-
De niños, conejos y narraciones

Como pequeño homenaje a mis padres
¿Cuántas veces y de qué modos se puede confinar a una persona, individual o grupalmente? Tal vez casi infinitas, tanto en la cantidad como en la forma. Desde el vientre de la madre hasta un ataúd. El diccionario puede darnos varias definiciones acerca de confinar: “Obligar a alguien a permanecer en un lugar o encerrarlo en él”. “Desterrar a una persona a un lugar determinado que se convierte de forma obligatoria en su residencia habitual y de donde no puede salir”. Confinarse: “Encerrarse voluntariamente en un lugar, generalmente apartado de la gente, para llevar a cabo una tarea que requiere una especial concentración, silencio o tranquilidad”.

Así visto, el confinamiento no es necesariamente algo negativo. En esta tarde-noche de 30 de abril de 2020, en este día en que se celebra el día del niño, escuchando el ritmo melodioso de la lluvia, disfrutando de una agradable lectura, recordé aquellos días de infantil confinamiento: a mi padre sacando cuidadosamente de una cajita de cartón, algunos ejemplares de “Vidas ejemplares”: la historia de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, la vida de San Felipe de Jesús, la del Beato Simeón de Aparicio. Al acento de la lluvia, y confinados por ésta, nos leía una y otra vez aquellas historias ilustradas bellamente; no es que hubiera muchos libros en casa, pero eso no era impedimento para que nos hiciera viajar a lugares mágicos, llenos de fantasía. Nuestro guía en aquellas historias sin fin era un conejo que recorría bosques y praderas, pasando por arroyos cuyas aguas cristalinas atravesábamos mis hermanos y yo con gran cuidado de la mano de mi padre; subíamos enormes montañas detrás del conejo incansable; a veces lo contemplábamos más bien desde lejos, sin la inmediatez del testigo, sino con la concentración de quien escucha atento la narración.
No todo era fácil para aquél conejo y sus acompañantes virtuales, pues continuamente debía enfrentar peligros. De los villanos más frecuentes eran un zorrillo y un tlacuache que feroz y sutilmente se interponían en su camino; le amenazaba el zorrillo con su penetrante y desagradable olor, con sus garras que cavan cuevas como madriguera. En ocasiones el conejo se veía obligado a dar grandes rodeos para evitar ser rociado por aquél líquido desagradable, otras veces, confiaba en su velocidad que era mayor que la de su oponente. El tlacuache tenía otras habilidades y trucos con las que pretendía engañar al fabuloso conejo, entre ellos el hacerse el muerto.
El conejo atravesaba cercas hechas de piedras sobrepuestas, se introducía a través de troncos huecos de árboles caídos; era capaz de pegar unos saltos enormes. No era cobarde frente a las adversidades y peligros.
De pronto mi papá empezaba a quedarse dormido por el cansancio de la dura jornada laboral y le instábamos a que continuara la historia, entonces decía: bueno el conejo se murió, y colorín colorado este cuento se ha acabado. Lo mejor de la historia es que al día siguiente tenía otra. Muchas veces el cuento se veía interrumpido por la amorosa voz de mi madre que nos invitaba a cenar. Una sábana acondicionada con habilidad se convertía en una tienda de campaña o un hermoso castillo y así las aventuras continuaban. Ese confinamiento por la lluvia y la noche oscura no pesaba, era motivo para aprender y soñar, para estar juntos; para hacer de un pequeño espacio lugar de emociones infinitas.
Tiempo después iba casi todas las tardes a la biblioteca municipal que un tiempo estuvo muy cerca de la casa de mis padres. El responsable de atenderla era un señor que nos enseñaba o recordaba muchas cosas prácticas: estar en silencio, cómo sentarse correctamente, a no escribir sobre los libros, etc. Sólo podías tener un libro a la vez, pero a los más asiduos se les permitía tener hasta dos o hasta tres al mismo tiempo. Cómo recuerdo una edición bellamente empastada e ilustrada de Las aventuras de Tom Sawyer o esas enciclopedias bellísimas llenas de palabras por aprender y hoy casi en desuso de modo físico.
Esas historias que mi padre tanto nos contaba desde su imaginación, creo despertaron en nosotros un gusto por la lectura que no termina. Por eso en este tiempo de pandemia, de manera especial, los libros nos llevan a la libertad, a reflexionar, a visitar otros tiempos y mundos; a no sentirnos irremediablemente confinados. Cada libro es como las personas: son únicos, tienen su propia historia; no sólo de cómo y porqué surgieron, sino cómo han llegado hasta nosotros. A veces son un bello regalo, otros son fruto del esfuerzo personal; a veces soñamos con ellos y los buscamos, los perseguimos; muchas veces nos son recomendados sabiamente o les hemos encontrado fortuitamente al hojearlos en la biblioteca o la librería. Los hay que han sido prohibidos en cierto momento y hoy son luz verdadera; por ejemplo Las cinco llagas de la santa Iglesia de Antonio Rosmini1. Ahí, el hoy Beato nos enseña, refiriéndose a la predicación y la liturgia: “No eran palabras dirigidas sólo a la inteligencia, ni símbolos que no tuvieran más virtud que sobre los sentidos. Sino que, sea a través de la mente, sea a través de los sentidos, ambos ungían el corazón e infundían en el cristiano un alto sentimiento en relación a todo lo creado”. En estos días de pandemia hemos sido conscientes que hay que cuidar la salud del cuerpo, por eso nuestros Obispos nos han invitado a seguir las normas que las autoridades sanitarias han dado; pero también necesitamos salud de la mente y el espíritu: nos hace falta la Palabra y los sacramentos vividos presencialmente en comunidad. La salud debe ser integral. Por ahora, que nuestro confinamiento sea un medio para entrar en nosotros mismos e imaginar qué seguirá después de esto en un ambiente de paz, oración y recogimiento interior. Quien debe trabajar descubra la fuerza de correr riesgos por amor, solo los estrictamente necesarios.
En este año 2020 el Papa Francisco ha dedicado su Mensaje para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales bajo el lema “Para que puedas contar y grabar en la memoria” (cfr. Ex 10,2). Es un texto bellísimo en el cual el Papa no deja de asombrarnos gratamente; empieza diciendo: “El hombre es un ser narrador. Desde la infancia tenemos hambre de historias como tenemos hambre de alimentos. Ya sean en forma de cuentos, de novelas, de películas, de canciones, de noticias…, las historias influyen en nuestra vida […] Los relatos nos enseñan; plasman nuestras convicciones y nuestros comportamientos; nos pueden ayudar a entender y a decir quiénes somos”.
El Papa también nos advierte de que no todas la historias son buenas; por ejemplo, saber que “hostigando con proclamas de odio, no se teje la historia humana, sino que se despoja al hombre de la dignidad”.
Enseña el Papa que “la Sagrada Escritura es una Historia de historias. ¡Cuántas vivencias, pueblos, personas nos presenta! Nos muestra desde el principio a un Dios que es creador y narrador al mismo tiempo. En efecto, pronuncia su Palabra y las cosas existen (cfr. Gn 1). A través de su narración Dios llama a las cosas a la vida y, como colofón, crea al hombre y a la mujer como sus interlocutores libres, generadores de historia junto a Él”.
En estos días de aislamiento, de números y estadísticas, de enfermos y fallecidos anónimamente, nos hace bien escuchar lo que Francisco nos dice: “La historia de Cristo no es patrimonio del pasado, es nuestra historia, siempre actual. Nos muestra que a Dios le importa tanto el hombre, nuestra carne, nuestra historia, hasta el punto de hacerse hombre, carne e historia. También nos dice que no hay historias humanas insignificantes o pequeñas”. El Papa nos invita a valorarnos más mutuamente en el esfuerzo cotidiano que cada quien realiza para bien de los demás: “Cada uno de nosotros conoce diferentes historias que huelen a Evangelio, que han dado testimonio del Amor que transforma la vida”.
Querido papá ¿cómo agradecerte que hayas despertado en tus hijos ese gusto por las historias (sobre todo la Historia Sagrada) con ese conejo invencible y que moría y luego volvía a la vida para seguir llenándonos de aventuras? Hoy sabemos que la vida es eso: lucha constante, entrega generosa. ¿Cómo olvidar cuántos días y madrugadas pasabas trabajando para que hubiera lo necesario en casa? ¿y la magia de mamá para transformar en alegría las historias en una gran variedad de cantos, muchos de ellos oración? Gracias por llenar nuestra infancia de conejos y narraciones, de pan y compañía.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
30 de abril de 2020
- ROSMINI, ANTONIO; Las cinco llagas de la santa Iglesia; Barcelona 1968, p. 61. ↩︎
-
¡Felicidades Mons. Fidencio en su cumpleaños!

Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Era el 12 de septiembre de 2020 cuando la Sala de Prensa de la Santa Sede publicó en su Boletín un nombramiento que decía:
Nombramiento del Obispo de Querétaro (México)
El Santo Padre ha nombrado Obispo de Querétaro (México) a S. E. Mons. Fidencio López Plaza, hasta ahora Obispo de San Andrés Tuxtla.
Después agregaba su Curriculum vitae.
Mons. Fidencio había sido consagrado Obispo el día 2º de mayo de 2015 y previamente nombrado Obispo de San Andrés Tuxtla el 2 de marzo del mismo año; ese día es aniversario de la fundación de Nuestro Seminario Diocesano.

