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Luz sobre la oscuridad

Nos conocimos en 1988, era septiembre. En los grupos de seminaristas para realizar el trabajo pastoral coincidimos: éramos diez para trabajar en el SEDEC (Secretariado Diocesano de Evangelización y Catequesis), que presidía el Padre Fidencio López Plaza. Sacramento Arias Montoya cursaba el cuarto de teología, el último de los estudios para el sacerdocio, yo el primero de filosofía; es decir me aventajaba con tres años de filosofía y tres de teología en el proceso de formación. Hoy es nuestro Vicario General y sigo contando con su amistad y fraternidad que me dispensa; al mismo tiempo, he experimentado su tarea de ser autoridad y corregirme. Gracias, padre Sacramento.

Este pasado domingo, 22 de febrero del presente 2026, su señor padre, Don J. Guadalupe, estaba “tendido”, como se dice en el pueblo; había muerto a sus 94 años. Este domingo será memorable, no sólo por la muerte de Don J. Guadalupe, sino por la trágica jornada que vivió nuestra ya adolorida patria: la muerte de un “capo” del narcotráfico suscitó disturbios en muchas partes del país: balaceras, quemas de negocios y autos, la muerte de varias personas, terror… aunque por decreto no pueda llamarse “terrorismo”.
El día de ayer en varias entidades Federativas se suspendieron las clases, algunos negocios permanecieron cerrados, se sentía tensión en el ambiente y las carreteras. Al mismo tiempo acudimos al funeral del papá del Padre Sacramento. Junto con doña Oliva (de 86 años ahora) habían formado hace ya varios años una familia muy bendecida de 18 hijos, 9 varones y 9 mujeres: 1. Sacramento; 2. Juan; 3. Hipólito (+); 4. Moisés; 5. Martin; 6. Baltazar; 7. Rubén; 8. Adán; 9. Jesús; 10. Elena; 11. Ángela; 12. Rosa; 13. Felipa; 14. Adelina; 15. Lupita; 16. Margarita; 17. Esther; 18. Eva. No sé el orden de sus nacimientos, el Padre Sacramento es el mayor; de ellos, uno ha fallecido (Hipólito).

Pudimos acompañarlo 10 hermanos sacerdotes y presidió la Misa Don Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro. En el Evangelio se proclamó un texto según San Juan: “en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14, 2). La casa de Dios en el Antiguo Testamento hace referencia al Templo: “Cuando el rey se estableció en su casa y Yahveh le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor, dijo el rey al profeta Natán: «Mira; yo habito en una casa de cedro mientras que el arca de Dios habita bajo pieles.» Respondió Natán al rey: «Anda, haz todo lo que te dicta el corazón, porque Yahveh está contigo.» (2 Sam 7, 1-3). Será Salomón quien lleve a cabo tal empresa. En el Evangelio dirá Jesús acerca del Templo: “Destruyan este templo (santuario) y en tres días lo levantaré” (Jn 2, 19). Declaraba así que en su persona, y en Él, el ser humano es el nuevo “templo” donde lo divino se hace presente. Hoy a nuestra patria le urge reconocer este designio divino: la dignidad de la persona humana tiene su fundamento en lo divino; al olvidarlo se extorsiona, se roba, se asesina… Frente al momento de oscuridad que viva nuestra patria Don J. Guadalupe Arias vivió su vida de fe y la nutrió en la Adoración Nocturna Mexicana, acudir a orar en la noche oscura para decir con Jesucristo en su oración en el huerto: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú” (Mt 26, 39). Son J. Guadalupe comprendió la síntesis de la vida cristiana: ora et labora, ora y trabaja, como enseñaba San Benito, esto aleja al demonio de la vida de las personas; sostuvo a su numerosa familia entre el mundo de la construcción y del campo, así, sencillo, constante, fatigoso trabajo, digno.
Padre Sacramento, tu papá murió el día 21 por la tarde, día de tu cumpleaños; gracias por incorporar a tu familia de sangre a tu familia sacerdotal, machas fiestas de tu cumpleaños las hemos compartido contigo, hoy también lo hacemos en este momento en que tu señor padre ha visto la Luz sobre la oscuridad que vive nuestra patria (“tendida”, postrada por la violencia); fue su vida fecunda de oración y trabajo como la de tantos compatriotas que da sentido y esperanza a nuestro futuro.
Descanse en paz. Con fraternal cercanía, tu hermano en Cristo.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
24 de febrero de 2026
Santiago de Querétaro, Qro., México
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De mármoles y Derecho

Son de esas amistades que no recuerdas exactamente cómo surgieron, fueron muchos años de conocernos y tratarnos; Miguel realizó el piso de mármol del presbiterio en la parroquia Jesús de Nazareth (Colinas del Cimatario, Querétaro), así como el altar. El altar tiene forma de cruz, lo diseñamos la Arquitecta Pati Bucio y un servidor; su esposo, el Arq. Francisco González y ella habían hecho el proyecto original del Templo y cuando llegué como primer párroco el 1º de noviembre de 2003 retomé el proceso de construcción. El proyecto había sido modificado, así que empecé a preguntar de quién era el diseño original y me informaron acerca de ellos; los fui a buscar y pedí me ayudaran a continuar los trabajos. El Arq. Paco me dijo que sí y que sería Pati quien acompañaría más de cerca la construcción.

Según la Instrucción General del Misal Romano “El altar, en el que se hace presente el sacrificio de la cruz bajo los signos sacramentales, es también la mesa del Señor, para participar en la cual, se convoca el Pueblo de Dios a la Misa; y es el centro de la acción de gracias que se consuma en la Eucaristía” (n. 296).
Es decir, el altar hace referencia a Cristo que se ofrece en la cruz: “El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada” y hace memoria de la última cena: “tomó pan, dándote gracias lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES”.
Agrega también dicho documento: “Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo, lo cual conviene que sea posible en todas partes. El altar, sin embargo, ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles. Según la costumbre, sea fijo y dedicado” (n. 299).
El mismo documento ya citado ordena: “Según la costumbre tradicional de la Iglesia y por su significado, la mesa del altar fijo debe ser de piedra, y ciertamente de piedra natural” (301). Así pues, le entregamos el diseño a Miguel y nos realizó bellamente la obra en un mármol color ocre, de una sola pieza. Por el frente se ve una cruz y por la parte posterior tiene un triángulo que hace referencia a la Santísima Trinidad. En su momento fue Dedicado por Mons. Mario de Gasperín Gasperín, VIII Obispo de Querétaro.
En nuestros encuentros con Miguel hablábamos no solo de mármoles y trabajos constructivos de Iglesias, sino también de temas jurídicos; muchas veces las conversaciones eran intensas, exponíamos y defendíamos nuestros propios puntos de vista.

El jueves 15 del presente Miguel asistió al Seminario Diocesano a la reunión del presbiterio que teníamos y junto con un equipo de trabajo expuso un tema actual en nuestra sociedad y que era motivo de sus reflexiones y preocupaciones: las iniciativas en el Congreso local acerca del aborto. Habló de la vida como un derecho fundamental sobre el que los demás derechos encuentran sentido. Hoy asistimos al surgimiento de un nuevo orden mundial, donde el principio en gran medida es el derecho del más fuerte, estamos en una crisis del derecho internacional. Esta generación ya olvidó lo terrible de tanta muerte que vio la humanidad en las dos grandes guerras del siglo pasado.
En un libro reciente, se hace referencia a personajes que padecieron lo crudo de la segunda Guerra Mundial y después dieron su testimonio, entre ellos Walter Benjamin, Primo Levi, Paul Celan, Dietrich Bonhoeffer, Jean Améry, Aleksandr Solzhenitsyn, Jorge Semprún y Elie Wiesel, entre otros. En el Prólogo se lee: “Si bien esta clase de testimonios busca, por una parte, que se haga justicia, por otra, también pretende que la injusticia padecida se inscriba en la memoria histórica precisamente para evitar su repetición. Pero la nuestra es una época de sordera. Nadie escucha. Nadie entiende. Nada más frustrante para quienes hemos defendido el valor del diálogo y la conversación, los buenos argumentos y la persuasión, la libertad de expresión y la voluntad para establecer acuerdos. Todo ello ha sido clausurado”1. Así las cosas en nuestros días, el valor de la vida en crisis, desde antes de nacer y en cualquier momento de la misma. Se asoman nuevas dictaduras.

