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En la VISITA PASTORAL DE MONS. FIDENCIO LÓPEZ PLAZA, X Obispo de Querétaro


Esta fotografía es del año 1989, cuando arribó a nuestra Diócesis Mons. Mario de Gasperín Gasperín como VIII Obispo de Querétaro el 5 de Mayo de 1989, luego de 31 años de episcopado de Mons. Alfonso Toriz Cobián (desde el 17 de mayo de 1958). En ella aparecen de izquierda a derecha: El Padre Primo Pérez Rubio; Mons. Florencio Olvera Ochoa; Mons. Mario de Gasperín Gasperín; el Padre Domingo Díaz Martínez y el Padre Fidencio López Plaza.
Desde entonces muchas cosas han pasado: el Padre Primo era el Rector de nuestro Seminario Diocesano; luego fue párroco en Tequisquiapan en la única parroquia de entonces, Nuestra Señora de la Asunción; y en ese periodo recibí la Ordenación sacerdotal; posteriormente fue nombrado párroco de Nuestra Señora del Rosario del Rayo, y ahí le sorprendió la muerte.
Quien era el Vicario General el 30 de noviembre de 1992, Mons. Florencio, fue consagrado como XI Obispo de Tabasco, eligiendo por lema: “Jesucristo ayer, hoy y siempre” (Hbr 13, 8)); luego el 21 de marzo de 2002 fue enviado como el X Obispo de Cuernavaca. Ya Obispo emérito se retiró a vivir a Tequisquiapan, en donde al morir mi padre en 2020, ya anciano y enfermo y en plena pandemia de COVID, me acompañó en la Misa exequial, un gesto de generosidad de su parte que agradeceré eternamente. Murió el 20 de diciembre de ese mismo año, a un mes de haber arribado Mons. Fidencio quien le asistió pocos días antes de fallecer.
Mons. Mario terminó su ministerio y luego vino el IX Obispo, posteriormente al quedar vacante la sede fue elegido Administrador diocesano hasta entregarle la diócesis a Mons. Fidencio el 19 de octubre de ese 2020.
Hoy Don Mario sigue iluminándonos con su experiencia y sabiduría.
El Padre Domingo era el responsable de la Pastoral Social. Recibió la ordenación sacerdotal de manos de Mons. Alfonso Toriz; nombrado IV Obispo de Tuxpan, Ver., eligió como lema episcopal “El Señor es mi fuerza” y fue consagrado el 1 de mayo de 2002. Trasladado a Tulancingo, Hgo., tomó posesión como el II Arzobispo el 31 de julio de 2008 y sigue siendo su pastor.
Del Padre Fidencio era el responsable del SEDEC (Secretariado de Evangelización y Catequesis). Posteriormente Don Mario lo nombró el primer párroco del Cristo de las Bienaventuranzas en la Colonia Menchaca también un 19 de octubre, pero de 1989, en donde tuve el gusto de aprender de él trabajando ahí como seminarista un año. Luego fue párroco de Santo Tomás, en Tierra Blanca, Gto; trasladado posteriormente a la Parroquia de Pentecostés en la ciudad de Querétaro y nombrado Vicario de Pastoral. Recordemos que fue consagrado el 20 de mayo de 2015 como el V Obispo de San Andrés Tuxtla, Ver., y como ya dijimos, desde el 19 de octubre de 2020 en medio de nosotros felizmente como nuestro X Obispo.
Desde 1989 el mundo también ha cambiado drásticamente: ese mismo año, en noviembre, cayó el muro de Berlín; en la década de los 90s las Alemanias se unifican; Mandela pasó de la cárcel a ser presidente de su país; fue el fin de la Unión Soviética; nació Dolly, la primera oveja clonada; llegó el Euro; el Papa Juan Pablo II visita Cuba; la telefonía celular revolucionó las comunicaciones, etc.
Para el siglo XXI baste decir que inició con el atentado de las Torres Gemelas, que nace Facebook y la pandemia de Covid.
Como han dicho nuestros Obispos, no es una época de cambio, sino un cambio de época, en la que las herejías son antropológicas.
En los años 90s en el ambiente militar, y luego en el empresarial se empieza a hablar del concepto VUCA, acrónimo de cuatro palabras en inglés que se han traducido como Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad; para describir el entorno actual de cambios muy rápidos y escenarios complejos. Se le ha llamado también “sociedad líquida” (Bauman).
Frente a este ambiente surgió la tendencia de querer planificar, programar, todo. La Iglesia no fue ajena a esta tendencia. A partir de la llegada de Don Mario se empezó a hacer realidad un deseo del presbiterio: contar con un Plan Diocesano de Pastoral; así, vieron la luz los Vicarios Episcopales de Pastoral: en ese entonces, el Padre Rogelio Cabrera López, quien luego sería Obispo de Tacámbaro, Tapachula, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y hoy de Monterrey y Presidente de la Conferencia del Episcopado de México, de quien tuve el honor de ser su Vicario Parroquial en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; luego le sucedió en la Vicaría de Pastoral el Padre Juan Manuel Pérez Romero, que de Dios goce; llegó el Tercer Vicario de Pastoral en la persona del Padre Fidencio López Plaza; y así, hasta el actual, el Padre Rogelio Olvera.

También desde el principio de estas corrientes de Planeación hubo cuestionamientos: ¿acaso tiene sentido hacer planes en un contexto en el que confiamos en el Espíritu Santo, que “sopla donde quiere” (Jn 3, 8)? ¿Hasta qué punto podemos dejarnos conducir por la razón humana, dados nuestros defectos y nuestra inclinación al pecado? Y visto el ambiente VUCA ¿podemos de verdad ponernos a hacer planes?
Esta era tecnocrática tiene poco en cuenta la dimensión afectiva, la sabiduría y la intuición interior. La práctica actual de la planificación estratégica frecuentemente gravita en torno a lo que es cuantificable, estereotipado, inequívoco y controlable. A veces el proceso emprendido tiene connotaciones mecánicas, burocráticas y superficiales, y está carente de un diálogo real, de reflexión crítica o pensamiento estratégico. Y en el contexto de la era digital, existe el riesgo que estas tendencias aumenten más.

¿Qué nos dice la Iglesia frente a todo esto?
Está la luz que el Papa Francisco nos manifiesta: la sinodalidad. Es el Espíritu Santo nuestro guía, que destruye nuestros planes y los reorienta.
En la Relación de síntesis de la 1a Sesión del Sínodo de la sinodalidad en octubre de 2023 se subraya la importancia del discernimiento, como también del reconocimiento y de la valoración de los diversos carismas presentes en la comunidad cristiana: “Es importante que la práctica del discernimiento se realice también en el ámbito pastoral, de modo adecuado a los contextos, para iluminar lo concreto de la vida eclesial. Esta permitirá reconocer mejor los carismas presentes en la comunidad, para confiar con sabiduría deberes y ministerios, y proyectar a la luz del Espíritu Santo los caminos pastorales”.

Señor Obispo, llevo dos años en la comunidad tratando de conocer la realidad, los dones y carismas, la historia de nuestra parroquia. Estamos en un proceso de discernir la renovación del Consejo Parroquial de Pastoral.

Sea Usted bienvenido a esta su casa en nombre del Consejo Parroquial de Pastoral y de toda la comunidad parroquial a quien representa, necesitamos de su palabra y caridad. Estamos a sus órdenes llenos de alegría por su Visita Pastoral.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Párroco
En la Sede de la Parroquia de la Sagrada Familia
Colonia Jardines de la Hacienda, Santiago de Querétaro, 24 de abril de 2024
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¡Viva la fraternidad Padre Concho!


Se iba a cumplir un año, fue el 17 de mayo del año pasado cuando nos reunimos en Tulancingo para entregarle a Mons. Domingo Díaz Martínez el Arzobispo de aquél lugar un retrato suyo. El 10 de septiembre de 2022 también estuvimos allá para que se le realizara un estudio fotográfico, hecho por el Maestro Arturo Pérez Y Pérez en el lente de la cámara y el Maestro Gabriel García Aguas se encargaría de la pintura; entre los dos idearon la composición; Mons. soportó con paciencia todo el tiempo del trabajo. Nos acompañó también el Lic. Enrique Díaz Martínez, sobrino de Mons. y el Dr. Sergio Rivera quien le ofreció a Mons. restaurarle una bella pintura antigua. Por eso después de ocho meses de trabajo se concertó la cita para la entrega del retrato de Mons. y la pintura restaurada.

El 15 de mayo, dos días antes del viaje le comuniqué a Mons. Fidencio López Plaza, nuestro Obispo, sobre nuestro objetivo él me dijo que le gustaría ir también pues desde su llegada a Querétaro aún no había hecho ese viaje deseado a Tulancingo; quedó en confirmarme si le sería posible. Al día siguiente me comunicó que sí iría a Tulancingo y desde ahí partiría después a la ciudad de México a otro compromiso que tenía.
Así que el día 17 coincidimos en Tulancingo: habíamos viajado en tres grupos: Mons. Fidencio y su equipo, el nuestro con los artistas y tres hermanos sacerdotes que Mons. Domingo había invitado: el Padre J. Concepción Lozano, el Pbro. Manuel Valdés y el Pbro. Rosendo Zabala, quienes ya se encontraban allá pues llegaron antes que nosotros.

El encuentro de todos fue emotivo, sobre todo el de los Obispos de origen queretano:

Después de los saludos pasamos a la entrega de las pinturas, hubo intervenciones para explicar la intención del regalo a Monseñor Domingo, de sus amigos y hermanos queretanos en agradecimiento por su ministerio y amistad, fue mi maestro y Rector, bajo su servicio como Rector es que fui Ordenado sacerdote por Mons. Mario de Gasperín. Mons. Domingo dijo unas palabras a su retrato, una profunda introspección sobre el sentido de su vida y ministerio, pues en agosto del año pasado cumplió 75 años y seguramente habrá puesto su renuncia como lo mandan los cánones.
Después de comer y departir fraternalmente las vivencias y los recuerdos nos llevó a Catedral Mons. Domingo, nos mostró las instalaciones, nos explicó Catedral, subimos al coro, mandó invitar al Maestro del órgano quien entonó algunas piezas musicales sacras, etc.
Fue un día memorable.
Hoy se nos ha comunicado que el Padre J. Concepción, o Padre Concho como cariñosamente le llamábamos, ha muerto, o mejor, ha resucitado en Cristo en este bello y alegre tiempo de Pascua. Él ya era un sacerdote experimentado de 19 años de ordenación cuando yo recibí el sacramento del Orden; siempre con su gran barba, de carácter afable y tranquilo, recorrió muchas montañas en la sierra en donde estuvo muchos años, promovió las Comunidades Eclesiales de Base, etc.
Padre Concho, agradezco tu fraternidad que siempre me brindaste, tu paciencia y comprensión, así como respeto cuando yo iniciaba a participar en las reuniones sacerdotales haciendo alguna intervención delante de todos los hermanos. Estamos seguros de que el Señor resucitado te recibe en su casa con un abrazo fraterno y te hará sentar a la mesa en el banquete eterno (cfr. Lc 12, 37; 22, 15-18). Padre Concho: ¡Viva la fraternidad!

