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  • La victoria que vence al mundo: nuestra fe

    A Mons. Rogelio Cabrera, Arzobispo de Monterrey

    Celebramos hoy el Domingo de Pascua de Resurrección; la Iglesia ha llamado Pascua también a la Navidad. Esto en razón de un único acontecimiento: Jesucristo. La Navidad celebra el misterio de su Encarnación, mientras que el segundo momento celebra su Resurrección después de su Pasión y muerte. Uno de los hilos conductores de este misterio es el de la humillación; al hacerse hombre sin dejar de ser Dios, el Verbo, dice san Pablo: “siendo rico, por ustedes se hizo pobre a fin de que se enriquecieran con su pobreza” (2 Cor 8, 9). La misma idea la expresa en otro texto: “se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2, 8). Esto deriva en lo que san Pablo afirma enseguida: “Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre” (Flp 2, 9), es decir, el título de “Señor”, lo que hace referencia no sólo a la obra por excelencia del poder de Dios: la Resurrección de su Hijo, sino al poder, o mejor dicho a la “autoridad” que le confiere.

    Nuestras palabras “autor” y “autoridad” derivan del verbo latino “augeo”, que hacen referencia a: acrecentar; enaltecer, enriquecer; crecer; es decir, el autor es quien hace crecer, es el fundador, promotor, consejero, sostenedor; es quien hacer ser más; autoritario o autoritarismo, por lo tanto hace referencia a quien se impone por la fuerza anulando cualquier oposición y se llega al despotismo de la tiranía y del absolutismo. Jesucristo es el Señor porque ha obedecido (ob: por o a causa de + audio: escuchar, oír), ha escuchado al Padre y eso le ha llevado a ofrecer incluso su vida; no es que al Padre le haya gustado, y mucho menos querido, la muerte de su Hijo, por eso le devuelve lo que le fue arrebatado: la vida; en la resurrección se cumple lo que dice el Salmo: “Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término” (20, 5). Aquí el misterio del amor de Dios: hace justicia sin condenar a los culpables, le devuelve con creces lo que al Hijo le fue arrebatado y por intercesión de él no condena a los que se la arrebataron. Frente a los callejones sin salida de la existencia humana Dios abre nuevos caminos como abrió el mar Rojo.

    Cuando el ser humano se pervierte y pone precio a la vida de su hermano (así como Judas entregó a Jesús por 30 monedas de plata), surgen como en cascada otra serie de atropellos: traiciones y desesperación hasta el suicidio (Judas), cobardías para cumplir con el deber (Pilato), cobardías para correr el riego de rescatar al hermano (Pedro), decisiones en que se involucra a terceros (la multitud: “que caiga su sangre sobre nuestros hijos”), búsqueda de testigos falsos (sumos sacerdotes y Sanedrín), etc., y frente a todo esto está siempre latente la tentación de la violencia (uno de los que acompañaban a Jesús sacó la espada e hirió al siervo del Sumo sacerdote. Todas estas escenas la presenta el Evangelio de la Pasión según san Mateo, mismo que leímos hace ocho días en el Domingo de Ramos. Podríamos leerlas hoy en cualquier diario o medio de comunicación, la pasión de Cristo es la pasión del mundo, por eso el evangelio sigue siendo actual: el ser humano necesita ser liberado del pecado y de la muerte. Cuando la autoridad se entiende sólo como poder, y éste sin amor, termina siempre poniendo precio a las personas y al final las aniquila lentamente o de una sola vez.

    Mucho se ha dicho sobre la frase de Jesucristo: “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (cfr. Mt 22, 21) cuando es interrogado sobre la licitud o no de que los judíos pagaran impuestos a Roma. Jesús afirma esto después de haber preguntado de quién era la imagen y la inscripción que la moneda llevaba, a lo que le contestan “del César”. En efecto, ciertas monedas llevaban la imagen de César y su madre con atributos divinos, la inscripción decía: “TI (berius) CAESAR DIVI AUG(usti) F(ilius) AUGUSTUS (“Tiberio Cesar, hijo del divino Augusto”), y sobre el otro lado PONTIFEX MAXIMUS (DEBERGÉ, PIERRE; Inchiesta sul potere. Approccio biblico e teologico. Paoline, Milano 2000, p. 38). Lo que aquí está en juego no es tanto la división entre el Estado y la Religión (Iglesia en este caso), sino la pretensión de divinizar el poder, pero sin Dios, ese poder que pone precio a la vida del hermano y pretende lavarse las manos impunemente. El verdadero poder lo ha expresado Jesús como un servicio, ninguno de sus milagros lo hizo para beneficio propio o de su grupo, sino como un ejercicio de su autoridad para que el ser humano llegue a ser lo que está llamado a ser: imagen de Dios, del Dios vivo y que da la vida. Es fácil distinguir cuándo somos autoridad o autoritarios. La victoria nos la da nuestra fe en Cristo que padeció, murió y resucitó para rescatarnos de todo desvarío del pecado. Felices Pascuas de resurrección.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el semanario “Diócesis de Querétaro” del 20 de abril de 2014
  • Querétaro en el mundo

    La edición del día jueves 3 de abril del presente de L’Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, presenta una breve nota en la que informa que Enrique “Kike” Plancarte, uno de los jefes de los Caballeros Templarios (el grupo delictivo nacido en Michoacán) fue abatido por la Marina “en el estado central de Querétaro, en las inmediaciones de un campo de fútbol en la ciudad de Colón, localidad en una zona semidesértica”. Ciertamente la noticia dio la vuelta al mundo en infinidad de medios de comunicación y en ese sentido no maravilla, lo curioso es que Querétaro salte de este modo a los medios.

