Haec est victoria, fides nostra

Brindis por su XXX Aniversario Episcopal

Estimado Mons., Don Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

Aún resuenan sus pasos por los corredores de esta casa, su casa por muchos años, nuestro Seminario. Y sus enseñanzas en Sagrada Escritura hacen eco en nuestro corazón. Quienes acudimos a sus clases disfrutamos de sus profundos conocimientos bíblicos, que hacían sentir viva la Escritura; la metodología en exégesis nos hacía comprender el tiempo en una lectura diacrónica y otra sincrónica que vale para ayer y para hoy: la Palabra está viva.

Recuerdo esa mañana del 30 de abril de 1996. Al bajar al comedor le encontré dando vueltas por la sala y comedor, en cuento me vio y saludó me dijo, siéntate por favor; eres mi vicario y creo que tienes derecho en ser el primero en conocer la noticia: el Papa me ha nombrado Obispo de Tacámbaro. Casi al instante sonó el teléfono y toda a mañana fue de llamadas interminables de Obispos que le llamaban. También casi en el mismo momento apareció la noticia en televisión nacional.

Un mes después, el 30 de mayo fue Usted consagrado como Obispo de Tacámbaro. Desde entonces hemos visto con alegría su caminar episcopal: luego Obispo de Tapachula, más tarde Obispo-Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y ahora Arzobispo de Monterrey. Hemos sido testigos también de su servicio a la Iglesia de México como Presidente de la CEM, de la Iglesia Latinoamericana y ahora también de la Iglesia Universal como miembro del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral.

Su cercanía y sencillez, así como sus acciones de bendecir, agradecer y servir le han llevado a ejercer su lema episcopal: Haec est victoria, fides nostra (Esta es la victoria, nuestra fe).

Señor Obispo, Don Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro; Sres. Obispos Auxiliares de Monterrey, hermanos sacerdotes, hermanos todos, les invito a levantar la copa en brindis fraterno, para pedir a Dios que a Mons. Rogelio y a todos nosotros, el Señor Resucitado nos conceda la victoria eterna en fidelidad a nuestra fe: 

“¡Somos de Dios, embriáguenos su cáliz

sea el Señor nuestra heredad querida!”

¡Salud!

Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes

En el solar vetusto.

Seminario Diocesano de Querétaro

1 de Junio de 2026

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