Al día siguiente, el viernes 16 nos impactó el fallecimiento inimaginable del Lic. Miguel Servín del Bosque, el mismo día que el del Padre Benjamín Vega. Hoy hemos concelebrado la Misa con nuestro Señor Obispo, Don Fidencio López Plaza X, Obispo de Querétaro para elevar nuestra oración a Dios por el eterno descanso de Miguel y que a su familia le conceda paz y consuelo. Descansa en paz amigo, sabedor de mármoles y Derecho.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Parroquia de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro
Col. Carretas, Qro.
23 de Enero de 2026
- SICILIA, JAVIER-DAYÁN, JACOBO; Crisis o apocalipsis. El mal en nuestro tiempo. México 2025. p. 16. ↩︎
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Entre el cielo y la tierra

En el día de su sepultura
Estimado Padre Benja, hermano:
Hoy nos hemos reunido para presentarte al Señor Dios como ofrenda perenne, hemos venido de muchas partes, por donde fuiste andariego evangelizador con la música y un poco más allá, con tu estilo amable y sencillo. Estamos aquí para sellar la Alianza bautismal, que luego se desarrolló en ti a través del sacramento del Orden y el Señor hizo que fueras madurando al calor del Espíritu, como el trigo y la uva: hoy estas a punto, listo para la entrega total.

Hoy tu Obispo, don Fidencio canta:
“Al pie del altar Señor
con la memoria en las manos,
con fe, esperanza y amor
la vida te presentamos
recibe nuestra oblación
Tú bien sabes que te amamos,
recibe nuestra oblación
Tú bien sabes que te amamos”.
Sí, y tú también cantas, pues el texto es de Don Fide y la música la imaginó tu corazón, el canto es esencialmente comunitario. Gracias a los dos que nos han dado esta oración musical llena de profecía. Nuestra memoria pareciera tocar con las manos tantas experiencias compartidas a través de los años; pareciera que siempre hubieras estado ahí, casi ubicuo, pues tu fraternidad hacía posible que tuvieras Misa de 12:00 en el Capulín y podías decir que sí apoyabas con otra a las 13:00 en Amealco; así era tu fraternidad, casi legendaria.
Te hemos conocido en tus diversas facetas: sacerdote, futbolista, músico, amigo, hermano, maestro, compositor, intérprete, etc. Nunca estridente, sino armónico. En la música eras todo terreno, lo mismo un tango que un villancico, en la estudiantina o dirigiendo el “Nabuco”; en el piano o un canto sacro.
Cuando eras un joven maestro del Seminario recuerdo que al final de la clase pedíamos que nos regalaras alguna canción con tu acordeón e interpretabas con cran sentimiento propio del género dos tangos: “La cama vacía” y “Adiós muchachos”; ambos fueron en días recientes casi una profecía. Sí, hoy tu cama está vacía, pero a diferencia de la canción has tenido compañía, la de todo el pueblo santo de la Iglesia, en oración y alegría.
Apenas el martes pasado hemos venido a saludarte, Leo, Wences, Benito, Víctor Hugo y un servidor ¿te acuerdas? Rezamos el Ángelus, pude darte la absolución y la indulgencia plenaria, cantamos una de tus composiciones y, has de disculpar, no me pude resistir y te pusimos “Adiós muchachos”; reaccionaste a la música e intentaste abrir los ojos, no sé si fue mi imaginación o deseo, pero parecía que la tarareabas y moviste la manita. A diferencia del poeta, tú conociste y trataste de hacer siempre la voluntad de Dios que es amorosa y no te sentiste presa de un doloroso destino, y sí, de lo que estamos seguros es que como dijo el poeta de la canción: “Y al dar a mis amigos mi adiós postrero, les doy con toda mi alma, mi bendición”. Tocabas siempre las fibras más íntimas del corazón, como dice Borges: “El tango procede de la milonga. Es decir, toda esa tristeza del tango es lo que ha llevado a gente a afirmar que el tango es «un pensamiento triste que se baila», como si la música saliera del pensamiento y no de las emociones”1. Toda tu vida ha sido una bendición para la comunidad, creemos firmemente que cualquier posible falta de amor, el pecado, Dios lo suple; por eso invocamos para ti la misericordia del Señor.

Cuando nos enseñabas música sacra hacías que nuestros jóvenes corazones se levantaran al Señor en profunda contemplación ¿cómo olvidar el “Adoro Te dovote” en esa versión en español?:
“Ante ti me postro, Dios oculto aquí
que velaste el rostro bajo pan por mi
y en amor deshecho viéndote señor,
ríndase mi pecho todo ante tu amor.
Vista, tacto y gusto, velan tu verdad
Sólo oído al justo da seguridad
lo que ansío decirte Cristo creo fiel
no hay nada más firme la verdad es Él”.En tus composiciones lograste lo de las grandes obras populares: sencillez y profundidad, algo que todo mundo pudiera cantar.
También ha venido de Tulancingo tu hermano de Mesa y música: Mons. Domingo Díaz Martínez, Arzobispo Emérito de esa Arquidiócesis hermana, con quien dieron grandes batallas musicales y evangelizadoras desde su juventud.

Padre Gonzalo, no estás solo, estamos todos tus hermanos fieles en el Señor aquí contigo, tu amado hermano sólo nos precede.
Don Fide, gracias por su paternidad que nos hace sentir verdaderos hermanos en Cristo, gracias por el dúo compositor que hicieron con Benja, su obra está viva entre nosotros como un signo de esperanza en la resurrección, creemos firmemente que por la gracia de Dios, el Padre Benja continúa cantando para Dios entre el cielo y la tierra, pues él ya lo dijo: “Para ti es mi música Señor”. Padre Benja, canta, descansa en paz.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Parroquia Nuestra Señora de los 7 Dolores,
El Capulín, Gto., 17 de Enero de 2026
- Borges, Jorge Luis; El tango. Cuatro conferencias. México 2017, p.41. ↩︎
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Homenaje en letras al Padre Benjamín Vega Robles

Un recuerdo en el día de su Pascua: 16 de Enero 2026
Como en el amor, también en la música los silencios cuentan: son manifiestos, tienen un valor y significado, son un punto de inflexión; después del final de la sinfonía se espera el estruendoso aplauso como reconocimiento de la belleza, como gratitud del alma. Basta un silencio para que, por ejemplo, al terminar el primer movimiento de la sinfonía, alguien en la sala se levante emocionado para aplaudir; y lo que obtiene es un murmullo, miradas recriminatorias y en casos extremos hasta un silbido. ¿Por qué esperar hasta el final de la obra?
Agradezco la invitación que la Comunidad de nuestra Alma Mater a través del Pbro. Lic. Miguel Zarazúa Virula —Prefecto de Estudios— me hace para convocarme a romper el silencio y permitirme pronunciar un esbozo de agradecimiento. El motivo lo dice el texto del convite: “tendremos una extensión de la celebración del Centenario de nuestro Himno Institucional, reconociendo a sus autores y legado espiritual, por último, en esta misma perspectiva, queremos reconocer la labor pastoral y musical del Pbro. Benjamín Vega Robles”. El contexto es la Semana Cultural en su XXXVII edición anual. Así pues, en temas de gratitud, si los estultos callan, “gritarán las piedras” (cfr. Lc 19, 40), por eso queremos agradecer al Padre Benja los frutos de su ministerio sacerdotal y a Dios que se lo ha concedido.

