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Haec est victoria, fides nostra

Brindis por su XXX Aniversario Episcopal
Estimado Mons., Don Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Monterrey
Aún resuenan sus pasos por los corredores de esta casa, su casa por muchos años, nuestro Seminario. Y sus enseñanzas en Sagrada Escritura hacen eco en nuestro corazón. Quienes acudimos a sus clases disfrutamos de sus profundos conocimientos bíblicos, que hacían sentir viva la Escritura; la metodología en exégesis nos hacía comprender el tiempo en una lectura diacrónica y otra sincrónica que vale para ayer y para hoy: la Palabra está viva.

Recuerdo esa mañana del 30 de abril de 1996. Al bajar al comedor le encontré dando vueltas por la sala y comedor, en cuento me vio y saludó me dijo, siéntate por favor; eres mi vicario y creo que tienes derecho en ser el primero en conocer la noticia: el Papa me ha nombrado Obispo de Tacámbaro. Casi al instante sonó el teléfono y toda a mañana fue de llamadas interminables de Obispos que le llamaban. También casi en el mismo momento apareció la noticia en televisión nacional.

Un mes después, el 30 de mayo fue Usted consagrado como Obispo de Tacámbaro. Desde entonces hemos visto con alegría su caminar episcopal: luego Obispo de Tapachula, más tarde Obispo-Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y ahora Arzobispo de Monterrey. Hemos sido testigos también de su servicio a la Iglesia de México como Presidente de la CEM, de la Iglesia Latinoamericana y ahora también de la Iglesia Universal como miembro del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral.

Su cercanía y sencillez, así como sus acciones de bendecir, agradecer y servir le han llevado a ejercer su lema episcopal: Haec est victoria, fides nostra (Esta es la victoria, nuestra fe).

Señor Obispo, Don Fidencio López Plaza, X Obispo de Querétaro; Sres. Obispos Auxiliares de Monterrey, hermanos sacerdotes, hermanos todos, les invito a levantar la copa en brindis fraterno, para pedir a Dios que a Mons. Rogelio y a todos nosotros, el Señor Resucitado nos conceda la victoria eterna en fidelidad a nuestra fe:
“¡Somos de Dios, embriáguenos su cáliz
sea el Señor nuestra heredad querida!”
¡Salud!
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
En el solar vetusto.
Seminario Diocesano de Querétaro
1 de Junio de 2026
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Comunidad de vida y amor: Santísima Trinidad

Homilía Domingo de la Santísima Trinidad (Ex, 4-6.8-9; Dn 3; 2 Co 13, 11,13; Jn 3, 16-18)
7 de Junio de 2020, en tiempos de pandemia
Hoy llegamos aquí entre nosotros a los 80 días del “Quédate en casa”. Esta semana pudimos contemplar una esplendorosa luna, radiante, al ritmo del canto de los grillos. En ese silencio de madrugada anhelo contemplar las estrellas al lado de mi madre; anoche, mi padre en el hospital al cuidado de mi hermano.
¿Cuántas noches has pasado en vela en tiempos de pandemia? ¿Cómo han sido? En estos días, en el hospital la enfermera sintiendo miedo del contagio, viendo sufrir al otro; sintiendo presión en torno a los ojos por los lentes especiales, sin poder hidratarse por el traje, usando pañal por no poder ir al sanitario y pensando en la compañera contagiada. Y así muchos otros en su oficio.
Tal vez en la noche has dado vueltas en la cama, pensando en el ser querido que se encuentra lejos; o en la economía, que no alcanza. Quizá orando para decir a los demás, y aún a Dios, lo que deben hacer.

También era de noche cuando Nicodemo, un “magistrado judío” (Jn 3,1), fue a ver a Jesús. Éste es el contexto del Evangelio que ha sido proclamado. Nicodemo, hombre culto e importante, versado en la ley del Señor, seguramente siguiendo la costumbre de varones piadosos como él, sabía que, como dice el Salmo 1: “¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, mas se complace en la ley de Yahvéh, su ley susurra día y noche!» (Sal 1,1). Sí, no fue probablemente a escondidas al abrigo de la noche, sino para dialogar en torno a la ley y la conducta de Jesús, a quien llama Maestro. Le intriga y preocupa seguramente el comportamiento atrevido del Rabbí, pues con un halago le recuerda que “nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él” (Jn 3, 1). La señal que Jesús ha realizado inmediatamente antes de este pasaje del encuentro buscado por Nicodemo, es la expulsión que Jesús hace de los vendedores en el Templo (Jn 2, 13-22). Ya antes, ahí, le habían dicho: “¿Qué señal nos muestras para obrar así?” (Jn 2, 18). Jesús dirá a sus interlocutores que derriben el Templo que en 46 años habían construido y que Él lo reconstruiría en 3 días. Jesús hablaba del Santuario de su cuerpo, dice el Evangelio (Jn 2, 21). Ésta es la gran novedad que Jesús nos anuncia: Dios está presente en Él y en cada cuerpo humano. ¿cómo pues entender y permitir que un hombre sea asfixiado por un grupo de policías por ser de color1 o casos parecidos de abuso excesivo de la fuerza? El amor de Dios es incondicional, pleno, dice Jesús en el Evangelio. ¿Cuál es la señal de Dios? Que le entregó al mundo a su Hijo único para salvarlo.
“Como la luz penetra con sus propiedades visibles todas las cosas, de la misma manera se las traga la noche y amenaza con tragarnos a nosotros también. Lo que en ella se hunde es algo más que nada: continúa existiendo, pero indeterminado , invisible e informe como la noche misma o como una sombra, un fantasma y, por ello, como algo amenazador. En ella no sólo está amenazado exteriormente nuestro ser por peligros ocultos en la noche, sino también interiormente afectados por la noche misma. Nos priva del uso de los sentidos, impide nuestros movimientos, reduce nuestras fuerzas y nos arroja a la soledad convirtiéndonos a nosotros mismos en sombras y fantasmas. Es como un preludio de la muerte y todo esto no tiene solamente un significado vital sino también anímico y espiritual”2. Así se expresaba Santa Benedicta Teresa de la Cruz acerca de la noche cósmica; y agrega: “Frente a la noche oscura y espantosa está el embrujo de las noches de luna que la penetra con un suave y delicado resplandor. No se traga las cosas, sino que las deja brillar con aspecto nocturno. Todo lo duro, lo áspero y penetrante es moderado y suavizado y aparecen rasgos esenciales de las cosas que no se ven a la luz del día. Se escuchan también voces que el ruido del día amortigua y hace enmudecer. Mas no solo la noche iluminada tiene sus encantos sino que podemos igualmente encontrarlos en la noche oscura. Da fin a la prisa y al ajetreo del día y nos trae el descanso y la paz”3.
La noche nos confina en nosotros mismos, a veces nos inmoviliza y tenemos miedo de movernos o abrir los ojos; un escalofrío recorre nuestra alma y nos preguntamos ¿porqué estoy aquí? ¿qué hago existiendo desamparado sitiado por el abandono y el desamor? Y llego a sentirme tal vez como dice el poeta: “Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, metido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo”4.
Sí, en este momento miro sin abrir los ojos y contemplo estos días en que cohetes espaciales llegan lejos en el macro cosmos5 y un ser del micro cosmos ha venido a trastocar las agendas de todos, también de los poderosos y nos obliga a dejar nuestras costumbres y abrir nuestra existencia a la “nueva normalidad”, esa que nos dice que nos guste o no, habitamos la misma casa común.
El confinamiento duele, más cuando es forzado e, inmensamente más cuando son los de casa quienes lo provocan.
Nos resistimos al cambio, a ese que Jesús propone: aceptar que Dios ama a todos sin condición; es difícil subir de madrugada al monte como Moisés para recibir el mensaje que Dios “es compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel”. Confinamos al otro incluso en nombre de Dios, en el seno de la Iglesia.
Así le sucedió a Fran Juan de la Cruz, religioso carmelita, quien al iniciar la reforma del Carmelo junto con la madre Teresa de Ávila encontrará oposición de parte de los suyos; al grado que le meten a la cárcel en el convento de Toledo durante nueve meses, esto de manera injusta. «Alguien piensa que si no fue un puro “secuestro de persona” y una pura arbitrariedad frailuna, tuvo que haber actas de su proceso por “delito de rebelión”, tuvo que haber un decreto dado contra él, como conclusión de un proceso jurídico, formulado en función de las Constituciones de la Orden y decretos del Capítulo de 1575»6; cosa que no se conoce.
El sitio donde fue colocado “era como un hueco en una pared, poco más o menos como una sepultura, pero mucho más alto, sin luz; solo tenía un agujero del ancho de tres dedos que daba bien poca luz”7; sin que pudiese tratar (salvo el carcelero) con otra persona alguna de este mundo”8; tuvo consigo el libro de rezo, “el Breviario y acaso otro libro espiritual, que pudo ser La imitación de Cristo. No consta que tuviese la Biblia […] En todo este tiempo no le dieron ropa para que se cambiase”9.
Dirá Santa Benedicta Teresa de la Cruz (en el mundo Edith Stein), que esta experiencia del futuro santo en la cárcel de Toledo será para él: “abandono de Dios y en medio de este abandono unión con el Crucificado”10; y que “ningún humano corazón ha penetrado jamás en una tan oscura noche como el Verbo Encarnado en Getsemaní y el Gólgota […] Pero Jesús puede dar a gustar a las almas escogidas algo de esta extrema amargura. Son sus más fieles amigos a quienes exige la suprema prueba de amor”11.
Ahí, en la oscuridad meridiana de su celda encontrará Juan de la Cruz en la poesía una vía de escape, de libertad. Ahí compondrá algunas de las piezas más excelsas de poesía y teología en nuestra lengua. Ahí en el confinamiento “fraternal”, “se entretenía con sus canciones y las guardaba en la memoria para escribirlas”12, como afirmará después él mismo.
Ahí surgió el Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por la fe:
“… Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche…”.
Después de haber encomendado al Señor su situación sintió en su alma un impulso grande de que se fuera de su prisión y estaba cierto que nuestro Señor le ayudaría. Y sí, “huirá durante la noche, una noche de luna muy clara”13.
En su alma se mezcla la experiencia de noche cósmica y noche mística, que se verá expresada en el poema de la “Noche oscura”:
- En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
- A oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y encelada,
estando ya mi casa sosegada.
- En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz, ni guía,
sino la que en el corazón ardía…
Dirá San Juan en su Evangelio mas adelante: “Sin embargo, aun entre los magistrados, muchos creyeron en él; pero por los fariseos, no lo confesaban, para no ser excluidos de la sinagoga, porque prefirieron la gloria de los hombres a la gloria de Dios” (Jn 12, 42-43). Nicodemo creyó, creamos.
Al misterio de la Santísima Trinidad se accede por invitación a una comunidad de vida y de amor: invitación a creer que “tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.
¿Si Dios me ama así como soy, quién soy yo para descartar y pretender confinar al hermano?
Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla de San Felipe de Jesús, Santiago de Querétaro.
Querétaro, México, 7 de Junio de 2020
- El caso de George Floyd. ↩︎
- Stein, Edith; Ciencia de la cruz. Estudio sobre San Juan de la Cruz. Burgos 19942, pp. 48-49. ↩︎
- Ibídem, p. 49. ↩︎
- Gorostiza, José; Muerte sin fin y otros poemas. México 1983. p. 107. ↩︎
- El tema del cohete Falcon 9 con la nave Crew Dragon a bordo. ↩︎
- Rodríguez, José Vicente; San Juan de la Cruz. La biografía. Madrid 2015. p. 296. ↩︎
- Ibídem, p. 306. ↩︎
- Ibídem, p. 307. ↩︎
- Ibídem, p. 307. ↩︎
- Stein, Edith; op. cit.. p. 34. ↩︎
- Ibídem, p. 33. ↩︎
- Rodríguez, José Vicente; op. cit. 311. ↩︎
- Ibídem, p. 328. ↩︎
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Efusión de vida nueva: Pentecostés