Aún se sentía el ambiente enrarecido por la pandemia del Covid cuando el 19 de octubre de 2020 por la tarde, en la Catedral de Querétaro a puerta cerrada por las medidas sanitarias, con invitados representantes de cada Parroquia y demás personalidades, se celebró la Misa de Toma de Posesión. Don Mario de Gasperín VIII Obispo de Querétaro, en la misma fecha pero de 1989 había creado la Parroquia del Cristo de las Bienaventuranzas en la Colonia Menchaca y lo había nombrado el primer párroco, ahora le estaba entregando la Catedral en calidad de Administrador Diocesano que había sido, para que Don Fidencio sirviera al pueblo de Dios como su X Obispo de Querétaro. Era una situación extraña por las circunstancias de la sana distancia, mientras tanto toda la Diócesis estaba llena de alegría al ver regresar a uno de sus hijos ahora como su Obispo Diocesano; ese aislamiento del momento se transformaría en cercanía de su Obispo. Habían pasado unos cinco años desde que él había partido a la misión a tierras veracruzanas, la ciudad había crecido, había nuevos sacerdotes, pero él conocía perfectamente la geografía queretana y guanajuatense que conforma la Diócesis de Querétaro, también conocía al clero. Esto contribuyó a que iniciara su ministerio con una adaptación rápida; a la mayoría los confirmó en sus oficios y bajo su lema episcopal de “Lo que no es asumido no es redimido” dio inicio a un arduo trabajo lleno de esperanza, de una Iglesia que sale a las periferias geográficas y existenciales, como tanto nos insistió el Papa Francisco, hoy de feliz memoria.
Ha trabajado en sintonía con la Iglesia Universal en fortalecer la Sinodalidad en la Diócesis, dando vida a los diversos Consejos y demás estructuras de comunión; ha consolidado el proyecto denominado “Caminamos de Guadalupe al Redentor 2022-2033” y el “Proyecto Global de Pastoral” de los Obispos de México; creó las Jornadas por la paz; en septiembre de 2021 inició su Visita Pastoral a todas las parroquias de la Diócesis y sus comunidades, misma que ahora ya terminó y en la cual hemos sentido su cercanía y observaciones de padre de modo constante y oportuno.
Nos ha marcado el rumbo del caminar con su tres Cartas pastorales:
- Primera Carta Pastoral: Ante las crisis y pandemias de ayer, hoy y siempre “El mejor servicio al hermano es la evangelización” (preentada el 7 de febrero de 2022).
- Segunda Carta Pastoral: “Llamó a los que él quiso para estar con Él y evangelizar” (Cfr. Mc 3, 13-14) Hacia una estructura de la pastoral diocesana más sinodal y en salida misionera (presentada el 5 de febrero de 2024).
- Tercera Carta Pastoral: “La conversión sinodal. Corazón, manos y pies del plan diocesano de pastoral”. (presentada 16 de abril de 2025).
También nos ha entregado el “Plan Diocesano de Pastoral en su V Etapa 2025-2033”. Atento al crecimiento de la población en la Ciudad Capital y de la Diócesis en general ha creado nuevas parroquias, siendo la última el pasado jueves 27 de Abril: Parroquia Peregrinos de Emaús, en la Colonia La Peña, al norponiente de la ciudad episcopal.
El 21 de marzo en reunión de Consejo Presbiteral nos decía: la próxima reunión será en el mes de mayo, para entonces habré presentado mi renuncia y la situación quedará en manos del Santo Padre; el trabajo y la agenda del Obispo continúan abiertos. Como dice el Papa Francisco, hay que abrazar el futuro con esperanza.
Gracias Señor Obispo por su cercanía y sencilles, por su palabra sabia y profunda; porque nos propicia una Diócesis unida y fraterna, solidaria, comprometida y en espíritu de comunión; que el Señor Resucitado le conceda larga vida y su presencia constante entre nosotros.
Santiago de Querétaro, 28 de abril de 2025
Año del Jubileo de la Esperanza
-
El más mexicano de los eslovenos-italianos

Hoy hemos concelebrado la Eucaristía con el entrañable Presbítero Dr. Umberto Mauro Marsich MX, que ahora se recupera de una intervención quirúrgica. Recordé un texto sobre uno de sus múltiples libros (2012) y que ahora les comparto. El Padre hizo de México su tercera patria: nació en lo que hoy es Eslovenia, creció en Italia y antes de enseñar en México aprendió español y nahuatl, en este último idioma compuso infinidad de cantos litúrgicos.

Presentación del
“Manual de Deontología Jurídica”
De Umberto Mauro Marsich
A Jacoba, mi madre, en su cumpleaños
Existen proverbios lapidarios que conservan su vigencia de modo inmarcesible, recordemos algunos el día de hoy por el tema que nos ocupa.
Decían los griegos: γνώθι σ(ε)αυτόν, que los latinos tradujeron como “nosce te ipsum”, es decir, “conócete a ti mismo”. En el origen de este adagio délfico parecen resonar textos antiguos de Heráclito, Esquilo, Herodoto y Píndaro. En ellos su sentido parece ser una invitación a reconocerse mortal y no Dios; será Sócrates quien lo decantará hacia un sentido más filosófico, en clave gnoseológica y ético-antropológica, y con un marcado carácter social. Para Platón, además será motivo que le servirá de base para construir todo su sistema filosófico orientado hacia la verdadera “sabiduría”.
Cicerón llegará a afirmar que “el ‘conócete a ti mismo’ no es para alimentar la arrogancia sino para conocer nuestra realidad”; mientras que Menandro afirmó que el adagio se convirtió en “conoce los otros”1. El pensamiento accidental abreva de este aforismo hasta nuestros días, que en palabras del sociólogo Touraine, en una obra del año 2000 plantea la necesidad de una búsqueda de sí mismo que, a su parecer, es la única que enseñará a vivir. En nuestro ambiente católico es imprescindible releer el adagio délfico a la luz de la “Fides et ratio”, pues da nombre a la introducción de dicha Encíclica.
No menos actual resulta un dicho de Terencio: “Homine imperito numquam quidquam iniustius” (Adel. 98): no hay ningún hombre más injusto que el ignorante o incompetente. Entonces ¿no es acaso injusto privar sistemáticamente al hombre de la posibilidad de conocerse a sí mismo como consecuencia de la imposibilidad de hacerlo? ¿no somos acaso injustos al grado de deshumanizarnos por la omisión de cultivarnos en un sano humanismo?
La famosa sentencia Agere sequitur esse: el obrar sigue al ser, está hoy en crisis, no solo por el poco estudio de la filosofía, sino también, y sobre todo, por el hecho que muchas corrientes de pensamiento hoy en día niegan el concepto metafísico de naturaleza: no hay nada inscrito de modo definitivo en el ser humano, sino que solo sería el producto de un continuo devenir, en otras palabras, no hay naturaleza, sólo cultura, solo lo fáctico, lo que acaece, el producto de la técnica.
Es probable que esta forma de pensar actual hunda sus raíces en parte en la Tesis 11 de Marx sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”, pues asistimos a un activismo pragmático que en gran medida ha olvidado no sólo lo que el ser humano es, sino lo que está llamado a ser. Prueba de ello es la situación actual que vive nuestra patria: cuando creemos haber visto todo, surge un nuevo acto de barbarie mayor que el otro. Pues un transformar sin sentido, orden o belleza deviene en caos, y no solo en la obra, sino en el que obra, en el ser humano; de este modo se han perdido conceptos como el bien común, la justicia, la ética, etc.
A principios de este año, el Dr. Guillermo Hurtado, Director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM (que para tranquilidad de muchos, no es católico), publicó un artículo en El Universal2, en el que afirma la existencia de un Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (Conacyt) y un Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y se cuestiona «¿Porqué no un Consejo Nacional para las Humanidades y las Ciencias Sociales? […] ¿Por qué el Estado debería apoyar de manera específica el cultivo de las humanidades y ciencias sociales?
[…] Podría decirse que, a diferencia de la química, la medicina o la ingeniería, la historia, la filosofía o la sociología no tienen un impacto directo en la alimentación, la salud o la vivienda de los mexicanos. Sin embargo, esto no significa que el Estado no deba impulsar su estudio y difusión. Los beneficios de las humanidades y las ciencias sociales son acaso menos tangibles que los de las mal llamadas “ciencias duras”, pero no son menos importantes. Las humanidades y las ciencias sociales fortalecen el desarrollo de los individuos y elevan la calidad de vida de las comunidades. Además, cuando son adoptadas de manera correcta y legítima en el discurso de un Estado, le son de suma utilidad para su política interna y externa.
Sin embargo, tal parece que al Estado mexicano no le queda claro la importancia de las humanidades y las ciencias sociales. Un ejemplo fue la medida tomada por la SEP en 2009 de eliminar el área de humanidades de la educación media superior. Aunque el error fue corregido a medias —gracias a la presión de la comunidad filosófica— no parece que el Estado tenga interés en promover la enseñanza de las humanidades. Resulta difícil de creer que un país como el nuestro, en el que la crisis de valores ha tocado fondo, la asignatura de Ética se elimine de los planes de estudio».
Hasta aquí nuestra palabra que pretende hacer notar lo oportuno y valioso de la reimpresión de un texto como el “Manual de Deontología Jurídica” del Padre Marsich: texto breve de acuerdo a su naturaleza; profundo y sistemático, evidencia de muchas maneras que ha surgido de su amplia experiencia como docente, no solo por lo didáctico sino también, por ejemplo, porque denota vestigios de partes que parecen notas que atisbaban mayor extensión o profundización; no puede el autor ocultar un cierto dejo de la gramática italiana en su sintaxis, así como de la rica tradición ética y jurídica italiana, además de su vasto conocimiento de autores antiguos y contemporáneos, y no sólo cristianos.
En la primera parte hace vibrar al lector con su develación del sentido de lo humano: nos toma de la mano y nos introduce en lo maravilloso del sentido del bien común: si quiero el bien para mí es necesariamente humano quererlo para todos mis semejantes, de lo contrario el ejercicio de una profesión se convierte en “un instrumento de degradación moral del sujeto” (p.15). ¿no acaso por ese peligro latente del abogado se quejaba ya amargamente la humanidad desde la época de Platón, cuando en el diálogo Las leyes se puede leer:
“Hay muchas cosas nobles en la vida humana, pero en la mayoría se fijan males que fatalmente los corrompen y dañan… ¿cómo puede ser el abogado de justicia otra cosa que noble? Y sin embargo, a esta profesión que se nos presenta bajo el bello nombre de arte se le asigna una mala reputación… Ahora bien, en nuestro Estado este llamado arte… no debería existir jamás”.
Siglos más tarde Sir Tomás Moro, grande abogado y hoy Santo, los desterró de su Utopía: “Ellos no tienen abogados entre sí, porque los consideran la clase de personas cuya profesión es desvirtuar las cosas”3.
Este libro de nuestro Autor responde, entre otras, a las expectativas de formación humanista manifestadas por el Dr. Hurtado, y no sólo por él, ya nuestro poeta manifestaba algo parecido hace varios años cuando buscaba el rostro de nuestra patria, pero que bien pudiera ser visión profética que se cumple en nuestros días cuando decía:
“Quise verte en la luz de los fusiles
y en el gesto viril de los sargentos,
en las espadas de los coroneles
y en el heroico grito de tus muertos…
Pero no te encontré, te me perdiste
entre sables, fusiles y sargentos”.
Al fin acierta en su búsqueda del rostro de la Patria y canta en sus versos:
Y por fin te encontré, Patria querida
sin fusiles, sin sables, sin sargentos,
sin las espadas de los coroneles
ni los tribunos gritos de tus muertos…
Te hallé entre la sonrisa de los niños
y en la voz paternal de tus maestros.
(Encuentro con la Patria, Luis Tijerina Almaguer)
Al hablar de la necesidad de la educación escolar —lejos de todo iluminismo o resabios de ilustración— está a favor nuestro autor cuando propone, en la tercera parte dos requisitos para desempeñar noblemente la profesión de abogado, con ciencia jurídica y sabiduría: “La ciencia ejerce el papel de informar para ser eficaces en el ejercicio de la abogacía; la sabiduría ejerce la función de formar para ser atinados, confiables y honestos en la vida y en la profesión” (p. 143).
La Patria que busca nuestro autor, es esa más justa y más humana, incluyente, donde todos podamos encontrar nuevamente el sentido de nuestro ser y de nuestro actuar, de nuestra propia naturaleza: humana y profesional, la que se construye desde dentro, esa que en los momentos difíciles, como ahora, no se arredra, la que se cimenta sólidamente con lo que en lenguaje cristiano llamamos conversión: la vida es una constante y noble lid por buscar el bien, la verdad, lo bueno y bello; en ese sentido podemos interpretar el verso de nuestro Himno nacional:
“Piensa ¡Oh Patria querida! Que el cielo
un soldado en cada hijo te dio”.
Gracias por esta invitación y el texto que hoy se nos ofrece; su lectura ha sido una experiencia renovadora espiritualmente, una llamada de atención sobre mi vocación. Gracias Umberto, amigo, padre y maestro, porque tu presencia constante en nuestro Seminario y Diócesis, sigue dejando huella imborrable en nuestra vida, en nuestro ser y esperamos en nuestro actuar. Solo me resta invitar a todos a disfrutar su apasionante lectura.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. México, 28 de Noviembre de 2012.
En la Sede de la UNIVA
- Cfr. Pié-Ninot, Salvador; La teología fundamental, Salamanca 2002, pp. 97-97. ↩︎
- http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2012/02/57008.php ↩︎
- Cfr. Pérez Varela, Víctor Manuel; Deontología jurídica. La ética en el ser y y quehacer del abogado. México 2012, p. 207. ↩︎
-
Papa Francisco: su pascua