Pbro. Filiberto Cruz Reyes
22 de Abril de 2024, en el día de la pascua del Padre Concho.
Santiago de Querétaro-Jalpan de Serra, Qro.
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Imaginar Una Teología Del Seminario | Himno del Seminario de Querétaro

Cuadro comparativo de dos textos
¿Versión posterior? ¿Versión original? Himno del Seminario de Querétaro
Letra del M. I. Sr. Cango. Dr. D. Salvador Septién
Música del I. Sr. Manrio. Lic. D. Cirilo Conejo RoldánA la memoria de mis Superiores
Y compañeros del Seminario
Himno de los Seminaristas
Letra del M. I. Sr. Cango. Dr. D. Salvador Septién
Música de C. Conejo Roldán1. Venid, venid: a nuestra alma madre,
himno de amor cantemos a porfía;
venid, venid, inunda nuestro pecho
júbilo santo, júbilo santo.
2. Tierna progenie de la Iglesia Santa
caros levitas entonad festivos.
Al Dios que os llama con amor excelso
himno ferviente, himno ferviente.
3. Somos de Dios embriáguenos su cáliz,
sea el Señor nuestra heredad querida:
grato es vivir en el santuario augusto
bajo sus alas, bajo sus alas.
4. Cantad las glorias del solar vetusto,
que amante alberga vuestra edad florida.
Y sus blasones celebrad con gozo
Jóvenes píos, jóvenes píos.
5. Del Tepeyac la Estrella refulgente
es nuestro honor: a sus destellos vivos,
el vasto mar de la sublime ciencia
raudos crucemos, raudos crucemos.
6. Hijos dichosos de varones grandes,
dignos seréis de sus preclaros nombres.
Si sus virtudes emuláis viviendo
siempre por Cristo, siempre por Cristo.
7. Es nuestro afán hasta el altar bendito
al fin llegar, la dulce voz siguiendo
del Buen Jesús; por Él morir luchando
Dios nos conceda, Dios nos conceda.1. Venid, venid: a nuestra alma mater,
himno de amor cantemos a porfía.
Venid, venid. Inunda nuestro pecho
júbilo santo, júbilo santo.
2. Tierna progenie de la Iglesia Santa,
caros levitas entonad festivos.
Al Dios que os llama con amor excelso
himnos fervientes, himnos fervientes.
3. Somos de Dios embriáguenos su calix,
será el Señor nuestra heredad querida:
grato es vivir en el santuario augusto
bajo sus alas, bajo sus alas.
4. Cantad las glorias del solar vetusto,
que amante alberga vuestra edad florida.
I sus blasones celebrad con gozo
Jóvenes píos, jóvenes píos.
5. Del Tepeyac la refulgente estrella
es nuestro honor: a sus destellos vivos,
de la sublime ciencia por los mares
raudos boguemos, raudos boguemos.
6. Hijos dichosos de varones grandes,
dignos seréis de sus preclaros nombres.
Si sus virtudes emuláis viviendo
siempre por Cristo, siempre por Cristo.
7. Es nuestro afán hasta el altar bendito
al fin llegar, la dulce voz siguiendo
del buen Jesús: por Él morir luchando
Dios nos conceda, Dios nos conceda.Este Himno fue estrenado el 20 de septiembre de 1923. 
1. En días recientes y con motivo del centenario que hoy celebramos, los responsables de los archivos musicales e historiadores se han dado a la tarea de investigar acerca del texto original del Himno en cuestión; y para nuestra grata sorpresa encontraron un texto que al parecer es de puño y letra de nuestro Músico, el Padre Cirilo. Hay también otra versión que tal vez sea posterior pues está editada de modo más formal. Que ellos nos digan cuál es la versión más antigua.
Esto viene al caso porque hay algunas ligeras variaciones entre un texto y otro, pero esencialmente es lo mismo. Para esta breve reflexión tomaré el texto que parece ser el posterior y que es el que hemos conocido nosotros en los tiempos recientes.
2. En las culturas antiguas los himnos cantaban las glorias de los dioses y los héroes; fue hasta después de la segunda mitad del siglo XVIII que surgió el concepto de “himno nacional” (Reino Unido [1744], Francia [1795], Estados Unidos [1814]). En el ambiente bíblico se usó ya en la Septuaginta para referirse al “salmo” 231. En el ambiente cristiano se encuentran himnos en la Sagrada Escritura y en la liturgia más antigua. En la Carta a los Colosenses (3, 16) aparecen tres conceptos semejantes salmos (psalmois), himnos (‘ymnois) y cánticos (odais).
3. El 20 de septiembre de 1923 nuestro poeta y teólogo, el Pbro. Dr. Salvador Septién Uribe, cuatro días antes de cumplir 37 años y con doce de ordenado, daba a conocer el texto del Himno de nuestro Seminario de Querétaro, en el contexto de la entrega de premios a los alumnos de la institución. Diez años antes, el 10 octubre de 1913 había obtenido el Doctorado en Teología dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma cuando contaba con 27 años.
¿Qué sucedía en la Iglesia Universal y en el contexto mexicano en 1923? ¿Qué veía y sentía nuestro poeta y sacerdote que hicieran surgir de su mente y corazón tan bello y profético texto?
En 1923, hace cien años, el Romano Pontífice era Pío XI, en el siglo Ambrogio Damiano Achille Ratti (31 de mayo de 1857-10 de febrero de 1939). Pío XI entró al Seminario a la tierna edad de diez años (5 de noviembre de 1867), el autor de nuestro Himno del Seminario ingresó al Seminario a los 17 años (1903). Hombre de cultura e inteligencia notables, el Padre Achille Ratti el 1 de septiembre de 1914 fue nombrado Prefecto de la biblioteca vaticana. Le tocó vivir la crudeza de la primera guerra mundial. El 1 de diciembre de 1921 siendo ya Cardenal arzobispo de Milán inauguró la Universidad Católica del Sagrado Corazón. El 6 de febrero de 1922 fue elegido Romano Pontífice y adoptó el Nombre de Pío XI; el día del inicio de su pontificado impartió la tradicional bendición “Urbi et orbi” desde el balcón externo de la plaza de San Pedro que había permanecido cerrado desde 1870 cuando el Reino de Italia se había apoderado del Vaticano. Siete años más tarde, el 11 de febrero de 1929 se firmará el tratado de Letrán, por el que la Santa Sede “reconoce al Reino de Italia bajo la dinastía de la Casa de Savoia con Roma como capital del Estado Italiano” y a su vez “Italia reconoce al Estado de la Ciudad del Vaticano bajo la soberanía del Sumo Pontífice”2. Achille Ratti fue también diplomático de la Santa Sede y ya como Papa denunció vehementemente las dictaduras de su tiempo, incluidas las atrocidades que sucedían en México en contra de la Iglesia.
En México, luego de diez años de conflicto armado por la Revolución, el 1 de diciembre de 1920 llegaba a la presidencia de la República el caudillo revolucionario y General Álvaro Obregón Salido. En esa época hubo un renacimiento de grupos “anticatólicos en algunas regiones del país en donde llegaron al poder gobernadores que se caracterizaban por su anticlericalismo, como fue el caso de Garrido Canabal en Tabasco, Múgica en Michoacán y el propio secretario de Gobernación, Calles, quien se distinguía por su férrea postura anticatólica”3.
El 2 de febrero de 1921 hubo un atentado con bomba en la casa del arzobispo de la Ciudad de México, luego un acto similar en el arzobispado de Morelia en junio y finalmente otro acto parecido el 14 de noviembre en la Basílica de Guadalupe. Todo esto en el mismo año.