Homilía Domingo de Pentecostés (2, 1-11; Sal 103; 1 Cor 3-7. 12-13; Jn 20, 19-23)
31 de Mayo 2020, en tiempos de pandemia
(Misa celebrada sin la presencia de fieles en el Templo, transmitida por la Radio Top Music)
Se cumplen hoy entre nosotros 73 días de la invitación al confinamiento en casa con motivo de la pandemia. Para muchos hoy será el último día, pues mañana regresarán oficialmente a su trabajo por ser considerado éste esencial.
Era en su origen, judía, como la fiesta que hoy celebramos. Pero el Espíritu que todo lo renueva la transformó. Ella se llamaba Edith Stein; la fiesta Savuot, en hebreo, conocida como fiesta de la siega (cfr. Ex 23, 16), de las primicias (Nm 28, 26), de las semanas (Dt 16, 10; Ex 34, 22) o conclusión1. Iniciaba un día después de Pascua y duraba cincuenta días. En sus inicios era una fiesta agrícola, más tarde llegó a celebrar también la entrega de la Ley que Dios hizo a Moisés y al pueblo.

Edith nació un 12 de octubre de 1891 en Breslavia, en el Imperio alemán; era la fiesta del Yom Kippur, de las expiaciones. Fue la última de once hijos de una familia judía de fe profunda2. Pronto pierde cuatro hermanos y a su padre, entonces su madre se hace cargo de la familia. De viva inteligencia estudió primero psicología. Confiesa que de los 13 hasta los 21 años le era imposible creer en la existencia de un Dios personal. Se matricula después en filología germánica y en historia. Pero su mayor pasión será la filosofía, disciplina en la que obtiene un doctorado. Trabajó como asistente del famoso filósofo Edmund Husserl, fundador de la fenomenología.
Con motivo la Primera Guerra Mundial, en 1914, se ofrece como voluntaria en un Hospital (Mährish-Weisskirchen) epidémico, “y con gran caridad cuida de los soldados austriacos enfermos de tifus exantemático, disentería y cólera”3. Ella pues también vivió su pandemia y lo hizo en la primera línea de servicio.
Por influencia de Santa Teresa de Ávila, al leer su vida, empieza un camino de conversión al cristianismo, hasta que el 1º de Enero de 1922 recibe el santo bautismo en la Iglesia católica. Dedicará varios años a la docencia y a escribir con profundo éxito. Sin embargo después de varios años de tener la intención de entrar al convento de las Carmelitas descalzas y con el acompañamiento de varios directores espirituales, finalmente el 15 de octubre de 1933 entra en el Carmelo de Colonia-Lindenthal4 y toma el hábito el 15 de abril de 19345. Cambió su nombre, según la costumbre, por el de Teresa Benedicta de la Cruz. Para esta época ya había empezado la persecución antisemita de Hitler, por lo que en 1938 la situación es tan insoportable que tiene que abandonar Colonia para irse al Convento de Echt, en Holanda. Sin embargo el 2 de agosto de 1942, es arrestada de improviso por la Gestapo junto con su hermana Rosa, también convertida y también religiosa. Se dice que le escucharon decir a su hermana: “Ven, vayamos, por nuestro pueblo”. Fueron llevadas al campo de concentración de Westerbork, en Holanda. “Y Al amanecer del 7 de agosto sale una expedición de 987 judíos hacia Auschwitz. El 9 de agosto las dos hermanas murieron en las cámaras de gas de Auschwitz”6.
Su confinamiento fue breve, tan solo de unos 7 días, y después alcanzó la libertad eterna.
En la vida de esta filósofa buscadora de la verdad podemos descubrir cómo Dios le va haciendo recorrer un largo camino hasta llegar al momento de la cosecha, de Pentecostés, que hoy celebramos; su propio pentecostés, y de cuya cosecha seguimos disfrutando los frutos.
En su bautismo, una de sus mejores amigas, la filósofa evangélica Eduvigis Conrad-Martius, será su madrina con licencia del Obispo. A su madre le causó un gran dolor ver a su hija hacerse católica, sin embargo respetó y aceptó su decisión. Mantuvo amistad con muchos judíos y con filósofos ateos después de su conversión. En ella brilla el don de poder ser ecuménica, de permanecer en la unidad por el amor, más que por la forma de pensar; eso es tener el Espíritu de Pentecostés. El Espíritu Santo es invocado en la Eucaristía en dos momentos, llamados epíclesis. El primero para pedirle que venga y transforme el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. El segundo momento es para pedirle que a todos los que compartimos el mismo pan y el mismo vino podamos estar unidos; es decir, el mismo Espíritu que crea la diversidad al repartir distintos dones, es el mismo que mantiene unida a la Iglesia en su diversidad.
Cuando el Espíritu irrumpe en el interior de una persona, la transforma totalmente, le muestra otros caminos, otros estilos de vida. Edith Stein renuncia a toda una carrera profesional en el mundo de la academia después de haber conseguido lo que pocas mujeres en esa época.
En una conferencia dice, casi de modo profético: “Por eso hay que ver en la mujer un símbolo de la Iglesia. Eva, que nace del costado de Adán, es un símbolo de la nueva Eva —por tal entendemos a María, pero también a la Iglesia entera— que nace del costado abierto del nuevo Adán. La mujer ligada por un matrimonio auténticamente cristiano, es decir, por una unidad de vida y de amor indisoluble con su esposo, representa a la Iglesia, esposa de Cristo. Esta personificación de la Iglesia es más íntima y perfecta en la mujer que, cual sponsa Christi (esposa de Cristo), ha consagrado su vida al Señor y se ha unido con Él con un vínculo indisoluble. Ella está a su lado como la Iglesia, como la Madre de Dios, que es el prototipo y célula germinal de la Iglesia cual colaboradora en la obra de redención. El don total de su ser y de toda su vida, le hace vivir con Cristo y colaborar con Él; lo cual significa también sufrir con Él y morir esa muerte de la que surge la vida de gracia para la humanidad. Y así la vida de la esposa de Dios se enriquece con la maternidad espiritual sobre toda la humanidad redimida; y no existe diferencia si ella trabaja directamente entre las personas o si ella con el sacrificio trae frutos de gracia, que ni ella ni ningún otro ser humano tiene conocimiento”7. Ella va a permanecer al lado de su Esposo, el Señor Jesucristo, en el momento de la cruz.
Sor Benedicta Teresa de la Cruz fue beatificada por Juan Pablo II el 1 de mayo de 1987 en Colonia y canonizada por Él mismo el Domingo 11 de octubre de 1998 en la Plaza de San Pedro en Roma.
En estos tiempos de pandemia, miedo e incertidumbre, dejemos que el viento del Espíritu se lleve nuestros miedos y estemos abiertos para seguir los nuevos caminos que nos indique, con valor.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla San Felipe de Jesús
Santiago de Querétaro; Qro. México, 31 de Mayo 2020
- Avril, Anne-Catherine; Las fiestas judías. Navarra 20012, pp. 37-46. ↩︎
- A Matre Dei, Theresia; Edith Stein. En busca de Dios. Navarra 19944. p. 15. ↩︎
- Ibidem, p. 54. ↩︎
- Esparza, Michel; El pensamiento de Edith Stein. Pamplona 1998. p. 56. ↩︎
- A Matre Dei, Theresia; Edith Stein. En busca de Dios. Navarra 1994, p. 118. ↩︎
- Esparza, Michel; El pensamiento de Edith Stein. Pamplona 1998. p. 59. ↩︎
- Stein, Edith. La mujer. Su naturaleza y misión. Burgos 1998. Pp. 274-275. ↩︎
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El sacerdocio de la Nueva Alianza, el de Jesucristo

JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE, fiesta
Homilía
Is 52, 13-53, 12; Sal 39; Lc 22, 14-20
- Mis recuerdos de esta casa.
Fue un lunes 7 de septiembre de 1987 cuando mis padres me trajeron a esta casa, nuestra querida Alma Mater. Aquí pasé siete años de mi juventud como seminarista, después 2 más ya como presbítero (2001-2003): en ese entonces yo era vice Rector del Templo de Santa Rosa de Viterbo, siendo el Rector Mons. Salvador Espinosa Medina (que de Dios Goce), a la sazón Vicario General de la Diócesis. Ese lunes mis padres me dieron la bendición en la que era la Capilla del Seminario Menor, ante la Virgen de Guadalupe que está ahora en el nuevo edificio del Menor.