El martes 15 de abril del presente 2025 se anunciaba que el Papa Francisco prepararía Él mismo las meditaciones del Viacrucis1, pues en otros años había delegado esta misión a diversas personas; y que sería publicado el viernes 18 a las 12:00 hrs., tiempo de Roma. Y así fue.
En la X estación, Jesús es despojado de sus vestiduras, leemos:
“Libro de Job (1,20-22)
Entonces Job se levantó y rasgó su manto; se rapó la cabeza, se postró con el rostro en tierra y exclamó: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!». En todo esto, Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios.
No te desnudas, te desnudan. La diferencia está clara para todos nosotros, Jesús. Sólo quien nos ama puede acoger nuestra desnudez entre sus manos y en su mirada. Tememos, en cambio, la mirada de quien no nos conoce y sólo sabe poseer. Estás desnudo y expuesto a todos, pero tú transformas incluso la humillación en familiaridad. Quieres revelarte íntimo incluso a quien te destruye, miras a quien te desnuda como a una persona amada que el Padre te ha dado. Aquí hay más que la paciencia de Job, incluso más que su fe. En ti está el Esposo que se deja tomar, tocar y trueca todo en bien. Nos dejas tus vestiduras, como reliquias de un amor consumado. Están en nuestras manos, porque has estado en casa, has estado con nosotros. Nosotros tomamos tus vestiduras y ahora las echamos a suerte, pero la suerte, aquí, no favorece a uno, sino a todos. Nos conoces uno a uno, para salvar a todos, todos, todos. Y si la Iglesia te parece hoy como una vestidura rasgada, enséñanos a recoser nuestra fraternidad, fundada sobre tu entrega. Somos tu cuerpo, tu túnica indivisible, tu Esposa. Lo somos juntos. Para nosotros la suerte ha caído en un lugar de delicias, estamos contentos con nuestra herencia (cf. Sal 16,6)”.
Amado Papa Francisco, llegaste a Roma sin nada, ibas al cónclave pensando regresar pronto a tu amada Argentina, apenas una pequela maleta con tus enseres personales que tú mismo fuiste a recoger después de la elección y a cubrir los gastos de tu estancia. Luego apareciste en la balcón de San Pedro, desde donde hablan los sucesores de Pedro. Tus primeras palabras fueron: “Hermanos y hermanas, buenas tardes”. El día de ayer, Domingo de la Resurrección del Señor, sacando fuerza de la fe y del amor de Padre y Pastor, te asomaste nuevamente al balcón y promunciaste las mismas palabras de tu primera presentación como Pontífice: “Queridos hermanos y hermanas, ¡felices pascuas!”, la misma sencillés, la misma cercanía; y después como el gran Patriarca del nuevo pueblo, nos has dejado tu bendición (cfr. Gn 49, 28ss.). Estabas preparado, habías hecho con anterioridad tu testamento espiritual, en el cual manifiestas tu firme y sencilla voluntad:
“Testamento espiritual del Papa Francisco2
Miserando atque Eligendo
En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén.
Sintiendo que se acerca el ocaso de mi vida terrena, y con viva esperanza en la Vida Eterna, deseo expresar mi voluntad testamentaria sólo en cuanto al lugar de mi sepultura.
Mi vida y mi ministerio sacerdotal y episcopal los he confiado siempre a la Madre de Nuestro Señor, María Santísima. Por tanto, pido que mis restos mortales descansen esperando el día de la resurrección en la Basílica Papal de Santa María la Mayor.
Deseo que mi último viaje terrenal termine en este antiquísimo santuario mariano, al que acudía en oración al inicio y al final de cada Viaje Apostólico, para encomendar confiadamente mis intenciones a la Madre Inmaculada y agradecerle sus dóciles y maternales cuidados.
Pido que se prepare mi sepulcro en el nicho de la nave lateral entre la Capilla Paulina (Capilla de la Salus Populi Romani) y la Capilla Sforza de la citada Basílica Papal, como se indica en el anexo adjunto.
El sepulcro debe estar en la tierra; sencillo, sin decoración particular y con la única inscripción: Franciscus.
Los gastos para la preparación de mi entierro serán cubiertos por la suma del benefactor que he dispuesto, que será transferida a la Basílica Papal de Santa María la Mayor y para la cual he encargado las oportunas instrucciones al Arzobispo Rolandas Makrickas, Comisario Extraordinario del Capítulo Liberiano.
Que el Señor dé una merecida recompensa a quienes me han amado y seguirán rezando por mí. El sufrimiento que se hizo presente en la última parte de mi vida lo ofrecí al Señor por la paz mundial y la fraternidad entre los pueblos.
Santa Marta, 29 junio 2022
FRANCISCO”

Desde el principio de tu pontificado has querido una Iglesia pobre y has querido un sepulcro pobre, sencillo, con sólo tu nombre inscrito, nombre que será pronunciado en el último día: “Francisco, ven bendito de mi Padre”. Los pobres ha sido tu pasión, los más débiles e indefensos tus consentidos, pero has amado a todos, como el Maestro has pueto tu mirada de amor para atraer a todos a a casa del Padre.
Has creído de verdad en la fraternidad, la has vivido, la has anunciado; una fraternidad muchas veces rasgada, como has dicho en el viacrucis, pero siempre posible porque la koinonía (comunión) es una realidad ontológica que supera cualquier sentimiento. Sabías de divisiones y exclusiones, por eso en tu viaje a nuestra patria mexicana dijiste a los Obispos mexicanos, improvisando,: “La misión es vasta y llevarla adelante requiere múltiples caminos. Y, con más viva insistencia, los exhorto a conservar la comunión y la unidad entre ustedes. Esto es esencial, hermanos. Esto no está en el texto pero me sale ahora. Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, se las digan; pero como hombres, en la cara, y como hombres de Dios que después van a rezar juntos, a discernir juntos. Y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal. Comunión y unidad entre ustedes. La comunión es la forma vital de la Iglesia y la unidad de sus Pastores da prueba de su veracidad. México, y su vasta y multiforme Iglesia, tienen necesidad de Obispos servidores y custodios de la unidad edificada sobre la Palabra del Señor, alimentada con su Cuerpo y guiada por su Espíritu, que es el aliento vital de la Iglesia (13 de febrero de 2016, Catedral Metropolitana, Ciudad de México). Sabías, con Santo Tomás de Aquino que el infierno es la eterna soledad, por eso tu constante mensaje de no descartar a nadie. ¿podría imaginarse a un Obispo promoviendo a sus presbíteros excluir a algún hermano?

Defendiste la dignidad de la personas amenazadas por el régimen militar en tu patria, y tuviste que pagar el presio de tal osadía, entre otras cosas compareciendo ante un tribunal para que dijeras lo que sabías “en calidad de quien tuvo conocimiento de las cosas”; si bien no como indiciado, fue con al afán de humillarte. Tu valentía hizo que muchas veces quedaras expuesto, desnudo como Job, como Jesucristo en la cruz.
¿Y cómo olvidar otra de tus improvisaciones en nuestra patria, en Morelia, dirigida a los niños del coro que le habían dedicado una canción?: “Los felicito, los felicito en serio. El arte, el deporte ensanchan el alma y hacen crecer bien, con aire fresco y no aplastan la vida. Sigan siendo creativos, sigan así, buscando la belleza, las cosas lindas, las cosas que duran siempre, y nunca se dejen pisotear por nadie. ¿Está claro?” (16 de Febrero de 2016, Catedral de Morelia). Sí, tu palabra y mirada puestas en la dignidad de la persona humana hacen que surja una cierta rebeldía frente a lo feo y lo injusto, lo que llamaste la “revolución de la ternura”, y dijiste sobre ella: “Nos hace bien entonces mirarnos en la paternidad de José que es un espejo de la paternidad de Dios, y preguntarnos si permitimos al Señor que nos ame con su ternura, transformando a cada uno de nosotros en hombres y mujeres capaces de amar así. Sin esta “revolución de la ternura” —hace falta, ¡una revolución de la ternura!— corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo” (Audiencia General, 19 de enero de 2022).
En el rito del Lucernario o Solemne comienzo de la Vigilia Pascual se bendice el fuego nuevo, con el cual se enciende el Cirio Pascual, el cual se marca con un punzón trazando una cruz, luego las letras griegas alfa y omega, posteriormente los números del año en curso. Mientros esto se hace. Se va diciendoi: “Cristo ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A Él la goria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén”. Tenía que ser en Pascua tu pascua, entrañable Papa Francisco, has recorrido el camino de tu vida con el cierre final de la carrera en la cruz de la enfermedad, por eso el Señor de la historia, Jesucristo resucitado te ha cuidado y bendecido de principio a fin, Él ha sido tu Alfa y tu Omega.

