ejecutivo, si bien es cierto que es el poder Judicial quien parece que tiene consigna de legislar a golpe de sentencias.

    Sí, fue ese Vicente Leñero, en su decir, el testigo de frases referentes a la verdad, como “No pago para que me peguen”, o “¿Cómo trascender a Julio Scherer?” (Proceso No. 1988); es el mismo Leñero que no tuvo toda la verdad (sólo Dios la tiene) el que nos deja su testimonio, no del llamado “Cuarto poder” (la prensa, también susceptible de corromper), sino de esa fuerza interior que Dios ha puesto en nuestro interior, la verdad, y que no podemos eludir; como católico no vergonzante lo sabía.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    14 de Diciembre de 2014

  • Y ahora ¿quién podrá defendernos?

    La muerte de Roberto Gómez Bolaños el día 28 de noviembre pasado no sólo conmovió a México, sino a muchas personas también en otros países, pues sus ya famosos personajes traspasaron las fronteras juntamente con sus míticas frases. ¿qué quería expresar con los personajes de su mundo de fantasía? ¿qué nos pueden decir en este momento por el que atraviesa México?

    En la vecindad del Chavo del 8 ¿no podríamos ver ahora más que nunca una especie de México surrealista? Es una especie de isla en la que casi nunca cambia nada (este México que no alcanza una verdadera democracia), en la que no se mira hacia fuera o no se permite ver hacia fuera (el migrante que lo intenta termina muerto); vecindad en la que todo parece, como se dice hoy, disfuncional: el Chavo que sufre de una orfandad inexplicable y es el eterno niño que no acaba nunca de crecer (¡cuanta gente buena y talentosa y México sigue igual!); el estómago vacío que sueña siempre con la torta de jamón (¿acaso no tenemos una cruzada contra el hambre y promesas incumplidas que hacen saborearse imaginariamente?); su bondad, que los demás niños advierten más bien como una ocasión para aprovecharse de él (puede usted imaginar aquí cualquier cantidad de situaciones que vive nuestro pueblo); miles de casas que surgen como hongos poco más grandes apenas que un barril.

    Ahí ninguna familia es “normal”: a Quico le falta el papá, a la Chilindrina la mamá; a la Bruja del 71 no se le llega el momento del matrimonio y es la eterna enamorada de don Ramón; el señor Barriga que nunca recibe la renta por parte de don Ramón, y por otra parte nunca lo echa fuera realmente; Jaimito que añora su pueblo natal Tangamandapio (que algunos dicen significa ¡“tronco podrido que se mantiene en pie”!) y sus tiempos, y no hace muchas cosas porque quiere “evitar la fatiga” (¿acaso no quisiéramos ver otro Michoacán distinto al violento de hoy?); si queremos rescatarlo será con mucha fatiga y no podemos permitir que el miedo nos paralice (a Jaimito “le da cosa”), de lo contrario llegará su “crepúsculo arrebolado” como permanecía en la memoria del personaje, pero esta vez será de más sangre.

    Quico que se siente —en gran medida porque su madre se lo dice— de otra alcurnia y no se junta con la “chusma”, este México de los extremos que hace sean realmente muchos Méxicos, baste ver los datos duros y las estadísticas del INEGI; las fosas clandestinas llenas de cadáveres que fueron considerados por no se quien solamente parte de “la chusma”; la Chilindrina y su eterna necesidad de paternalismo lisonjero: “papito lindo, mi amor, papacito”; el profesor Jirafales y su bien intencionada actitud educativa que nunca llega muy lejos… podríamos seguir pensando en cosas parecidas con la realidad, y más allá de la realidad, surrealistas pues, pero “¡es que no me tienen paciencia!” Descanse en paz el multifacético Roberto, sus personajes seguirán provocando risa y reflexión.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    7 de Diciembre de 2014

  • Francisco al Parlamento Europeo

    ¿Qué puede decir un Papa americano al Parlamento de la Unión Europea? Pudiera ser esta una pregunta obligatoria luego de ver la noticia sobre la visita del Papa Francisco a esta importantísima Institución, a la cual fue invitado este martes 25 de noviembre del presente. Importante por varias razones, entre otras porque: es sólo la segunda vez que un Papa acude a una cita de tal magnitud, luego de que hiciera lo mismo San Juan Pablo II (11 de octubre de 1988); porque a través de los 28 Estados representados en esa Institución habló de modo especial a los quinientos millones de ciudadanos representados; porque habló dijo, como Pastor, que quiere dar un mensaje de esperanza y aliento; porque siendo el sucesor de Pedro pretende contribuir a la edificación de Europa y dicha «contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento», y apela al testimonio de la historia; el Papa lo dijo durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso a Roma a pregunta expresa: «¿ha viajado a Strasburgo en su corazón como Sucesor de Pedro, como Obispo de Roma o como Arzobispo de Buenos Aires?». A lo que respondió: «La memoria es de Arzobispo de Buenos Aires, pero ya no existe. Ahora soy obispo de Roma y Sucesor de Pedro, y creo que viajo con aquella memoria pero con esta realidad: viajo con estas cosas. Para mí Europa, en este momento, me preocupa; está bien para ayudar que yo vaya adelante, y esto como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro: ahí soy Romano». Esto significa que Francisco es Romano, Argentino, Mexicano…

    Por tal razón, su Magisterio de este encuentro vale para todo el orbe católico, también para México, y en este momento de dolor que vive nuestra patria sus palabras nos dan luz y esperanza, no sólo a Europa, también a nosotros. El mensaje central del Papa giró en torno a la dignidad y trascendencia de la persona humana, nada que no sea, por otra parte, Magisterio de la Iglesia.