Aquí recibí la Ordenación de Diácono un 2 de marzo de 1995 y la de Presbítero un 23 de noviembre del mismo año. Dos meses después de mi ordenación presbiteral, en enero de 1996, fui invitado a impartir clases, de Pentateuco; mismas que había impartido el Padre Rogelio Cabrera López por muchos años, quien era Párroco en nuestra Señora del Perpetuo Socorro y yo era ahí también, Vicario Parroquial. Él fue mi padrino de ordenación sacerdotal. Ahora sé que él, sabiendo seguramente que sería nombrado Obispo y ya no estaría más, pero no pudiendo decirlo, previó que su clase no se quedara vacante. Fue el 30 de abril de ese 1996 que se dio a conocer que Don Rogelio era nombrado Obispo electo de Tacámbaro; un mes después, el 30 de mayo era consagrado Obispo en Tacámbaro, pasado mañana cumplirá 30 años de Consagración episcopal; oremos a Dios por él.
De 1996 a 1998 fui enviado a estudiar la Licenciatura en Derecho Canónico a la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. A mi regreso Don Mario de Gasperín, nuestro VIII Obispo de Querétaro me encomendó dar clases: Filosofía del Derecho, Derecho Canónico Fundamental, Derecho Sacramental, Teología del Matrimonio, Teología de la Eucaristía; así hasta 2015. He regresado en 2024 para compartir ahora Cristología y Eclesiología, tengo también una Licenciatura en Teología reconocida por la SEP y una Maestría en Bioética.
Del 26 de Junio de 2003 hasta el 27 de abril de 2015 se me encomendó también ser el Coordinador del Área de Formación Intelectual de la Comisión del Clero en nuestra Diócesis.
Estos son algunos de los caminos por donde el Espíritu Santo a través de mis superiores me ha conducido, y lo digo porque cuando era seminarista nunca lo imaginé; lo digo también porque todo esto tiene que ver con este “solar vetusto, que amante alberga vuestra edad florida, y sus blasones celebrad con gozo, ¡jóvenes píos!”, como canta nuestro poeta.
Gracias a mis alumnos del grupo de 4º de Teología (Mata Licea, Carlos Alberto; Molina Telles, Eric Leonardo; Olvera Robles, Francisco Javier; Sánchez León, David) por la invitación que me han hecho para compartir esta Eucaristía; gracias al Equipo formador, de manera especial al Padre Rector, Lic. Saúl Ragoitia Vega; gracias a nuestro Obispo Mons. Fidencio López Plaza. Gracias porque una verdadera y sana formación nos hará siempre decir: “Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con Ustedes” (Lc 22, 14).
- La liturgia
Después de habernos preparado 40 días (Cuaresma) hemos vivido la fiesta de la Pascua durante 50 días, terminando el Domingo pasado con la solemnidad de Pentecostés.
Sin embargo, el Leccionario II, nos señala celebrar:
- Santa María Virgen, Madre de la Iglesia (Memoria) Lunes después de Pentecostés.
- Jesucristo, Sumo y eterno Sacerdote (Fiesta) Jueves después de Pentecostés.
- La Santísima Trinidad (Solemnidad) Domingo después de Pentecostés.
- El Cuerpo y la Sangre de Cristo (Solemnidad) Jueves después de la Santísima Trinidad.
- El Sagrado Corazón de Jesús (Solemnidad) Viernes siguiente al II Domingo después de Pentecostés.
- El Corazón Inmaculado de María (Memoria) Sábado siguiente al Segundo Domingo después de Pentecostés.
Es decir, hay como una prolongación del misterio pascual en estas celebraciones, pues la rúbrica hace referencia directa a Pentecostés, es decir, una vez nacida la Iglesia. La razón y la fe buscan plenitud: recordemos la máxima “Fides quaerens intellectum” (“la fe que busca entender”). Ya decía Henri de Lubac: la fe es “algo sencillo (incomplejo), a saber, la cosa que es una, es decir, Dios”; él afirma también que hay «“una unidad objetiva” […] “unidad interna” que caracteriza las relaciones mutuas entre las verdades particulares»1 que creemos.
La etapa del Seminario me parece que está enfocada a que logremos una unidad interior en las dimensiones humana, intelectual, pastoral y espiritual, como ustedes ya bien saben. Una unidad de vida como camino performativo de fe.
Hoy celebramos la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Recordemos que Jesucristo en el contexto de la fe de su pueblo no pertenecía a la tribu sacerdotal de Leví; sino a la de Judá (como David), es decir, era en ese sentido un laico.
¿Por qué decimos que Jesús fue sacrificado en el altar de la cruz? Morir en la cruz por obra de los romanos no era en sí un sacrificio en sentido sagrado propiamente dicho, los soldados romanos no eran sacerdotes. Algunos de los profetas criticaron el culto mal entendido en el pueblo de Jesús; hay quienes afirman que Jesús no quería el culto sacerdotal del templo, pero nada más falso. Él acudía, dice el Evangelio cada año a la fiesta de Pascua junto con sus padres (cfr. Lc 2, 41-42). Cuando pide que destruyan el Templo y que él lo reconstruirá en tres días, dice el evangelio que hablaba del templo de su cuerpo (cfr. Jn 2, 19-21).
El Señor Jesús dará el sentido pleno al sacerdocio del Antiguo Testamento: el rito sin la coherencia de la vida se vuelvo vacuo, insípido; no es el rito en sí mismo lo que salva, sino la ofrenda de la propia vida por amor que hace Jesús. Son su vida y muerte lo que fundamentan el rito. Es el llamado por algunos “quinto evangelio”, el texto de Isaías que ha sido proclamado en la primera lectura, que se cumple en Jesucristo y funda una Alianza Nueva (Lc 22, 20) y eterna, y al mismo tiempo constituye un nuevo sacerdocio. Es este acontecimiento del Hijo de Dios en la cruz que funda un memorial (Lc 22, 19) salvífico que la Iglesia está llamada a celebrar hasta que Él vuelva.
Toda la primera lectura encierra el sentido del nuevo sacerdocio: transforma un acto de crueldad y barbarie en un acto de entrega amorosa y libre.
Decía el Cardenal Joseph Ratzinger en la homilía “Pro eligendo pontifice” del 18 de abril de 2025: “A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se le aplica la etiqueta de fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse «llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina», parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos”.
Por eso jóvenes píos, el Seminario es tiempo de vaciarse de uno mismo, para dejarse llenar de Dios. Ya lo decía el santo místico y presbítero San Juan de la Cruz, en su poema “Suma de la perfección”:
Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior,
y estarse amando al Amado.
Dice hoy el prefacio:
En efecto, Cristo no sólo confiere
La dignidad del sacerdocio real
A todo su pueblo santo,
Sino que, con especial predilección
Elige a algunos de entre los hermanos,
y mediante la imposición de las manos,
los hace partícipes de su ministerio de salvación,
a fin de que renueven, en su nombre,
el sacrificio redentor,
preparen para tus hijos el banquete pascual,
fomenten la caridad en tu pueblo santo,
lo alimenten con la palabra,
lo fortifiquen con los sacramentos
y, consagrando su vida a ti
y a la salvación de sus hermanos,
se esfuercen por reproducir en sí mismos la imagen de Cristo
y te den un constante testimonio de fidelidad y de amor.
Estimados jóvenes, el ideal sacerdotal lo tenemos expresado en la lectura del profeta Isaías, el sacerdocio no debe ser un modus vivendi de comodidad y privilegios mundanos, sino un camino para arriesgar vida y palabras por el Reino de los cielos. Según la tradición, San Juan Nepomuceno, patrón de los de 4º de teología, murió en parte por no revelar el sigilo sacramental; a veces hay que callar, pero ese silencio debe ser también un grito que anuncia la llegada de la Buena Nueva.
Gracias por la fraternidad y la Eucaristía. Recen por mí que yo también por Ustedes rezo.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Seminario Diocesano de Querétaro
Hércules, Qro. México,
28 de Mayo de 2026
- Morali, Ilaria; Henri de Lubac. Madrid 2006, p. 20.
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El proceso para ser con el otro: la invitación, no la orden

Homilía VI Domingo de Pascua (Hch 8, 5-8. 14-17; Sal 65; 1 Pe 3, 15-18; Jn 14, 15-21)
17 de Mayo 2020, en tiempos de pandemia
Estamos llegando al día 59 de pandemia del Covid-19 entre nosotros, ahora con más esperanza, pues se ha anunciado ya el regreso paulatino a la nueva normalidad.