    Ciertamente son muchas más las cosas buenas que han visto la luz en nuestro Estado, sin embargo minimizar el hecho en nada cambia la realidad y no abona a la corrección del rumbo futuro, magnificarlo iría en detrimento de lo que ahora más necesitamos: esperanza y confianza en nosotros mismos y nuestras instituciones, mismas que se fortalecen en la transparencia. Necesitamos crecer en una educación de cuño humanista y sano patriotismo. En los grandes momentos de crisis y cambios históricos la educación juega un papel trascendental. En los albores de la lucha por la independencia de nuestra patria hubo grupos que propugnaban una educación que hundiera sus raíces en los clásicos griegos y romanos, lo que implicaba un fuerte sabor a Europa, y de manera especial a España; mientras que otros querían algo mucho más novedoso y diferente. Lo cierto es que no podemos negar ni nuestra historia ni los personajes que la han construido, así como las ideas que los han inspirado.

    Querétaro se ha caracterizado por su historia humanista y católica, por hombres y mujeres que han forjado una identidad con estudio y trabajo. El original Colegio de San Francisco Javier, hoy sede de la facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro, vio como maestro a uno de los más grandes humanistas mexicanos: al jesuita michoacano Diego José Abad, quien enseñó Jurisprudencia y cultivó los más diversos saberes, como Teología, Filosofía, Matemáticas, Álgebra, Geografía, Hidrografía, Medicina, Crítica y Humanidades. Enseñó también en Zacatecas y San Ildefonso. Fue desterrado junto con sus hermanos jesuitas y partió para Italia en 1767, y murió en Bolonia el 30 de septiembre de 1779. Vio la luz por primera vez en Jiquilpan el primero de junio de 1727.

    De sus obras la más célebre es sin duda “De Deo, Deoque homine heroica” (“Cantos Épicos a la Divinidad y Humanidad de Dios”), conocido también como Canto Heroico; esta obra escrita en un excelente latín desarrolla la forma del hexámetro tan usado por Virgilio, por lo que hay quien lo equipara a la altura del mismo. El poema tiene como centro al hombre y su capacidad racional que lo lleva a descubrir a Dios, su presencia, su poder y su amor. Estudia las normas que rigen al ser humano como ente social y moral, y las ciencias y la poesía lo encumbran.

    Cuando el hombre pierde la noción del Creador entonces “Tropezamos con las sombras a la mitad del día” (Canto IX, 10. Citado en Fernández Valenzuela, Benjamín; Canto Noveno del “Poema Heroico”; Ábside. Revista de cultura mejicana, XXXIII. México 1969, p. 135). Una de las vías para la paz es la educación en lo humano, esa condición que a intervalos brilla o se oscurece, según nos orientemos o alejemos del Creador. En la nostalgia del exilio nuestro poeta recuerda las luciérnagas diciendo: “No padece que junto a sí se acreciente la noche; y así que ésta despliega sus ensombrecidas alas, él, oh maravilla, desnuda la vivísima antorcha que aloja en su párvulo seno, y su alada luminaria ahuyenta de los aires las tinieblas y pone espanto a las anochecidas sombras”. Estamos hechos por Dios para brillar, su misericordia nos enciende.

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes
    Publicado en el semanario “Diócesis de Querétaro” del 6 de abril de 2014
  • Francisco y Obama

    Para Zita, por su testimonio de amor a la Iglesia

    Este jueves 27 de marzo se llevó a cabo un encuentro histórico en el Vaticano entre el Papa Francisco y el Presidente de los Estados Unidos de América, Barack H. Obama, a quien recibió en audiencia.

    Al llegar el Presidente Obama y su comitiva, fue recibido en el patio de san Dámaso por el Prefecto de la casa Pontificia, el Arzobispo Georg Gänswein, entre cuyas responsabilidades están las de “ordenar el servicio de antecámara y organizar las audiencias solemnes que Su Santidad concede a los Jefes de Estado, Presidentes de Gobierno, Ministros y otras personalidades eminentes, así como a los Embajadores que llegan al Vaticano para pre-sentar sus Cartas Credenciales”. Acto seguido el Papa le dio a Obama la bienvenida en la sala del Trono del Palacio Apostólico. Pasaron luego a la Biblioteca, en la que dio inicio un coloquio privado a través de dos intérpretes, mismo que duró 50 minutos. Posteriormente fueron presentados ante el Romano Pontífice los miembros de la delegación estadounidense, encabezada por el Secretario de Estado John Kerry. Al final se hizo el tradicional intercambio de regalos. El Presidente Obama regaló al Papa semillas de plantas provenientes de los jardines de la Casa Blanca, destinadas a ser plantadas en las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, para celebrar que el Papa Francisco abrió al público este marzo el Jardín Barberini. Castel Gandolfo es frecuentado por los Papas como lugar de verano desde al menos el siglo XVII y es parte de las zonas extraterritoriales del Vaticano dentro de Italia. Las semillas estaban contenidas en una elegante caja azul, hecha con madera de la Basílica Santuario de la Asunción, en Baltimore, hoy también Catedral, cuya primera piedra la puso el Jesuita John Carroll, primer Obispo católico de Estados Unidos. Un regalo lleno de significado por la historia a la que hace ilusión, y por el futuro que augura.