Amado Papa Francisco, hace unos días un grupo de amigos quetanos nos reunimos pensando en ti y en tu salud, se tomó la iniciativa de mostrarte nuestra fidelidad filial haciendo y enviándote un retrato tuyo al acrílico, obra del Maestro Gabriel García Aguas, fotografiado por el Maestro Arturo Pérez y Pérez, fue llevado hasta Roma por Sergio Rivera Guerrero, habiendo participado también Maribel Miranda Peñaloza, Nayely Rosas, Enrique Díaz Hernández, Antonio Martínez, Saúl Rogoitia Vega, Mons. Arz. Domingo Díaz Martínez. Rodrigo Guerra fue el canal para hacértelo llegar. No sabemos si llegaste a contemplarlo pero sí estamos ciertos de tu amor por nosotros y por tu amada Iglesia que se esfuerza por ser lo que haz pedido, como un hospital de campaña, y sabemos que en una batalla nadie sale indemne y eso nos anima y consuela, por eso querido Papa reza por nosotros ahora desde el cielo.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. México, 21 de abril de 2025
Pascua del Papa Francisco
- Giribaldi, Edoardo; Preparate da Papa Francesco le meditazioni della Via Crucis, L’Osservatore Romano, martes 15 de abril de 2025, p. 4. ↩︎
- https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-04/el-testamento-espiritual-del-papa-francisco.html Consultado 21 de Abril 2025, 13:13 hrs. ↩︎
-
¡Crucifícalo!


Cuarenta días de preparación a la Pascua, que dura cincuenta, suman una cuarta parte del año y son los que la Iglesia vive para celebrar el misterio del Dios hecho hombre, muerto y resucitado. En este contexto se impone no solo la escucha de los textos bíblicos, sino la interpretación que de ellos se ha hecho a través de los siglos desde las diversas parcelas del conocimiento.
La lectura de algunos textos que quiero compartir no pretende ser una recensión de los mismos, sino algo más modesto: la apertura a los otros en la percepción de nuestro universo común y, sumando perspectivas, atisbemos la Totalidad.
El destacado jurista italiano Gustavo Zagrebelsky tiene un breve ensayo titulado «Il “Crucifige” e la democrazia» (Turín, Einaudi, 1995), en el que propone la tarea de construir un “léxico civil”; entendiendo por léxico algo más que la secuencia amorfa de un vocabulario. El léxico es una combinación de expresiones y de significados que se unen los unos a los otros y generan un efecto de conjunto. Un léxico está hecho de textos en un contexto. En el contexto actual, considera, se ha vuelto difícil la comunicación y la comprensión. Le llama “civil” porque quiere plantearse problemas desde el punto de vista de la sociedad civil.
Considera que el contexto actual es definido en gran parte por los poderes políticos y económicos más fuertes, lo que da origen a su reflexión sobre la democracia: ¿es un fin o un medio? En el texto propone tres visiones de la misma: dogmática, escéptica y crítica, tomando como motivo y símbolo el proceso de Jesús, haciendo referencia al tema ya tratado por Kelsen. Tres mentalidades, dice, subyacen a las tres visiones de la democracia: el dogmático sólo ve la verdad a la cual todos se deben adherir; el escéptico sólo la realidad a la cual hay que doblegarse en actitud pragmática; el crítico es el que tiene el pensamiento de la posibilidad, no presume de poseer la verdad y la justicia pero tampoco considera insensata la búsqueda.
Más allá de estar de acuerdo o no con sus teorías, quiero subrayar el hecho de su apertura a la consideración bíblica que hace: el análisis de dos tipos de procedimiento que existían en Israel en tiempos de Jesús para reparar el mal cometido, el mishpat (juicio) y el ryb (litigio).
El primero era un procedimiento entre tres, análogo al proceso que conocemos: el ofendido que conduce al ofensor ante un tercero imparcial, el juez, a fin de que este pronuncie una condena que venga a compensar el daño causado. Este procedimiento y esta justicia era posible entre dos enemigos o, al menos, entre dos extraños.
La cuestión era diversa cuando los contendientes eran amigos o estaban ligados por relaciones vitales (padre-hijo; marido-mujer; hermano-hermano; Dios-pueblo elegido, etc.), entonces el choque era entre dos, se aplicaba el ryb. Era un choque, pero no buscaba destruir al adversario. Al contrario, el objetivo era componer la controversia, que se terminara la disputa a través del reconocimiento del mal cometido, el perdón y por lo tanto la reconciliación y la paz. A diferencia del mishpat, aquí el objetivo no era la justicia compensatoria, sino el restablecimiento de la relación fracturada o rota por el mal cometido o padecido.
Este proceso no era entre tres, sino entre dos por la falta del juez. Es el mismo sujeto que se siente lesionado o defraudado que instaura la lite ante sí frente a aquel que es la causa, real o presunta. Para reintegrar el estado de derecho y por lo tanto la relación, éste asume un papel de acusador pero, en un cierto sentido, también de juez, porque su acción contra la otra parte no se detiene hasta que esta llega a reconocer el mal cometido, manifiesta el interés de restablecer con el ofendido el ligamen infringido y es concorde en una solución justa, conforme al derecho o la equidad. Los dos contendientes que, se ha dicho, no son extraños el uno para el otro, verán así restablecidos los ligámenes originarios, por fin renovados y hechos más fuertes.
Parece que era un procedimiento arcaico que se convirtió en algo previo al juicio en sentido estricto. Sin embargo, el ryb parece representar un valor ético superior, respecto a la vida social en su conjunto: un valor que el proceso realizado delante del juez no tiene. En lo concreto de la vida social no existen individuos justos o malvados en sí, sino que existen justos y malvados los unos respecto de los otros. La justicia del tribunal se preocupa sólo de la justicia y de la maldad en sí. La condena, en efecto, deja a cada uno de los contendientes en compañía de sí mismo. Lo deja solo como antes. El ryb por el contrario instaura una más difícil y más decisiva para el mantenimiento de la sociedad, la relación del justo con el malvado, y no pide limitarse a no cometer injusticias.»
Esta visión de la justicia parece evocar, lo que en la filosofía tomista expresa el acto de ser, que aplicado a la persona humana fundamenta todos sus derechos y dignidad: fuera del ser el mismo valor es nada, puesto que no hay valor sin ser; de modo análogo, no existe la justicia, existen las personas justas que buscan restablecer la justicia, la paz.
12 de Abril de 2013
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
-
Reina de las madres buscadoras

Homilía Viernes V de Cuaresma
Jr 20, 10-13; Sal 17; Jn 10, 31-42
¿Qué celebramos hoy? El “Viernes de Dolores” o Los siete Dolores de Santa María Virgen”, que antiguamente se celebraba litúrgicamente a la par con la fecha del 15 de septiembre1; hoy se conserva principalmente en la piedad popular2. Y es que el dolor de la Virgen es también el de la Iglesia, es el dolor de Jesucristo que llegará a su culmen dentro de ocho días en el Viernes de la Pasión del Señor o Viernes Santo.

Es el mal que engañó a Adán y Eva en el paraíso, el mismo que dejó sin vino o alegría a los novios en Caná, es el mal que llevó a los pastores del Antiguo Testamento a maltratar y abusar de las ovejas de su pueblo en lugar de apacentarlas en bondad y buenos pastos, es el mal que trastocó las obras buenas de la Creación. Por eso decía una escritora católica: “El mal no es simplemente un problema que hay que resolver, sino un misterio que hay que soportar” (Flannery O’Connor, “Misterio y costumbres”). Y por eso el profeta clama hoy a Dios diciendo: “Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa”.
En el Evangelio aparece Jesús que lo quieren atrapar para darle muerte, porque ayer y hoy el mal está activo, está organizado, parece que se ha institucionalizado, está agazapado y escondido; aparentemente parece difícil que salga a la luz y pueda ser puesto en evidencia. Pero hay un modo inequívoco de desenmascararlo y lo dice claramente Jesús, el Señor de la Historia: “Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras”; sus obras buenas son el criterio de verdad, pues las palabrerías y las “verdades históricas” van y vienen: de Ayotzinapa a Teuchitlán, de Auschwitz-Birkenau a Gaza, etc.
Esas obras “buenas” (Jn 10, 31: kala), son como el vino de Caná (de calidad, bueno, mejor: Jn 2, 10), o el pastor (modelo o bueno o bello, Jn 10, 11. 14), o como las obras de la creación (Gn 1, 31): “vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno”.
Cuando no vemos amenazados por el mal tal vez podamos pensar: “No sé lo que haré, sí sé lo que pasará”: el mal parece que domina, que excluye, que miente, que deja triste, etc. Pero el mal no tiene la última palabra.
Encomendemos nuestra vida, nuestro mundo, nuestra patria a María, la “Reina de las madres buscadoras”, que no fue al sepulcro a buscar el cuerpo de su Hijo para pretender embalsamarlo y hacer del dolor un memorial, sino que lo contempló vivo, resucitado, porque Ella sabía que la voluntad del Dios que le dirigió su Palabra siempre es ser fiel y cumple su Palabra, y sabe que las obras del Padre y del Hijo tienen el mismo objetivo: dar vida al hombre.
La paz del Señor esté con Ustedes.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
11 de Abril de 2025, Viernes de Dolores
Parroquia de la Sagrada Familia, Santiago de Querétaro.
Querétaro, México.
- Con la reforma del Concilio surgieron varios documentos: Paulus VI, Litterae apostolicae motu proprio datae «Mysterii Paschalis» (14 februarii 1969): AAS 61 (1969) 222-226; Sacra Congregatio Rituum, Decretum «Anni liturgici ordinatione» (21 martii 1969)»: Notitiae 5 (1969) 163-165; Calendarium Romanum ex decreto sacrosancti Œcumenici Concilii Vaticani II instauratum auctoritate Pauli Pp. VI promulgatum. Editio typica (21 martii 1969), Typis Polyglottis Vaticanis, In Civitate Vaticana 1969. Este Calendario Romano era la primera vez que aparecía aditado aparte, solo; ahí se puede encontrar que “Las fiestas de los Siete dolores de Sta. María Virgen (viernes anterior al domingo de Ramos) y del Smo. Nombre de María (12 de septiembre) fueron suprimidas por considerarse una duplicación de los Siete Dolores de Sta. María Virgen (15 de septiembre) (n. 119), la primera, y de la Natividad de Sta. María Virgen (8 de septiembre) (n. 13), la segunda”. ↩︎
- En el Misal Romano hoy se puede leer en la rúbrica del Viernes V de Cuaresma: “Por Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del 18 de marzo de 1995 (Prot. 452/95/L), en las parroquias o iglesias en las que hoy, antiguo “Viernes de Dolores”, siga habiendo gran afluencia de fieles para honrar a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores, se puede celebrar una única Misa votiva de esta advocación”. Siendo esta advocación de la Virgen la Patrona de Nuestra Diócesis hemos tomado las oraciones de esta Misa. ↩︎
-
La teología rápida como respuesta al cambio de época