Desde la noche de navidad de 1963 en que fue arrestado, el Padre Ernest Simoni, sacerdote de Albania, transcurrió 9, 745 días en prisión y trabajos forzados (casi 27 años, 18 de prisión y 9 de trabajos forzados); hasta el 5 de septiembre de 1990 en que fue liberado. Esto durante el régimen comunista de Enver Hoxha y hasta la caída del sistema.
Su delito: ser sacerdote católico; pero como él mismo afirma durante los tres meses de tortura, aislamiento e interrogatorios de que fue objeto después de su detención: “Querían que yo también dijera algo en contra del régimen y, sobre todo, querían un testigo que pudiera conformar la acusación. Tengo que precisar que todo lo que me imputaban no era de naturaleza religiosa. No podían hacerlo basándose en la ley. Pero debían encontrar un pretexto o motivo cualquiera para declararme enemigo del pueblo y un peligro para Albania”1. Esas leyes serán cambiadas con la Constitución de 1976 en que se proclama oficialmente el ateísmo de Estado. Durante su proceso, hay que recordar, “los prisioneros políticos no tenían ningún derecho. Mucho menos el derecho a defenderse. No tenían abogado; es más, estaba prohibido pedir uno”2.
Al recordar el inicio de la gran persecución comunista en Albania, el Padre Simoni explica: “Para los comunistas el enemigo que había que derrotar eran los cristianos, y en especial los católicos, porque nosotros teníamos cultura, sentido de la moral y relaciones internacionales. Muchos de nuestros sacerdotes habían estudiado en el extranjero, sobre todo en las facultades teológicas alemanas, por consiguiente podían enfrentarse intelectualmente a las mentiras de su ideología. Por eso decidieron eliminarnos”3.
Hay situaciones que parecieran bastante lejanas o ya superadas; sin embargo son tremendamente actuales. Por ejemplo, hace diez años un filósofo afirmaba: “Toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, existe una época bacterial que, sin embargo, toca a su fin con el descubrimiento de los antibióticos. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia gripal, actualmente no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal”4. Sin embargo, hoy afirma: “Llenos de pánico, volvemos a erigir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras […] Y en la época posfáctica de las fake news y de los deep fakes surge una apatía hacia la realidad […] La violenta y exagerada reacción de pánico al virus se explica en función de esta conmoción por la realidad”5.
El lunes 11 de mayo, de esta semana que pasó, fue publicado un Acuerdo por el que “se ordena a la Fuerza Armada permanente a participar de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria con la Guardia Nacional en las funciones de seguridad pública a cargo de esta última […]”. Más allá de las razones que hayan llevado al Presidente de la República a tomar esta decisión, lo cierto es que diversos sectores de la sociedad lo han visto como algo preocupante y cuestionable por diversas razones. Alguna vez un general en la antigüedad dijo: “Los pueblos se hicieron para dominarse, no para educarse”.
A propósito de todo lo dicho hasta aquí podríamos preguntarnos por ejemplo: ¿cómo provocar un cambio en las personas y las sociedades para evitar situaciones injustas como la que vivió el Padre Simoni o dar solución pronta y razonable al tema de la pandemia del Covid-19 a nivel mundial, o al tema de la inseguridad y violencia que continúa en nuestra patria? ¿cómo superar estos miedos?
En el pasaje evangélico que hoy se ha proclamado vemos a Jesús que deja una inmensa tarea a los discípulos: cambiar el mundo. Este pequeño grupo que enfrenta la reciente ausencia de Judas se siente débil y frágil; asustado, pues el Maestro está por dejarlo. En la época que Juan escribió su evangelio la comunidad cristiana atravesaba un periodo de fuerte crisis: eran expulsados de las sinagogas, eran marginados. Frente a la situación que están viviendo, Jesús les hace una invitación: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos”. El verbo que se utiliza en griego (agapeo) significa un amor que no piensa en sí mismo, sólo piensa en hacer feliz al otro, no es una inversión para después cobrarla. Esta forma de amar debe ser una característica del discípulo; quien no ama de este modo no puede llegar a ser plenamente humano. Esta forma de amar no es sólo una emoción del corazón, es una invitación a unir la propia vida a la de él, es dar sentido pleno a lo que ya han iniciado, como dejar casa, familia y posesiones para seguirlo.
Jesús les acaba de decir a sus discípulos: les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros”. Ese “que se amen” es el mismo verbo en griego con el que ahora los invita a que lo amen a él y guarden sus mandamientos. Jesús no les ordena, les invita; ordena al mar o a los espíritus inmundos. Jesús tampoco pide obedecer a Dios, hay que amarlo. En otras palabras, quien contempla la relación entre el Padre y el Hijo, puede contemplar ese amor que Jesús da e invita a dar, es un amor que hace crecer. Es un único mandamiento nuevo, si Jesús habla aquí en plural de mandamientos, es porque es una forma de decir que en cada acción cotidiana ese mismo y único amor se manifiesta de diversas maneras; hay que discernir, en ese sentido el amor es siempre creativo para hacer el bien, incluso frente a las grandes adversidades.
En ese contexto de amor, Jesús habla de otro Paráclito, que literalmente significa “el que es llamado para estar cerca”, para defender. Jesús es el primer Paráclito. El Padre Simoni narra que oró miles de veces con el Salmo: “El Señor es mi pastor, nada me falta” cuando estuvo tantos años en prisión. Es el amor y no la orden o la violencia lo que hace libre el corazón del hombre de toda prisión o rigidez ; es el amor y no la regla el principio de una vida plenamente humana. Es la gracia de Dios y no el esfuerzo del hombre lo que hace posible iniciar esta exigente relación de amor al estilo de Jesús. En estos días de confinamiento cuánto nos hace falta un abrazo de nuestros seres queridos, sí, pero ¿y si primero nos dejamos abrazar por Dios? ¿y si nos preparamos para recibir en Pentecostés un abrazo, una caricia del Espíritu de la verdad? Es de la verdad, no porque no dice mentiras, sino porque es quien puede hacer de nosotros un ser humano verdadero, amar con profundidad, tener una verdadera identidad; pues si un hijo pierde a su padre, ya no es un hijo, es un huérfano; si falta el Maestro, ya no somos discípulos. Por eso nos dice Jesús: no los dejaré huérfanos.
Una de las grandes pruebas del cristiano de ayer y hoy es sentirse solo, abandonado, sin abogado defensor, indefenso frente a las grandes decisiones como aquella de ¿plata o plomo?, de tener qué hacer alguna renuncia, o un acto de sacrificio; por ejemplo al realizar el trabajo propio que implica riesgos y decir “no soy ni quiero ser un héroe”. Ahí, en ese momento, está junto a nosotros, el otro Paráclito, el Espíritu que es amor.
Sí, la vida es bella pero no fácil. El Padre Simoni tal vez tuvo que esperar años para recibir ese abrazo que conforta y sana, que consuela y fortalece. El 21 de septiembre de 2014 el Papa Francisco visitó Albania, la patria del Padre Simoni. En Tirana, la capital, escuchó el testimonio de sufrimiento de tantos años del Padre Simoni, al terminar éste su relato se abrazaron y Francisco lloró conmovido, el mundo lo vio. El 19 de noviembre de 2016 el Papa Francisco creó Cardenal al Padre Ernest Simoni. Cuando el Papa coloca el birrete rojo sobre la cabeza de los recién creados Cardenales les dice: “Para alabanza de Dios omnipotente y decoro de la Sede Apostólica, recibe este birrete rojo como signo de la dignidad del Cardenalato y significa que debes estar listo para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía del pueblo de Dios, por la libertad y la difusión de la Santa Romana Iglesia». El Papa en su tarea de confirmar a los hermanos en la fe(cfr. Lc 22, 32), le dio “oficialmente” por decirlo de algún modo, la certeza al Cardenal Simoni, que todo ese sufrimiento que padeció estaba en el camino del amor con que Jesús invita a amarlo y que su libertad es signo de la Iglesia, libertad para anunciar el Evangelio y para amar contra toda esperanza.
Sí, la Iglesia está convencida que es la aceptación de la invitación que nos hace Jesús a amar, lo que puede cambiar a una persona y a las sociedades, más que el uso de la fuerza y el miedo; y lo sabe por experiencia, pues ha experimentado en la carne de sus hijos, de muchas formas y en diversas épocas, el sufrimiento que provoca la mano fratricida. También por eso nos invita a estar atentos al resurgimiento de antiguas ideologías, para que la humanidad no vea el repetir los mismos errores.
¡Alabado sea Jesucristo!
¡Por siempre sea bendito y alabado!
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla San Felipe de Jesús,
Santiago de Querétaro, Qro. México.
- Muolo, Mimmo; Don Ernest Simoni. De los trabajos forzados al encuentro con Francisco. Madrid 2017, p. 73. ↩︎
- Ibid. p. 71. ↩︎
- Ibid. p. 37. ↩︎
- Han, Byung-Chul; La sociedad del cansancio. Barcelona 2016, p. 11. ↩︎
- Han, Byung-Chul; La emergencia viral y el mundo de mañana. En AA. VV. Sopa de Wuhan, 2020. Libro digital.pp. 108-109. ↩︎
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El futuro no está en un lugar, será una forma de ser