    El Papa por su parte, obsequió al Presidente Obama una copia de la Evangelii gaudium, así como un medallón que reproduce el proyecto original de Bernini para la columnata de san Pedro, y una pieza en bronce titulada “Solidaridad y paz”, del maestro Veroi (Cfr. L’Osservatore Romano, 28 de marzo de 2014, p. 1).

    ¿De qué hablaron los dos personajes durante 50 minutos? La Sala de Prensa de la Santa Sede lo expresa así: “han intercambiado pareceres sobre algunos temas concernientes a la actualidad internacional y se ha manifestado el deseo de que en las zonas de conflicto se respeten el derecho humanitario y el derecho internacional y se llegue a una solución negociada entre las partes interesadas […] En el contexto de las relaciones bilaterales y de la colaboración entre la Iglesia y el Estado, se han tratado cuestiones de relieve especial para la Iglesia en ese país, como el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia y también se ha hablado de la reforma en materia de emigración. Por último, se ha expresado el compromiso común para la erradicación de la trata de seres humanos en el mundo”.

    Las palabras precisas de Francisco no las sabemos, lo que sí sabemos es cómo pensaba el entonces Cardenal Bergolio, cuando enfrentaba la reconstrucción de una patria argentina salida de la tragedia del régimen militar (1976-1983): “se nos pide anchura de corazón; una mirada amplia que una el presente desde la memoria de las raíces y que se dirija al futuro, donde maduren los frutos de una obra […] una mirada que hace camino […] una mirada que se anima a alejarse de toda contemplación narcisista o de la compulsión posesiva de quien sólo busca el propio interés y, en lugar de servir a su patria, se sirve de ella” (CARDENAL JORGE M. BERGOGLIO, SJ; La nación por construir. Utopía, pensamiento y compromiso. Editorial Claretiana. Buenos Aires 20132, p. 17). En su momento lo decía como Cardenal y de su Patria, hoy lo dice como Romano Pontífice y todo el mundo, y estamos seguros que ahora piensa en Siria, Ucrania, en todo el mundo. Obama acertó con su regalo: si alguien ama y sabe de semillas es Francisco. Oremos y trabajemos para que este encuentro dé frutos abundantes de solidaridad y de paz, mismos que Francisco ofrece y espera de Obama recordándole que todo el mundo espera que ejercite el Premio Nobel de la Paz del que es portador, empezando en su patria, para la que el Papa ha pedido se respete la libertad religiosa, la vida y los derechos de los migrantes.

    Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes

  • El feminismo De Francisco

    A mi hermana Juana, en su cumpleaños

    En Egipto, hoy de mayoría musulmana (90 % aproximadamente), ser cristiano es un verdadero riesgo. Muchos cristianos, coptos en su mayoría, se tatúan debajo de la palma de la mano, en la muñeca, una cruz como profesión de su fe, y en muchos casos la ocultan pues esto podría ser incluso algo que pone en riesgo su vida. Según la Fundación Ayuda a la Iglesia que sufre, al difundir la denuncia de una organización egipcia: Asociación para las víctimas de secuestro y desaparición forzada, en Egipto en los últimos tres años más de 500 mujeres cristianas han sido secuestradas por hombres musulmanes y han sido obligadas a convertirse al Islam y a contraer matrimonio con sus captores, muchas veces después de haber sufrido violencia. Los torturadores “borran” con ácido la cruz de sus víctimas (L’Osservatore Romano, 15 Febrero 2014, p. 6).

    Este 8 de marzo hemos celebrado como ya es costumbre el día internacional de la mujer. En la entrevista que el Papa Francisco concedió el 19 de septiembre del año pasado al P. Antonio Spadaro S.J., director de la revista La Civiltà Cattolica, hizo afirmaciones que justamente causaron revuelo, por ejemplo: “Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia […] La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña […] En los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino. Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia”.

    Algunos, tal vez por ignorancia teológica y jurídica, pretendieron ver cosas que son temas ya cerrados en la discusión teológica, como por ejemplo, la ordenación sacerdotal de las mujeres. Este tema fue definido por el Papa Juan Pablo II con la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotales, del 22 de mayo de 1994, en donde afirma: “con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”. Una de las razones esgrimidas por el Pontífice es que la Ordenación no es un derecho, tampoco para los varones, es un don.