En 1923, el 11 de enero, en el Cerro del Cubilete fue colocada la primera piedra para erigir una Iglesia a Cristo Rey; este acto fue presidido por el delegado apostólico Ernesto Filippi y puesto que según la Constitución no se podían realizar actos de fe en lugares públicos, el presidente Álvaro Obregón lo expulsó del país. Esto ocasionó protestas y empezaron a dibujarse situaciones más complicadas que terminarían en la persecución religiosa.
4. Así las cosas podríamos tratar de imaginar lo que sentían la mente y el corazón de nuestro poeta.a. Frente al violento arribismo del sonorense triunvirato: De la Huerta, Obregón y Calles, y su propuesta jurídica positivista, arbitraria y tiránica, el poeta invoca un llamado Divino: “Venid, venid: a nuestra alma madre, himno de amor cantemos a porfía”. Imagina un entorno familiar y amoroso, donde hay un espacio para todos los hermanos, donde todos y cada uno puede ser nutrido por la madre común (el Seminario, la Iglesia), sin excluir a nadie. Un llamado en que resuena la Sagrada Escritura, como podría ser el salmo 94: “Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva, entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos”. Sueña una Patria (casa del padre, en latín) común donde reina la alegría de los hermanos: “¡Oh qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos! (Sal 133, 1). El Padre Septién habitó en el Colegio Pío Latinoamericano y convivió con hermanos de américa latina, eso seguramente marcó su corazón sacerdotal con el deseo y sueño de la patria grande, católica, con un mismo idioma. Se siente en este primer verso el deseo de una koinonía de donde brote la sinodalidad: “Porque, así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros, muchos, constituyen un cuerpo, así como con respecto a Cristo” (1 Cor 12, 12). Mons. Septién será conocido por su gran caridad para con todos.
b. Ante la ambición rampante (se hizo célebre la expresión “carrancear” para indicar el robo con violencia y desde un rango de poder) el sacerdote queretano recuerda las palabras del Maestro: “Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor” (Mt 20, 25-26). Este pasaje recuerda el de Dt: “Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel: vivirán de los manjares ofrecidos a Yahveh y de su heredad. Esta tribu no tendrá heredad entre sus hermanos; Yahveh será su heredad, como él le ha dicho”. (Dt 18, 1-2).
En un contexto de un nacionalismo naciente, que de cierto modo pretendía proponer que con ese momento empezaba toda la historia, nuestro poeta amplía la visión de la historia sin negar el momento de vehemente esperanza y escribe: “Tierna progenie de la Iglesia Santa, caros levitas entonad festivos”. Deja entrever el llamado a una vida sencilla y entregada totalmente al servicio, que el seminarista —y luego futuro sacerdote— debe tener como norma de vida. Una idea que madurará a través de tiempos duros en toda américa latina y que llegará a dar fruto y sonará potente desde la sede de San Pedro: “Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia» […] Por eso quiero una Iglesia pobre para los pobres.” (EG 198), como afirmó el Papa Francisco.
c. Ser seguidor de Cristo implica no solo un estilo de vida, sino también uno de morir, como lo afirma el apóstol Pablo: “Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos” (Rm 14, 8). La afirmación “Somos de Dios embriáguenos su cáliz, sea el Señor nuestra heredad querida” parece hacer eco de esta gran verdad de fe que ilumina la vida y la muerte del cristiano: “Del Señor somos”. Eran como presagio de la tormenta que se aproximaba en la persecución religiosa, en la que miles de mexicanos ofrendaron su vida buscando hacer la voluntad de Dios. Nuestro Seminario tiene la palma de un doble exilio por esos mismos motivos. Mientras el régimen se embriagaba con la sangre de sus compatriotas católicos, éstos respondían a la pregunta del Señor: “¿Podéis beber el cáliz que yo voy a beber?”, diciéndole: “Sí, podemos” (Mt 20, 22).
d. “Cantad las glorias del solar vetusto, que amante alberga vuestra edad florida”. “Solar” puede significar “casa, hogar, vivienda”, pero también “casta, abolengo, blasón”; por lo que el trovador de casa invita a los “jóvenes píos” a recordar nuestros orígenes, que hunden su raíz en el vetusto “tronco de Jesé”: “Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh” (Is 11, 1-2). Nuestra “alma mater” es el colegio insigne antiguo de Querétaro, en donde abrevaron muchos e insignes queretanos —también laicos—antes de que existieran todas las grandes y bellas escuelas queretanas que hoy son portadoras de civilización. El Seminario ha sido un lugar donde se han cultivado las letras y humanidades, la música y la historia; no habría porqué temer insidia alguna. Es cierto, es una institución humana como muchas otras, en la cual las personas han tenido sus luces y sombras. Es una pequeña parcela desde donde se ha buscado siempre comprender la “oikoumene”.
Los griegos tenían un concepto fundante de toda una cosmovisión: oikos (que significa casa, vivienda, habitación, pueblo) y del que se derivan entre otros: oikeiotes (relación, emparentado, amistad), oikeioo (habitar, cohabitar, reconciliarse, estar familiarizado), oikonomeo (administración, encargo, responsabilidad de la casa), oikoumene (tierra habitada, mundo conocido y civilizado, universo).
Oikos significa, pues, casa, lugar donde se mora, espacio habitable y habitado. De este concepto los griegos derivaron, dijimos, el de oikoumene, que en un sentido primigenio significó el mundo habitado hasta donde se extendía la influencia griega, la cosmovisión helénica; más allá era el mundo de los bárbaros. Es un poco la idea que siempre ha tenido el imperio en turno, que impone su cosmovisión y cultura: su lengua, su moneda, su comercio, etc. La oikoumene llegó después a significar el mundo habitado en el que coexiste una variedad de pueblos con sus respectivas lenguas y culturas.
En tiempos de nuestro poeta ya se había iniciado el “movimiento ecuménico”, es decir, la búsqueda de la unidad de todos los cristianos, por lo que podríamos decir que en estos versos resuena también este deseo de construir y habitar en paz la casa común.
e. Para el año que el Dr. Septién compuso el Himno del Seminario, ya nuestra Diócesis tenía varias décadas de peregrinar a pie al Tepeyac y desde el siglo XVII ya se erguía monumental en la ciudad de Querétaro el Templo de la Congregación, dedicado ex profeso a la Virgen de Guadalupe. En 1923 ya hacía más de cien años que el Cura Hidalgo había enarbolado la imagen de la Guadalupana al inicio del movimiento independentista y el Cura y Generalísimo Morelos la había proclamado “Patrona de nuestra libertad” en sus “Sentimientos de la Nación”. Por estas y muchas razones más, no podía ser de otro modo y así nuestro Seminario está bajo el patrocinio de “Nuestra Señora de Guadalupe”, Reina de México y Emperatriz de América y de las Islas Filipinas, y el poeta canta: “Del Tepeyac la Estrella refulgente/ es nuestro honor: a sus destellos vivos,/ el vasto mar de la sublime ciencia/ raudos crucemos, raudos crucemos.
f. Preclaros personajes ha tenido nuestro Seminario: sus Obispos, sus Rectores, sus Maestros, sus Bienhechores, etc; todos los hijos que aquí germinaron. Pensemos sólo en algunos nombres recientes: Mons. Mario de Gasperín Gasperín, Obispo Emérito de Querétaro; Mons. Florencio Olvera Ochoa, de feliz memoria; primero Obispo de Tabasco y luego de Cuernavaca; Mons. Rogelio Cabrera López, Obispo de Tacámbaro, después Tapachula, posteriormente Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y hoy Arzobispo de Monterrey y actual Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; Mons. Domingo Díaz Martínez, primero Obispo de Tuxpan y hoy Arzobispo de Tulancingo. Y en este momento de la historia nos preside como Padre y Pastor diocesano Mons. Fidencio López Plaza, quien primero transitó por nuestro Seminario como alumno, posteriormente como sacerdote y maestro y hoy le imprime sus huellas como el X Obispo de Querétaro. Por todo esto y mucho más, cantamos: “Hijos dichosos de varones grandes, dignos seréis de sus preclaros nombres, si sus virtudes emuláis viviendo”.
g. Conscientes profesamos que Jesucristo es el Señor de la Historia, que ésta se forja cada día bajo su providencia y nuestra libertad, aceptando nuestras limitaciones no podemos dejar de decir en oración por la mañana:
Gracias por este camino,
donde caigo y me levanto,
donde te entrego mi canto
mientras marcho peregrino,
Señor, a tu monte santo.
(Himno de Laudes)
y en los grandes días solemnes, nos reunimos como hoy para cantar hasta el cielo con todos nuestros mayores e invocar de Dios la fidelidad hasta el final de la sinfonía:
“Es nuestro afán hasta el altar bendito
al fin llegar, la dulce voz siguiendo
del Buen Jesús; por Él morir luchando
Dios nos conceda, Dios nos conceda”.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
20 de septiembre de 2023
En el solar vetusto
- Cfr. etimologico.com.mx, voz: himno, oda a los dioses. Consultado 11 de septiembre 2023, 14: 10 hrs. ↩︎
- https://www.vatican.va/content/pius-xi/it/biography/documents/hf_p-xi_bio_20070330_biography.html ↩︎
- Ávila, Felipe; Álvaro Obregón. Luz y sombra del caudillo. Siglo XXI Editores, México 2023, p. 309. ↩︎
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La Reina y el mensajero

Homilía | 1 Re 10, 1-10; Sal 36; Mc 7, 14-23
Estamos en el epicentro de la revelación del cerca y del junto, estamos en lugar sagrado; como Juan Diego hemos también salido de mañana en busca de la Palabra que ilumina, la que se hizo carne para darse en alimento, la que entra en nosotros para purificarnos y sale de nosotros para proclamar la buena nueva de la paz instaurada en Cristo.
¿Cuál es tu vocación CISAV? ¿Cuál tu identidad más profunda? Escucha como el mensajero elegido, Juan Diego, la música celestial que precede su encuentro con la Reina; el contemplar la creación es preludio y obertura de la sinfonía divina que la Niña del cielo te propone transcribir.

Tu vocación es contemplar, introyectar lo divino, probarlo todo y quedarte con lo bueno (1 Tes 5,21); de noche y de día tendrás que leer, escuchar y discernir, recordando que nada de lo que entra de fuera puede manchar al hombre (cfr. Mc 7, 15), escucharás y transmitirás fielmente el mensaje de la Reina y lo descubrirás fielmente ante el Obispo; él confirmará la autenticidad del mensaje.
Cantos de sirenas nunca faltarán en tu entorno, más recuerda que fueron esas voces las que hicieron que el rey sabio, Salomón, perdiera la cordura y desviara su corazón hacia los ídolos apartándose de la voluntad del “verdadero Dios por quien se vive”. Siempre habrá quien como a Juan Diego intente obstruir el acceso a casa del Obispo, mantente persistente con sencilla mansedumbre, la casita que pide la Reina es para todos los hermanos, hasta para mí: no puedes renunciar nunca a sanar la fraternidad negada. Caín, los hermanos de José que le vendieron, etc., han sido recreados en Andrés y Simón, en Santiago y Juan, pues en Jesucristo la fraternidad verdadera es posible. Eres comunidad de búsqueda, sinodalidad heurística.

Como afirma la doctrina de la Santa Iglesia, sacerdocio común y sacerdocio ministerial se ordenan mutuamente el uno al otro (LG 10), el mensajero elegido por la Morenita era un fiel cristiano laico, fue él el interlocutor pero el destinatario del mensaje el Obispo, fue aquél quien se debatió entre sus deberes familiares y la urgencia de llevar la noticia; cada miembro del CISAV tendría que librar esa lucha interior constante: si buscamos primero el Reino de Dios y su justicia divina, la Reina nos obtendrá de su Hijo todo lo demás por añadidura, irá a buscarnos a casa como a Juan Bernardino para llevarnos a “Aquel por quien se vive”.
Solo en la escucha de la Palabra saldrán de nuestras bocas y corazones cosas buenas, solo el amor es capaz de prevenir de las malas obras que hoy denuncia Jesus en el Evangelio. Una de ellas es la envidia; ya decía el Doctor angélico que ésta es “la tristeza del bien ajeno”, que nunca la tristeza fruto de la envida deforme nuestra sonrisa, sea la “eudaimonía” nuestro estandarte.
Que nuestra peregrinación hasta este lugar santo selle la “anfictionía” en Cristo, de este grupo de amigos que buscan constantemente servir a la Reina y al Obispo con una fe fuerte anclada en el Enviado del Padre.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Insigne Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe
Capilla de San José, 7 de febrero de 2024
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¿De qué estamos hablando?