Homilía V Domingo de Pascua (Hch 6, 1-7; Sal 22; 1 Pe 2, 4-9; Jn 14, 1-14))
10 de Mayo 2020, en tiempos de pandemia
El pasado 18 de marzo la Secretaría de salud del Estado de Querétaro, “con el propósito de combatir la enfermedad del COVID-19”, recomendaba implementar de manera inmediata algunas acciones; entre ellas “permanecer en su domicilio si no se tiene una causa urgente o imprescindible que lo obligue a salir de él”1. Han transcurrido ya desde entonces 52 días aproximadamente; han sido duros, lentos, intensos, largos; se pierde la noción del tiempo en cierto sentido. Días que nos han estremecido, cimbrado, tal vez han agitado nuestro corazón.
¿Podríamos imaginar qué pudiera experimentarse transcurrir 9, 855 días, es decir 27 años, en un confinamiento no auto impuesto sino obligatorio? Son los años que Nelson Mandela pasó aproximadamente en prisión: 27 de sus 95 años de vida, casi una tercera parte.
El motivo principal de ese confinamiento fue el oponerse de diversos modos (incluida la tentación de la violencia al principio) a las leyes injustas de Sudáfrica que sustentaban una horrible segregación racial, que negaba un lugar digno en el mundo a muchas personas.
En el aislamiento forzado aprendió muchas cosas. Dice por ejemplo: “la celda es un lugar idóneo para conocerte a ti mismo, para indagar con realismo y asiduidad cómo funciona tu propia mente y tus sentimientos. Al juzgar nuestra evolución como personas, solemos centrarnos en factores externos como la posición social, la influencia y la popularidad propias, la riqueza y la formación. Sin duda, esos parámetros son importantes al evaluar el éxito de uno mismo en cuestiones materiales y es perfectamente comprensible que mucha gente se esfuerce especialmente por cumplirlos. Sin embargo, los factores internos pueden ser más cruciales a la hora de evaluar el desarrollo como seres humanos. La honradez, la sinceridad, la sencillez, la humildad, la generosidad sin esperar nada a cambio, la falta de vanidad, la buena disposición a ayudar al prójimo (cualidades muy al alcance de todos) son la base de la vida espiritual de una persona […] la celda te da la oportunidad de analizar a diario toda tu conducta, de superar lo malo y de potenciar lo bueno que hay en ti”2.
Estas palabras del también premio Nobel de la paz (1993) nos invitan a crecer en medio de las adversidades. Un día como hoy, 10 de mayo, pero de 1994 Mandela tomaba posesión como Presidente de Sudáfrica. Llegó a decir después de varias semanas de total aislamiento en una celda: “Nada resulta tan deshumanizador como la ausencia de contacto humano”3.

El Evangelio que ha sido proclamado hoy, presenta a un Jesús sensible a lo que experimentan sus discípulos en el contexto de la última cena, toda vez que les ha anunciado su inminente partida y ausencia (Jn 13, 33). Esto y el futuro incierto que les espera, provoca en ellos una turbación o pérdida de la paz. El verbo que se utiliza aquí en griego (tarásso), puede significar también: remover, agitar, revolver, perturbar; desordenar, confundir; inquietar, espantar. Y san Juan lo ha utilizado antes, cuando Jesús ve llorando a María por la muerte de su hermano Lázaro, dice el Evangelio que Jesús se “turbó” o se “estremeció” (Jn 11, 33). También cuando, ante su muerte inminente dice: “Ahora mi alma está turbada (o estremecida) y ¿qué pediré? ¿Padre, sálvame de esta hora?” (Jn 12, 27). También es utilizado el mismo verbo poco antes, inmediatamente terminado el lavatorio de pies: “Después de decir esto, Jesús se turbó (o estremeció) profundamente y declaró: les aseguro que uno de ustedes me va a entregar” (Jn 13, 21). El Señor Jesús sabe que sus discípulos están asustados y a punto de perder la paz, no pueden imaginar que todas sus expectativas y sueños futuros estén a punto de derrumbarse; además del dolor que les causará la muerte del ser querido.
Frente a lo que están sintiendo los discípulos Jesús los quiere tranquilizar, les invita a tener fe. Este pasaje recuerda el momento en que Moisés, sabiendo que su muerte se acercaba, animó al pueblo a tener confianza en que Dios les haría entrar en la tierra prometida y él mismo los guiaría ahora con Josué a la cabeza del pueblo (cfr. Dt 31, 1ss). Jesús quiere que los discípulos entiendan que él siempre estará presente, aunque no visiblemente.
Cuando Jesús hace referencia a la casa de su Padre, recordemos la escena del capítulo 2: “Y a los que vendían palomas les dijo: ¡Saquen esto de aquí, y no hagan un mercado de la casa de mi Padre!” (Jn 2, 16), esto refiriéndose al templo. Y enseguida afirma: “Destruyan este Templo y en tres días lo levantaré de nuevo” (Jn 2, 19). Jesucristo es el nuevo Templo, la nueva Casa del Padre en la que hay un lugar para todos, donde a nadie se excluye; y desde ahí saldrán las nuevas ofrendas agradables al Padre. Jesús es el nuevo Moisés que nos mostrará el verdadero camino para llegar al Padre. El Evangelio más adelante dirá: “Jesús le contestó (a Judas, no el Iscariote): Si alguien me ama, cumplirá mis palabras, y el Padre lo amará y vendremos a él y pondremos nuestra morada en él” (Jn 14, 23). A este misterio de la voluntad de Dios de compartir al ser humano su vida misma, de estar en él la Santísima Trinidad, de poner su morada en él, los místicos le han llamado “inhabitación”. San Pedro lo ha expresado en la segunda lectura al decirnos: “porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios” (1 Pe 2, 5).
Jesús esta enseñando a los discípulos que la incertidumbre que los turba y agita, ya la ha experimentado él; que el futuro que les asusta va a ser transformado por él; en realidad el futuro no está en un lugar, será una forma de ser, semejante a la suya. Cada discípulo será “por Cristo, con Él y en Él” en su momento, un don para los demás.
La historia presenta situaciones siempre nuevas que exigen una respuesta fresca, novedosa, muchas veces también dolorosa; y la Iglesia debe responder a esas necesidades históricas con valentía, discerniendo. Hace falta tener buena voluntad y disponibilidad para cooperar en los planes de Dios, él por su parte dota de Espíritu Santo y sabiduría a los que están dispuestos a hacer historia de salvación. Así proceden los Apóstoles ante una necesidad y casi conflicto en la comunidad primitiva, como lo ha presentado la primera lectura; así procedió Dios llamando a Josué a la muerte de Moisés: él nunca deja de estar con su pueblo.
Así pues, estos días aciagos en tiempos de pandemia no deben turbarnos más de lo debido, tendríamos que estar ya pensando más bien que, tan pronto como nos podamos reunir de modo normal, compartamos lo que hemos aprendido, en qué hemos crecido, qué hemos superado, qué es lo que más nos ha dolido. ¿Qué hemos descubierto de nosotros mismos con mayor claridad en nuestra celda doméstica y global en este tiempo de pandemia? Algo que tal vez nos hace sentir miedo al futuro es la conciencia de nuestras propias limitaciones, de nuestros errores cometidos, de nuestra fragilidad. A este respecto podemos recordar las palabras del Papa Francisco: “está la dimensión del tiempo y el error humano, con los que no es posible, ni correcto, no lidiar porque forman parte de la historia de cada uno. No tenerlos en cuenta significa hacer las cosas prescindiendo de la historia de los hombres”4. Hemos visto que cuando Jesús dice que uno lo traicionaría, estaba turbado, estremecido; sin embargo, corrió el riesgo de confiar en todos. Hoy pues, la certeza de ese amor que las tres Personas Divinas se tienen y nos tienen (lo que los antiguos cristianos llamaban ágape), debe empujarnos a creer, a no perder la paz. Es cierto, no es fácil mantenerse en pie: los gastos, la falta de trabajo, las deudas, la precariedad del acceso digno a la salud, la violencia, la corrupción, etc. Por eso recordemos el sabio consejo que nos daba ese gran escritor francés, George Bernanós, a propósito de la injusticia: “no la mires más que el tiempo justo, y no lo hagas nunca sin rezar”5. Si miramos nuestras propias injusticias, tenemos que rezar. Decía también Mandela: “No olvidemos nunca que un santo es un pecador que simplemente sigue esforzándose”6.
Pero miremos más bien los dones que Dios nos da, cada uno es una misión a desarrollar para emprender ese camino que es Jesús mismo que se ha entregado hasta la muerte. La verdad es esa decisión libre que opta por la vida.
Un día, dialogando en familia con mis hermanos y hermanas, alguno dijo que hacía tiempo que no veía a una vecina, a lo que alguien más contestó: es que ha tenido un niño y por eso se ha desaparecido. Mi madre escuchaba en silencio y dijo: yo me desaparecí del mundo veinte años, confinada en casa por amor, mientras los tuve y les ayudé a crecer. Gracias mamá, gracias a todas las mujeres del mundo que han optado con valor a transmitir la vida. Felicidades a todas las mamás. Tomás creía que todo terminaba con la muerte, Jesús le mostró otro camino, el de la vida de servicio cuyas obras no perecen jamás.
Jesucristo tiene mucho tiempo entre nosotros, conozcámoslo y digamos sí, ese gran sí que hace la diferencia en los grandes momentos de crisis7. Digamos sí al que es el camino, la verdad y la vida.
Cuando Mandela, este cristiano de la iglesia metodista, asumió la presidencia de Sudáfrica, empezó una misión tal vez aún más difícil que la primera: el proceso de reconciliación de su patria, que suponía preparar una estancia o habitación para cada uno, dar su lugar a cada uno, con dignidad, sin violencia. Tener un lugar propio significa tener un nombre, un trabajo, un sitio en la mesa, en la casa, en la sociedad, en la Iglesia, en el corazón de alguien. Gracias a todos los que en estos días han pensado en nosotros dándonos un lugar en su corazón.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla San Felipe de Jesús, Santiago de Querétaro,
Querétaro, Qro., México, 10 de Mayo 2020
- La Sombra de Arteaga. Periódico Oficial del gobierno del Estado de Querétaro, Tomo CLIII, Nº 18. 18 de marzo de 2020. ↩︎
- Mandela, Nelson; Conversaciones conmigo mismo. México 2013, p. 7. ↩︎
- Mandela, Nelson; El largo camino hacia la libertad. La autobiografía de Nelson Mandela. México 2013, p. 346. ↩︎
- Francisco, PP; Discurso a la Curia Romana con motivo de las felicitaciones navideñas, 21 de diciembre de 2019. ↩︎
- Bernanós, G; Diario de un Cura rural. Madrid 1998, p. 65. ↩︎
- Mandela, Nelson; Conversacion, p. 7. ↩︎
- Me viene a la mente un texto del gran poeta griego, Constantino Cavafis, llamado: Che fece… il gran rifiuto:
A ciertas personas llega un día
en que deben decir el gran Sí o el gran No.
Pronto aparece quien dentro lleva
presto el Sí, y diciéndolo prosigue
adelante en su honor y propia convicción.
Quien dijo No, no se arrepiente. Si de nuevo le preguntaran,
diría No otra vez. Pero ese No –correcto –
para toda su vida lo avasalla. ↩︎
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Para ser libres y tener vida nos creó Dios