    Francisco no profesa doctrina distinta, mas que nadie se sienta decepcionado. El feminismo de Francisco hunde sus raíces en la tradición de la Iglesia que siempre va en camino, hacia la plena humanización; iglesia accidentada pero no miedosa. La entrevista mencionada fue intitulada: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra nuevos caminos”. En este contexto, el Papa pidió al Cardenal alemán Walter Kasper hacer una intervención ante los Cardenales reunidos en el Consistorio pasado, como preparación al Sínodo sobre la familia en el próximo octubre. Esta fue publicada en días pasados por el diario italiano Il Foglio, ahí el Cardenal afirma: “La presente intervención no puede afrontar todas las cuestiones actuales, ni pretende anticipar los resultados del Sínodo, es decir, del camino (odos) común (syn) de toda la Iglesia, el camino de la escucha atenta recíproca, del intercambio y de la oración”. El Papa hizo un elogio del Cardenal y trabajo al afirmar: “he leído teología profunda, también un pensamiento sereno en la teología […] Discúlpeme Eminencia si le causo turbación, perola idea es que esto se llama «hacer teología de rodillas»”. Es decir, el Papa nos está diciendo que para hablar de la mujer, la familia y otros temas concomitantes, tenemos que volver constantemente a la fuente que es el Evangelio, para superar las condicionantes de cada época, de las que no sólo la iglesia, sino todas las demás religiones sufren sus influencias; ser machista no es cuestión de religión, ni del Catolicismo ni del Islam, sino de la condición humana, de quien rechaza la dignidad de la persona humana. La Iglesia misma es hija de su tiempo en ese sentido, así por ejemplo, fue hasta el 27 de septiembre de 1970 en que el Papa Pablo VI “proclamó solemnemente a Santa Teresa de Jesús doctora de la Iglesia Universal. Una semana después, el 4 de octubre, confería el mismo título a Santa Catalina de Siena” (Royo Marín, Antonio; Doctoras de la Iglesia. Doctrina espiritual de santa Teresa de Jesús y Santa Catalina de Siena. BAC, Madrid 19793, p. 1). Hasta entonces había 30 Doctores de la Iglesia y cuando se había pretendido que una mujer fuera proclamada —el último intento había sido en 1923, bajo Pío XI—, la respuesta siempre había sido la misma: Obstat sexus.

    Hoy Francisco dice que hay camino por andar juntos, en mutua escucha, intercambio y oración, por las sendas de la misericordia.

    Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes

  • Dos Franciscos y la Eucaristía

    La palabra liturgia aparece 5 veces en el documento Evangelii Gaudium del Papa Francisco. En el n. 24 afirma: “La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo.” (n. 24).

    En esta frase resuena la doctrina del Concilio Vaticano II cuando afirma que “la liturgia es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su riqueza” (SC 10), y hace eco también de la concordia con hombres y mujeres que a través de los siglos han vivido de la belleza de la Eucaristía.

    El 15 de Agosto de 1975, fiesta de la asunción de la Santísima Virgen María, otro gran hombre de Iglesia y Eucaristía, también llamado Francisco, Francois-Xavier Nguyen Van Thuan para ser más preciso, obispo vietnamita, fue arrestado por el régimen comunista de su patria, bajo la acusación de que su nuevo nombramiento como arzobispo coadjutor de Saigón había sido “fruto de un complot entre el Vaticano y los imperialistas para organizar la lucha contra el régimen comunista” (Nguyen Van Thuan, Francois-Xavier; Cinco panes y dos peces. IMDOSOC, México DF 2010, p. 14). Pasará 13 largos años en prisión, de los cuales afirma: “la larga tribulación de nueve años en aislamiento, sólo con dos guardias, una tortura mental, en el vacío absoluto, sin trabajo, caminando en la celda desde la mañana hasta las 9:30 de la noche para no ser destruido por la artrosis, al límite de la locura” (ibidem, p. 23). Es en ese contexto que el obispo afirma: “Mi única fuerza, la Eucaristía”. Y explica: “Nunca podré expresar mi gran gozo: todos los días, con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré la Misa”; en otra etapa dirá: “A las 21:30 había que apagar la luz y todos debían dormir. Me encorvaba sobre la cama para celebrar la Misa de memoria, y distribuía la comunión pasando la mano debajo del mosquitero”. Agrega también: “Pasé nueve años aislado. Durante este tiempo celebré la Misa cada día hacia las 3 de la tarde, la hora en que Jesús estaba agonizando en la Cruz. Estaba solo, podía cantar mi Misa como quería, en latín, francés, vietnamita..”. El 16 de septiembre de 2002 el Cardenal Van Thuan fue llamado a la casa del Padre, víctima de cáncer.

    El pasado 12 de Febrero el Papa Francisco en su catequesis sobre la Eucaristía nos hacía un cuestionamiento: “¿Cómo vivimos nosotros la Eucaristía? ¿Cómo vivimos la Misa, cuando vamos a Misa los domingos? ¿Es sólo un momento de fiesta? ¿Es una tradición bien establecida, que se hace? ¿Es una ocasión para encontrarnos o para sentirnos bien, o es algo más?” Todo esto, me parece, como eco de lo que afirmó en la Evangelii gaudium: “En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia. Así, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos.” (n. 95). Y en su catequesis nos enseñó que hay “señales muy específicas para averiguar cómo vivir esto. Cómo vivimos la Eucaristía. Señales que nos dicen si vivimos la Eucaristía bien, o no la vivimos tan bien”. El Romano Pontífice señaló al menos tres: “El primer indicador es la manera en que vemos y consideramos a los demás”, el segundo es: “es la gracia de ser perdonados y perdonar”, y el tercero lo enunció: “Un último y valioso indicador nos lo ofrece la relación entre la celebración eucarística y la vida de nuestras comunidades cristianas”. Él los explicó, Quisiera señalar la coincidencia de esta doctrina con la vivencia dolorosa del después Cardenal de la Santa Iglesia Romana Francois-Xavier Nguyen Van Thuan.