I Parte
- Siempre nos hacemos preguntas, es lo propio del homo sapiens. Buscar comprender el mundo que nos rodea es tarea perenne, podríamos pensar en esa edad en que el niño siempre pregunta: ¿por qué? ¿cómo?, etc.; a veces basta una sencilla respuesta para que el niño pueda saciar su sed de conocimiento y plenitud de sus preguntas existenciales. Luego vamos creciendo y los interrogantes en nuestro interior se desarrollan también. Nuestro desarrollo tal vez depende de nuestra capacidad de interrogar, escuchar y decir; un obstáculo podrían ser nuestros pre-juicios: ideas preconcebidas, negarnos a aprender, cerrarnos a otras posibilidades, creer que tenemos una respuesta para todo. El Papa Francisco, hombre y sacerdote sabio nos advierte sobre esta tentación: “Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no está en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales. Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qué circunstancia histórica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro. Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios”1. El camino es largo y sinuoso, como dirían los Beatles. La vida es cima y sima. En la reciente reforma de la Curia Romana el Papa Francisco dice a propósito del aprendizaje continuo: “Esta vida de comunión da a la Iglesia el rostro de la sinodalidad; es decir, una Iglesia de escucha recíproca «en la cual cada uno tiene algo que aprender” (Predicate evangelium (PE) n. 4).
- Cuando intentaba dar clases de Derecho Canónico decía a los estudiantes que en primer lugar había qué ponernos de acuerdo sobre lo que estábamos hablando, a veces muchas discusiones resultan infructuosas porque hablamos de cosas diferentes, que cada uno piensa o imagina y así nunca llegaremos a acuerdos, a ideas comunes, a consensos.
- Para tratar de coincidir en la lectura e interpretación de un texto, les decía que primero tratáramos de entender lo básico, lo fundamental; después, les decía, cuando sean legisladores, no se olviden de mí, y me dirán cuál es la “mens legislatoris”; por ahora, les reiteraba, tratemos de comprender lo que nuestros pastores nos dicen.
- Para intentar todo esto dicho hasta ahora les proponía un método sencillo: entender ¿de qué estamos hablando? Después de muchos años quiero intentar recordar ese sencillo método. Debo decir que renuncié a dar clases en 2015. Quiero hacerlo con motivo de un documento que apareció el lunes 18 de diciembre del presente año 2023.
- El método propuesto es sencillo, muy básico; a base de preguntas y respuestas elementales. Cuando hice la Primera Comunión, parte de mi catequesis fue con el catecismo del Padre Ripalda, que utilizaba precisamente este método.
- Está demás decir que en primer lugar hay que leer íntegro el documento. Una tentación grande es hablar de cosas que no hemos leído; en este sentido siempre será digno de tomar en cuenta el idioma original del documento, podría ser que las traducciones no expresan correctamente el sentido del texto original.
- ¿De qué estamos hablando?
- De la “Declaración “Fiducia supplicans”.
- ¿Quién nos habla?
- El Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
- ¿Qué es el Dicasterio para la Doctrina de la fe?
Es una institución de la Curia Romana, un Dicasterio. Sabiendo que:
“Cada una de las instituciones curiales, en el ámbito de su propia competencia:
1. trata las materias que por su naturaleza o por disposición del derecho están reservadas a la Sede Apostólica;
2. se ocupa de los asuntos encomendados por el Romano Pontífice;
3. examina cuestiones y problemas que exceden la esfera de competencia de cada obispo diocesano y eparquial o de los organismos episcopales (conferencias episcopales o estructuras jerárquicas orientales);
4. examina los problemas más graves del tiempo actual, con el fin de promover la acción pastoral de la Iglesia de manera más adecuada, coordinada y eficaz, siempre de acuerdo y respetando las competencias de las Iglesias particulares, de las conferencias episcopales, de sus uniones regionales y continentales y de las estructuras jerárquicas orientales;
5. promueve, favorece y alienta iniciativas y propuestas para el bien de la Iglesia universal;
6. examina y, en su caso, decide las cuestiones que los fieles, en uso de su derecho, remiten directamente a la Sede Apostólica” (PE, Art. 21).
9. ¿Cuál es la tarea del Dicasterio para la Doctrina de fe?
“La función del Dicasterio para la Doctrina de la Fe es ayudar al Romano Pontífice y a los obispos a proclamar el Evangelio en todo el mundo, promoviendo y tutelando la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, sobre la base del depósito de la fe y también buscando una comprensión cada vez más profunda de esta ante los nuevos interrogantes” (PE Art. 69).
- ¿Sobre qué trata el documento “Fiducia supplicans”?
Sobre el sentido pastoral de las bendiciones.
- ¿Cómo está estructurado el documento?
Presentación.
Introducción.
I. La bendición en el sacramento del matrimonio.
II. El sentido de las distintas bendiciones.
El sentido litúrgico de los ritos de bendición.
Las bendiciones de la Sagrada Escritura
Una comprensión teológico-pastoral de las bendiciones.
III. Las bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo.
IV. La Iglesia es el sacramento del amor infinito de Dios.
12. ¿Qué es una “Declaración”?
Una noción de Declaración Magisterial puede ser expresada así: “es un pronunciamiento oficial de la autoridad magisterial competente por el que se manifiesta formalmente que una determinada doctrina ha de ser mantenida por los fieles. Si el pronunciamiento está avalado por el carisma de la infabilidad, la declaración se llama definición infalible; si se trata de un ejercicio del magisterio meramente auténtico puede ser calificada de diversos modos, según el género literario de la fórmula empleada o del documento que la contiene: instrucción, declaración, notificación, respuesta, nota, confirmación formal, reafirmación… La autoridad competente puede ser cualquier sujeto del magisterio auténtico, aunque las declaraciones de mayor relevancia son las que tienen carácter universal, señaladamente los documentos de concilios ecuménicos, los actos del magisterio ordinario o extraordinario del Romano Pontífice y las declaraciones de carácter doctrinal de la Congregación de la Doctrina de la fe. Recordemos que «los documentos de esta congregación, aprobados expresamente por el Romano Pontífice, participan del magisterio ordinario del sucesor de Pedro» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo, 26.III.1990, n.18)2.
- ¿Cuándo fue publicada?
El 18 de diciembre de 2023. Apareció en la dirección oficial del Dicasterio para la Doctrina de la fe:
- ¿El Papa tuvo conocimiento de esta publicación?
Sí. Así lo afirma el Documento en cuestión al final del mismo: “Ex Audientia Die 18 diciembre 2023. Francisco”. Esto significa que el Papa Francisco recibió en audiencia al Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe y éste le presentó el documento, mismo que el Papa aprobó.
En la página oficial del Dicasterio aparece el documento de la cita para la audiencia:

- ¿Quién es el responsable directo de la publicación del documento?
En este caso es el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe: Víctor Manuel Card. FERNÁNDEZ, y Mons. Armando MATTEO, Secretario para la Sección Doctrinal.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Párroco
Parroquia de la Sagrada Familia
Diócesis de Querétaro, México
20 de diciembre de 2023 -
Constructores de fraternidad y justicia

De espíritu combativo y aguda inteligencia, así describen al agustino Fray Luis de León, quien murió el mismo año (1591) que San Juan de la Cruz. Ambos pertenecen a las grandes figuras literarias del llamado Siglo de Oro español; ambos conocieron la prisión que les impusieron sus propios hermanos de religión. Fray Luis fue un reconocido traductor del hebreo, del griego y del latín; además conocedor excepcional de la lengua vernácula. De sus obras en prosa destacan La perfecta casada (1583) y De los nombres de Cristo (1583). Algunos afirman que nació en Belmonte (Cuenca) en 1528; provenía por parte de su padre de judíos conversos. En 1541 entró a estudiar Derecho Canónico en Salamanca; en 1544 tomó el hábito en el Convento de San Agustín y estudia filosofía (1544-1546), luego teología (1546-1550); posteriormente exégesis (1556-1557) en la Universidad de Alcalá. En 1560 consiguió el título de maestro en teología en Salamanca. Desarrolló una intensa actividad docente. Así mismo, su espíritu crítico le llevó a entrar en discusiones con los dominicos de San Esteban. En 1568, a propósito de una nueva edición de la Biblia proveniente de Francia, provoca discusiones doctrinales y el Santo Oficio crea una comisión de estudio a la que fue invitado Fray Luis de león.
Algunos años antes, el 8 de abril de 1546 en la IV Sesión del Concilio de Trento se emitió un Segundo Decreto, por el que:
“Se acepta la edición vulgata de la Biblia y se prescribe el modo de interpretar la Sagrada Escritura, etc.
Además, el mismo sacrosanto Concilio, considerando que podía venir no poca utilidad a la Iglesia de Dios, si de todas las ediciones latinas que corren de los sagrados libros, diera a conocer cuál haya de ser tenida por auténtica; establece y declara que esta misma antigua y vulgata edición que está aprobada por el largo uso de tantos siglos en la Iglesia misma, sea tenida por auténtica en las públicas lecciones, disputaciones, predicaciones y exposiciones, y que nadie, por cualquier pretexto, sea osado o presuma rechazarla.
Además, para reprimir los ingenios petulantes, decreta que nadie, apoyado en su prudencia, sea osado a interpretar la Escritura Sagrada, en materias de fe y costumbres, que pertenecen a la edificación de la doctrina cristiana, retorciendo la misma Sagrada Escritura conforme al propio sentir, contra aquel sentido que sostuvo y sostiene la santa madre Iglesia, a quien atañe juzgar del verdadero sentido e interpretación de las Escrituras Santas, o también contra el unánime sentir de los Padres, aun cuando tales interpretaciones no hubieren de salir a luz en tiempo alguno. Los que contravinieron, sean declarados por medio de los ordinarios y castigados con las penas establecidas por el derecho… [siguen preceptos sobre la impresión y aprobación de los libros, en que, entre otras cosas, se estatuye:] que en adelante la Sagrada Escritura, y principalmente esta antigua y vulgata edición, se imprima de la manera más correcta posible, y a nadie sea lícito imprimir o hacer imprimir cualesquiera libros sobre materias sagradas sin el nombre del autor, ni venderlos en lo futuro ni tampoco retenerlos consigo, si primero no hubieren sido examinados y aprobados por el ordinario…”[1].
En este contexto, Fray Luis se muestra con frecuencia crítico frente a la Vulgata y recurre a los textos en hebreo. Esto le crea más conflictos con los dominicos hasta que finalmente en 1571 las acusaciones llegan a su propia traducción del Cantar de los Cantares.
“Tras la denuncia del prior del convento dominico de San Esteban, los exegetas «liberales» Gaspar de Grajal y Martín Martínez de Cantalapiedra, son arrestados, y poco tiempo después el mismo Luis de León corre la misma suerte. Fue encarcelado en Valladolid desde el 25 de marzo de 1572 hasta el 7 de diciembre de 1576, período durante el cual compuso algunos de sus mejores escritos. El proceso inquisitorial se saldó finalmente con la absolución, de manera que pudo reemprender sus cursos (Grajal y Cantalapiedra murieron en prisión)”[2]. Dicen algunos que al retomar sus clases, afirmó Fray Luis: “Decíamos ayer”.
Es aquí y con motivo de esta frase —que también, afirman algunos, la pronunció igualmente Miguel de Unamuno en Salamanca tras ser restituido como Rector tras la dictadura de Primo de Rivera— que quiero hacer referencia otro católico de espíritu combativo y aguda inteligencia, otro Luis, uno de los nuestros, cercano: el Pbro. Luis Ugalde Monroy.
El Padre Luis nació en la ciudad de Santiago de Querétaro el 22 de Septiembre de 1925, en la casa marcada con el número 2 de la calle 15 de mayo, y fue bautizado al día siguiente: 23 de septiembre de 1925, en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Santa Clara) de esta misma ciudad, con el nombre de Tomás Lino del Sagrado Corazón de Jesús Luis. Hijo único de los Señores Virginia Monroy Jurado y José Ugalde García, ambos originarios de Amealco, Qro.
La Confirmación la recibió en la Cuidad de Guadalajara en 1926.
Desde niño tenía un gusto especial por cantar el Himno Nacional Mexicano admiraba las figuras de los Curas Hidalgo y Morelos; soñaba, dice, influenciado por las ideas de su padre con una patria libre. Estas ideas perdurarán siempre en su corazón; su cáliz de la ordenación sacerdotal lleva un escudo nacional en la base.