Homilía IV Domingo de Pascua “Del Buen Pastor”(Jn 10, 1-10)
3 de Mayo 2020, en tiempos de pandemia
Querida comunidad, llegamos ya al cuarto Domingo de Pascua por la gracia de Dios. La semana pasada circularon en redes sociales (@PresidenciaSV) fotografías que provocaron polémica, mostraban reclusos amontonados en filas sentados en el piso, algunos llevaban cubre bocas por el motivo de la pandemia del Covid-19. Esto en el Salvador. Los reclusos forman parte de diversas pandillas. El Presidente de El Salvador afirmó entre otras cosas: “Las maras están aprovechando que casi la totalidad de nuestra fuerza pública está controlando la pandemia”; esto porque el fin de semana pasado se incrementó el número de homicidios en el Salvador notablemente. Como reacción a esto por parte de las autoridades, el Presidente dijo: “El uso de la fuerza letal está autorizado para defensa propia o para la defensa de la vida de los salvadoreños” (@nayibbukele). No faltaron voces que estaban en desacuerdo con tales medidas.
Recordemos que en la historia reciente de El Salvador se ha visto sumergido en una ola de violencia que parece interminable, esto desde fines de los 70s. Para algunos estudiosos “la pandemia solo agrava una situación de crisis a la que ha sido sometida la población mundial” desde al menos los últimos cuarenta años.1
Para darnos una idea de la violencia provocada por las pandillas en el Salvador, recordemos que en el 2015 en México los muertos por la violencia de los cárteles dejó un promedio aproximado de 18 homicidios por cada 100 000 habitantes; Estados Unidos tuvo una tasa de 5, mientras que en El Salvador fue de 103 homicidios por cada 100 000 habitantes. Consideremos que para las Naciones Unidas una tasa de 10 homicidios por cada 100 000 habitantes es una epidemia.2
La Mara Salvatrucha es una de las pandillas más grandes del mundo; su nombre surge de una película (1954) protagonizada por Charles Heston y que en los sesentas llega a Centroamérica; en español fue llamada “Cuando ruge la marabunta”. La marabunta eran millones de hormigas furiosas que en el Amazonas devoraban todo a su paso. Así, el salvadoreñismo “majada”, que hacía referencia coloquial a cualquier grupo de personas, fue sustituido por “marabunta” o simplemente por “mara”. En ese momento no tenía ninguna connotación criminal. Durante los años setenta gran cantidad de salvadoreños llegaron al sur de California, en los Estados Unidos, huyendo de una guerra. Pero en poco tiempo se vieron envueltos en otra: la de las pandillas. Años más tarde estos grupos violentos de jóvenes fueron deportados a su país de origen y El Salvador vio surgir nuevamente una gran violencia.
Etimológicamente “pandemia”3 significaría “todo el pueblo”, algo que concierne o afecta a todo el pueblo: la violencia, así como la enfermedad es algo que hoy afecta a toda la humanidad ¿cómo entonces sanar una parte del todo, tanto de la violencia como de la enfermedad del Covid-19? ¿Aplicando la fuerza letal?. ¿Y si te acusaran injustamente de aquello que merece la pena capital? La historia lo ha visto. ¿Sólo por ser de la tercera edad se tendría menos derecho a ser atendido que un joven, en un hospital repleto de contagiados de Covid-19? ¿Has pensado que podrían elegir entre ti y tus padres? Esto podría ser un enigma, es decir, de no fácil comprensión a primera vista. Hoy nosotros nos encontramos como la gente que se presenta en la primera lectura y tal vez con la misma pregunta: ¿qué tenemos que hacer, hermanos?

Hoy quisiera reflexionar acerca de la realidad que vivimos iluminados por el Evangelio, en torno a algunos conceptos que se utilizan en el texto que hoy hemos escuchado.
La imagen que representa a Jesús como buen pastor, joven, ataviado con túnica corta, los pies calzados y llevando a la oveja sobre los hombros, es una de las imágenes más antiguas de la iconografía cristiana. Sin embargo surgió hacia el siglo III del cristianismo, es de carácter funerario, pues se encuentra sobre todo en tumbas y sarcófagos.
Jesús, Buen Pastor, dice hoy el Evangelio, hizo a sus interlocutores una “comparación”; “parábola” o “alegoría” traducen otros. El concepto griego “paroimía” puede traducirse también como dicho, refrán, proverbio o enigma. Es el equivalente del hebreo “mashal”4. “Ellos no entendieron”, dice el Evangelio refiriéndose a los interlocutores de Jesús, que son principalmente los fariseos (cfr. 9, 40). Más adelante, cuando comprendan, intentarán capturarlo (cfr. Jn 10, 39).
¿Qué significa lo que dijo el Buen Pastor para incomodar tanto a los jefes del pueblo?
A estas alturas del Evangelio Jesús ya ha expulsado a los vendedores del Templo (Jn 2, 13ss), y después de este pasaje san Juan presenta el de la Dedicación del Templo; es probable pues que Jesús haya dicho este enigma o proverbio en el Templo o sus alrededores cercanos. Por eso es importante cuando dice: “el que no entra por la puerta del redil”. La palabra habitual griega para referirse a redil es “épaulis”5, mientras que aquí el Evangelista usa “aulee”, que de ordinario designa el patio contiguo a un edificio. En la Biblia griega llamada de los LXX se utiliza 177 veces el segundo concepto, y de esas 115 refiriéndose al patio de la tienda de la reunión o del templo6. Esto hace sugerir que este concepto, más que redil en sentido literal, se refiera al patio del Templo, donde se reunían los israelitas. Es decir, Jesús quiere sacar a los israelitas del Templo como lugar de culto y enseñanza, pues éste se ha convertido en un lugar de opresión, y esto lo hacen sus dirigentes en nombre de Dios, esto es lo que provocará su ira y les llevará a tomar la decisión de matar a el Buen Pastor. Es un enigma provocador y brusco el que ha pronunciado. ¿qué me cuestiona Dios en mi forma de vida?
Las ovejas están encerradas para ser explotadas y oprimidas, e incluso asesinadas por “los ladrones y bandidos” que el Buen Pastor denuncia. Esa prisión es imagen de toda idolatría que aprisiona al hombre y no lo deja ser libre, de ese deseo de poder que lleva a poner fin a la vida del ser humano, dígase drogas o violencia, corrupción, tráfico de personas y órganos, etc. ¿Quiénes ganan a través de esta pandemia especulando con el dolor? Este momento de crisis pondrá a prueba no solo a las instituciones, sino a las personas, pues detrás de las instituciones hay personas concretas. Algunas mostrarán su fragilidad en la que se encuentran por la negligencia y la corrupción, otras por el contrario, se fortalecerán por el ejercicio de personas virtuosas que han obrado con recta conciencia, esa que abre la puerta al Buen Pastor cuando se actúa en verdad y con amor, sin buscar egoístamente solamente el propio bien olvidando el bien común. Este debe ser un tiempo de purificación para todos. No seamos irresponsables y negligentes frente a las medidas de seguridad que se nos piden; ya empezamos a ver en algunas ciudades de nuestra patria los problemas en los hospitales saturados de infectados; acatemos las disposiciones de las autoridades para bien de todos.
¿Cómo saldremos de esta situación? Dice el texto evangélico que el Buen Pastor “conduce o saca“ fuera a las ovejas. El concepto griego que se utiliza es “exagõ”, verbo que se usa en Hch (7, 36.40; 13, 17) y Hbr (8, 9) para recordar que Dios y Moisés sacaron al pueblo de Israel de la tierra de Egipto, lugar de esclavitud y muerte; así ahora el Buen Pastor es el nuevo Moisés libertador que no soporta ver al ser humano en recintos de esclavitud y de muerte. Jesús no sacar al ser humano de un recinto de esclavitud y muerte para llevarlo a otro igual o peor, sino para que tenga libertad; libertad en hebreo significa lugar amplio. Entrar y salir de las ovejas significa una libertad estable y duradera.
¿Cuáles podrían ser los grandes recintos peligrosos de los que el Buen Pastor nos quiere sacar? Tal vez una práctica religiosa que no es auténtica, sin compromiso social; una falsa imagen de Dios como un juez riguroso, olvidando que es nuestro Padre amoroso; los ídolos, como el deseo desmedido de hacer dinero, lograr el éxito a cualquier precio o hacer carrera de ese mismo modo; los vicios; la corrupción moral; el poder que pretende justificar todo. Una de los grandes peligros en estos días sería el hacer de la crisis una oportunidad, la historia lo ha visto: préstamos con tasas de usura, inversiones para lavar dinero, mayor corrupción, mayor tráfico de drogas, armas, de seres humanos7.
Hay otros peligros de recintos muy personales de los cuales nos quiere sacar el Buen Pastor, por ejemplo, los remordimientos; estos nos impiden mirar adelante. Cuando Jesús se encuentra con las personas que han pecado les envía en paz y con la orden de no volver a pecar, de no cometer otra vez el mismo error, de estar alegres y sin remordimientos pero sí arrepentidos. O el rencor, que nos detiene en el pasado y nos impide mirar al futuro, hacia esos espacios amplios de vida en abundancia que el Buen pastor quiere darnos.
Los líderes de manera especial están llamados a conducir con sabiduría a quienes se les han confiado, buscando formas de cuidar la vida en todas sus dimensiones. Si no participamos con responsabilidad no podrá haber una sana democracia. Respetemos la forma dolorosa en que cada persona enfrenta estos días, no sabemos cuáles son las prisiones de cada uno, de lo que sí estamos ciertos es que Dios nos quiere libres, viviendo con dignidad y libertad. Oremos por los hermanos confinados en las prisiones, por sus víctimas, por sus familias; por todas esas situaciones que parecen callejón sin salida.
Es tradición orar por las vocaciones sacerdotales y religiosas en este día, hagámoslo con fe. Que estos días difíciles renueven nuestra forma de ser Iglesia según el corazón del Buen Pastor.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla San Felipe de Jesús,
Santiago de Querétaro, Qro. México, 3 de Mayo 2020
- De Sousa Santos, Boaventura; La cruel pedagogía del virus. Buenos Aires 2020, p. 20. Libro digital PDF. ↩︎
- Martínez, Óscar-Martínez, Juan José; El niño de Hollywood. Cómo Estados Unidos y El Salvador moldearon a un sicario de la mara salvatrucha 13. México 2018, p. 17. ↩︎
- Pan-deemos -on: que abarca al pueblo entero; común, vulgar; público; carnal [el amor]. ↩︎
- León-Dufour, Xavier; Lectura del Evangelio de Juan. Jn 5-12, Vol. II. Salamanca 1995, p, 283. ↩︎
- Así en Nm 32, 16.24.36; Is 65, 10. ↩︎
- León-Dufour, Xavier, p. 285. ↩︎
- Speranza, Fausta; Intervista con Antonio Nicaso. Evitare che la pandemia sia un’opportunità per le mafie. En L’Osservatore Romano, lunedì-martedì 27-28 aprile 2020, p. 2. ↩︎
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Cercanía: una promesa firmada con sangre