    Respecto a la primer señal Van Thuan dijo: “Sí, Señor, tú me mandas aquí para ser tu amor en medio de mis hermanos, en el hambre, en el frío, en el trabajo fatigoso, en la humillación, en la injusticia. Te elijo a ti, tu voluntad, soy tu misionero aquí” (p. 25).

    Respecto a la segunda señal afirmó: “Muchas veces sufro porque los medios de comunicación quieren hacerme contar cosas sensacionales, acusar, denunciar, exitar la lucha, la venganza… Esa no es mi intención” (p. 11).

    Y en relación a la tercer señal expresa: “Ofrezco la Misa con el Señor: cuando distribuyo la comunión me doy a mí mismo junto al Señor para hacerme alimento para todos. Esto quiere decir que estoy siempre al servicio de los demás”.

    Celebremos pues este año de la liturgia gozosos, dejándonos guiar por estos dos Franciscos por su experiencia de Iglesia y de Eucaristía, por la belleza y armonía de la liturgia que nos hace concordar en la fe y en la caridad, en el pensamiento y en las buenas obras, en perdón que pedimos y debemos ofrecer.

    Filiberto Cruz Reyes

  • Celebremos la fidelidad De Dios

    Al cumplir 150 años nuestra Diócesis de Querétaro lo primero que nos viene al corazón es un sentimiento de gratitud. Nuestro vocablo «sentimiento» viene del latín «sensus, -us«, que significa: darse cuenta de algo; sensación, sensibilidad; órgano de los sentidos (los ojos, los oídos); sentimiento, modo de sentir o pensar; opinión, gusto; inteligencia; idea, concepto, significado. Este vocablo es el que se utiliza en el famoso principio eclesiológico: «sentire cum ecclesia«, es decir, sentir con la Iglesia. Y hace referencia a la unidad indisoluble entre Cristo y su Iglesia: ésta nace del costado abierto de Cristo y tiene la promesa de su Señor de que «las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18). La Iglesia existe para cumplir lo mandado por su Señor: «Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía» (Lc 22, 19). De este modo nos damos cuenta, entendemos, sentimos con la Iglesia sabiendo que «es la Iglesia la que hace la Eucaristía; pero es también la Eucaristía la que hace la Iglesia» (De Lubac, Henri; Meditación sobre la Iglesia. Encuentro Ediciones, Madrid 1988, p. 112). En otras palabras, como afirmó el Papa Francisco este 30 de Enero en su Misa en Santa Martha: «no se comprende un cristiano sin Iglesia. Por ello, el gran Pablo VI decía que es una dicotomía absurda amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia; estar con Cristo al margen de la Iglesia. Es una dicotomía absurda». Y explicó también que sentir con la Iglesia «es precisamente sentir, pensar y querer dentro de la Iglesia». Esto, dice el Papa, se traduce en tres cosas bien precisas: «humildad, fidelidad y servicio de la oración».

    La humildad consiste en un fuerte sentido de pertenencia, en saber y aceptar que la Iglesia existe antes que yo y en ella soy recibido, como un don, por el bautismo, y que «la historia de la Iglesia comenzó antes de nosotros y seguirá después de nosotros», dijo el Papa. Y no como cuando el 29 de agosto de 1799, al morir el Papa Pío VI al ser conducido prisionero a París por los soldados de Bonaparte, afirmó en primera plana el diario oficial «Le Moniteur» que era «el último» Papa. Y Napoleón escribió en su cuaderno que la Iglesia, aquel arcaísmo, estaba a punto de desaparecer.

    Respecto al segundo pilar del «sentir con la Iglesia» Francisco afirmó: La fidelidad está «relacionada con la obediencia». «Fidelidad a la Iglesia, fidelidad a su enseñanza, fidelidad al Credo, fidelidad a la doctrina y custodiar esta doctrina». Todo esto porque la Iglesia es el Cuerpo místico de Cristo, es decir, los Cristianos estamos realmente unidos a la persona de Cristo, no como una metáfora sino como una realidad que se vive por los sacramentos y todas las «cosas santas». Esta fidelidad exigida brota del hecho «que nosotros recibimos el mensaje del Evangelio como un don. Y debemos transmitirlo como un don. Pero no como algo nuestro. Es un don recibido que damos» y esto exige fidelidad a quien nos ha llamado y nos ha enviado.

    Una característica más es el servicio: servicio en la Iglesia, a Dios y a los hermanos. De la conciencia de pertenencia y fidelidad debida brota una preocupación por la Iglesia, misma que se transforma en servicio y solidaridad y me impide ser sólo un observador impasible, o más aún, un crítico de mi Madre desacomedido, por eso el Papa insistió: ««¿Cómo es nuestra oración por la Iglesia? ¿Rezamos por la Iglesia? En la misa, todos los días, ¿y en nuestra casa? ¿Cuándo recitamos nuestras oraciones?». Se debe orar al Señor por «toda la Iglesia, por todas la partes del mundo». He aquí la esencia de «un servicio ante Dios que es oración por la Iglesia»».