La primaria la hizo en el Colegio de Don Federico Terrazas, situado en la Calle Próspero C. Vega. Posteriormente entró al Seminario Menor en diciembre de 1938, tenía 13 años. Fue compañero de Ricardo Colín Negrete, luego Misionero de Guadalupe; también del Padre Agustín Saavedra. El Seminario Mayor lo inició en 1943 y se encontraba en el Templo de San Antonio. Afirma que en 1950 el Seminario se trasladó a Teresitas.
En su proceso de formación tres sacerdotes marcaron su vida: Salvador Septién (Teología Dogmática), Rafaél Herrera Tejeda (teología Moral) y Ramón Martínez De Vicente (Sagrada Escritura y Dogma). Éste último era Ingeniero Civil, se ordenó en Roma y tenía una visión social, muy práctica de la teología y la pastoral, fue su padrino de ordenación.
Su ordenación diaconal se realizó el día 23 de diciembre de 1950, en el Templo del Santo Nombre de Jesús, Teresitas, Qro. Mientras que el día 22 de diciembre de 1951 recibió la Ordenación presbiteral de manos del Sr. Dr. D. Marciano Tinajero y Estrada, en el mismo lugar y tenía 26 años de edad. Sus compañeros de Ordenación fueron Rosendo Pérez, J. Guadalupe Mendoza y Gildardo Álvarez.
Los Oficios Eclesiásticos desempeñados fueron:
- Miembro del Equipo Post formación 1952.
- Director de la Escuela Apostólica de 1953- 1955.
- Vicario coadjutor en Tequisquiapan, Qro. 1956- 1959.
- Vicario coadjutor en san Sebastián, Cd, de Qro. 1959.
- Vicario coadjutor en Santa Clara, Cd. de Qro. 1960.
- Secretariado Social de Querétaro, 1960-1975.
En este periodo del Secretariado Social conoció al Padre Pedro Velazquez Hernández, quien había escrito el libro “Miseria de México” (1946). El Padre Velázquez llegó a ser Director del Secretariado Social Mexicano en 1948, y perduró como tal hasta el día de su muerte: el 10 de diciembre de 1968, en el vigésimo aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. El Secretariado Social Mexicano fue creado por los Obispos Mexicanos en 1923 bajo la inspiración de la Rerum Novarum. Entre el inmenso mar de propuestas pastorales del Secretariado estaba el tema del cooperativismo, que aterrizó en la creación de Cajas populares, que nacieron con el impulso del Padre Luis: la Santa María de Guadalupe en Tequisquiapan, la Gonzalo Vega en San Francisquito, la Libertad en la Congregación, la San Juan Juan Bautista en San Juan del Río, etc. Esta opción de las Cajas populares en el tema de préstamos con intereses bajos tocó intereses económicos, y fue una de las causas que terminaron en la suspensión del Padre Luis. En documento de 17 de mayo de 1975 se le comunicaba que “la prohibición de ejercer el ministerio sacerdotal, «no reviste carácter de pena». Es simplemente una medicina saludable…”.
De este modo, Don Luis, que contaba con casi 50 años de edad y 24 de ordenado inición un brusco giro en su vida.
Docencia, estudios, promoción del cooperativismo, viajes, escribió libros, etc. Celebró matrimonio canónico en 1995 y quedó viudo en 2019.

El 7 de febrero de 2022 el Sr. Obispo Don Fidencio López Plaza lo rehabilitó en el Ministerio sacerdotal, después de las diligencias previas en Roma, con los siguientes oficios:
- Adscrito a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Querétaro. Qro. (07/02/2022. Prot. 17/2022)
- Responsable Diocesano de la Pastoral del Cuidado integral de la Creación (07/02/2022. Prot. 18/2022).
Dentro de 4 días el Padre Luis cumplirá 72 años de ordenado sacerdote, de los cuales 47 los ha vivido en especiales circunstancias, esto nos hace traer a la mente lo que decía el filósofo Gianni Vattimo, recién desaparecido:
“También Heidegger imagina la historia como relámpagos. Iluminaciones repentinas, acontecimientos. Dentro de estos relámpagos se articulan los tiempos. Épocas históricas. Pero la época es, en Heidegger, una suspensión del tiempo, una fractura instantánea.
El tiempo no es continuo. Como, de algún modo, en san Agustín: el tiempo se vincula a la existencia y a la existencia del hombre. Y el Ser se ilumina de modos distintos en épocas diversas, épocas que no guardan continuidad entre ellas. El Ser no es más que el iluminarse, según las circunstancias, de horizontes históricos determinados, sin continuidad visible entre una época y otra”[3].
Ayer y hoy surgen estas tendencias conservadoras, que confunden cuidar el depósito de la fe con una fe de museo; por eso en un contexto sinodal el Papa Francisco afirmaba: “Quisiera recordar que el Sínodo no es un congreso o un «locutorio», no es un parlamento o un senado, donde nos ponemos de acuerdo. El Sínodo, en cambio, es una expresión eclesial, es decir, es la Iglesia que camina unida para leer la realidad con los ojos de la fe y con el corazón de Dios; es la Iglesia que se interroga sobre la fidelidad al depósito de la fe, que para ella no representa un museo al que mirar ni tampoco sólo que salvaguardar, sino que es una fuente viva de la cual la Iglesia se sacia, para saciar e iluminar el depósito de la vida” (Sínodo de la familia 2015. Introducción del santo Padre Francisco. Aula del Sínodo. Lunes 5 de octubre de 2015). Cuando quienes se autoconsideran los únicos guardianes de la fe, una fe hecha a su medida, se corre siempre el riesgo de faltar a la justicia y a la caridad; por eso es importante recordar las palabras del Papa Francisco cuando nombró a su paisano, el hoy Card. Víctor Manuel Fernández como Prefecto del Dicasterio para la doctrina de la fe (Vaticano, 1 de julio de 2023):
“Querido hermano,
Como nuevo Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe te encomiendo una tarea que considero muy valiosa. Tiene como finalidad central custodiar la enseñanza que brota de la fe para “dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan”.
El Dicasterio que presidirás, en otras épocas llegó a utilizar métodos inmorales. Fueron tiempos donde más que promover el saber teológico se perseguían posibles errores doctrinales. Lo que espero de vos es sin duda algo muy diferente”.
Al estar en la cárcel Fray Luis de León escribió el siguiente poema:
“Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso”.Padre Luis, hermano mayor, has vuelto plenamente a casa: eres Sacerdote para siempre.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
En la casa común: Seminario Diocesano
18 de diciembre de 2023.
[1] https://rsanzcarrera2.wordpress.com/2007/05/28/concilio-de-trento-sesion-iv-8-de-abril-de-1546/ Consultado 15 de diciembre 2023, 12:27 hrs.
[2] Becerra Hiraldo, José María (Editor); Fray Luis de León. El Cantar de los Cantares de Salomón. Madrid6. P. 12.
[3] Vattimo, G. – Paterlini, P. No ser Dios. Una autobiografía a cuatro manos. Barcelona 2008, pp. 41-42.
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Desde tierra de palomas con el sello del Espíritu

Pequeño homenaje al Pbro. Guillermo Landeros Ayala
Los grandes sueños para encarnarse requieren paciencia y constancia, fe; de nuestras ilusiones no siempre llegan a realizarse todas, por eso, dicen los psicólogos, hay que tener una sana capacidad a la frustración o como se dice hoy también, tener una capacidad de resiliencia; para nosotros es tener esperanza, fortaleza.