Homilía Domingo de la Ascensión del Señor (Hch 1, 1-11; Sal 46; Ef 1, 17-23; Mt 28, 16-20)
24 de Mayo 2020, en tiempos de pandemia
Entre nosotros se llega hoy al día 66 del “Quédate en casa”, con motivo de la pandemia del Covid-19. Pueden parecer muchos días, y sí, lo son. La pregunta puede no sólo ser ¿cuándo terminará el confinamiento?, sino también ¿qué aprenderemos de éste?
Un 29 de mayo de 1979 era puesto en confinamiento carcelario el poeta y dramaturgo Vaclav Havel, bajo el régimen comunista en Checoslovaquia. Pasaría en prisión 1, 351 días1. Ya antes, en 1977, había pasado en prisión otros 135 días, además de varios meses en arresto domiciliario. ¿Podemos imaginar lo que son unos cuatro años confinados a la fuerza? En 1977 fue llevado a prisión por haber sido uno de los creadores, firmantes y difusores del documento llamado Carta 77, del cual el politburó del Comité Central afirmó que era un documento anti-Estado y contrarrevolucionario; que los firmantes eran enemigos del socialismo y que la Carta había sido preparada en connivencia con personas del extranjero2. Por su parte, los autores de la Carta, pretendían reivindicar los Derechos Humanos en una Checoslovaquia que los había reconocido en la firma de Tratados internacionales pero que en la práctica no los observaba.

Durante sus años de prisión Havel escribió entre otras cosas una serie de cartas dirigidas a su esposa Olga, que hoy están recopiladas en un libro. Ahí le narra de su vida cotidiana, de sus sueños y proyectos, de sus miedos. Afirma por ejemplo: “la cárcel es muy aburrida, ¿a quién le puede gustar pasarse los días con los ojos clavados en la pared?”3. Cuenta cómo se llega a extrañar las cosas que parecerían más naturales: “Me peleo con la falta de luz durante el día y con la falta de oscuridad durante la noche”4. Pero también le dice acerca de esas cotidianas que se llegan a extrañar inmensamente, como cuando a propósito de una carta que recibe de su esposa le comenta: “Me ha gustado que en una de ellas dijeses que me quieres. ¡Hacía tanto que no me lo decías!”5. A punto de cumplir siete meses en prisión le confía a Olga, a propósito de su trabajo como escritor: “Es curioso: me parece que la creación mental es imposible sin la interacción de algunos impulsos exteriores; el alma aislada no se desarrolla”6.
Con todo esto nos vienen a la memoria las palabras del Génesis: “Dijo Dios, no es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2, 18). El ser humano fue creado por Dios para vivir en comunidad, en compañía; necesitamos de los otros y los otros necesitan de mí. Por eso la ausencia o el abandono de los seres queridos nos hace sufrir, nos hace dudar. En esta Solemnidad de La Ascensión del Señor la liturgia nos enseña su sentido: “El Señor Jesús […] ascendió hoy a lo más alto de los cielos […] No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos nuestra esperanza en llegar […] a donde él […] nos ha precedido”7.
¿Qué significa pues la Ascensión del Señor —que narra el texto de los Hechos de los Apóstoles en la primera lectura— para nuestra historia personal y comunitaria en este momento de nuestra existencia?
Para San Mateo el encuentro del Resucitado con los discípulos tiene lugar en Galilea, no en Jerusalén. Está con los once, una comunidad que ha visto la ausencia de uno del grupo que fue tras su propio proyecto y terminó extraviado, solo. Es una comunidad frágil, incompleta, pero llamada a crecer, abierta a toda la humanidad. Ahora la historia reinicia ahí donde empezó: en Galilea; ahí pasaron con Jesús unos tres años de su vida, “confinados”, por decirlo así, en una pequeña comarca. Tampoco es que los once hayan sido hasta ahora ejemplo de fidelidad, y sin embargo Jesús vuelve a confiar en ellos; hoy confía en nosotros, así como somos.
En tres años Jesús les mostró a los discípulos el rostro de Dios y del Hombre cabal, ese del que San Pablo dice en la segunda lectura que Dios lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, ahí es a donde nos ha precedido. Ahora cita a los discípulos en el monte, ese que ya conocían. Se refiere al monte donde les presentó la propuesta de una nueva manera de ser y de vivir, de amar y de llorar, de compartir y trabajar; una nueva manera de ser fraternos y poder relacionarse con Dios como Padre. Es el monte de las Bienaventuranzas. Les está diciendo que para poder ver al Resucitado, y no precisamente de forma física, hay que creer que es posible vivir las bienaventuranzas. Si no vemos al Resucitado tampoco podremos ver al otro como hermano, éste seguirá siendo una cosa, un medio para alcanzar nuestros egoístas fines personales o de grupo. En una Carta a Olga, Vaclav le dice: “Os ruego solamente que os tengáis a varias reglas, de eso depende que me entreguen o no la carta: hay que evitar mi nombre en el sobre”8. La razón la ha dicho en otra carta a propósito de su estancia en prisión: “Tendré un número, seré uno más entre la multitud y nadie esperará nada de mí ni se fijará en mí de manera especial”9. ¿Cuántos ejecutados hubo esta semana en el país? Tal vez digan el número, pero de la mayoría no se saben los nombres. Hoy se puede ver al Resucitado en cada hermano que sufre, también en la persona de los verdugos si recordamos las palabras de Jesús: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Cuando los discípulos ven a Jesús resucitado, dice Mateo que se postraron; es decir, reconocieron en él el rostro de Dios. Pero afirma también que algunos dudaron: no dudan de que ha resucitado, pues lo están viendo vivo. Mateo ya utilizó el verbo dudar, cuando Jesús camina sobre las aguas (cfr. Mt 14, 22-33), y esto afirma su condición divina, cosa que Pedro quiere que le comparta. Jesús le llama, Pedro va pero al sentir el embate del mar empieza a hundirse; luego viene la pregunta: hombre de poca fe ¿porqué dudaste?. Ya están convencidos de la condición divina de Jesús, pero también han visto que se sometió a la muerte y de la manera más ignominiosa: la muerte en la cruz. Ahora dudan si ellos serán capaces de transitar el mismo camino.
Las palabras que Jesús les dice enseguida, es probable que estén construidas bajo el esquema de una alianza, al estilo de las que se celebraban en el Antiguo Testamento (por ejemplo Dt 29-30), bajo un esquema bien definido y que pretende presentar a la Iglesia naciente como el pueblo de la Nueva Alianza10.
En primer lugar se presentaban las partes, cada una con sus títulos; en primer lugar el más fuerte. En este caso Jesús se presenta como el Todopoderoso (pantocrátor).
En segundo lugar, se hacía un recuento de la historia, de los favores que el más fuerte había hecho a los otros que tomaban parte. Al citarlos en Galilea donde todo había empezado, Jesús les recuerda todo lo que vieron que él hizo y dijo; cómo les llamó gratuitamente.
En tercer lugar se exponían los términos a los que cada quien se comprometía. En este caso Jesús les dice lo que tienen qué hacer los discípulos, el mandato misionero: hacer discípulos a todos los pueblos, no es sólo una restauración de Israel, sino la integración de toda la humanidad; bautizar, es decir, sumergir, en ese estilo de vida nueva según las bienaventuranzas; enseñar que el poder que se recibe es para servir, y eso se hace con el testimonio.
En cuarto lugar, estaban las promesas de bendición y maldición. Aquí la gran promesa de “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”, es eco de la promesa que Dios hace en el Antiguo Testamento a Moisés cuando le da la misión de liberar al pueblo que estaba esclavizado en Egipto: “Yo estaré contigo y esta será para ti la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte” (Ex 3, 12).
Esta promesa de cercanía de Jesús, del Emmanuel, el Dios con nosotros, es una promesa firmada con su sangre, la sangre de la Nueva Alianza que sellamos en cada Eucaristía, por eso no podemos vivir sin ella. La Eucaristía no es un premio para los buenos, es un don necesario para los frágiles y pecadores que tenemos necesidad de no sentirnos defraudados. Es una promesa que no defrauda y que espera ser correspondida.
Vaclav Havel llegó a ser el último Presidente de Checoslovaquia y el primero de la República Checa después de que aquella se dividió. El 18 de diciembre de 2011 moría Vaclav Havel, y aunque según uno de sus biógrafos “Havel, un creyente no confesional […] no murió como un católico romano, y durante sus días finales nunca pidió los últimos sacramentos, pero a su sentido del teatro y del ritual le habría halagado la liturgia, celebrada por el Cardenal Duka, que había sido su compañero de cárcel”11.
De él dijo la televisión pública rusa, con motivo de su muerte: “Vaclav Havel fue la principal fuerza motriz de la democratización en Checoslovaquia, y el sepulturero de la avanzada industria checa de armamento”12.
Dice la bienaventuranza: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9). Cada persona experimenta en su corazón y a su modo, pues infinitos son los caminos de Dios, esa promesa de cercanía: una promesa firmada con su sangre que el que subió al cielo nos hizo para estar con los pies bien puestos en la tierra, en la historia.
Pbro. Filiberto Cruz Reyes
Capilla San Felipe de Jesús, Santiago de Querétaro, México
24 de Mayo 2020
- Del 29 de mayo de 1979 al 7 de febrero de 1983; lo liberaron antes de completar su condena de cuatro años y medio, por motivos de salud. ↩︎
- Cfr. Zantovsky, Michael; Havel. Una vida. Barcelona 2016, p. 260. ↩︎
- Havel, Vaclav; Cartas a Olga; Barcelona 1997. p. 16. ↩︎
- Ibidem, p. 19. ↩︎
- Ibidem, p. 42. ↩︎
- Ibidem, p. 43. ↩︎
- Cfr. Prefacio de la Ascensión I. ↩︎
- Havel, Vaclav; Cartas a Olga; Barcelona 1997. p. 52. ↩︎
- Ibidem, p. 36. ↩︎
- Vögtle, Anton et alt; Pascua y el hombre nuevo. 2ª Parte ¿Qué significa pascua? Meditación sobre Mt 28, 16-20. Santander 1983. Pp. 55ss. ↩︎
- Cfr. Zantovsky, Michael; Havel. Una vida. Barcelona 2016, p. 29. ↩︎
- Ibidem, p. 26. ↩︎
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Inter arma silent leges | Cuando hablan las armas, callan las leyes