    Son 150 años de gracia, de historia de hombres y mujeres, niños y ancianos que con su fe y esfuerzo han forjado una cultura cristiana: arquitectura, pintura, escultura, música, literatura (¿cómo sería Querétaro sin sus obras eclesiales?), fiestas, sentido del tiempo, de la vida, de la muerte, es la historia de una fe sencilla cimentada en la esperanza, custodiada y transmitida en familia, misma que es solidaria y en busca constante de conversión, de reconciliación, que se reúne en las rancherías y poblados, en las ciudades y en las colonias urbanas al toque de la campana; no es la sociedad perfecta sino perfectible por la gracia de Dios, ese Dios grande y bueno a quien damos gracias.

    Filiberto Cruz Reyes

  • No matarás

    El miércoles 22 de enero del presente, fue ejecutado el mexicano Edgar Tamayo Arias, originario de Miacatlán, Mor., en Huntsville, Texas, Estados unidos de América, como consecuencia de la sentencia dictada el 1º de noviembre de 1994 que lo declaró culpable de asesinar al oficial Guy Gaddis, la madrugada del 31 de enero de 1994. La sentencia se ejecutó 19 años después, y según los estudios el promedio en Texas para que se ejecute la sentencia es promedio de 15 años.

    El caso de Edgar Tamayo es parte del llamado Caso “Avena y otros Nacionales Mexicanos”, una controversia internacional entre México y Estados Unidos de Norteamérica ante la Corte Internacional de Justicia, que inició en 2003 sobre la situación de 52 mexicanos detenidos en aquél país con riesgo de ser sentenciados a muerte. México afirmaba que el país receptor (Estados Unidos) había incumplido con sus obligaciones derivadas de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (24 de abril de 1963) en sus artículos 5 (Sobre las Funciones Consulares) y, sobre todo, 26 (sobre la Comunicación con los nacionales del Estado que envía). El fondo de la controversia no es sobre la pena de muerte, sino sobre el procedimiento.

    Después de un año, el 31 de marzo de 2004 el máximo Tribunal del sistema Naciones Unidas emitió su fallo, y entre otras cosas, contemplaba que los Estados Unidos estaban obligados a revisar y reconsiderar 51 de los casos planteados. El de Tamayo se incluía en estos por no haber recibido la asistencia consular necesaria. Texas hizo caso omiso.

    Más allá de las cuestiones de Derecho Internacional persiste el problema humano: ¿se puede corregir lo que se condena (un asesinato) haciendo lo mismo (otro asesinato, aunque se invoque la legalidad?

    El famoso director de cine polaco Krzystof Kieslovski plantea esta cuestión de un modo crudo y trágicamente genial en una de sus cintas concebidas originalmente para la televisión: No matarás / Decálogo 5. Uno de los personajes, un aspirante a abogado en su examen profesional afirma acerca del castigo como correctivo: “Desde Caín ningún castigo ha sido capaz de mejorar el mundo”, y en otro momento afirma: “La ley no debería imitar la naturaleza, sino mejorarla”.

    A pregunta expresa que le hacen a Kieslovski: “Sus películas, tanto las documentales como las de ficción, tratan a menudo de temas de contenido social. ¿cuál es su relación con la ideología, con el punto de vista político sobre el mundo?”, él contestó: “Yo no soy político y no tengo la ambición de organizar la vida de los demás”.

    Sobre su película un autor dijo: “En el momento en que el delito se convierte en hecho social, el círculo vicioso de las víctimas ya no tiene fin: cada víctima reclama una nueva, y el mal individual prolifera en una reacción en cadena, en la ley del talión, en la estulticia de la venganza[1]”.

    El problema sigue abierto, no sólo a nivel internacional sino en nuestra Patria tan herida que hoy grita paz, justicia, reconciliación, etc., deberíamos volver a escuchar la voz de Dios que nos dice: no matarás. Es cierto, hacen falta políticas que propongan soluciones urgentes, pero es algo mucho más que eso lo que nos devolverá la paz, debemos humanizarnos.

    Filiberto Cruz Reyes

    [1] Murri, Serafino; Krzystof Kieslovski. Ediciones Mensajero, Bilbao 1998, pp. 15-16. 140.

  • La Bula «Deo optimo maximo»

    Del nombre del Documento

    Los documentos de la Iglesia no tienen propiamente un nombre, sino que siguiendo la costumbre hebrea de la Escritura, se refiere a ellos con el “incipit”, es decir, con el inicio del texto, con las primeras palabras del documento.

    El documento con el cual fue erigida la Diócesis de Querétaro inicia en latín de la siguiente manera: “Deo optimo maximo largiente in supremi Apostolatus culmine licet indigni constituti…”; de ahí el nombre con el que es conocido el texto.

    Casi al inicio, el “Oficial Deputado” afirma: “vi y leí unas Letras Apostólicas expedidas en forma de Bula…” (sub Plumbo, dice el texto original latino).

    De su naturaleza

    El texto de la Bula afirma: “… por la suprema Autoridad Apostólica que tenemos en cada una de las iglesias, y que cuan más plenamente aplicamos al caso que nos ocupa, motu proprio, por ciencia cierta y con la plenitud de la potestad apostólica desmembrarnos, y segregamos para siempre de la referida Diócesis de México todos los pueblos o parroquias que se comprenden en la dicha provincia de Querétaro, lo mismo que los contenidos en el espacio de Sierra Gorda, hoy territorio de Iturbide […] fácilmente se conoce ser del todo conveniente que ahora se constituyan de una manera efectiva, para otros tantos obispos futuros, no solo la mencionada Diócesis de Chilapa, sino también otra en los términos de la provincia de Querétaro y territorio de Sierra Gorda llamado Iturbide…”

    Es este un acto del Romano Pontífice por el cual configura una porción nueva del pueblo de Dios en torno a un Pastor legítimo, el Obispo, y su presbiterio.