Fue un 20 de enero de 1949 cuando al llegar a este mundo el Padre Benja prorrumpió su primer grito musical, el cual sonó dulce a los oídos de sus padres: Doña Leonarda Robles y Don Guillermo Vega, allá en el Capulín, Guanajuato y ahora los dos de feliz memoria. Luego de su formación en nuestro Seminario el 28 de diciembre de 1974 fue ordenado Diácono por Mons. Alfonso Toriz Cobián, VII Obispo de Querétaro, en la ciudad de Toluca, Estado de México. En este tono sacramental permaneció hasta el 30 de enero de 1976 en que recibió el sacramento del Orden en el grado de Presbítero en la Parroquia de los Siete Dolores de María, en el Capulín, Gto., de manos del mismo Sr. Obispo.
Fue Vicario en varias parroquias: Santiago Apóstol, en Jalpan; Santa María, en Amealco; San Miguel, en Carrillo; San José, en San José Iturbide; San Miguel Arcángel, en Huimilpan.
En 1985 fue párroco por primera vez en la Parroquia de San Miguel, en San Miguel Palmas; dos años después lo hicieron Administrador parroquial en Santa Catarina, Santa Catarina, Gto. El 18 de julio de 1988 fue nombrado párroco en Nuestra Señora de Guadalupe, el Colorado, Qro.
Al año siguiente, en 1989, el 5 de mayo Querétaro daba la bienvenida a su VIII Obispo: Mons. Mario de Gasperín Gasperín. Ese año dieron inicio las semanas culturales. En la lista de profesores de ese año se lee: “Sr. Pbro. D. Benjamín Vega R. Música 1° 2° 3°”.
El año anterior al iniciar el curso de música el Padre Benja dijo a la clase: Vamos a clasificar y seleccionar las voces que se integrarán el coro. Así que tomó la lista de alumnos y fuimos pasando uno por uno, tocaba la escala musical y pedía que la siguiéramos vocalizando. Cuando llegó mi turno lo intenté bastante desentonado, me dijo: escucha bien; y repitió con el órgano la escala. Era inútil, lo volví a hacer bastante desafinado. Entonces me dijo: mira, hay muchas formas de servir a Dios. El que sigue. Ese día el Padre Benja me indujo sabiamente a buscar otras formas de belleza, tal vez un gusto más acentuado por la lectura y las letras. Gracias Padre Benja.
Al principio, en las clases y los cantos que nos enseñaba, creí que el “Adorote devoto” era de su autoría, pues lo entonaba con devoción y en una versión en español. A veces le pedíamos que nos complaciera con una melodía en el acordeón, y entonces lo hacía sonar entre otras con “Adiós muchachos”; y sí, como afirma la canción:
“Acuden a mi mente recuerdos de otros tiempos
De los buenos momentos que antaño disfruté…”
Eran tiempos de conocer y aprender, moviéndonos entre el pensamiento de los grandes filósofos y la música sacra y una que otra popular. ¿O cómo olvidar los ensayos que hacía el coro de “Va pensiero, sull’ali dorate…”?. Eran épocas que parecían presagiar lo que afirma el Papa Francisco: “el artista toma en serio la profundidad inagotable de la existencia, de la vida y del mundo, también en sus contradicciones y en sus lados trágicos” (Discurso del Papa Francisco A los participantes en el encuentro de artistas con motivo del 50 aniversario de la inauguración de la colección de arte religioso moderno de los nuevos museos vaticanos, 23 de junio de 2023). Pareciera que Verdi veía a lo lejos nuestra patria actual cuando cantaba: “O mia Patria, sì bella e perduta!”. Necesitamos volver a decir a los jóvenes que hay algo más que narco corridos. En ese año, 1989, el primero de las Semanas culturales, el Padre Benja contaba con 40 años y junto con todos los maestros nos enseñaron a sistematizar la historia del pensamiento en nuestra etapa de filosofía, a apreciar lo bello sin desconocer otras propuestas.
Sigue afirmando el Papa Francisco en texto arriba citado: “Es verdad, cuando se obra en el arte los confines disminuyen y los límites de la experiencia y de la comprensión se dilatan. Todo parece más abierto y disponible. Entonces se adquiere la espontaneidad del niño que imagina y la agudeza del vidente que capta la realidad”. Dos años después, en 1991, realizábamos lo que llamamos entonces “Diálogos al encuentro”, una especie de tertulia, y con motivo de los 400 años de la muerte de San Juan de la Cruz hicimos un programa sobre su vida y obra; entonces pedí al Padre Benja que pusiera música a uno de los poemas del Santo místico y así lo hizo, el texto elegido fue:
“Aquesta eterna fonte está escondida
Que bien se yo do tiene su manida
Su origen no lo sé, pues no le tiene
Mas sé que todo origen della viene
Aunque es de noche…”
El grupo que lo cantó junto con el Padre Benja era el de nuestro hoy Padre Rector: el Padre Saúl Ragoitia; estaban también entre otros los hermanos Martínez, Francisco y Eleazar. Eran tiempos de soñar dilatando la fantasía, bebiendo de lo más bello que la comunidad eclesial ha expresado a través de los siglos.
Eran los días que junto con reflexionar la vida al ritmo de la música, el Padre Toño Cárdenas nos hacía melodía textos como el siguiente, de José Gorostiza en Muerte sin fin, que había sido publicado 50 años antes, en 1939:
“…y saca de ellos cintas de sorpresas
que en un juego sinfónico articula,
mezclando en la insistencia de los ritmos
¡planta-semilla-planta!
¡planta-semilla-planta!
su tierna brisa, sus follajes tiernos,
su luna azul, descalza, entre la nieve
sus mares plácidos de cobre
y mil y un encantadores gorgoritos.”
Sí, nuestros días transcurrían en el ritmo inmarcesible de laudes-vísperas-laudes/ laudes-vísperas-laudes, y la salmodia iba horadando nuestros corazones al suave ritmo de los 8 modos tradicionales del canto gregoriano que el Padre Benja nos enseñaba.
El 8 de junio de 1990 el Padre Benja había sido nombrado párroco en la Divina Pastora, en San Francisquito, donde el Padre Saúl Ragoitia fue bautizado. Dos meses más tarde nuestro músico Vega Robles era nombrado también “Asistente Eclesiástico en la Escuela Diocesana de Música Sacra”.
Posteriormente fue también:
- Asistente Eclesiástico en la Escuela Diocesana de Música Sacra, [a partir del 16 de agosto de 1990 (Prot. 306/1990)].
- Colaborador y Capellán de la Pastoral Penitenciaria, [a partir del 15 de febrero de 1991 (Prot. 51/1991)].
- Director Espiritual en el Seminario Menor de Querétaro, [a partir del 19 de julio de 1991 (Prot. 198/1991)].
- Director Espiritual en la Facultad de Filosofía del Seminario Conciliar de Ntra. Sra. de Guadalupe, Querétaro, Qro., [a partir del 9 de agosto de 1994 (Prot. 22/1994)]
- Vicario Parroquial en la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario del Rayo, Querétaro, Qro., [a partir del 1° de noviembre de 1996 (Prot. 87/1996)].
- Después vendrá un tiempo en que consolidará de acuerdo con las exigencias de los nuevos tiempos las instituciones diocesanas de música:
- Director Adjunto y Administrador en la Escuela de Música Sacra y Conservatorio de Música “J. Guadalupe Velázquez”, A.C., [a partir del 1° de noviembre de 1996 (Prot. 88/1996)].
- Representante Legal y Apoderado de la Escuela Diocesana de Música Sacra, Querétaro, Qro., A.R., [a partir del 13 de septiembre de 2006 (Prot. 68/2006)].
Se desempeñó también como Rector del Templo del Santo Nombre de Jesús, Teresitas, Querétaro, Qro., [a partir del 15 de febrero de 2010 (Prot. 06/2010)].
La lista de oficios que ha desempeñado el Padre Benja es larga:
- Profesor Ordinario de Música Gregoriana I-IV, a partir del 22 de agosto de 2011 (Prot. 43/2011)
- Director en la Escuela Diocesana de Música Sacra, Querétaro, Qro., a partir del 13 de marzo de 2014 (Prot. 33/2014)
- Vicario Parroquial en la Parroquia de N. Sra. del Rosario del Rayo, Querétaro, Qro., a partir del 16 de julio de 2017 (Prot. 120/2017)
- Miembro del Consejo Presbiteral por elección, por tres años a partir del 30 de marzo de 2018 (Prot. 36/2018)
Podríamos decir que el Padre Benja al son que le toquen baila, es decir, ha mostrado siempre una obediciencia filial a sus Obispos, misma que mantiene hasta ahora y eso también es un don de Dios y un regalo para la Iglesia.
“Jóvenes píos”, queridos seminaristas: somos herederos de un espíritu en estas tierras del bajío de amor por lo bello, por las artes y las letras, la música, pintura y la escultura; a la par que de un espíritu indómito frente a las injusticias, de un espíritu libertario que brota del Evangelio, de un carácter que no pretende glorias sin batallas propias. La victoria la da solamente Jesucristo. Estudien, oren, trabajen, “no se inquieten por el mañana, que el mañana traerá sus propia preocupación. A cada día le basta su propio mal” (Mt 6, 34). Por eso, resuene siempre en sus corazones en un ambiente de oración el lema de nuestro Obispo Fidencio: “Lo que no se asume, no se redime”, y prosigan en postración interior “Padre nuestro… danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt 6, 9.11).
Nunca desesperen ni tengan miedo, antes bien entonen siempre con fe:
“Del Tepeyac la Estrella refulgente
es nuestro honor: a sus destellos vivos,
el vasto mar de la sublime ciencia
raudos crucemos, raudos crucemos”.
Padre Benjamín, gracias. Sean estas sencillas letras un homenaje a tu trabajo sacerdotal, de manera especial por tus afanes aquí, en el “solar vetusto”, y unidos todos como hermanos que somos, cantamos a Dios como tú nos has enseñado:
“Para ti es mi música, Señor,
mi oración es música, Señor,
para Ti, mi oración
para Ti es música, Señor”.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. 8 de marzo de 2024
Seminario Diocesano.
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Adsumus