De Andrea Monda1
(Traducción: Mtro. Filiberto Cruz Reyes)
Entrevista con el Pbro. Antonio Spadaro.
“La teología rápida puede llegar a ser una inteligencia viviente en la Iglesia capaz de intervenir el cambio sin perder la unión con la tradición”. Este es el tema central de la intervención del Padre Antonio Spadaro en el Congreso del próximo sábado, que el 19 de enero pasado en el “Avvenire” inició un debate sobre tal argumento, proponiendo ésta “aceleración” de la reflexión teológica. Esta provocación recuerda la famosa imagen de la filosofía que según Hegel era como la lechuza de Minerva que alzaba el vuelo al fin del día; ha llegado el tiempo, según el padre Spadaro, en el cual el pensamiento, filosófico y teológico, debe transformarse en el gallo que anuncia el día y, posiblemente, el inicio de todas las horas de la jornada, acompañando e iluminando el camino acelerado de los hombres. Un camino rápido, dice Spadaro, pero no veloz.
¿En qué sentido la teología debería ser rápida pero no veloz?
La distinción entre rapidez y velocidad para mí es esencial. “Veloz” indica un traslado rápido, pero lineal y medible, como un tren lanzado sobre las únicas vías de alta velocidad.
“Rápido”, por el contrario, reclama a la etimología de “rapire (en italiano)2”, esto es, aferrar y arrastrar algo: describe cualquier cosa que arrastra y lleva consigo personas, estilos de vida y prospectivas. Los cambios modernos no son simplemente veloces, sino rápidos porque nos toman por sorpresa, arrastrándonos en situaciones nuevas. Por ejemplo, la invención de la luz eléctrica ha “raptado” el ritmo natural del día y las redes sociales han alterado nuestras relaciones. La velocidad es un parámetro cuantitativo externo, mientras que la rapidez impacta la cualidad del tiempo vivido, es una experiencia interior: la llegada de internet, por ejemplo, si bien aparecido apenas hace pocos decenios, ha sido rápido por el impacto disruptivo que ha tenido en la sociedad. Si la sociedad se mueve en aguas tumultuosas y rápidas, la teología está llamada a entrar ahí sin tardanza. Teología rápida no significa teología apresurada o superficial, más bien una reflexión que acompaña en tiempo real el fluir de la historia, sin esperar a hablar ante hechos consumados. Y es “apetecible” porque tiene el gusto de la historia, dejándose involucrar por los desafíos actuales para iluminar desde dentro las situaciones.
Una teología que no sea más re-flexión sino “flexión” sobre la realidad ¿Pero esto no sería una traición de su misma naturaleza que reclama un “retorno” sobre la experiencia apenas realizada? ¿Imaginar que en el curso de la experiencia se deba estar en grado de analizar, comprender y por lo tanto decir, no es ilusorio, utópico?
Una “teología rápida” no reniega la reflexión, antes bien la ejercita de un modo nuevo. El desafío es cultivar un pensamiento que reflexione mientras se vive la experiencia, en vez de que sólo después. El Papa Francisco ha repetido muchas veces que el discernimiento se realiza sobre las historias no sobre las ideas. La espiritualidad ignaciana enseña precisamente a ser “contemplativos en la acción”, uniendo la profundidad interior con la presteza en el actuar. La Iglesia debe habitar no solo puertos seguros, sino también lugares expuestos a vientos y tormentas que agitan el mundo. Esto significa que la teología debe ser capaz de “pensar las olas” y de arrojarse en los rápidos, enfrentando los desafíos actuales con prontitud y discernimiento. En términos modernos la memoria eclesial ⎯el patrimonio de la fe⎯ va unida al instinto pastoral, generando intuición: la capacidad de advertir, discernir, evaluar con rapidez una situación en su devenir. Der este modo la teología permanece reflexiva, pero su reflexión sucede contextualmente a las acciones pastorales y al desarrollo de los eventos, gracias a un discernimiento ágil sustentado por la memoria viva del Evangelio. No se trata de improvisar sin pensamiento, sino de tener un pensamiento tan entrenado y radicado en la verdad para poderse mover con lucidez también en la vorágine del presente. Llamar utópica a esta prospectiva es comprensible a primera vista, pero diversos observadores subrayan que ésta es en realidad necesaria y practicable. Como ha observado Vittorio Lingiardi comentando la propuesta de teología rápida, no se trata de alimentar la agitación frenética o el actuar impulsivo, más bien de sintonizarnos con los tiempos rápidos… del mundo en el cual vivimos, desarrollando una mayor empatía hacia la realidad actual. La propuesta requiere un cierto cambio de mentalidad, y estimula a los teólogos a no adaptarse a los ritmos lentos del pasado cuando el mundo a nuestro alrededor acelera. Y no es en absoluto ilusorio confiar en la asistencia del Espíritu Santo también en esta aceleración de la reflexión teológica, el mismo Espíritu que está siempre trabajando y sopla en las tempestades de la historia. En síntesis, la teología rápida es exigente pero no imposible: se trata de ejercitar un discernimiento oportuno ⎯también comunitario y sinodal⎯ iluminado por la gracia, de modo de no perder el ritmo del Evangelio en el fluir de los eventos. Monseñor Bruno Forte, comentando la propuesta de teología rápida, ha puesto en evidencia que la rapidez no se opone a la lentitud; al contrario, pueden ser complementarias. Forte afirma que la rapidez es distribución diferenciada, que conjuga agilidad, movilidad, ponderación y mesura. Esto sugiere que una teología rápida coexiste con momentos de reflexión profunda garantizando que las respuestas a los desafíos contemporáneos sean tanto oportunas como ponderadas.
Usted ha usado la imagen de la tempestad en el Evangelio, y quien ya ha comentado su propuesta, como De Rita, ha observado que “en las olas no se puede usar la marcha atrás”. ¿Se pretende así criticar el “indietrismo”3 del cual ha hablado frecuentemente el Papa Francisco? ¿Es la “usual” dicotomía entre conservadores y progresistas o es alguna otra cosa? ¿Tal vez es más correcta la imagen usada por Bergoglio por la cual hay que hacer la distinción, de los cristianos entre “habituados” y “enamorados”?
La metáfora de la tempestad evidencia que en el rápido mudar de la historia no existe la marcha atrás. En esto Giuseppe De Rosa tiene perfectamente la razón. Se critica, por lo tanto, la actitud de quienes quisieran detener o invertir el curso del tiempo, refugiándose en el pasado. Y evitaría, en este sentido, hacer referencia a “proyectos culturales” del pasado que por otra parte han sido superados. Esto es precisamente el “indietrismo” denunciado por el Papa Francisco: la tentación de replegarse sobre formas superadas de vida eclesial en lugar de enfrentar los nuevos desafíos (en lugar de mirar hacia adelante con confianza). Con la imagen evangélica de la travesía en la tempestad, pretendo decir que la Iglesia está llamada a no permanecer en la orilla, sino a subir en la barca y avanzar entre las olas confiando en la presencia del Señor. No se trata de despreciar la Tradición, sino de evitar reducirla a un ejercicio estéril de restauración. No es necesario “reciclar” el Evangelio transformándolo en un “taller de restauración”, ni cerrarse en “varios laboratorios de utopías” lejanas de la realidad. En otras palabras, el Evangelio no puede ser confinado en modelo ideal del ayer, ni proyectados en estériles utopías futuribles: se vive en el hoy con valentía y creatividad. La verdadera diferencia no está por lo tanto entre conservadores y progresista, como ha dicho el Papa, sino entre quien vive la fe por hábito y quien por el contrario la vive por amor. La Iglesia está llamada a arriesgar por amor, más que a permanecer estática por miedo.

Hace años usted mismo había elaborado la imagen del faro y de la antorcha. El faro está inmóvil mientras que la antorcha ilumina a lo largo del camino. ¿No existe el peligro de una incerteza de la teología que devenga privada de puntos de referencia y sujeta a todo viento de novedad? ¿Una teología “relativista”?
La imagen del faro y de la antorcha ilustra dos modos complementarios de llevar la luz de Cristo al mundo. El faro está fijo, visible desde lejos pero inmóvil; la antorcha, por el contrario, emana luz caminando en medio de la gente. El faro está parado, la antorcha por el contrario irradia luz caminando allí donde están los hombres, ilumina aquella porción de humanidad en la cual se encuentra, sus esperanzas, pero también sus tristezas y angustias. Esto significa que la verdad del Evangelio permanece la misma. La luz no cambia, pero es llevada allá donde se encuentran concretamente los hombres. Si la Iglesia se limitase a un faro estático, su luz terminaría por llegar a ser tan débil que desaparecería para muchos. La antorcha en movimiento no apaga ni relativiza aquella luz, sino que la hace accesible aquí y ahora. El verdadero peligro, por lo tanto, no es la falta de referencias, sino tenerlas muy distantes de la vida real. Adaptarse a los tiempos no significa en absoluto confundirse con ellos o renunciar a la verdad. Una teología que se incultura en el hoy no por esto abdica a la verdad eterna. La teología rápida debe habitar el tiempo sin ser absorbida, distinguiendo lo esencial de lo contingente y tomando en los fenómenos los signos de orientación. No un simple espejo de las modas, por lo tanto, sino una inteligencia crítica al servicio del Evangelio. En esta prospectiva, la teología rápida no es en absoluto relativista, sino conserva la solidez de la verdad mientras dialoga con el cambio. Será de hecho dinámica, pero sólida, capaz de reaccionar a los cambios sin perder el vínculo con la Tradición y sin sacrificar la profundidad de la reflexión.
La teología rápida es la respuesta al cambio de época. ¿Qué papel juega en esta vertiginosa situación la aceleración de la evolución tecnológica? ¿No existe el riesgo de avalar así también una deriva hacia el transhumanismo? La tecnología de hecho hoy incide profundamente sobre la existencia, diría sobre la “biología” misma de los seres humanos ¿no hay por lo tanto necesidad de puntos claros para contener estas evoluciones incontroladas e incontrolables?
La aceleración tecnológica es uno de los motores principales del actual cambio de época. Ya San Juan Pablo II hablaba del “rápido desarrollo de las tecnologías” contemporáneas. Yo simplemente evidencio cómo muchos cambios son rápidos precisamente porque son provocados por innovaciones que “raptan” nuestros ritmos de vida. En pocos decenios, innovaciones como la electricidad, Internet y la inteligencia artificial han alterado las costumbres cotidianas, las relaciones sociales e incluso el modo de pensar. Esta vertiginosa aceleración hace indispensable una reflexión teológica veloz y sensible: la Iglesia no puede permanecer mirando mientras la tecnología redefine lo humano. Una teología rápida deviene entonces un instrumento para comprender y orientar estos procesos en tiempo real, ofreciendo un discernimiento ético y espiritual a la altura de la innovación científica. Involucrarse en las nuevas fronteras tecnológicas no significa en absoluto respaldar toda dirección en modo acrítico. Al contrario, la urgencia de una teología rápida nace precisamente de la necesidad de gobernar el cambio, poniendo diques a las posibles derivas deshumanizantes, como aquellas propuestas por el transhumanismo extremo. La fe cristiana ofrece principios antropológicos que funcionan como puntos firmes frente a las experimentaciones que ponen en juego la naturaleza humana. Estos principios son reafirmados con prontitud ahí donde las nuevas tecnologías levantan dilemas éticos. En tal sentido la teología rápida actúa como brújula de navegación: la evolución no es sólo biológica, sino también espiritual. Por esto una teología rápida deberá discernir lo que realmente promueve un crecimiento humano integral de lo que por el contrario es puro “ruido” tecnocrático. En definitiva, la teología rápida puede llegar a ser una inteligencia viva de la Iglesia, capaz de intervenir el cambio sin perder el vínculo con la tradición.
- Monda, Andrea; La teologia rapida come risposta al cambiamento d’epoca. A colloquio con padre Antonio Spadaro, en L’Osservatore Romano p. 4; 27 de Marzo de 2025. ↩︎
- NdelT: del latín: rapio, is, rapui, raptum, ere, 3 tr. Que puede significar aferrar, asumir rápidamente, llevarse, arrastrar consigo, acelerar, robar, conquistar, saquear. ↩︎
- NdelT: del italiano indietro, que significa “detrás” o “hacia atrás”. ↩︎
-
En el XLV Aniversario del sacrificio de San Romero de América