La primera vez que le conocí fue en la parroquia de San José, en Vizarrón; debió haber sido en 1988 o 1989, cuando pertenecía yo al equipo de Seminaristas del SEDEC (Secretariado de Evangelización y Catequesis) bajo la guía del entonces Padre Fidencio López Plaza, hoy nuestro X Obispo de Querétaro. Fuimos a la parroquia en Vizarrón para compartir algún curso o taller, ahí estaba frente a un enorme pizarrón lleno de esquemas sobre la organización pastoral: era el Sr. Cura don Guillermo José Urbano Landeros Ayala. Él nació un 25 de mayo de 1938 en San Juan del Río, Qro; tierra de palomas, como dice la canción y la tradición. Fue bautizado exactamente un mes después, el 25 de junio de 1938, en la parroquia de San Juan Bautista, del mismo San Juan del Río. Sus padres fueron la Sra. Luz Ayala y el señor don J. Jesús Landeros. A don Jesús tuve el gusto de conocerle y tratarle: hombre de fe, sencillo, ameno y fuerte; hicimos un viaje a Italia e Israel con motivo del Jubileo del 2 000 y don Jesús, lleno de años, mostró una fortaleza increíble para realizar los recorridos.
Don Guillermo fue ordenado presbítero el 4 de marzo de 1963, en el Templo del Santo Nombre de Jesús —“Teresitas”—, 98 años después de haber sido fundado nuestro Seminario, que ha sido gloriosamente dos veces exiliado y clandestino (1914-1919 y 1926-1929).
El recorrido pastoral de Mons. Guillermo Landeros ha sido inmenso y variado: su primer nombramiento fue como Vicario en su parroquia de origen (1963), después Prefecto de disciplina en el Seminario Menor (1964), Vicerrector en el Seminario Mayor (1965-1971), Párroco de la Parroquia de San Pedro y San Pablo en Cadereyta, Qro. (26/08/1971), Vicario fijo de la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz, Tancoyol, Qro. (27/09/1972), Párroco de la Parroquia de San Sebastián, Bernal, Qro. (6/06/1975), Vicario cooperador de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Pedro Escobedo, Qro. (10/11/1977), Vicario fijo de la Vicaría de San José, Vizarrón, Qro. (28/11/1977), Párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís, Colón, Qro. (10/02/1978), Párroco de la Parroquia de San Felipe de Jesús, Chichimequillas, Qro. (21/04/1981), Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de los Siete Dolores, El Capulín, Gto. (08/08/1981), Párroco de la Parroquia de San José, Vizarrón, Qro. (20/02/1984), Administrador Parroquial de la Parroquia de San Antonio, El Doctor, Qro. (13/04/1989), Rector del Santuario del Sacro Monte, Parroquia de San Juan del Río, Qro. (18/04/1991), Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, La Esperanza, Qro. (26/09/1991), Administrador Parroquial de la Parroquia del Señor de la Piedad, Querétaro, Qro. (1/06/1993), Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Querétaro, Qro. (29/06/2000-19/09/2019). Su renuncia al Oficio de Párroco “atendiendo a que sus condiciones físicas no le permiten seguir ejerciendo adecuadamente el oficio de párroco” le fue aceptada el 19 de septiembre de 2019, dos días antes de que quedara vacante la Sede de la Diócesis de Querétaro (Prot. No. 184/2019).
Además de estos Oficios eclesiásticos ha sido también miembro de la Comisión del Clero, del Colegio de Consultores, etc. Hoy está Adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (19/09/2019).
Hay momentos de nuestra vida que se quedan como grabados para siempre (cfr. Jb 19, 23-24) y yo lo recuerdo bien: era un jueves 28 de agosto de 1998 como a las 18:00 hrs., cuando llegué a la Parroquia del Señor de la Piedad (en Jurica), mi Obispo, Don Mario de Gasperín me había nombrado Vicario parroquial. Me recibió don Guillermo Landeros quien era el Párroco, él no me recordaba por supuesto desde la primera vez que nos habíamos encontrado en Vizarrón unos diez años antes. Amablemente me instaló y me encomendó celebrar la Misa de 19:00 hrs. Al día siguiente me mostró todas las comunidades y Capillas de la Parroquia, en esa época la parroquia abarcaba también Juriquilla, pueblo y Fraccionamiento. Hombre disciplinado y de intensa vida espiritual me fue enseñando la vida de la parroquia: constructor incansable de Capillas e instalaciones relacionadas con las mismas, creador de grupos pastorales dinámicos. En diciembre de ese año quería que se bendijera la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el Fraccionamiento de Jurica, para lo cual tenía una lista enorme de comisiones, tal vez más de 40, de las cuales él al final terminaba supervisando y realizando muchas. Eso me recordó aquel enorme pizarrón en Vizarrón: hombre de sueños e ilusiones, de paciencia y constancia es el Padre Guillermo. Buscó al Padre José Luis Guerrero, el autor del libro “Flor y Canto del nacimiento de México”, pues quería que viniera a dar una conferencia con motivo de la bendición de la Capilla del Fraccionamiento Jurica. En su oficina de la Ciudad de México le dijeron que el Padre por esos días se encontraba fuera del país, en Italia en específico; entonces literalmente lo perseguimos por teléfono muchos días en los lugares donde se hospedaba: íbamos a llamar a todas horas con tarjetas a un teléfono público que había en la calle cerca de la parroquia, le dejábamos recado hasta que finalmente lo encontramos y pudo don Guillermo hablar con él y hacerle la invitación. El Padre Guerrero aceptó y cuando finalmente vino a Jurica, después de la Conferencia el padre Guillermo le agradeció y le preguntó por qué había aceptado teniendo una agenda tan apretada como en su momento le había comentado; y le contestó diciendo que después de la persecución que tan vehementemente le había hecho por toda Italia, no podía decirle que no. Así es don Guillermo: vehemente para evangelizar, constante en su vida espiritual. Después de todas las llamadas en teléfono público con tarjetas, un día fue decidido y logró que colocaran un teléfono en la casa parroquial; fue el primero en el pueblo de Jurica.
A veces íbamos a reuniones pastorales al Fraccionamiento por las noches y terminaban en ocasiones bastante tarde, al llegar a la casa parroquial él se iba al Santísimo a orar y yo me iba a preparar clases. Al día siguiente él me estaba esperando a las 7 de la mañana para rezar laudes, muchas veces yo llegaba un poco tarde y siempre me decía: no te preocupes. Por su trayectoria de formador los colegas contemporáneos suyos le llaman cariñosamente el “teacher”, en esa época me decían: ¿cómo te va con el teacher? ¿te dice “te encargas”? Frase célebre ésta de sus tiempos de Vicerrector en el Seminario. Yo les decía: me va muy bien, trato de aprender de él, nunca me ha dado una orden; siempre me decía padre, ¿podrías por favor apoyarme con esta actividad? En esa época don Guillermo tenía en construcción la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en el Fraccionamiento de Jurica, la Capilla en el Nabo, “La Capilla” en el pueblo de Jurica, que es el lugar donde se encuentra el Santo Patrono: el Señor de la Piedad, distinta del Templo parroquial; se construía también la Capilla en Acequia Blanca; se hacía una pequeña casa en el pueblo de Juriquilla para delimitar el terreno y recuperar el atrio; se hacía una pequeña Capilla en Nuevo Juriquilla y se litigaba el terreno de la Capilla en Rancho Largo, del que luego se perdió la mayor parte porque no contestaron en tiempo, en un proceso por demás injusto y amañado por la ambición; ya don Guillermo no era el Párroco. También se estaba consiguiendo el terreno de lo que hoy es la parroquia de La Santa Cruz y San Judas Tadeo, y convocó a un concurso para el diseño. En algunas de estas actividades participé de cerca pues me encomendaba algunas tareas muy específicas, yo le comentaba de los avances y me hacía pensar sobre las diversas posibilidades de cómo hacer las cosas y sus posibles consecuencias; siempre obtuve consejo sabio y palabras que inyectaban ánimo. Por mi parte nunca imaginé cuestionar una indicación suya.
Mandó construir la imagen de Jesús en madera que está en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en el Fraccionamiento de Jurica (con el Maestro Juan José Méndez, en Santa Anita, Guadalajara y hoy de feliz memoria y quien también realizó la escultura de Jesús de Nazaret en la parroquia del mismo nombre, de la cual fui agraciadamente el primer párroco), así como la campana de la misma y otra para el Templo parroquial, la que fundieron los maestros en el patio de la casa parroquial, un 24 de diciembre. Fui testigo de muchas actitudes prepotentes e impertinentes que le hacían algunos feligreses y también de los buenos frutos de su paciencia y bondad; entendí de él que, aun teniendo la razón, se gana más con la caridad y el silencio.
Siempre creativo, al llegar al Perpetuo Socorro se dio a la tarea de construir lo que llamó el Areópago, dedicado en honor a San Juan Pablo II, hoy centro cultural de referencia en nuestra Diócesis. Cuando estaba en construcción llegué a visitarlo y me decía que la techumbre en pergolado tenía forma de paloma, y creo que sí, refleja la paloma del Espíritu, ese Espíritu al que siempre se ha esforzado por ser dócil.
Don Guillermo, gracias por su vida entregada al servicio de Dios y de nuestra querida Iglesia diocesana de Querétaro, gracias por ser para mí Padre y hermano, Maestro y amigo. Cuando Usted se despidió de la comunidad en Jurica recuerdo que pronunció unas palabras llenas de sabiduría y humildad: “a Dios, agradezcamos lo bueno que juntos pudimos hacer, las deficiencias son mías y pido perdón”. Gracias Padre Guillermo por su testimonio de sencillez, de fortaleza y resiliencia, de una vida marcada con el sello del Espíritu.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Seminario Conciliar de Querétaro.
15 de junio de 2023
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¡Habría que ver!