    La legislación actual de la Iglesia afirma en el Código de Derecho Canónico, en el canon 373:

    “Corresponde tan solo a la suprema autoridad el erigir Iglesias particulares; las cuales, una vez que han sido legítimamente erigidas, gozan, en virtud del derecho mismo, de personalidad jurídica”.

    Este canon reconoce al Romano Pontífice la función de crear nuevas Iglesias particulares (entre ellas principalmente las diócesis), lo que supone también la capacidad de modificar las que ya existen, en cuanto su ámbito, lugar de la sede, el Seminario, etc., de ahí todas las indicaciones precisas que la Bula hace.

    En el curso del primer milenio la legislación fue más Conciliar que Pontificia, pues se elaboraba en el ámbito de los Concilios “generales”, más tarde llamados “ecuménicos”, y frecuentemente en un ambiente de reuniones regionales, en algunas ocasiones de reuniones provinciales, y raramente en reuniones “nacionales”. A mediados del siglo XI las cosas cambian. Con el documento “Dictatus Papae” se afirma el principio: “Que sólo al Papa le es lícito, según necesidad del tiempo, dictar nuevas leyes” (“Quod illi soli licet pro temporis necessitate novas leges condere…”). Durante los pontificados de Nicolás II, Alejandro II y Urbano II el derecho de las Decretales adquiere el primer puesto. Luego, de Alejandro III —quien había estudiado derecho Canónico en Bolonia—(1159-1181) a Juan XXII (1316-1334) la actividad legislativa del Papado se intensifica. Esto no hace que desaparezca la legislación Conciliar, pero aportará novedades: ahora será el Papa quien en algunos casos decide “en Concilio”; él tomará la iniciativa de las reuniones Conciliares más importantes, y presidirá algunas; él aprueba las, formal o tácitamente, las leyes elaboradas por los Concilios[1]. Por lo tanto, frecuentemente la voluntad pontificia se expresa a través de la legislación Conciliar.

    Es necesario recordar todo esto, entre otras cosas, porque este canon 373, no tiene un paralelo en el Código de 1917, sino que es nuevo y hunde sus raíces en la doctrina del Concilio Vaticano II, de modo especial en Lumen Gentium n. 22, que recoge y aclara una larga tradición en la Iglesia respecto a la doctrina del Romano Pontífice en su relación con el Colegio Episcopal y los Concilios o Sínodos en cuanto a su capacidad legislativa, y que no siempre fue aceptada pacíficamente, lo que creaba confusión ya sea por la enorme cantidad de documentos emanados, ya por la falta de certeza jurídica de los mismos.

    Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes

    [1] Cfr. Gaudemet, Jean; Storia del diritto canonico. Ecclesia et Civitas; San Pablo, Turín 1998, p. 432.

  • Mysterium Missionis

    Hemos llamado a este Vitral que se encuentra en la casa Parroquial de la Parroquia Jesús de Nazareth con este nombre, recordando lo que decía San Juan Damasceno: “Si alguien te pregunta por tu fe, llévalo a la Iglesia y muéstrale los iconos”. Es decir, los íconos o imágenes son una expresión gráfica de la fe.

    Jesucristo resucitado, antes de subir al cielo dice a sus Discípulos: “La paz esté con Ustedes. Como el Padre me envió, también yo los envío” (Jn 20, 21). Nos revela así el misterio del amor del Padre: su misión se llevó a cabo porque “el Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2, 20), como afirma el Apóstol Pablo. El vitral se lee de abajo hacia arriba y la intención es representar:

    1) La Creación: el símbolo del átomo y el par de cromosomas representan el inicio de la materia y de la vida por la Palabra de Dios que las crea. San Pablo afirma de Cristo: “Todo fue creado por Él y para Él” (Col 1, 16).

    2) La Encarnación: Está representada por un niño en el vientre de su Madre. San Juan afirma: “Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros” (Jn 1, 14).

    3) La Redención: representada por la crucifixión. De Jesucristo afirma el Apocalipsis: “Porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación” (Ap 5, 9).

    4) La Ascensión: se expresa en el Cristo resucitado que asciende a la derecha del Padre en una vista en escorzo. Al respecto Jesús dice a María Magdalena: “Vete donde mis hermanos y diles: «Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios»” (Juan 20, 17).

    5) Maranathá: corona la imagen el grito de la Iglesia, esposa de Cristo, el texto: “¡Ven Señor!” (Ap 22, 20) segura de la promesa de su Señor: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

    Es una imagen que está en el contexto de lo que Guardini llamaba de “devoción”: “Está en relación con la vida personal cristiana. En ella se prolonga la reflexión de la fe, de la lucha y la búsqueda internas, las tareas y la menesterosidad de la existencia. Se inserta en la instrucción y da lugar a la indoctrinación. Forma parte del cuidado de as almas, produce edificación y consuelo. Sirve a la educación religiosa; presenta imágenes válidas de humanidad creyente; influye y configura la vida receptiva”[1].