24 de Marzo de 2025
Homilía en el XLV Aniversario del sacrificio de Mons. Romero
2 Re 5, 1-15; Sal 41; Lc 4, 24-30
Parroquia del Cristo de las Bienaventuranzas
En su reciente “Carta sobre el papel de la literatura en la formación” (04.08.2024) el Papa Francisco afirma la relación entre la palabra humana y la Palabra divina; afirma: “la afinidad entre el sacerdote y el poeta se manifiesta en esta misteriosa e indisoluble unión sacramental entre la Palabra divina y la palabra humana, dando vida a un ministerio que se convierte en servicio pleno de escucha y de compasión, a un carisma que se hace responsabilidad, a una visión de la verdad y del bien que se abren como belleza” (n. 44).
El día de ayer, Domingo Tercero de Cuaresma, la liturgia nos recordaba que el Dios de Jesucristo, nuestro Dios, es un Padre que ve, que oye, que conoce; el libro del Éxodo afirmaba que Dios le dijo a Moisés: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos” (Ex 3, 7). Inicia así la vocación de Moisés a caminar con el pueblo elegido, en un proceso de liberación que llegará a hacerse realidad con la entrada en la tierra prometida y la entrega de los Mandamientos: de la Ley de Dios; es decir, algo así como la creación de un pueblo organizado y con la participación de todos, que goza de un estado de derecho, con tejido social basado en la fraternidad, fundada ésta en la misma dignidad que Dios quiso otorgar a cada uno de sus miembros. San Oscar Arnulfo decía que “un pueblo organizado es un pueblo que se hace respetar”.
Históricamente se ha visto cómo quien está oprimido busca de algún modo liberarse, llegar al poder pensando cambiar la situación injusta, y una vez alcanzado éste a sangre y fuego, ahora piensa que el reto es permanecer en él y consolidarse como una dinastía, como una tiranía… y así volveríamos al Egipto opresor y asesino.
En Octubre de 2022 hice una reflexión que entonces no compartí1, en el XLV Aniversario del Sacrificio de Mons. Romero quiero hacerlo como un pequeño memorial a este Cristiano, Sacerdote, Obispo y Sánto Mártir que comprometió su palabra humana con la Palabra Divina y esto le llevó a ofrecer su misma vida aquí, sobre el altar, en el Sacrificio de Jesucristo y de él mismo. El contexto es también la serie de acontecimientos vividos en los últimos días en nuestra patria, en Teuchitlán (que afirman algunos, significa: lugar dedicado a la divinidad):