Para el Padre Antonio Cárdenas
A modo de atisbo de homenaje

Cuando llegué al Seminario Mayor de la Diócesis de Querétaro en Hércules, tenía ya un año aproximadamente de formar parte de la institución; no recuerdo exactamente si era agosto o septiembre de 1988. Había ingresado formalmente el lunes 7 de septiembre de 1987, un año antes; fui enviado con 19 compañeros más a realizar un año de espiritualidad en la ciudad de Celaya, se llamaba Curso Introductorio Regional. Ese año había compañeros de las Diócesis de Celaya, Querétaro, San Luis Potosí, Ciudad Valles y Tacámbaro. De estas dos últimas sólo había un compañero de cada una, de las otras tres éramos aproximadamente entre 20 y 25 de cada una. En los cursos de filosofía en el Seminario Mayor se integraban además compañeros de las comunidades de la Sagrada Familia, Misioneros de África, Operarios de Reino de Cristo. No era lo más común, pero ese año se hicieron dos grupos de primero de filosofía por la gran cantidad de alumnos.
Habíamos escuchado “leyendas” de cómo era este otro nivel: exigencia, había que leer en serio, veíamos a los maestros de lejos sin haberlos tratado personalmente; algunos eran párrocos, otros eran maestros a tiempo completo, etc.
Algunos tenían tantos años dando clases como yo de edad. Otros habían empezado su especialidad cuando yo estaba naciendo. Entre estos estaba el Padre Antonio Cárdenas Salinas, conocido cariñosamente como “Cardenitas”.
El Padre Toño Cárdenas nació un 13 de Septiembre de 1939, en Charcas, Gto; hoy Dr. Mora; perteneciente a la Diócesis de Querétaro. Sus padres fueron Doña Águeda Salinas y Don Vicente Cárdenas. Recibió el bautismo el día 1° de Octubre del mismo año en la entonces Vicaría Perpetua, de San Salvador, del mismo lugar. Le bautizó el Pbro. Nicolás Tapia. En su fe de bautismo aparece el nombre completo de J. Amado Antonio.
No recuerdo el año exacto en que el Padre Toño sufrió una grave enfermedad, yo aún era seminarista estudiante de filosofía y él me daba clases; con toda seguridad fue antes de 1995, pues en ese año yo recibí la sagrada ordenación el 23 de noviembre. Él había sido nombrado RECTOR del Santuario de la Congregación con fecha de 24 de marzo de 1984 (Prot. 136/84 de la Cancillería de la Diócesis), aunque también hay nombramientos de 1979 en que aparece como Capellán del Templo de San Isidro, del Templo de Capuchinas y de la Congregación. Narran testigos que estaba celebrando la Santa Eucaristía en la Congregación se metió a la Sacristía, y al no regresar fueron a ver qué sucedía: lo encontraron desvanecido ahí. Llamaron a los servicios médicos y fue trasladado al Hospital; esa noche me tocó cuidarlo. Era impresionante ver a un hombre tan sabio e inteligente en los días sucesivos sin poder articular palabra, decían los médicos que se le tendría que volver a enseñar a hablar, había perdido la memoria completamente. Gracias a Dios se recuperó casi totalmente.
Hombre austero, filósofo entusiasta, sacerdote piadoso. Escucharle en clases siempre era un deleite para el intelecto y el corazón: parecía transportarnos a otras épocas cuando nos explicaba los filósofos antiguos y medievales. Al comentar la vida y obra de Anicius Manlius Torquatus Severinus Boetius (ca. 480), mejor conocido en la historia como Boecio, insistía en que su libro “La consolación de la filosofía” era tal vez unos de los diez textos más grandes escritos en occidente; lo mismo decía de “Las Confesiones” de San Agustín, y así de muchos otros que nos invitaba a leer y releer a conciencia.
En su manera de enseñar el Padre Cárdenas transmitía la certeza que la filosofía no es solo informativa, sino performativa, es decir, que no solo nos informa sobre el modo o los temas que otros ya estudiaron o reflexionaron, sino que al reflexionar acerca de la verdad y llegar a conocerla, esto nos puede hacer capaces de ir conformando nuestra existencia de acuerdo a lo bueno, lo bello, lo verdadero.
En el 520 Boecio alcanzó la alta dignidad de Magister officiorum, especie de primer ministro o responsable absoluto del gobierno de Teodorico, rey de los ostrogodos, gobernante de la prefectura de Italia, regente de Hispania y patricio del Imperio romano. Por esa época y por diversos motivos de índole religioso, político y de intrigas palaciegas Boecio cae de la gracia de Teodorico y es encarcelado; es ahí donde escribirá su conocido texto de La Consolación de la filosofía (523-524), en el que se pregunta porqué las cosas cambian tan radicalmente. El texto está estructurado en cinco Libros en forma de diálogo entre el autor y la filosofía. De raigambre cristiana, el autor mantiene su texto en el nivel de la razón; sin embargo deja siempre entrever la vocación divina del ser humano, por ejemplo cuando se pregunta por todo lo que ha perdido en su situación de desgracia. Entonces la filosofía le contesta: “¿De tal manera se ha trastornado el orden del mundo, que un ser casi divino por su razón llegue a imaginar que no puede brillar y distinguirse sin la posesión de objetos inanimados? Y a la verdad, los demás seres se contentan con su propio bien; pero vosotros, a quienes la inteligencia hace semejantes a Dios, pretendéis engalanar la excelsitud de vuestra naturaleza con la posesión de cosas viles, sin comprender la injuria que con ello inferís a Vuestro Creador” (Libro II, Prosa quinta, 25-26).
El Padre Toño ha sido un sacerdote que siempre se ha distinguido porque toda su vida ha sido guiada con la racionalidad del filósofo, quien no distingue entre el salón de clases y la vida cotidiana, para él siempre han sido la misma cosa. Cuando hacíamos alguna afirmación muy seguros de nosotros mismos contestaba con una frase que llegó a ser proverbial: ¡habría que ver!; y entonces hacía matizaciones y diversas posibilidades de entender lo afirmado.
Muchos años el Padre Cárdenas impartió clases en la Universidad Pontificia de México, en nuestro Seminario Diocesano y era al mismo tiempo el responsable de la Congregación; esto le llevaba a pasar largas noches leyendo y preparando clases. Cuando estaba aquí solía salir a trotar vestido de riguroso blanco cerca del mediodía, siempre cavilando los temas de la vida.
Como Boecio, el Padre Toño también vivió en la Ciudad Eterna: Roma. Siendo muy joven, tal vez a los 18 años y sin haber salido antes de Querétaro —nos relata— fue enviado a Roma para estudiar filosofía y teología. Le dieron un boleto de autobús que le llevaría a Nueva York, un boleto de barco que le transportaría de ahí a Inglaterra. Vivió toda una odisea: solo, sin dinero y un boleto que se le terminaba en Inglaterra; de ahí se trasladó como pudo con la gracia de Dios y mucho valor hasta Roma. Debía cumplir la misión que le habían encomendado; este solo acontecimiento daría tema para una película o un libro. En Roma se embebió de cultura cristiana, de catolicismo, de filosofía y teología. Regresó transformado para una misión que ha ejercido toda su vida: enseñar a mirar el mundo, lo bello.
En efecto, gustaba de repetir mil veces definiciones, como la de bello: “pulcrum est, quod visum placet”, bello es, lo que visto agrada. Nos transmitía el conocimiento de libros, pensamientos, historias bellas; no exentas de tragedias, como las historias de Eloísa y Abelardo. Conoce también autores modernos y contemporáneos. Citaba constantemente a José Gorostiza y su poema Muerte sin fin, decía era uno de los poemas metafísicos más bellos. Por su experiencia de casi morir, después escribió un texto en el que expresaba la angustia de haber sentido amenazada su vida. Y también como Boecio, volvía a preguntarse qué cosa era la felicidad, y nos hacía recordar nuevamente lo que tantas veces nos había repetido, la definición de Boecio acerca de la misma: “Es la suma de todos los bienes y todos los abarca; porque si uno solo faltara, ya no sería el bien supremo, pues quedaría excluido algo que, por ser bueno, sería deseable. Por tanto, es cosa indudable que la felicidad consiste en un estado, perfecto por la reunión de todos los bienes” (Libro Tercero, Metro Primero n. 3).
Así, mezclaba ese aparente solipsismo antropológico expresado por Gorostiza al inicio de Muerte sin fin: “Lleno de mí, sitiado en mi epidermis/por un dios inasible que me ahoga…” con esa fe infinita en el Dios del amor, el Dios de Jesucristo, por quien también Boecio suspiraba profundamente cuabdo afirmaba: “¡Qué feliz sería el género humano, si el amor que gobierna los cielos gobernara también los corazones!” (Libro Segundo, Metro Octavo).
Padre Antonio Cárdenas Salinas, hermano bondadoso, Maestro perenne; frente a las adversidades de la vida y del ministerio, resuenan palabras tan vehementes en nuestro corazón, primero de Boecio, luego suyas y que hemos hechos nuestras cual profesión de fe: “Lo único inmutablemente establecido por una ley eterna es la eterna inconsistencia de todas las cosas creadas” (Libro Segundo, Metro Tercero d). Sí , Padre Toño, su testimonio constante de fe en Jesucristo —“en quien el Padre ha puesto todas las cosas en sus manos” (cfr. Jn 3, 35; 13, 3)— y confiar absolutamente su vida y ministerio al Señor de la historia, nos haga capacez como a Boecio de dar siempre razones de nuestra esperanza (cfr. 1 Pe 3, 15). Y si fuera necesario, como a Boecio, que en ello se nos vaya la vida.
Padre Toño, sea Usted el portador de nuestro agradeciomiento a todos nuestros Maestros y hermanos mayores que en silencio viven después de sus grandes batallas (como el Pbro. Guillermo Landeros Ayala y muchos otros); sea también esto un pequeño homenaje a los que en silencio se han ido en tiempos de Covid, como el Pbro. Juan Manuel Pérez Romero y todos los otros.
Padre Cárdenas, ore para que sus enseñanzas vivan siempre en nosotros; enseñanzas que con su testimonio nos susurran en el alma junto con Boecio: “Apártense, pues, de los vicios, practiquen la virtud; eleven sus corazones en alas de la más firme esperanza; que suban al cielo sus humildes oraciones. Si no quieren engañarse a ustedes mismos, tengan la providad y honradez como ley suprema, ya que todo cuanto hagan está bajo la mirada de un juez que todo lo ve” (Libro Quinto, Prosa Sexta).
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Seminario Conciliar de Querétaro
25 de Mayo de 2023
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La persistencia de la realidad