Era el lunes 7 de septiembre de 1987, cuando 20 compañeros del Seminario de Querétaro nos hicimos presentes en una de las casas del Seminario de Celaya, una casa anexa al Templo del Señor de la Piedad, en la calle Leandro Valle del centro de la Ciudad. Había también, por supuesto, alumnos de la Diócesis de Celaya, además de la de San Luis Potosí, de la de Ciudad Valles (SLP) y de Tacámbaro (Mich.). De estas dos últimas era sólo uno de cada una. En total éramos unos 82 jóvenes que habían terminado la preparatoria. El objetivo era discernir si había una posible vocación al sacerdocio por parte de los candidatos, la mediación de la Iglesia con sus instituciones es una forma de encontrar objetividad en ese instinto personal o deseo inspirado en lo divino.

Llegamos por la tarde y los de casa nos recibieron amablemente al darnos la bienvenida; era mi primer día en una de esas instituciones surgidas por voluntad del Concilio de Trento (1563). En uno de los muros que delimitaban la cancha de básquet ball, había un gran letrero que pasaría a ser todo un concepto que desde entonces impregnó toda nuestra vida hasta el día de hoy: “Adsumus”; que en latín significa “estar presentes; tomar parte; estar atentos o listos; venir en ayuda de, etc.”.
Al paso de los días nos fuimos conociendo: procedencia, en las clases, los nombres, las aficiones deportivas, las cualidades para éstas, etc. Él nos dijo su nombre: “Policarpo 68 Caracheo Aguilar”. ¿Qué es eso de “68”? le inquirió alguien; ¿es una broma? ¿es un error dactilográfico? No, afirmó; mi padre me llamó así porque él es un gran amante de los deportes y yo nací en 1968, año de las Olimpiadas en México. Su hermano se llama Justo 70, por lo del mundial en México y el año de su nacimiento. En cuanto a su primer nombre era en honor a su Santo patrono: Policarpo de Esmirna, obispo y mártir de la Iglesia primitiva.

Así pasaron los años: compartiendo la vida, las clases, el deporte, la oración, la historia común; así se va forjando una fraternidad en Cristo, una Alianza sellada todos los días en la Eucaristía, esa que hace que te Ordenen o no, siempre seremos hermanos: Adsumus. Pasan los años y aunque no nos veamos, el día que lo hacemos parece que fue ayer que nos vimos: cómo estás, por qué no te comunicas, ¿qué has hecho?, etc. Cada uno en sus propias batallas, en su camino recorrido, no siempre se ganan las batallas pero esperamos la victoria final. El tiempo va dejando sus huellas en cada uno: más kilos en nuestra humanidad, menos pelo, más ojeras, más experiencia, uno que otro desencanto respecto a realidades idealizadas, una purificación de la fe a partir de la realidad, un crecimiento en la sequela Christi… Poli, así llamábamos familiarmente a Policarpo, quien desempeñó diversos oficios eclesiásticos: párroco, Secretario Canciller, etc.; siempre con dedicación y cercanía. En la época de estudiantes, volviendo al pasado, siempre gustó del fútbol, su talla alta y delgada le hacía propicio para ser buen portero; se lanzaba sin miedo, arriesgaba el físico, era de carácter fuerte, etc. Como todo portero, también recibió goles, de esos que nos recuerdan que somos humanos, de barro; pero lo importante era levantarse, empezar de nuevo, con resiliencia.

Ayer, martes 13 de enero de este iniciado 2026, recibimos la noticia: Poli había muerto. De los compañeros de generación en el Seminario, de Querétaro nos Ordenaron a 10, los de Celaya fueron 11. De Querétaro ya partieron Francisco Estrella y Juan Marcos Granados; de Celaya Poli es el primero. De San Luis Potosí ya partieron dos hermanos sacerdotes.
Poli, hermano. Has corrido más rápido que nosotros, has alcanzado primero la meta; te bastaron 30 años, 6 meses y una semana de Ministerio. Hoy hemos estado aquí, junto al altar, para renovar esa Alianza eterna, firmada con sangre, la de Jesucristo y la de nosotros; esa que ofreciste día tras día, la que bebemos sin ser dignos pero como un gran regalo de Dios. Has dejado cada día de tu vida en medio del pueblo de Dios, con un servicio sencillo, acompañando los gozos y esperanzas, las penas y sin sabores de los hermanos, pero siempre ahí, siendo uno más de la comunidad de fe.

Hoy en la Misa estuvieron tus hermanos y tu Señora madre, también la mayor parte de nuestra generación; Tinoco con su estilo de poeta hizo una hermosa homilía en la que nos invitaba a dar gracias a Dios por ti. Nos has reunido, hemos llegado con nuestra propia historia, cansancios y esperanzas; sueños compartidos y hechos realidad. Nada que temer: Adsumus. Dile al Padre eterno que nos vemos pronto, en cualquier rato estaremos sentados a la Mesa, ocupando el lugar que nos asigne Cristo, el Señor.
Tu hermano en el Sacramento del Orden:
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. México
14 de Enero de 2026
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Fruto de la vid y del trabajo del hombre

Navidad 20251
Cuando el hombre dejó de ser sólo recolector y pastor trashumante debió haber sido una verdadera revolución en su estilo de vida y forma de pensar; también en su relación con lo divino. Así, el pueblo de Israel pasó de su comprensión de un Dios guía a un Dios también agricultor; el Dios que hace que la tierra produzca frutos que alimentan al ser humano y hacen posible su sustento. Así lo expresan algunos Salmos; por ejemplo:
“Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida.
La acequia de Dios va llena de agua;
preparas sus trigales, así la preparas:
riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja esponjosos,
bendices sus frutos;
coronas el año con tus bienes
tus carriles rezuman abundancia” (Sal 65, 10-12).
Dos de los principales frutos de la tierra que han acompañado la vida del pueblo de Jesucristo son el trigo y la vid, así como sus productos: el pan y el vino. En el ambiente bíblico el pan es signo de la paz, el vino de la alegría y la viña de la ansiada tierra prometida: “las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan, y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre” (Sal 104, 14-15). Ambos elementos son usados en la celebración de la pesaj o pascua judía, que conmemora la liberación del pueblo que estaba esclavo en Egipto (cfr. Ex 11-19). Esta celebración la llevó a cabo Jesús con sus discípulos (cfr. Mt 26, 26-29) y le dio un nuevo sentido: ahora el pan y el vino han sido transformados en su Cuerpo y su Sangre; esta es una de las verdades de fe más profundas que celebra la Iglesia Católica en cada Eucaristía: en los signos sacramentales está presente Jesucristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad; es decir, con sus dos naturalezas, la humana y la divina. De esta manera, la celebración de la Misa está íntimamente unida al uso del pan y el vino, y por lo mismo, el cultivo de la vid y del trigo ha estado siempre ligado a la misión de la Iglesia. Ésta ha promovido el cultivo de la vid, y en nuestra patria no ha sido la excepción; las casas vinícolas más antiguas dicen relación directa con los misioneros de la Iglesia.