En torno a la desaparición forzada de personas
Introducción
Hacía años que no les veía, una familia cercana en el trato en otros tiempos. Me dio mucha alegría volver a encontrarles, sin embargo algo no parecía normal, rostros adustos, un saludo cordial pero triste; después del saludo vinieron las preguntas básicas: ¿cómo han estado? ¿qué han hecho en este tiempo?, etc. Sus rostros se transformaron: unas lágrimas se asomaron, cambiaron de color, contenían el llanto. La Señora hija, su mamá estaba presente, tomó la palabra y dijo: no hemos estado tan bien, mi padre está desaparecido hace casi tres años y no sabemos nada de él. Empezó a narrar los detalles esenciales: mis padres se habían separado. Mi papá vivía en otra ciudad y nos llamábamos varias veces al día. Él era muy independiente, alegre; se llevaban bien con mi mamá. Un día le llamé como de costumbre y no contestó, eso pasaba con frecuencia pero en cuanto se desocupaba o buscaba el teléfono, se comunicaba de inmediato. Ese día no fue así. Le volví a llamar varias veces y no contestaba, nunca había pasado eso. Así terminó el día y empezamos a preocuparnos, no pudimos dormir bien. Al amanecer insistí en marcarle al celular, nada, no contestaba, y esto hizo que nos dirigiéramos a la ciudad en donde vive: más de tres horas en autobús.
Al llegar a la casa abrimos con ciertas reservas, el corazón parecía que salía de nuestro pecho; todo estaba en su lugar, no había signos de violencia o cosas fuera de su lugar. Fuimos con las autoridades, nos dijeron que tal vez estaría de viaje, que en esas circunstancias no podía contestar el teléfono, que esperamos que pasaran 72 horas. Mientras esto decía, las lágrimas brotaron de su rostro, un rostro desencajado y sufriente, no parecía el mismo que tantas veces había mirado.
Prosiguió con su relato; la mamá, asentía en silencio a sus palabras. Una vez puesta la denuncia empezó un calvario interminable —fueron sus palabras—: visitas interminables a la fiscalía, empezar a conocer un lenguaje jurídico, a la espera de alguna noticia, etc. Se detiene a sollozar un momento para luego continuar: así pasaron los días, yo sin poder regresar a mi trabajo y familia, con el corazón en vilo. Luego siguieron las llamadas de la autoridad: hay un cuerpo en la morgue parecido a su familiar, es necesario que pasen a reconocerlo. Su rostro parecía volver a vivir lo que narraba: le pedíamos a Dios que no fuera mi padre, con la esperanza de que estuviera vivo. Pasaron los días y nada; al decir esto buscaba algún pañuelo para secar sus lágrimas y proseguir: tuvimos que ver qué pasaba con sus tarjetas bancarias, su celular, etc. Pasaron largas semanas que se hicieron meses… un año. Las llamadas para ir a reconocer cuerpos se transformaron en ver fotografías, algunas veces cansada pedía a Dios que fuera mi padre, para poder recoger su cadáver, darle sepultura y tener un lugar dónde ir a llorar… nada. Así hemos pasado estos años: sin paz, sin sosiego, con miedo… Afirmó entre sollozos: mi padre era un buen hombre, no se metía con nadie, tal vez fue para robarle… no sabemos.
La Normativa
Este es un breve relato que escuché de viva voz de uno de los 95, 121 casos registrados de personas desaparecidas en México hasta el 26 de noviembre de 2021, según el Informe del Comité Contra la Desaparición Forzada sobre su visita a México al amparo del Artículo 33 de la Convención2.
La ONU aprobó en la Asamblea General en su resolución 47/133 el 18 de diciembre de 1992 la Declaración sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas3, siendo el Depositario la ONU, el lugar de Adopción Nueva York (USA) y la cual adoptó México el 18 de diciembre de 1992.
En la Declaración se afirma en el preámbulo que la desaparición forzada se da siempre que “se arreste, detenga o traslade contra su voluntad a las personas o que éstas resulten privadas de su libertad de alguna otra forma por agentes gubernamentales de cualquier sector o nivel, por grupos organizados o por particulares que actúen en nombre del gobierno o con su apoyo directo o indirecto, su autorización o su asentimiento, y que luego se niegan a revelar la suerte o el paradero de esas personas o a reconocer que están privadas de la libertad, distrayéndose así a la protección de la ley”.
Se comprende así a primera vista que la desaparición forzada provoca al menos un doble sufrimiento: a la víctima que se encuentra a merced de sus captores y privada de todo derecho; y de sus familiares, que no saben la suerte de sus seres queridos y se debaten entre la desazón, la desesperación y la esperanza. Este infierno de la incerteza puede llegar a durar muchos años, y esto no es vida digna, ni para los familiares ni para el cautivo, que muchas veces es torturado y otras tantas termina en su muerte. La familia sufre al pensar que algunos otros miembros puedan correr la misma suerte; en muchas ocasiones el desaparecido es la principal fuente de ingresos para la familia, si no consta su muerte no se pueden reclamar pensiones u otros medios de subsistencia.
Pero ¿quién perpetra la desaparición forzada? Históricamente se ha visto que la desaparición forzada es un especie de terrorismo: se usa para infundir miedo en la sociedad. La historia da cuenta que han sido principalmente los regímenes militares sus principales portadores, sin embargo también se han visto muchos casos internamente en los país aplicada a los opositores políticos —¿acaso no estamos viendo lo acaecido en Nicaragua?—, aplicada a los familiares, a los defensores de los derechos humanos, a los abogados de las víctimas o a los testigos de los hechos violatorios de los derechos humanos, Frente a todo esto se manifiesta una gran impunidad.
Sin embargo en México en los últimos años se da cuenta que entre los principales perpetradores se encuentra la delincuencia organizada, que ha infiltrado a las instituciones y se dan diversos grados y tipos de connivencia, aquiescencia u omisión de servidores públicos; dicho también por el Informe (cfr. n. 21)
Las víctimas de desaparición forzada no son sólo personas que transitan libremente, sino también se dan casos en los recintos carcelarios, o en los migrantes, así como en grupos de profesionistas, por ejemplo entre los periodistas; también se da el fenómeno entre los miembros de grupos indígenas.
Un gran problema en torno a este tema es la gran impunidad que se vive; según el Informe “al 26 de noviembre de 2021, solo un mínimo porcentaje de los casos de desaparición de personas, entre el 2% y el 6%, habían sido judicializados, y solo se habían emitido 36 sentencias en casos de desaparición de personas a nivel nacional” (n. 25).
Los derechos civiles o políticos que se ven vulnerados por la desaparición de personas pueden ser:
- El derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica;
- El derecho a la libertad y seguridad de la persona;
- El derecho a no ser sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes;
- El derecho a la vida, en caso de muerte de la persona desaparecida;
- El derecho a una identidad;
- El derecho a un juicio imparcial y a las debidas garantías judiciales;
- El derecho a un recurso efectivo, con reparación e indemnización;
- El derecho a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición4.
La Declaración hizo grandes aportes al tema de la desaparición forzada, sin embargo tenía muchas lagunas en las medidas de prevención; además de que el derecho a no ser objeto de una desaparición forzada no estaba consagrado en ningún tratado universal. Así que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU inició en 2003 la redacción de un documento de esa naturaleza. De este modo en diciembre de 2006 la Asamblea General adoptó la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. Misma que entrará en vigor, se dijo, cuando la hayan ratificado 20 países5. Para México empezó a tener vigencia desde el 23 de diciembre de 2010.
Y algo muy importante: a diferencia de la Declaración, la Convención Internacional sí es un instrumento jurídicamente vinculante.
Otro gran aporte y novedad a diferencia de la Declaración, es que la Convención incluye un órgano de supervisión: el Comité contra la Desaparición Forzada.
En el Artículo 33 de la Convención leemos:
1. Si el Comité recibe información fidedigna que revele violaciones graves de las disposiciones de la presente Convención por un Estado Parte podrá, después de consultar con dicho Estado, solicitar a uno o varios de sus miembros que efectúen una visita al mismo y le informen al respecto sin demora.
2. El Comité informará por escrito al Estado Parte interesado de su intención de efectuar una visita, señalando la composición de la delegación y el objeto de la visita. El Estado parte dará su respuesta en un plazo razonable.
3. Ante una solicitud motivada del Estado Parte, el Comité podrá decidir postergar o cancelar su visita.
4. Si el Estado Parte otorga su acuerdo a la visita, el Comité y el Estado Parte de que se trate, cooperarán para definir las modalidades de aquélla y el Estado parte ofrecerá todas las facilidades necesarias para su desarrollo.
5. El Comité comunicará al Estado Parte de que se trate sus observaciones y recomendaciones como resultado de la visita.
El Informe del Comité contra la Desaparición Forzada sobre su visita a México en virtud del Artículo 33 de la Convención6
Sustentado en el artículo 33 de la Convención, “el Comité solicitó a México, en el año 2013, efectuar una visita al país. El 30 de agosto de 2021, tras ocho años de intercambios, el Estado Parte aceptó la visita, como muestra de su apertura al escrutinio y apoyo internacionales” (n. 1).
El Comité realizó su visita del 15 al 26 de noviembre de 2021 y la delegación estuvo integrada por cuatro de sus miembros.
Es evidente cómo el Comité resalta la demora en que México incurrió para aceptar la visita: ¡ocho años!, y es un prototipo de actitud frente al gravísimo y urgente problema de la desaparición de personas.
El Comité destaca también los avances en legislación referente al tema, así, enumera los instrumentos creados en nuestro país:
- Comisión para el Acceso a la verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos cometidas entre los años 1965 y 1990;
- Comisión Presidencial para el caso de Ayotzinapa;
- Unidad Especial de Investigación y Litigación del caso de Ayotzinapa;
- Mecanismo Transnacional para el Acceso a la Justicia de las Personas Migrantes; y la
- Mesa de búsqueda de Personas Migrantes Desaparecidas
Sin embargo, en el n. 8 se afirma breve y contundentemente: “Este marco normativo e institucional instaura herramientas con un gran potencial, cuya efectiva implementación debe ser prioritaria en la lucha contra la desaparición forzada”.
En el n. 27 del Informe se lee: “La impunidad en México es un rasgo estructural que favorece la reproducción y el encubrimiento de las desapariciones forzadas […] La impunidad, además, opera como factor de revictimización y socava el impacto de cualquier iniciativa para erradicar y prevenir las desapariciones forzadas”.
Conclusión
¿Qué políticas públicas proponer para prevenir y erradicar las desapariciones forzadas? La Ley General en materia de desaparición forzada de personas, desaparición cometida por particulares y del sistema nacional de búsqueda, en su Artículo 161, tiene ya en sí todo un programa a desarrollar y hacerlo realidad, he aquí el texto:
Artículo 161. El Sistema Nacional, a través de la Comisión Nacional de Búsqueda, la Secretaría de Gobernación, la Procuraduría y las Procuradurías Locales y las Instituciones de Seguridad Pública, debe respecto de los delitos previstos en esta Ley:
- Llevar a cabo campañas informativas dirigidas a fomentar la Denuncia de los delitos y sobre instituciones de atención y servicios que brindan;
- Proponer acciones de capacitación a las Instituciones de Seguridad Pública, a las áreas ministeriales, policiales y periciales y otras que tengan como objeto la búsqueda de personas desaparecidas, la investigación y sanción de los delitos previstos en esta Ley, así como la atención y protección a Víctimas con una perspectiva psicosocial;
- Proponer e implementar programas que incentiven a la ciudadanía, incluyendo a aquellas personas que se encuentran privadas de su libertad, a proporcionar la información con que cuenten para la investigación de los delitos previstos en la presente Ley, así como para la ubicación y rescate de las Personas Desaparecidas o No Localizadas;
- Promover mecanismos de coordinación con asociaciones, fundaciones y demás organismos no gubernamentales para fortalecer la prevención de las conductas delictivas;
- Recabar y generar información respecto a los delitos que permitan definir e implementar políticas públicas en materia de búsqueda de personas, prevención e investigación;
- Identificar circunstancias, grupos vulnerables y zonas de alto riesgo en las que aumente la probabilidad de que una o más personas sean Víctimas de los delitos, así como hacer pública dicha información de
manera anual; - Proporcionar información y asesoría a las personas que así lo soliciten, de manera presencial, telefónica o por escrito o por cualquier otro medio, relacionada con el objeto de esta Ley, con la finalidad de prevenir la comisión de los delitos;
- Reunirse, por lo menos dos veces al año, para intercambiar experiencias que permitan implementar políticas públicas en materia de prevención de los delitos;
- Emitir un informe anual respecto de las acciones realizadas para el cumplimiento de las disposiciones de esta Ley;
- Diseñar instrumentos de evaluación e indicadores para el seguimiento y vigilancia del cumplimiento de la presente Ley, en donde se contemple la participación voluntaria de familiares;
- Realizar diagnósticos, investigaciones, estudios e informes sobre la problemática de desaparición de personas y otras conductas delictivas conexas o de violencia vinculadas a este delito, que permitan la elaboración de políticas públicas que lo prevengan, y
- Las demás que establezcan otras disposiciones jurídicas aplicables.
Sin embargo el problema verdadero no es sólo técnico, sino moral; así lo atisba el Informe cuando afirma: “deberá establecerse un sistema de monitoreo transparente e independiente que asegure la rendición de cuentas” (n. 32); sí, la falta de rendición de cuentas es caldo de cultivo de inoperancia, negligencia y corrupción. Ahora bien, ¿qué podría hacer que se tomara en serio toda la legislación ya existente? El Informe también lo propone: “El diseño de la política nacional debe involucrar a todas las autoridades […] así como a los órganos autónomos de México y a amplios sectores de la sociedad, incluyendo las víctimas y colectivos de víctimas y sus representantes” (n. 33). Sí, que se incluyan a todas las víctimas familiares que viven por años el infierno de la ausencia impuesta, pues es claro y obvio que existen personas que no quieren que esta pesadilla termine pues es un lucrativo campo de intereses. (Santiago de Querétaro, 1 de Octubre de 2022)
Recordando las palabras de San Pablo cuando afirma: “La Palabra de Dios no está encadenada” (2 Tim 2, 9), en 2005 Jon Sobrino decía que San Oscar Arnulfo Romero: “Con esa Palabra denunció el pecado de los opresores ⎯fue profeta. Defendió al pueblo ante los mercenarios ⎯fue pastor. Por causa de esa Palabra le dieron muerte ⎯fue mártir.”

Desde agosto de 1977 Mons. Romero inició una práctica en sus Misas que ya nunca dejaría, lo que él llamó “el marco de la homilía”: las noticias de la vida de la Iglesia y las denuncias, comentarios o juicios teológico-pastorales de los hechos de la realidad más importantes de la semana, También le llamó a esta parte de la Misa “Noticiero de la vida de nuestra Iglesia” o “Mi Diario de esta semana”. Ahí llegó a nombrar a los asesinados o desaparecidos, y esto le requería tanto tiempo que la Misa llegó a durar dos horas, era grande la lista del dolor.Le escuchaban en todo El Salvador y en el extranjero, los datos que daba llegaron a ser fuente de información veraz.
Pidamos a San Romero que interceda por nosotros, para que nos dejemos lavar, purificar, sanar por esa Palabra que todo lo re-crea y nos reintegra al “Mysterium Salutis”, Misterio de salud o de salvación como Dios quiere con los leprosos. Ninguna “verdad histórica” podrá callar nunca la Palabra.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Parroquia del Cristo de las Bienaventuranzas,
Col. Menchaca, Santiago de Querétaro, Qro. Méx.
24 de Marzo de 2025
- Fruto de un Seminario: “De las garantías individuales a los derechos humanos: Políticas públicas desde La reforma Constitucional de 2011. 16 de julio al 08 de octubre de 2022. Querétaro. Realizado gracias a Konrad Adenauer Stiftung – CISAV. ↩︎
- https://hchr.org.mx/wp/wp-content/uploads/2022/04/Informe-de-visita-a-MX-del-Comite-contra-la-Desaparicion-Forzada-abril-2022.pdf Consultado 30 de Septiembre de 2022, a las 23:03 hrs. ↩︎
- http://www.ordenjuridico.gob.mx/TratInt/Derechos%20Humanos/INST%2022.pdf Consultado 30 de septiembre 2022, 22:15 hrs. ↩︎
- Oficina del Alto comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos; Desapariciones forzadas o involuntarias. Folleto Informativo N.º 6/Rev.3. ↩︎
- Ibid, pp. 8-9. ↩︎
- Aprobado por el Comité en su 22º período de sesiones (28 de marzo-8 de abril de 2022). ↩︎
-
Padre Aristeo: 60 años de vida y 30 de ministerio sacerdotal

De complexión fuerte, carácter recio y tranquilo es el Padre Aristeo. Nacido en Santa Rosa de Lima, Colón, Qro. Es el tercero de cinco hijos de Doña Tomasa Maqueda y Don Juan Olvera, los dos ya en paz descansando.
La escuela primaria la realizó en su tierra natal, la Secundaria en el Centro Educativo en la Ciudad de Querétaro, la Preparatoria en el Conalep de San Juan del Río. Posteriormente estudia la Escuela Normal y se titula como Profesor de Escuela Primaria. Al ingresar al Seminario Diocesano de Querétaro es enviado un año al curso Introductorio, que en la época se realizaba en Celaya, Gto; después regresa a Querétaro y realiza tres años de filosofía y cuatro de teología. Su generación fue enviada a realizar curso y examen de “Universa theologiae” a la Universidad Pontificia de México. Es en esta época del Seminario cuando coincidimos en los estudios; éramos aproximadamente en promedio 300 alumnos: 100 del Seminario Menor, 100 de Celaya del Seminario Mayor y 100 de la etapa del Mayor de Querétaro. Eran días difíciles en el tema de la comida por la cantidad de alumnos, y cuando había algún motivo de fiesta Aristeo era invitado para hacer pizzas y empanadas en el horno que había en el Seminario, junto con el Señor responsable del mismo, Don Guadalupe, mejor conocido como el “Güero”; esos días especiales en la comida aún saben exquisitos en la memoria del alma. Aristeo siempre se caracterizó por su gusto y cualidad para tocar el bajo eléctrico, en ocasiones llegó a echarse un “palomazo” con algún grupo musical; era bastante bueno al ponerse los guantes en el rin improvisado de boxeo entre los seminaristas. Eran días de oración, estudio, deporte y trabajo, de aprendizaje intenso y alegre.