    Podemos resaltar algunas frases del Papa. Advirtió que hoy «persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven». Esto lo dijo haciendo referencia al fenómeno de la globalización en todos sus aspectos, incluido el económico y financiero, el político y democrático, al afirmar y pedir a los eurodiputados: «mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real –fuerza política expresiva de los pueblos– sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece». Pues dijo: «¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder?»; y denunció también: «no podemos olvidar aqui las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos». Si Francisco dejara de ser popular en ciertos ambientes sería comprensible.

    Sí, muchos de esos «imperios desconocidos» son europeos pero llegan a todo el mundo, han perdido propiamente nacionalidad, las grandes transnacionales muchas veces no tiene patria, sólo intereses. ¿Existirán también en México? ¿Tendrán que ver de algún modo con la violencia de los últimos años en nuestra patria? Hay que ver los procesos de violencia en otras partes del mundo y los intereses que han estado en juego en esos sitios. Jesucristo dijo en cierta ocasión, cuando le interrogaban a propósito de la llegada del Reino y su juicio inminente: «donde está el cadáver, allí se juntan los buitres» (cfr. Mt 24, 28). El Papa dijo a los políticos europeos, y no sólo a los europeos creemos, «promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos».

    Francisco ya es Romano, Europeo, Universal y, al término de su servicio (quiera Dios falte mucho para eso) no dejará Roma, permanecerá ahí para siempre, entre su gente. Es característica de los santos, del cristiano en general, sentirse en casa en cualquier lugar y por lo tanto asumir responsabilidades en el servicio: San Antonio de Padua no nació en Padua, Teresa de Calcuta no nació en Calcuta… Los santos también pierden en cierto modo su nacionalidad, pero por motivos distintos de esos «imperios desconocidos».

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    30 de Noviembre de 2014

  • Los medios de Comunicación Social en el pensamiento de la Iglesia

    Con fecha de 4 de diciembre de 1963 apareció el Decreto del Concilio Vaticano II “Inter mirifica”, sobre Los medios de comunicación social. Como es natural, fue el fruto del diálogo y discusión de todos los obispos católicos del mundo reunidos en Roma convocados y presididos por el Papa Pablo VI, sin embargo, como también es natural, es sólo el Papa quien lo promulga; así se vive el misterio de la Iglesia de comunión y participación, al mismo tiempo que el de la jerarquía: es la cabeza visible de la Iglesia aquí en la tierra quien tiene la responsabilidad de promulgarlo.

    En el n. 18 del mencionado Decreto leemos: “Para mayor fortalecimiento del apostolado multiforme de la Iglesia sobre los medios de comunicación social, debe celebrarse cada año en todas las diócesis del orbe, a juicio de los obispos, una jornada en la que se ilustre a los fieles sobre sus deberes en esta materia, se les invite a orar por esta causa y a aportar una limosna para este fin, que será empleada íntegramente para sostener y fomentar, según las necesidades del orbe católico, las instituciones e iniciativas promovidas por la Iglesia en este campo”. El mismo documento ordenaba en el n. 23: “Para que todos los principios y normas de este santo Sínodo sobre los medios de comunicación social se lleven a la práctica, por expreso mandato del Concilio, publíquese una instrucción pastoral por el organismo de la Santa Sede del que se habla en el n.19 con la ayuda de peritos de diferentes naciones”.

    Se dio cumplimiento a este deseo del Concilio, primero, con la Creación de la “Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales” a las que convocó el mismo Beato Pablo VI, siendo celebrada la primera el domingo 7 de mayo de 1967, precedida por la publicación de un mensaje el día 1º del mismo mes. Desde entonces los Pontífices emiten el mensaje de convocatoria anunciando el tema, para que en toda la Iglesia ce celebre en fecha posterior. En segundo lugar, se cumplió el deseo del Concilio con  la publicación de la Instrucción Pastoral “Communio et Progressio” con fecha de 18 de mayo de 1971, en la V Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

    Desde entonces, los temas que las Jornadas han abordado son del más variado interés: los medios de comunicación social y la prensa, la radio, la televisión y el cine para el progreso de los pueblos; la familia; los jóvenes; el servicio que deben prestar a la unidad de todos los hombres; el servicio a la verdad; la afirmación y la promoción de los valores espirituales; su uso en la evangelización del mundo contemporáneo; la reconciliación; los derechos y deberes fundamentales del hombre; la publicidad: sus ventajas, peligros y responsabilidad; la responsable libertad del hombre; los problemas de los ancianos; etc.