Históricamente Querétaro profesa una vocación de cultivo y amor a la tierra; así queda de manifiesto en el Escudo de Armas de la ciudad de Querétaro, que posteriormente pasó a ser también de todo el Estado.
Según la tradición, la ciudad de Querétaro fue fundada el 25 de Julio de 1531; posteriormente, 125 años después de fundada, el 25 de enero de 1656 se le concedió el Escudo de Armas. Fue llamada también “muy Noble y muy Leal Ciudad de Santiago de Querétaro”. Su ubicación geográfica entre el norte del país y la ciudad de México desde siempre ha sido también de vital importancia para el comercio y el traslado de los minerales preciosos en los siglos XVII y XVIII. Al ser parte de la región del Bajío y por su producción agrícola fue llamada por mucho tiempo “el granero del Bajío”. Pero fue hasta el 29 de septiembre de 1712 que por medio de Cédula Real expedida por el Rey Felipe V fue aceptado y confirmado el rango de ciudad a Querétaro.
Parte del Escudo de Armas de la Ciudad de Querétaro es descrito así: “En el cuartel derecho aparece una frondosa parra y junto a su tronco un racimo de espigas de trigo con un fondo azul y con los colores de este árbol y del trigo. Con estos últimos elementos se trata de destacar la fertilidad de las tierras de esta región, propias para el cultivo de la vid, así como del trigo, el maíz, frijol, etc.”2. Querétaro ha tenido pues, como algo característico, el cultivo de la vid.
En su actual legislación la Iglesia Católica se refiere al pan y al vino que deben usarse para la Misa en los siguientes términos:
“Canon 924 § 1. El sacrosanto Sacrificio eucarístico se debe ofrecer con pan y vino, al cual se ha de mezclar un poco de agua.
§ 2. El pan ha de ser exclusivamente de trigo y hecho recientemente, de manera que no haya ningún peligro de corrupción.
§ 3. El vino debe ser natural, del fruto de la vid, y no corrompido”.
Es decir, en el proceso de elaboración del vino no debe agregarse ningún elemento extraño al fruto de la vid, en este caso para su estabilización se utiliza alcohol vínico para cumplir el requisito.
En nuestras tierras queretanas desde hace unos tres años se elabora vino para consagrar en la Santísima Eucaristía cumpliendo cabalmente con altos estándares en su elaboración.
Este 2025 la Secretaría de Economía otorgó a través del Instituto Mexicano de la propiedad Industrial (IMPI) a las Vinícolas Queretanas (mediante el oficio número DG.2025.045 de fecha 26 de febrero de 2025) la:
DECLARACIÓN DE PROTECCIÓN DE LA INDICACIÓN GEOGRÁFICA
“VINOS DE LA REGIÓN VITIVINÍCOLA DE QUERÉTARO”
Ahí se indica: “La delimitación de la zona geográfica protegida.
Se delimita como zona geográfica protegida el estado de Querétaro ubicado entre el paralelo 20° y 21° latitud norte, al sur del Trópico de Cáncer en el Altiplano Central de la república mexicana, en la región denominada El Bajío. Es la región vinícola más al sur del hemisferio norte en el mundo, es por ello por lo que es conocida como una zona de “viticultura extrema”, donde influyen: los riesgos de granizo, las lluvias veraniegas que provocan un descenso de temperatura por la noche, los microclimas, la altura (en promedio 1,965 metros sobre el nivel del mar) y los suelos (vertisoles y phaeozems y texturas principalmente franco-arcillosas). De los 18 municipios que conforman el estado de Querétaro, actualmente 8 son productores de vino: Tequisquiapan con 18 viñedos, El Marqués, 13, Ezequiel Montes, 12, San Juan del Río, 9, Colón, 9, Huimilpan, 6, Cadereyta de Montes, 2 y Pedro Escobedo, 1, con un total de 550 hectáreas (Ha) cultivadas y otros 4 adecuados de acuerdo con las características para la producción: Querétaro, Corregidora, Amealco de Bonfil y Tolimán”.
Acompañamos esta breve reflexión con una pintura de nuestro pintor queretanos Gabriel García Aguas con una vista de los viñedos cercanos a la Peña de Bernal.
Creemos, como afirma la oración de la Misa, que el vino es “fruto de la vid y del trabajo del hombre”, que ambos son sagrados, un don de Dios y el mejor esfuerzo y conocimiento del hombre en su actividad; por lo que auguramos buen trabajo, buen provecho y salud a todos en este fin de año 2025.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Navidad 2025
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La Navidad, esperanza de resurrección

A la memoria de mi hermano el
Pbro. Javier Francisco Hernández Calvario
Nacimiento: 14/12/1970
Ordenación: 05/05/2001
Pascua Eterna: 25/12/25

Cuando el otro irrumpe en nuestra vida, aparece un misterio; cuando es el Otro quien irrumpe en la historia, entonces surge el Misterio; no en el sentido que sea imposible de conocer, sino imposible de abarcar. Es lo que hoy celebramos en la Iglesia católica: el Eterno entra en el tiempo, el Todopoderoso se muestra vulnerable en su nacimiento como Niño, el Creador se hacer carne como la creatura.
Ayer fui al hospital a solicitud de una señora a ver a su papá para asistirle espiritualmente y administrarle los Santos Óleos; esto no fue posible, primero dijeron que porque era el cambio de turno del personal, después que le estaban realizando un procedimiento. En fin, después de unos 40 minutos, dijeron que no sería posible. Me tuve que retirar ante el rostro angustiado de sus hijas. No pude estar tranquilo, la fe en el sacramento espera respuesta y asistencia, así que hoy cerca del mediodía regresé. Fue posible el acceder y administarle el sacramento: somos tan frágiles, tan vulnerables, siempre seguimos siendo tan dependientes de los demás, tanto como un recién nacido, expuestos a la voluntad del más fuerte.
En su mensaje «Urbi et Obi» de hoy, el Papa León XIV citando a San León Magno dice que «»el nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz», y agrega: «por amor aceptó la pobreza y el rechazo y se identificó con los que son marginados y excluidos»». Si bien el Niño al crecer cargará con la cruz y el peso del pecado (cosa que sólo él podía hacer), al mismo tiempo dice el Papa León que «este es el camino de la paz: la responsabilidad. Si cada uno de nosotros, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría».
La palabra «responsable» proviene del verbo latino respondeo, es, spondi, sponsum, ere, 2 tr. e intr. Y puede tener varias acepciones: asegurar a mi vez; responder, rebatir; dar consejos; responder a una citación, presentarse en juicio; corresponder; estar conforme; etc.
Hoy hemos escuchado en el Evangelio que «la Palabra se hizo carne (sarx)», se hizo humano, hombre; y esto le llevará hasta la muerte y una muerte de cruz (cfr. Filp 2, 8). Creemos firmemente que el Salvador del mundo ya vino: Jesucristo, la Palabra hecha carne. Ya no esperamos ningún Mesías sólo deseamos que haya personas responsables, que nosotros seamos responsables en esa parcela de la historia y del mundo que nos ha tocado vivir, ahí donde hemos elegido estar o a donde o las circunstancias o las personas nos requieran. No podemos ser indiferentes a la Palabra que nos invita al diálogo y espera respuesta de nosotros. Si esto sucede entonces se verifica lo que hoy nos previene el Evangelio: «Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron». Somos todos los humanos creaturas mortales, estamos hechos de lo mismo, no tenemos dueños, sólo Dios es nuestro Padre y en el Niño hecho carne hemos sido constituidos hermanos e hijos adoptivos de Dios. Por eso la sola presencia del otro nos interpela, nos cita en juicio y el árbitro es la caridad, nuestra conciencia y responsabilidad los testigos, el Niño misericordioso nuestro Abogado…
Continúa el Papa diciendo «Con su gracia (del Salvador), cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación». Y sin tapujos habla de los desafíos actuales de cada continente, denunciando las situaciones de violencia, corrupción y muerte; obviamente empezando por casa, de ahí la exhortación a ser responsables. Por ejemplo afirma: «A Él imploramos justicia, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria», es decir para todos.
Casi al final de su mensaje cita a un poeta israelí nacido en Alemania, Yehuda Amijái, un fragmento de “Una paz silvestre”, para invocar de Dios el don de la paz:
«No la de un alto al fuego
ni la de la visión del lobo junto al cordero,
sino
la del corazón cuando se acaba la agitación
y hablamos de un gran cansancio.
Que sea
como flores silvestres,
de repente, por necesidad del campo:
una paz silvestre»1.Esto para indicarnos la apertura que el cristiano debe tener frente al que piensa distinto, a quien tiene otras creencias respecto a lo divino, pero que compartimos la misma naturaleza humana, y tenemos la misma urgencia de la paz.