Fue ordenado sacerdote por el VIII Obispo de Querétaro, Don Mario de Gasperín Gasperín el 12 de Otubre de 1994, y quien hoy cumple 90 años de vida y felicitamos desde la Sierra Queretana, hemos también orado por él para que Dios le siga concediendo vida y salud.
Su primera misión ya Ordenado Sacerdote fue de Vicario Parroquial en Jalpan de Serra, bajo la dirección del Padre Gregorio Reyes, de feliz memoria y a la sazón el párroco; posteriormente arribó el Padre Concepción Lozano y también caminó con él como su párroco. Enseguida fue enviado a la Parroquia de San Juan Bautista, en San Juan del Río, bajo la dirección del Padre Francisco Herrera, que de Dios goce; con él compartió unos dos años y medio de ministerio. Enseguida le nombraron párroco en la “Nuestra Señora de la luz” en Tancoyol (durante un año y medio), una de las Misiones de Junípero Serra, en plena Sierra Queretana nuevamente, también Jalpan es una de las Misiones Juniperianas. Luego vino una experiencia de misión en el extranjero, el destino fue Ponca City (Oklahoma, USA) en medio de una reservación india y los fines de semana compartiendo con algunos mexicanos; esta experiencia fua aproximadamente de dos años. A su regreso estuvo por breves periodos en Victoria, Gto., y luego en la parroquia de San José Obrero (San Juan del Río, Qro.); enseguida en Nuestra Señora de San Juan de los Lagos (Colonia Lomas de Casa Blanca,, Qro). Regresó después nuevamente de párroco a otra Misión de la Sierra Gorda: Landa de Matamoros el 27 de diciembre de 2002 (dos años y medio); en septiembre de 2005 le regresaron a Querétaro, a la parroquia de San Pedro Apóstol, en la Colonia Peñuelas; el territorio de esta parroquia había pertenecido con anterioridad a la Parroquia del Cristo de las Bienaventuranzas, en la Colonia Menchaca, en donde antes había sido párroco Mons. Fidencio López Plaza, nuestro actual Obispo. Aquí permaneció hasta el 16 de enero de este 2025. Al mismo tiempo de ser párroco, en 2012 fue nombrado responsable diocesano de la Movilidad Humana. Su experiencia anterior de haber estado en la Sierra le hizo conocer la realidad de las familias que viven la migración a los Estados Unidos: pocas oportunidades de empleo aquí, el “sueño americano”, la nostalgia de los que se van y de los que se quedan, el dolor de vivir separados por la distancia y el tiempo, algunas familias desintegradas, las alegrías de quienes consiguen una mejor calidad de vida, el regreso a las fiestas patronales del pueblo, el dolor de morir lejos del hogar, etc. Mientras que ahora en la ciudad enfrentaba el desafío de poder acompañar a tantas personas que pasan por aquí, principalmente migrantes de centro y Sudamérica. Nació así de su mano en la Colonia Peñuelas el Albergue de Migrantes “Toribio Romo”, AC (en mayo de 2016 se constituyó). En el 2010 había empezado a formar parte de la Asociación “Migrantes Unidos en Caravana”, en compañía de personas de la Sierra Gorda Queretana, del Ing. Fernando Rocha Mier, quien ha fungido como presidente, el Padre Aristeo como Secretario y Braulio Monroy em tesorero. Así que antes de ser nombrado formalmente responsable de la pastoral de la Movilidad Humana él había empezado a trabajar con los migrantes queretanos, dada su experiencia en la Sierra y en Estados Unidos también en el trabajo pastoral. En febrero de 2015 se da a la tarea con los feligreses de San Pedro Apóstol de iniciar el acondicionamiento del albergue: al pie de los peñascos donde se ubica el Templo parroquial tuvieron que rebajar las piedras, excavar y rellenar el terreno, etc. En su momento le dijeron: “aquí no hay recursos, aquí hay que buscarle, por eso vas ah{i”; así que quien conoce físicamente el espacio puede darse una idea de lo que ha significado un trabajo constante y la coincidencia de tantas personas e instituciones de buena voluntad que han participado para llegar a lo que hoy se encuentra ahí. A través de la Asociación “Migrantes Toribio Romo, AC”, empezó un trabajo de vinculación con Universidades para que los alumnos prestaran servicio social en el Albergue (Tecnológico de Monterrey, Anáhuac), éste siempre se ha sostenido de donativos y trabajo de voluntarios; vinculación con Redes, Red CLAMOR (Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas); REDODEM (Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes); Hospitalidad y Solidaridad, A.C. Integración sin fronteras; etc.
El Padre Aristeo afirma categórico que el trabajo central de todo este arduo esfuerzo es proclamar que los migrantes tienen derechos en cualquier parte en que se encuentren, esto tiene que ver con problemas como desaparecidos, decesos, ayudar y orientar para que los fallecidos puedan ser repatriados y ser sepultados en la tierra que los vio nacer, etc., esto le ha llevado a crear vínculos con los Consulados en Estados Unidos, de manera especial agradece todo el apoyo que las autoridades de Laredo, Texas, han brindado en favor de los migrantes.

Hoy sábado 18 de enero a las 11:00 hrs., el Padre Aristeo, después de haber entregado la Parroquia de San Pedro Apóstol y el Albergue Toribio Romo, asume el oficio de Párroco en “La Purísima concepción de María”, Purísima de Arista, Arroyo Seco, Qro de manos de Don Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro. Trabajar en la Sierra es trabajar con migrantes y él lo sabe. Quien ha estado lejos de la patria, experimentado hambre, sed, frío, peligros, miedo, nostalgia, exclusión, etc., sabe que se necesita un corazón fuerte, valiente y generoso, cosa que los migrantes tienen, y por supuesto el padre Aristeo
Estimado hermano, Padre Aristeo, la Virgen Purísima guarde siempre tus pasos y que el Buen Pastor los guíe, y como dijo el Migrante, Cristo Resucitado: I´ll be back.
Purísima de Arista, Arroyo Seco, Qro., 18 de Enero de 2025
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
-
El Padre Luis Ugalde Monroy y los Reyes Magos

A la memoria de Don Luis
Le conocí en 1992 en la Universidad Autónoma de Querétaro mientras organizaban un Coloquio sobre los 500 años del descubrimiento, encuentro, choque, conquista, etc., de 1492.Éste era coordinado por el Maestro Héctor Samperio Gutiérrez, ahora también de feliz memoria, quien había invitado a 7 seminaristas. Se acercó y nos preguntó de dónde veníamos, le dijimos que éramos seminaristas diocesanos y él afablemente se presentó como cooperativista y sacerdote, en ese momento suspendido. Yo le conocía, aunque no personalmente, había leído sobre él y de él, su conocida columna “Decíamos ayer”. “Soy Luis Ugalde Monroy”, afirmó con una gran sonrisa que le caracterizó siempre.
Pasaron muchos años, hasta que en 2020 alguien me preguntó que si le conocía porque había estado enfermo y que sería bueno que sus hermanos sacerdotes le visitaran. Me compartieron su teléfono y le marqué, contestó, me presenté y le recordé nuestro encuentro en la UAQ de hacía 28 años. Le pregunté por su salud y le hice una invitación a comer en la capilla de san Felipe de Jesús, donde yo estaba. Aceptó y compartimos con otros insignes cooperativistas, de esas instituciones que él inspiró para su formación y que hoy muchas florecen. Posteriormente, el 19 de octubre de ese 2020 de la pandemia COVID, arribó a nuestra Diócesis Mons. Fidencio López Plaza como X Obispo de Querétaro. Bajo el ministerio del Obispo actual, quien siempre apreció enormemente al Padre Luis, éste volvió al Ministerio Presbiteral, ese día en Soriano (Colón, Qro.) le ayudé a revestirse con los ornamentos presbiterales.
Compartimos muchos momentos de diálogo; cuando se cayó y se fracturó la pierna iba a su casa para celebrar la Misa con él, era como un abuelo que me hablaba de tierras y tiempos lejanos; sin embargo, aunque gozó de prodigiosa memoria y lucidez hasta el final, decíamos que Don Luis no tenía recuerdos, tenía proyectos. Un día le pregunté, ingenuamente: “Don Luis ¿cuántas Cajas Populares fundó Usted?”. A lo que sin pensarlo me contestó inmediatamente: mira, fundar, lo que se dice fundar, ninguna; una Caja no la funda una persona, es fruto de una comunidad.
Hoy, Domingo 5 de Enero en que celebramos la Fiesta de la Epifanía, o de los Reyes Magos, como prefieren llamarla sobre todo los niños, en Catedral Don Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro, ha presidido la Misa de Exequias de Don Luis Ugalde Monroy. Para algunos de sus hermanos sacerdotes ha sido como un Rey Mago: no sabíamos que vendría de tan lejos, con sus mil batallas en las espaldas, con su sonrisa perenne, con el corazón en paz y lleno de esperanza, nos enseñó a mirar con valor, nos mostró la fuerza del Evangelio que enfrenta a los Herodes mentirosos y oportunistas que pretenden también querer adorar al Niño recién nacido pero que finalmente transmiten muerte, por miedosos y cobardes.
Luisito, nos enseñaste que “Las palabras son refugios del espíritu. Sólo después que hemos encendido la luz en las palabras estamos en grado de mirar los tesoros que ellas contienen. Sólo después que hemos entrado dentro de una palabra llegamos a ser conscientes de las riquezas contenidas en nuestras almas”1; nos renovaste al final de tus días, un inmenso regalo.
Hermano mayor, descansa en paz.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. México, 5 de Enero de 2025
- Heschel, Abraham Joshua; citado por Dobner, Cristiana, La Tenda. Dio in camino fra e in noi. Bologna 2024, p. 23. ↩︎