    La Instrucción Pastoral “Communio et Progressio” afirma: “Corresponderá por tanto a los Obispos y sus Conferencias, y en las Iglesias orientales a los Sínodos, utilizar gustosamente la ayuda de los peritos y de los organismos diocesanos, nacionales e internacionales, para llevar a efecto esta Instrucción en un esfuerzo conjunto, explicándola más detenidamente y acomodándola a las circunstancias concretas de los hombres y lugares que gobiernan, sin perder de vista la unidad de la Iglesia entera. Para ello las Conferencias Episcopales aprovecharán la ayuda que sacerdotes, religiosos y laicos, cada uno según su función, puedan aportar, ya que el recto uso de los medios de comunicación social recae en todo el Pueblo de Dios”. (n. 4).

    Ahí está pues, el desafío común de todos los cristianos, de manera especial en un campo en el que los laicos son los especialistas, por eso solicitamos de todos su cooperación bajo la guía de nuestro Pastor diocesano. Los medios de comunicación social, creemos firmemente, son instrumentos de promoción de justicia, paz y reconciliación.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    23 de noviembre de 2014

  • Colaborar para superar las causas de esta crisis

    Existe la costumbre de que los miércoles el Papa de una Audiencia General a los peregrinos en la Plaza de san Pedro, en donde se congregan miles venidos de muchas partes del mundo. El miércoles 29 de octubre el Papa Francisco expresó dentro de su mensaje de la Audiencia: “Quisiera hoy elevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano, que sufre por la desaparición de sus estudiantes, y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos en este momento”.

    La semana que terminó, del 10 al 14 del presente, los Obispos de México estuvieron reunidos para celebrar su XCVIII Asamblea Plenaria, y el día 10 enviaron un saludo al Romano Pontífice, en el que le agradecen entre otras cosas “las palabras que Su Santidad pronunció en la Audiencia General del pasado 29 de octubre, han sido un rayo de luz ¡Gracias Santo Padre por llevar cerca de su corazón al pueblo mexicano, y por orar por los estudiantes desaparecidos y por quienes padecen tantos problemas semejantes!”.

    Quince días después de la Audiencia del 29 de octubre, este pasado miércoles 12 del presente, una vez más, durante su Audiencia de los miércoles, el Papa volvió a expresar: “Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México, y quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, a los aquí presentes y a los que está en la patria, mi cercanía en este momento doloroso de legal desaparición, pero, sabemos, de asesinato de los estudiantes. Se hace visible la realidad dramática de toda la criminalidad que está detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias”. El Papa lo sabe y está atento.

    En ese mismo saludo, los obispos prometen al Papa Francisco: “con humildad y compromiso, esperamos brindar al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad las orientaciones que brotan del Evangelio, siguiendo la gran recomendación que Su Santidad nos dio: la doble trascendencia; “la oración, ese negociar con Dios del Obispo por su pueblo… Y la cercanía con su pueblo”. A través del Secretario de Estado, el día jueves 13, el Papa responde al saludo diciendo que “pide a Dios por todos los hijos de ese amado país, especialmente por los jóvenes y cuantos han perdido a algún ser querido en dramáticas circunstancias”.

    Con fecha del día 12 los Obispos mexicanos levantaron su voz a través de un Mensaje intitulado “¡¡Basta ya!!”, en el que entre otras cosas denuncian que en nuestra patria “muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales y, en algunos casos, la lamentable corrupción de las autoridades”. Así mismo hacen una observación: “En medio de esta crisis vemos con esperanza el despertar de la sociedad civil que, como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades”; observación que se traduce en un llamado: “Nos vemos urgidos junto con los actores y responsables de la vida nacional a colaborar para superar las causas de esta crisis”, y una advertencia: “Es indispensable la participación de la ciudadanía para el bien común. Sin el acompañamiento y la vigilancia por parte de la sociedad civil, el poder se queda en manos de pocos”.

    Allá por 1980, un obispo Guatemalteco, Juan Gerardi Conedera, entonces Presidente de la Conferencia Episcopal de su patria, al acudir a Roma para participar en el Sínodo de los Obispos sobre la Familia, allí para denunciar, narra de viva voz al hoy Santo, Juan Pablo II, la masacre que vivía miles de personas en su patria. Al regresar a su país le niegan el acceso, vuela a El Salvador, pero no le dan asilo y termina refugiado en Costa Rica, desde donde sigue ejerciendo su oficio de Presidente. Por este acontecimiento se inconforma ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ésta con la Resolución nº 16/82, (Caso 7778, Guatemala, 9 de marzo de 1982) declara, entre otras cosas, que el Gobierno de Guatemala violó los Artículos 22 (Derecho de Circulación y de Residencia), 12 (Libertad de Conciencia y de Religión), y 13 (Libertad de Pensamiento y Expresión), de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

    En 1982 puede el Obispo volver a su patria, y el 26 de abril de 1998, luego de haber documentado el genocidio de su patria, Mons. Gerardi muere asesi­nado. Ir a las causas de los problemas a veces tiene sus riesgos. Los mártires lo saben.

    Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el periódico “Diócesis de Querétaro” del 16 de noviembre de 2014