Esta tarde hemos recibido la noticia de la muerte de nuestro hermano Sacerdote Javier Francisco Hernández Calvario por quien hemos ofrecido la Eucaristía de este día tan solemne.
Hermano Francisco Javier: sólo Dios y tú saben todos los caminos que recorriste por esas montañas serranas de Querétaro y Guanajuato entre otros caminos que transitaste, compartiendo la vida con los hermanos, los enfermos que consolaste con la misericordia del Señor, los bautizos que celebraste, las Misas festivas que compartiste, los hermanos a quienes celebraste las exequias, etc., las posibles caídas que tuviste y que todos tenemos por estar hechos de «carne», es decir, de debilidad, de humanidad: pero recuerda hoy la Palabra que se hizo carne ha venido a llamarte, así como has sido te ha amado, recuerda que por nosotros bajó hasta lo más profundo del sepulcro para elevarnos con Él. Hoy has sido responsable, has respondido en plenitud, has estado listo para la cita en el Banquete Eterno y has dicho con María: «Hágace en mí tu voluntad«. Gracias por tu amistad fraterna y tu servicio sacerdotal.
Tu hermano en Cristo que por nosotros se ha hecho carne: Nobis natus, nobis datus.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Navidad de 2025
Santiago de Querétaro, Qro. México
- Transcribo el poema completo encontrado en internet.
“Una paz silvestre”, un poema de Yehuda Amijái
Este poema forma parte del libro, inédito en español, Be-lo al menat lizkor (Y no para recordar), Jerusalén-Tel-Aviv, Schocken.
No la de un alto al fuego
ni la de la visión del lobo junto al
cordero (Is 11, 6),
sino
la del corazón cuando se acaba
la agitación
y hablamos de un
gran cansancio.
Sé que sé matar,
por lo tanto soy adulto.
Y mi hijo juega con una pistola
de juguete que sabe
abrir y cerrar los ojos y decir
“mamá”.
Una paz
sin el ruido de forjar las espadas
en rejas de arado (Is 2, 4);
sin palabras, sin el sonido de los
pesados sellos de goma;
que sea ligera por encima
como espuma blanca y perezosa.
Un descanso para las heridas,
aunque sea breve.
(Y el aullido de los huérfanos se
pasa de una generación
a otra, como en una carrera de relevos:
la estafeta nunca cae).
Que sea
como flores silvestres,
de repente, por necesidad del campo:
una paz silvestre.
Traducción de Claudia Kerik
https://www.milenio.com/cultura/laberinto/poema-una-paz-silvestre-de-yehuda-amijai. Consultado: 25 Diciembre 2025, 19:40 ↩︎
- Transcribo el poema completo encontrado en internet.
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Estar en pie

Homilía en la Misa de Acción de gracias a Dios
Por los 80 años de vida de mi madre Jacoba
Dn 7, 15-27; Dn 3,82-87; Lc 34-36

Querida mamá, hoy nos hemos reunido con motivo de tu cumpleaños número 80, para con el salmista decir a Dios: “¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!” Y sí, grandes y numerosas son las bendiciones que el Señor nos ha dado. Cuando te casaste con mi padre tenías 20 años y al nacer yo, el primero de tus seis hijos (Filiberto, Cirenia, Juana, Guillermo, Martha, Francisco), alcanzabas los 21 años.
Cinco días después de mi nacimiento me llevaron a bautizar y tú no asististe, pues estabas enferma, en la cama como precio de haberme dado a luz ¡gracias, mamá por tu sacrificio que da vida! Pero en su misericordia el Señor te puso en pie y nos has bautizado a toda tu familia con un bautismo de amor: sí, nos has sumergido (bautizado) en el amor de Dios con tu propio amor y vida, toda tu existencia ha sido un don, una entrega sin límites para nosotros. El Señor nos hado vida y hoy le agradecemos; si sumamos los años de vida de mi padre, los de tus hijos y nietas junto a los tuyos, no son 80, son ¡529 años! Todos estos años los has vivido tú, de pie, por la bondad de Dios.
Recuerdo cuando éramos pequeños y hacía frío y llovía, junto con mi padre no permitían que saliéramos y atravesáramos el patio para ir a comer, nos llevaban amorosos el alimento hasta la cama para evitarnos las inclemencias del tiempo; acudías rauda al grito que hacíamos de: ¡mamaaá! Años después, por la tarde noche, me tomabas de la mano para que te acompañara al centro del pueblo para vender las canastas que mi padre había hecho durante la jornada; “íbamos al día” como se dice, así nos enseñaste la fidelidad de Dios y su providencia: entendí con los años lo que significa “danos hoy el pan de cada día”. Cuando íbamos al centro en días lluviosos y llenos de viento, al atravesar esa calzada de chopos que eran enormes, a veces crujían las ramas y caían haciendo un estruendo estremecedor; parecía que caerían sobre nosotros. En ocasiones se iba la luz y quedaba todo obscuro, sólo nos alumbraba la chispa efímera de un relámpago; me apretabas la mano y acelerábamos el paso; murmurabas oraciones. Luego entendí lo que el santo místico expresó diciendo que a veces en la vida se camina “sin otra luz y guía, sino la que en el corazón ardía” (“Noche oscura del alma”, San Juan de la Cruz). Mientras tanto, en casa mi padre cuidaba de mis hermanos y les narraba cuentos que él inventaba. Con tu amor y tus pasos me preparabas para las oscuridades de la vida, cuando es sólo la fe que nos mantiene en vela a través de la oración, como hoy nos pide el Evangelio. Así, cada uno de mis hermanos recibió de ti compañía amorosa, esperanza cierta, fe viva.
Dice hoy el Evangelio que hay que estar en vigilantes y en oración para “mantenerse en pie ante el hijo del hombre”. La palabra griega que utiliza el Evangelio es “stathenai”, cuyo verbo principal es “histemi”, que puede significar ponerse de pie o estar de pie; ser establecido; mantenerse firme o mantenerse en su lugar; también presentar, ofrecer; con este significado aparece en Rm 12, 1: “Les exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcan sus cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será su culto espiritual”. Mamá: nunca nos han faltado tus exhortaciones y correcciones oportunas, también de manera firme y enérgica; gracias por todo ello.
Este verbo de mantenerse firmes, lo utiliza Pablo cuando dice: “Con el auxilio de Dios hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños y grandes” (Hch 26, 22); también lo utiliza cuando dice a los Corintios: “Velen, manténganse firmes en la fe, sean hombres, sean fuertes” (1 Cor 16, 13); también es usado en Filipenses cuando afirma el Apóstol: “Lo que importa es que lleven una vida digna del Evangelio de Cristo, para que tanto si voy a verlos como si estoy ausente, oiga de ustedes que se mantienen firmes en un mismo espíritu y luchan acordes por la fe del Evangelio” (Fil 1, 27). Tu amor por todos y cada uno de tus hijos ha sido el mismo para todos, de ahí brota tu ejemplo para mantenernos siempre unidos, prueba de ello es este gran día que el Señor nos concede y en el cual cada uno ha presentado su ofrenda para que esta reunión y fiesta sea posible; gracias a todos y cada uno de los presentes, familiares y amigos. Y también a quienes no han podido asistir, son ustedes también fruto del amor de mi madre, gracias por caminar a nuestro lado.
La historia continúa, en esta santa Eucaristía pedimos a Dios por todos, damos gracias a él por todos; por las innumerables bondades que han tenido para con mi familia a través de tantos años; le suplicamos al Señor que nos ayude a permanecer firmes en la verdad, pues el Apóstol Juan dice del diablo, con el mismo verbo que hemos venido citando: “éste era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él” (Jn 8, 44). Mamá, tu amor nos ha mostrado la verdad que hay en Dios, te has nutrido siempre de la Eucaristía y la oración; no lo dudes, hoy mi padre participa de nuestra alegría desde el cielo, pues creemos firmemente que la misericordia del Señor es eterna y todos nuestros seres queridos que ya no están en este mundo participan del banquete del Señor, mismo que un día será pleno. La imagen que siempre viene a mis recuerdos es la de mi padre trabajando, inventando artesanías, transformándolas en pan para llevar a nuestra mesa. Él no la conoció ni la leyó, pero tuvo las mismas intuiciones de Dorothy Day, cuando nuestro Papa León afirma de ella que “comprendió que el sueño para muchos era una pesadilla, que como cristiana debía involucrarse con los trabajadores, con los migrantes, con los descartados por una economía que mata. Escribía y servía: es importante unir la mente, el corazón y las manos” (Catequesis del Papa León XIV en la audiencia jubilar por el Jubileo de los Coros y Corales. 22 de noviembre de 2025). Nuestra familia es sencilla, de gente trabajadora; mi padre nos contó mil cuentos inventados por él, lástima que no los escribió pero grabó en nosotros la posibilidad de imaginar, soñar, trabajar, uniendo como él la mente, el corazón y las manos.
Sin mi padre no te ha sido fácil la vida, pero te recuerdo lo que el santo místico nos dice también mientras caminamos en la noche oscura sin poder tomar la mano del ser amado:
“¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada
amada en el Amado transformada!” (San Juan de la Cruz).Mamá, sí, un día estaremos juntos todos transformados en el Amado, que vive y reina por los siglos de los siglos. ¡Felicidades en tu cumpleaños 80! Que Dios nos regale muchos años más contigo, nos tienes a todos, que el Señor nos mantenga siempre estando de pie.
En el camino de nuestra familia la presencia de la Santísima Virgen María ha sido indispensable, (nací en la fiesta de María Reina, nuestra parroquia es Santa María de la Asunción y en su fiesta hice la Primera Comunión, etc.) por eso, recordando el Himno Akáthistos (Estando de pie), decimos con el ángel:
“Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.
Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.
Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.
Salve, ¡Virgen y Esposa!”
Amén.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla de la Magdalena,
Tequisquiapan, Qro. México
29 de Noviembre de 2025
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Contemplar

Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo
2 Sam 5, 1-3; Sal 121; Col 1, 12-20; Pc 23, 35-43
Estimados hermanos en Jesucristo:
Si leyésemos el texto del Evangelio que hemos escuchado hoy directamente en todo su contexto, leeríamos que dice: “Y estaba el pueblo contemplándole (Theoron…) burlándose también los gobernantes (arjontes: que puede referirse a la autoridad de su tiempo: tanto militar, religiosa y civil)), diciendo: a otros salvó, sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo de Dios, el escogido…”.

La palabra griega que se usa en el texto original es “theoron” que puede significar: ser espectador, contemplar, mirar; observar, ver con interés y atención, (Mt. 27, 55; 28, 1); contemplar mentalmente, considerar, (Hebreos 7, 4); ver, percibir, (Mc. 3,11); para llegar a un conocimiento de (Jn. 6, 40); que proviene del hebreo experimentar, sufrir (Jn. 8, 51 “muerte de ningún modo verá para siempre”).
El Señor Jesús nos contempla desde la cruz, desde lo alto del sufrimiento; desde donde se ve con claridad los niños asesinados por “balas perdidas”, a los jóvenes reclutados para matar a sus propios hermanos, desde donde las madres buscadoras miran al horizonte intentando vislumbrar el rostro del hijo amado, desde donde se ven los limoneros talados y derribados por manos asesinas; también los jóvenes aplastados por las botas de “granaderos” que “no existen”. O como dirían nuestros obispos de México: “Queremos honrar hoy la memoria de los más de 200 mil mártires que entregaron sus vidas defendiendo su fe: Niños, jóvenes, ancianos; campesinos, obreros, profesionistas; sacerdotes, religiosos, laicos; el México heroico de los cristeros que dieron su vida por una causa sagrada, por la libertad de creer y de vivir según su fe, todos ellos escribieron una página luminosa en la historia de la Iglesia universal y de nuestra patria” (Mensaje al Pueblo de Dios en México, CXIX Asamblea Plenaria del 10 – 14 de noviembre de 2025, n 2)); esto al recordar la entrada en vigor de la llamada “Ley Calles” que desató la persecusión religiosa en 1926, apenas unos unos meses depués de la proclamación de la Solemnidad de Cristo Rey y que suscitó el levantamiento armado conocido como la “Resistencia cristera” en 1927.
Fue el 11 de diciembre de 1925 que el Papa Pío XI declaraba con la Carta Encíclia “Quas primas” que “se debe honrar con fiesta propia y especial a Cristo como Rey de todo el género humano”.

Al contemplar la historia vemos cómo los imperios se van sucediendo: Babilonia, Persia, Alejandro Magno, los Romanos, etc., una ideología tras otra , todas pretendiendo ser casi divinas; todas tratando de imponerse finalmente por la fuerza. En el fondo está la misma tentación que el demonio ofrece a Jesucristo: “sálvate a ti mismo”. ¿Acaso no es el egoísmo y el deseo desordenado de poseer lo que lleva a tanta violencia y al espectáculo (“theoron”) de tanta muerte? El deseo de poseer el bastón de mando con el que se golpea al hermano es reprimido por las manos de Cristo clavadas en la cruz, Dios no golpea.
Cuando uno de los malechores crucificados con Jesús le dice “Señor, cuando llegues a tu reino, acuérdate de mí”, Jesús le contesta: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Ese “hoy” aparece también en el Evangelio cuando dicen los ángeles “hoy les ha nacido un Salvador” (Lc 2, 11); también dice Jesús en la sinagoga: “Hoy se cumple este pasaje de la Escritura que acaban de oir” (Lc 4, 21); cuando Jesús cura a un paralítico la gente dice “Hoy hemos visto maravillas” (Lc 5, 26); a Zaqueo le dice “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lc 19, 9).
Queridos hermanos, hoy cumplo 30 años de haber recibido el regalo de ser sacerdote, un don que me sobrepasa. En estos 30 años he sido testigo del amor de Dios, compartiendo la bondad de tantos hermanos en sus penas y alegrías: bautizos, confirmaciones, primeras comuniones, confesiones, unción de los enfermos, matrimonios, recibiendo hermanos en el sacerdocio, sepultando a nuestros seres queridos, etc. Gracias por su misericordia para conmigo. Pido perdón por mi falta de amor cuando mi debilidad, cansancio y errores no me han permitido estar a la altura de sus espectativas y he dado mal testimonio; soy tan humano como ustedes. Un día inicié este camino en busca de fraternidad y ustedes me la han mostrado.
Gracias a Mons. Mario de Gasperín Gasperín de cuyas manos recibí la Sagrada Ordenación; gracias a Mons. Fidencio López Plaza nuestro actual padre y Pastor, X Obispo de Querétaro. Gracias a mi familia que me ha acompañado incondicionalmete, de manera especial a mi madre aquí presente que con sus casi ochenta años me sigue cuidando. A mi padre que ahora me guía desde el cielo; a las comunidades donde he trabajado, a todos quienes han compartido su pan conmigo. A mis alumnos en quienes he tratado por más de 20 años de impregnar el entuciasmo por comprender nuestra fe; a mis párrocos y vicarios, a mis hermanos sacerdotes con quien hemos trabajado en el servicio de los hermanos; al equipo con quienes servimos cada día en la parroquia creyendo que “Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación”.
Gracias a los niños que son testimonio de futuro y esperanza; a los enfermos que con su cruz me purifican y alientan.
Nuestra generación de estudios cuando entré al Seminario estuvo conformada por 20 alumnos, de los cuales fuimos Ordenamos 8; otros dos un año despues, y de los cuales dos ya murieron (Francisco Estrella y Juan Marcos Granados), Dios les conceda verlo cara a cara. Gracias por su fraternidad. Nos Ordenaron bajo el patrocino del Beato Miguel Agustín Pro SJ, martir cristero; pedimos que el Estado pida perdón por todos los mártires cristeros y por todos los desaparecidos de los últimos años.
El día de ayer cumplí cuatro años de estar en medio de Ustedes como párroco, gracias por el caminar juntos, por su sinodalidad.
Oremos por nuestras familias. En momentos difíciles de nuestra patria que hoy vivimos la Santísima Virgen de Guadalupe nos recuerda: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?” Por eso les invito a decir llenos de esperanza con todo nuestro corazón: ¡Viva María de Guadalupe! ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey!
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
23 de Noviembre de 2025
Parroquia de la Sagrada Familia
Jardines de la Hacienda, Santiago de Querétaro. México.
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Si se mantienen firmes conseguirán la vida