El mundo ya estaba ahí cuando Dios creó al hombre, y lo puso ahí para que lo llamara por su nombre, para que lo intuyera (del latín in: dentro, hacia; y tueor, eris, tuitus sum, eri; es decir, 1. observar, mirar, contemplar; 2. Vigilar sobre, custodiar, defender, proteger; 3. Tener cuidado de, conservar, sustentar), para que descubriera su naturaleza. Ya desde el principio la ciencia del bien y del mal le corresponde a Dios y el ser humano no se lo puede arrogar (apropiar).
Por la desobediencia a este designio de Dios entró el pecado y la muerte en el mundo (cfr. Rm 5,12), sin embargo el amor de Dios por su creación persistió; comprender la realidad redimida por Jesucristo es tarea constante del cristiano, el discernir lo que es conforme a ese proyecto de amor y lo que no, de modo especial para los pastores de la Iglesia. El párroco y en modo óptimo el Obispo, son llamados “pastores” en los documentos eclesiales (CD 2, 11, 30), y a ellos se les encomienda realizar el “amoris officium”: el mirar con ese amor que discierne la realidad, así como es, para llevarla a su plenitud según el proyecto de Dios. Como afirmaba el Papa Benedicto XVI: “La verdad del amor evangélico atañe a todo hombre y a todo el hombre, y compromete al pastor a proclamarla sin temores ni reticencias, sin ceder jamás a los condicionamientos del mundo” (Discurso a las participantes en la III reunión del XI Consejo Ordinario del Sínodo de los Obispos. 1 de Junio de 2006). Tal vez así podríamos intuir el lema episcopal de Mons. Fidencio López Plaza: “Lo que no se asume, no se redime”.
Este texto de San Ireneo está citado en el Documento de Puebla (DP 400), publicado en 1979, cuando Mons. Fidencio era seminarista; para 1982 cuando fue ordenado sacerdote se había embebido de él y así nos lo transmitió, cuando más tarde, siendo el responsable del SEDEC y nuestro maestro de catequesis en el Seminario, nos exhortaba con vehemencia a leer y asimilar este Documento episcopal. De manera especial gustaba citar de memoria, entre otros, el n. 1145: “El mejor servicio al hermano es la evangelización que lo dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente”.
Luego, siendo el primer párroco en “Cristo de las Bienaventuranzas”, en la Menchaca brava y periférica, miró la realidad del mundo de la pobreza, las pandillas y la violencia; como Pastor la transformó a la luz de la Palabra de Dios, con el método de las pequeñas comunidades y al ritmo de cantos apropiados promovió la fraternidad, la justicia y la paz.
En su segunda Parroquia, “Santo Tomás” en Tierra Blanca, Gto., contempló el mundo de los hermanos con su cultura originaria, y les invitó a entonar un canto nuevo:
Vamos urdiendo la vida haciendo congregación con Ildefonso y María la Biblia y la tradición. La Biblia y la Tradición son fuentes donde bebieron san Ildefonso y María dos florecitas de enero. Dos florecitas de enero anuncian la primavera mil flores, copal y canto signos de vida nueva. Signos de vida nueva estamos viendo y oyendo de las entrañas del pueblo algo nuevo está naciendo.
Al regresar a la ciudad, en la Parroquia del “Ministerio de Pentecostés” renovó la vida parroquial basada en las pequeñas comunidades que habían surgido bajo el sello del Espíritu y del P. Juan Manuel Pérez Romero, renovándolas y llevándolas un paso adelante.
También en ese tiempo supo mirar la realidad, siendo el Vicario de Pastoral, llamado por Don Mario de Gasperín, VIII Obispo de Querétaro, a este Oficio, llevando a la práctica sus diversas cartas pastorales.
Luego, al ser llamado por el Romano Pontífice como V Obispo de San Andrés, Tuxtla, Ver; en su Primera Carta Pastoral, intitulada “Iglesia en salida. Casita sagrada donde vive, camina, anuncia, celebra y sirve la familia de Dios en Misión”, continuó dirigiendo su mirada y corazón de pastor hacia la realidad, pues su Carta está dividida en tres partes: I. Miramos la realidad; II. Interpretamos y discernimos y III: Actuamos como Iglesia Diocesana en salida con la esperanza y la alegría de la familia de Dios.
Ahora, ya entre nosotros como el X Obispo de Querétaro, vuelve a retomar textos de Puebla en su Primera Carta Pastoral, a la que tituló: “Ante las crisis y pandemias de ayer, hoy y siempre EL MEJOR SERVICIO AL HERMANO ES LA EVANGELIZACIÓN”. En la Carta nos invita a acercarnos a la realidad para escuchar los “gritos que surgen de las crisis y pandemias”, y nos recuerda una vez más el Documento de Puebla (DP n. 89), dice parafraseándolo, “son gritos claros, crecientes, impetuosos y en muchos casos, amenazantes (Carta n. 16).
Esta persistencia en mirar la realidad para redimirla en Jesucristo es lo que Puebla expresaba al afirmar: “En Cristo y por Cristo, Dios Padre se une a los hombres. El Hijo de Dios asume lo humano y lo creado, restablece la comunión entre su Padre y los hombres. El hombre adquiere una altísima dignidad y Dios irrumpe en la historia humana, vale decir, en el peregrinar de los hombres hacia la libertad y la fraternidad, que aparecen ahora como un camino hacia la plenitud del encuentro con Él” (n. 188).
O como nos ha dicho el Papa Francisco: “conviene recordar brevemente cuál es el contexto en el cual nos toca vivir y actuar. Hoy suele hablarse de un «exceso de diagnóstico» que no siempre está acompañado de propuestas superadoras y realmente aplicables. Por otra parte, tampoco nos serviría una mirada puramente sociológica, que podría tener pretensiones de abarcar toda la realidad con su metodología de una manera supuestamente neutra y aséptica. Lo que quiero ofrecer va más bien en la línea de un discernimiento evangélico. Es la mirada del discípulo misionero, que se «alimenta a la luz y con la fuerza del Espíritu Santo» (EG 50).
De este modo, en el ministerio de Mons. Fidencio siempre “permanece válido, en el orden pastoral, el principio de encarnación formulado por San Ireneo: «Lo que no es asumido no es redimido» (DP 400). Su retrato, hoy develado, nos debe recordar constantemente el núcleo de su pensamiento pastoral: ese principio y misterio de la Encarnación, de la humillación y humildad, virtud que siempre ha distinguido la persona y estilo de don Fidencio.
Felicidades por sus 41 años de Ministerio sacerdotal Padre Fide, Monseñor Fidencio López Plaza, nuestro X Obispo de Querétaro.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes Santa Iglesia Catedral, 20 de Febrero de 2023 Santiago de Querétaro, Qro.
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El pensamiento pesa

A Don Mario De Gasperín Gasperín, Obispo Emérito de Querétaro y quien también fue Administrado Diocesano, de cuyas manos recibí la Sagrada Ordenación.

Siempre es un gusto dialogar con él, escucharle; siempre atento a la realidad y a los libros, a la buena lectura. Cuando éramos seminaristas siempre nos exhortaba a estudiar a conciencia, a leer, a prepararnos. También ya de sacerdotes gustaba de preguntar acerca de lo que estábamos leyendo.
Nos ha mostrado siempre una férrea voluntad y gusto por estudiar, leer y escribir. Prueba de ello son sus numerosos textos publicados, en especial sus 11 Cartas Pastorales con las que marcó el rumbo del camino pastoral de nuestra Diócesis.
Uno de sus textos, muy breve, no mas de cinco cuartillas ha sido tal vez el más conocido, incluso a nivel internacional: La “Instrucción pastoral sobre las elecciones. Un católico vota así”, con fecha de 27 de Abril de 2003.
Posteriormente, con fecha de 12 de mayo de 2003, La Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Asociaciones Religiosas y de la Dirección de Normatividad, bajo el Oficio: AR-03/5123/03 comunicaba a Don Mario de Gasperín, entonces Obispo de Querétaro que el Consejo General del Instituto Electoral de Querétaro consideraba que dicha Instrucción “… si bien en los 23 puntos que conforman el documento ‘Un católico vota así: Instrucción Pastoral sobre las Elecciones’, no alude por su denominación a partido político o candidato alguno, es evidente que contiene consideraciones que responden a la intención de influir en forma determinante en la toma de decisiones políticas de los ciudadanos, a favor o en perjuicio de fuerzas políticas que participan en el proceso electoral en curso. Las descripciones que contienen tales puntos y que aluden a partidos políticos por el contenido de su oferta política, pueden dar pie a interpretaciones más directas de ministros que es pertinente prevenir y alertar…”. Por lo que, se lee en el texto, “me permito solicitar a usted que dentro del término de diez días hábiles, contados a partir del día siguiente en que surta efecto su la notificación del presente oficio, se sirva manifestar lo que a su derecho convenga con relación a los hechos antes mencionados, apercibido de que de no hacerlo se tendrán por ciertos”. Así dio inicio aquel proceso.
La notificación fue realizada el 29 de mayo de 2003; la hoja membretada lleva a modo de epígrafe: “2003. Año del CCL Aniversario del Natalicio de Don Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Patria”. Una de las copias estaba dirigida al Dr. Javier Moctezuma Barragán, a la sazón Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos. Con fecha de 4 de octubre de 2003, él mismo en persona le comunicó y escribió en un “folder”:
"Estimado Sr. Obispo. Efectivamente el asunto quedó resuelto al desechar el recurso de revisión del Partido México Posible. Un saludo respetuoso Javier Moctezuma Qro. Qro. 4.Oct.03"
Después, el 24 de febrero de 2004(día de la Bandera) el Papa Juan Pablo II en un Discurso le decía:
“Señor Embajador:
Con sumo gusto le recibo las Cartas Credenciales que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de los Estados Unidos Mexicanos ante la Santa Sede, a la vez que le doy mi cordial bienvenida en este acto con el que inicia esta misión que su Gobierno le ha confiado. Le agradezco sus atentas palabras, así como el saludo que me ha transmitido de parte del Señor Presidente de la República, Lic. Vicente Fox Quesada, a lo cual correspondo renovándole mi mejores deseos para su persona y su alta responsabilidad.
[…] Es de desear que la Iglesia en México pueda gozar de plena libertad en todos los sectores donde desarrolla su misión pastoral y social. La Iglesia no pide privilegios ni quiere ocupar ámbitos que no le son propios, sino que desea cumplir su misión en favor del bien espiritual y humano del pueblo mexicano sin trabas ni impedimentos. Para ello es preciso que las instituciones del Estado garanticen el derecho a la libertad religiosa de las personas y los grupos, evitando toda forma de intolerancia o discriminación. En este sentido, es de desear también que en un futuro no lejano y al amparo de un desarrollo legislativo acorde con los nuevos tiempos, se den pasos adelante en aspectos, entre otros, como la educación religiosa en diversos ambientes, la asistencia espiritual en los centros de salud, de readaptación social y asistenciales del sector público, así como una presencia en los medios de comunicación social. No se debe ceder a las pretensiones de quienes, amparándose en una errónea concepción del principio de separación Iglesia-Estado y del carácter laico del Estado, intentan reducir la religión a la esfera meramente privada del individuo, no reconociendo a la Iglesia el derecho a enseñar su doctrina y a emitir juicios morales sobre asuntos que afectan al orden social, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o el bien espiritual de los fieles. A este respecto, quiero destacar el valiente compromiso de los Pastores de la Iglesia en México en defensa de la vida y de la familia”.
Durante el episcopado de Don Mario de Gasperín en la Diócesis de Querétaro, fueron promovidos al episcopado tres sacerdotes de nuestra Diócesis: Mons. Florencio Olvera Ochoa (1992), primero como Obispo de Tabasco y luego de Cuernavaca; hoy de feliz memoria. Mons. Rogelio Cabrera López (1996), quiera Obispo de Tacambaro, de Tapachula, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y hoy Arzobispo de Monterrey y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; y también Mons. Domingo Díaz Martínez (2002), primero Obispo de Tuxpan y hoy Arzobispo de Tulancingo.
Por estas y mil razones más, al contemplar el retrato que hoy nos convoca, resuena en nosotros y resonará en la historia, el pensamiento, palabra y acción de nuestro Obispo Emérito, quien también fue Administrador Diocesano antes de la llegada de nuestro X Obispo Diocesano Mons. Fidencio López Plaza; a quien un 19 de Octubre de 1989 al crear la Parroquia del Cristo de las Bienaventuranzas en la Colonia Menchaca, lo nombraba su primer párroco; luego un 19 de octubre del 2020, año de la pandemia, le entregó la Catedral como X Obispo de Querétaro.
Que por la intercesión de la Virgen de los Dolores, patrona de nuestra Diócesis, Jesucristo el Buen Pastor nos siga bendiciendo con sabios y santos Pastores.
¡Feliz Cumpleaños Don Mario!
Pbro. Otro. Filiberto Cruz Reyes Santiago de Querétaro, Qro. Santa Iglesia Catedral, 18 de Enero de 2023