    Herman@, ven a vivir nuestra fe en tu comunidad Parroquial.

    Filiberto Cruz Reyes

    [1] Guardini, Romano; Imagen de culto e imagen de devoción-La esencia de la obra de arte. Ediciones Guadarrama, Madrid 1960, p. 24.

  • 150 Aniversario de la Diócesis de Querétaro

    A Don Faustino Armendáriz Jiménez, nuestro Padre y Pastor Diocesano
    IX Obispo de Querétaro

    Iniciamos este 2014 con la gracia de Dios, año en que celebramos el 150 aniversario de la creación (Erección, es el término técnico) de la Diócesis de Querétaro, misma que nació en medio de circunstancias que no le permitieron a su primer Obispo, Don Bernardo Gárate López y Arismendi, tomar posesión personalmente, sino por medio del Pbro. Luis G. Borja. El Obispo llegará a su amada Diócesis hasta el 29 de Enero de 1865 y murió el 31 de Julio de 1866. Apenas dos años después, 1867, nuestra Ciudad Episcopal fue escenario del llamado Sitio de Querétaro, esto con Sede vacante, sin Obispo, pues don Ramón Camacho García, Segundo Obispo de Querétaro, fue nombrado hasta 1869. Se han sucedido 9 Obispos desde la creación de la Diócesis hasta nuestro pastor actual. En 1865 fue creado el Seminario Conciliar Diocesano bajo la protección de Nuestra Señora de Guadalupe, lugar para formar al clero de la naciente diócesis, y de acuerdo con la Bula de Erección de la Diócesis el lugar destinado para su instalación fue “el Colegio que bajo la invocación de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier existe en dicha Ciudad de Querétaro, fundado y gobernado sabiamente en otro tiempo por los Religiosos de la Compañía de Jesús”, mismo que en la actualidad ocupa la Universidad Autónoma de Querétaro. El Seminario se vio albergado peregrinando por diferentes casas durante casi 100 años, hasta su ubicación actual en Av. Hércules 216 Pte. Conoció también el exilio durante la época de la persecución con motivo del conflicto religioso de los años 20s. Desde el Templo y Convento de la Santa Cruz de los Milagros en la ciudad episcopal, primer Colegio de propaganda fide en América, se emprendió, teniéndolo como modelo, todo el trabajo de Evangelización hacia todo el Continente, bajo la dirección de los frailes franciscanos, entre los que destacó el Beato Fray Junípero Serra, cuyo 300 años de su natalicio hemos apenas celebrado el año pasado.

    Se podrían narrar muchas historias tejidas con fe, esfuerzo y alegría a lo largo de todos estos años de Iglesia particular, y esto es motivo de gratitud para con Dios y todas las personas protagonistas; así mismo, es tiempo de reconocer, como decía el Papa Juan Pablo II con motivo del Jubileo del año 2000, “las culpas del pasado”: “una purificación de la memoria de la Iglesia de «todas las formas de contratestimonio y de escándalo”, como signo “de vitalidad y de autenticidad de la Iglesia”, para reforzar su credibilidad; para que, por otra parte “la Iglesia contribuya a modificar imágenes de sí falsas e inaceptables, especialmente en los campos en los que, por ignorancia o por mala fe, algunos sectores de opinión se complacen en identificarla con el oscurantismo y con la intolerancia” (Comisión Teológica Internacional: Memoria y Reconciliación. La Iglesia y las culpas del pasado. n. 4).

    En este momento es oportuno profesar nuestra fe: de Dios venimos y hacia Él vamos; Jesucristo es el Verbo eterno del Padre por quien todo fue creado, se encarnó en el seno de la Virgen María, padeció para redimirnos del pecado y de la muerte, resucitado asciende al cielo para abrirnos sus puertas y mientras tanto su esposa, la Iglesia suplica ¡Maranatha! (¡Ven Señor!); es lo que podríamos llamar Mysterium missionis (“Misterio de la misión”). Esa misión de Jesucristo de conducir todo al Padre y que por lo tanto lo hace ser Señor de la historia; la perfección de Jesucristo es su obediencia a la voluntad del Padre, es la misma obediencia que la Iglesia se esfuerza en vivir y le da la certeza de hacer lo correcto, aunque no lo sea siempre a los ojos del mundo, es la obediencia que sólo busca a gradar a Dios.

    Para continuar haciendo historia en el contexto del 150 aniversario de la Diócesis, los cristianos estamos convencidos que “Dios ha dispuesto para el hombre todo bien, pero el hombre tiene que recibirlo cuando Dios se lo da, y por eso toda desobediencia y todo pecado contienen en su esencia un salto por encima del tiempo”1. Es decir, necesitamos estar atentos al kairós, ese “tiempo oportuno” que se descubre en el discernimiento que va del contemplar la realidad a los momentos intensos de oración, lejos de todo cálculo mundano, del que tanto habla el Papa Francisco como un gran peligro para la Iglesia. ¡Gracias Padre, hágase tu voluntad!

    Pbro. Filiberto Cruz Reyes

    1  VON BALTHASAR, URS; Teología de la historia. Ediciones Guadarrama, Madrid 19642, p. 44.