Daniel 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28; Daniel 3, 62. 63. 64. 65. 66. 67; Lc 21, 12-19
Fue un 23 de noviembre de 1995 cuando Usted, Señor Obispo Mario de Gasperín Gasperín, siendo el VIII Obispo de Querétaro, impuso las manos a ocho jóvenes diáconos llenos de sueños y esperanzas para servir al pueblo de Dios como presbíteros de la Santa Iglesia Católica, bajo el patrocinio del Beato Miguel Agustín Pro SJ, mártir cristero. Ahora, 30 años después, dos de ellos, Francisco Estrella y Juan Marcos Granados, han sido llamados a la casa del Padre. Descansen en paz.

Hoy el primer sentimiento que de mí brota es de gratitud: a Dios por tan inmenso e inmerecido don del Sacramento del Orden, una vía para buscar la fraternidad negada por Caín a su hermano Abel.
Gracias a Usted por su generosidad constante en acompañarnos en nuestro ministerio, pues nunca me faltó ni corrección oportuna ni palabra luminosa en el seguimiento del Señor; gracias por su paciencia; por su ejemplo de búsqueda de la relación entre Palabra y realidad, por sus constantes escritos que nos guían y nos desafían. Gracias por enseñarnos que como dijo el filósofo, “las palabras son como hijas del alma” y en ese sentido hay que hacerse cargo de ellas: tenemos el testimonio suyo de haber sido procesado civilmente por anunciar el Evangelio. Sí, fue en tiempos de quien en su momento empuñó un crucifijo y visitó la Basílica de Guadalupe al inicio de su mandato; hoy también portan en su ropa la sagrada imagen de la Virgen de Guadalupe como enseña electorera aunque no crean el Ella.
Su actitud de anunciar la verdad completa del Evangelio a cualquier precio nos recuerda la actitud de Daniel ante el Rey Baltasar: “Puedes quedarte con tus regalos y darle a otro tus obsequios. Yo te voy a leer esas palabras y te las voy a interpretar”. Nos enseñó que no hay recetas para la vida, sino un constante discernimiento evangélico. Recuerdo que un día en que fui a pedir su sabio consejo porque me habían pedido que no escribiera, su rostro se llenó de santa indignación y me dijo enfático y con prontitud, sin titubeos: “La Palabra de Dios no está encadenada” (2 Tim 2, 9). Era una invitación a la “paciencia”.
Hoy el texto del Evangelio que hemos escuchado utiliza el sustantivo “hypomoné” que se traduce aquí como “mantenerse firmes”. Puede significar también: “aguante, enteresa, paciencia”. Mientras que el verbo “hypoméno” puede ser traducido como “ser paciente, perseverar”. Ya Homero lo usó con el sentido de rezagarse, quedarse, y no retirarse, quedar con vida, perseverar, mantenerse firme; también como “esperar, aguantar”.
A partir de Platón el sustantivo adquiere un sentido de “entereza, aguante, constancia firme y aguerrida”. Tiene ya un carácter valorativo; “para los griegos, el hombre libre es el que sabe sobrellevar las cargas, dificultades y peligros de la existencia sin necesidad de esperar ninguna recompensa material o moral sino únicamente por su propio honor”1.

Afirma Pablo que una característica del Apóstol es la “paciencia perfecta en los sufrimientos” (2 Cor 12, 12). La fuerza y el soporte de toda paciencia y perseverancia es la esperanza; esperanza de que el Señor cumplirá su Alianza, de que el Señor volverá, tiene un acento marcadamente escatológico, pues soportar sin esperanza es como si Cristo no hubiera resucitado. El aguantar puede suponer el martirio, no solo en el sentido de dar testimonio sino también el testimonio supremo: “Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí”. Gracias Don Mario porque hemos visto su testimonio. Gracias por haberme enviado a estudiar a Roma, el contacto con el lugar del martirio de los Santos Apóstoles y la experiencia de una Iglesia Universal, siempre serán en mi vida fuente de paciencia. Gracias por los años en que me encomendó el coordinar la formación intelectual de nuestro presbiterio: ahí conocimos muchas personas y testigos de la paciencia. Gracias porque al soñar con una institución como el CISAV encendía un faro de luz que ha cumplido ya 17 años irradiando palabras de paciencia y parresía.
Gracias a mi familia que me inculcó con sencillez una paciencia valiente que brota de la prudencia más que de la temeridad. Gracias a mis hermanos sacerdotes, de manera especial a los de mi pequeña comunidad, en ellos he encontrado esa fuerza que sólo la fraternidad reconciliada puede dar.
Gracias a Mons. Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro, por permitirme caminar con esta formidable comunidad del CIVAV, y que me han acogido con paciencia; a ellos quiero recordar las palabras recientes del Papa León XIV en su catequesis del 22 de noviembre del presente, tal vez puedan ser como un criterio hermenéutico de su labor y que tiene que ver con la espera:
“Jesús vino a traer fuego: el fuego del amor de Dios a la tierra y el fuego del deseo en nuestros corazones. En cierto modo, Jesús nos quita la paz, si pensamos en la paz como una calma inerte. Pero esa no es la verdadera paz. A veces nos gustaría que nos “dejaran en paz”: que nadie nos molestara, que los demás dejaran de existir. Esa no es la paz de Dios.
La paz que Jesús trae es como un fuego y nos exige mucho. Nos pide, sobre todo, que tomemos partido. Ante las injusticias, las desigualdades, donde se pisotea la dignidad humana, donde se silencia a los más débiles: tomar partido. Esperar es tomar partido. Esperar es comprender en el corazón y demostrar con hechos que las cosas no deben seguir como antes. También este es el fuego bueno del Evangelio.
Me gustaría recordar a una pequeña gran mujer estadounidense, Dorothy Day, que vivió en el siglo pasado. Tenía fuego dentro. Dorothy Day tomó posición. Vio que el modelo de desarrollo de su país no creaba las mismas oportunidades para todos, comprendió que el sueño para muchos era una pesadilla, que como cristiana debía involucrarse con los trabajadores, con los migrantes, con los descartados por una economía que mata. Escribía y servía: es importante unir la mente, el corazón y las manos. Esto es tomar partido. Escribía como periodista, es decir, pensaba y hacía pensar. Escribir es importante. Y también leer, hoy más que nunca.
Y luego Dorothy servía comidas, daba ropa, se vestía y comía como aquellos a quienes servía: unía la mente, el corazón y las manos. De esta manera, esperar es tomar partido”.
Sí, una labor imprescindible de nuestra amada institución es el pensar y hacer pensar, leer y escribir la historia del amor de Dios por todas las personas a pesar de que podamos llegar a negar la fraternidad, Él nunca nos niega su paternidad amorosa.
Gracias a todas las personas con quienes hemos compartido el pan, las penas y alegrías, la palabra y la espera.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
En la Sede del CISAV
Santiago de Querétaro, Qro. 26 de Noviembre de 2025
- Coenen, Lothar – Beyreuther, Erich – Bietenhard, Hans; Diccionario Teológico del Nuevo Testamento Vol. III. Voz: Paciencia (hypoméno). ↩︎