A la memoria del P. Felix Cano, hoy en el día de su pascua
Buenas noches, gracias por su presencia, que manifiesta esa voluntad de bondad al estar aquí, pero también la de una búsqueda de urdirla juntos. El recinto que nos recibe es heredero en su historia original de esa búsqueda de bondad, armonía y belleza; reciente y actualmente también de justicia. Gracias a los habitantes de la Casa de la Cultura Jurídica.
La presentación del libro que nos ocupa esta noche: “Gobernar. La visión del estadista de Tomás Moro”; del Dr. Gerard B. Wegemer, es un tanto sui generis: no contamos con la presencia del autor. El motivo que da origen a esta presentación es la reciente traducción al español del libro en comento, promovida por el “Centro Político y Cultural Tomás Moro” de Monterrey, del cual tenemos el beneplácito de la iniciativa al compartir el interés por el pensamiento, vida y obra de Tomás Moro.

La actualidad del pensamiento del llamado “Cicerón cristiano inglés” es manifiesta de muchos modos; baste poner como ejemplo la referencia constante que en varias de sus obras hace de él unos de los grandes pensadores recientemente desaparecido, que mostró con increíble lucidez el estado actual de nuestra sociedad y cultura, mismo que denominó con el epíteto de “líquido”: Sygmunt Bauman. Afirma que asistimos a «el paso de la fase “sólida” de la modernidad a la “líquida”: es decir, a una condición en la que las formas sociales (las estructuras que limitan las elecciones individuales, las instituciones que salvaguardan la continuidad de los hábitos, los modelos de comportamiento aceptables) ya no pueden (ni se espera que puedan) mantener su forma por más tiempo, porque se descomponen y se derriten antes de que se cuente con el tiempo necesario para asumirlas y, una vez asumidas, ocupar el lugar que se les ha asignado»1.
Este ambiente líquido que campea, dice Bauman, ha generado una cultura del miedo y la inseguridad, de lo que él llama una «“globalización negativa”: una globalización altamente selectiva del comercio y el capital, la vigilancia y la información, la coacción y el armamento, la delincuencia y el terrorismo». Frente a esto, la humanidad clama por modelos nuevos de convivencia y organización, de justicia y de paz. Al igual que hoy se siente, afirma Bauman que «“Moro sabía bien que su proyecto para un mundo limpio de incertidumbre y de miedos incontrolados era el diseño de un escenario idóneo para una vida buena, y también era un sueño. Lo llamó “utopía”, aludiendo al mismo tiempo a dos palabras griegas: eutopía, “buen lugar” y outopía, “ningún lugar”»2.
Los tiempos actuales reclaman esa búsqueda constante y permanente de ese “buen lugar que no está en ningún parte”. Hay cuestionamientos que nos impelen a buscar respuestas a temas acuciantes; el pensamiento de Tomás Moro no da recetas, pero sí principios que son luz meridiana. ¿Qué pensar ante el tema de un Gobernador que pide licencia a tan delicada responsabilidad de su oficio para rendir protesta como Senador y ahora despacha nuevamente como Gobernador “luego que el Congreso estatal lo eligió como su “propio sustituto”»?3. Si bien es un acto jurídicamente correcto la cuestión política ha suscitado debate. ¿y los actos de barbarie de los últimos días como los linchamientos recientes no son acaso realidades que nos lastiman como nación4?
Nuestro autor presenta una serie de valores morianos que siguen siendo vigentes: cultivar las “buenas letras como la mejor manera de promover la justicia cívica, ya que son el mejor medio, comprobado en el tiempo, para reforzar el poder de la razón; está convencido que “la virtud humana genuina puede adquirirse independientemente de las dotes intelectuales o culturales de uno”; afirma vehementemente que “como criatura libre, cada persona ejerce voluntad e intelecto para elegir bienes, acciones y una forma de vida completa”; cree que “nadie puede ser investido con una autoridad absoluta e incondicional, ya sea por herencia, elección o derecho divino. Todos necesitan consejos; de hecho, todas las mentes sanas buscan y aman los buenos consejos”; está convencido que “el buen gobernante se presenta como un padre devoto hacia sus hijos, no como un amo hacia sus súbditos”; y “se considera a sí mismo como la cabeza de un pueblo al que ve como parte de su propio cuerpo”; propugna que “la Iglesia y el Estado tienen su propia esfera de jurisdicción”; patrocinó la “defensa de la libertad de expresión”; muestra también por qué Moro “prefería una forma de gobierno representativa a la monarquía”; acerca de las leyes dice que el jurista inglés afirma que “aunque ninguna ley es perfecta las personas sin ley se precipitarían en todo tipo de delitos”. Algo que podría sorprendernos es que nuestro autor muestra que “Moro aboga por el respeto de todas las leyes, incluso las injustas […] pues ante una ley injusta, Moro recomendó esperar un lugar y tiempo conveniente para abogar por el cambio, y desaprobó la censura abierta y refutación”. Esto no fue pura demagogia de su parte, lo mostró con el precio de su propia vida al sufrir una ley injusta, pues estaba convencido “del poder del orgullo para motivar a los individuos a obtener la victoria en lugar de la verdad”5.
Un sano perspectivismo nos ilumina a todos; creemos firmemente en esto, por eso damos paso al comentario de nuestros invitados. El Centro de Reflexión Santo Tomás Moro de Querétaro y la Dimensión Fe y Política, Justicia, Paz y Reconciliación agradecen su presencia.
No permitamos que las leyes justas callen, pues somos testigos que entonces las armas hablan. Trabajemos por una paz duradera, pues ésta es de todos o de ninguno.
Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes
Santiago de Querétaro, Qro. 5 de Septiembre de 2018
- Bauman, Z., Tiempos líquidos. México 2014, p. 7. ↩︎
- Ibid. p. 135 ↩︎
- https://politico.mx/minuta-politica/minuta-politica-estados/velasco-ya-despacha-como-gobernador-interino-en-chiapas/ ↩︎
- http://jornada.unam.mx/2017/08/30/politica/015n3pol ↩︎
- Cfr. Wegemer, G; Gobernar. La visión del estadista de Tomás Moro. México 2018. Pp. 263-271. ↩︎
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Un texto de Carl Theodor Dreyer

Estos días de Semana Santa la liturgia nos ha invitado a vivirlos en un espíritu de oración y reflexión, personal y comunitaria. Días que por la fe vivimos como un memorial, es decir, no sólo como el recuerdo de algo que pasó, sino como un hecho salvífico que se actualiza aquí y ahora.
El Evangelio de San Juan es una «re-lectura» del libro del Génesis: inicia con las mismas palabras («En el principio«); tiene la estructura de una semana inaugural de la actividad de Jesús, misma que evoca la semana de la creación que narra el Génesis; el jardín del que fueron expulsados Adán y Eva a causa del pecado se hace presente en el huerto o jardín donde Jesús es aprehendido y en el que es depositado ya muerto y que luego es testigo de su resurrección y aparición a María Magdalena: el ser humano está nuevamente en ese espacio en el que se puede encontrar amistosamente con Dios. Por eso los primeros cristianos llamaron al acontecimiento Jesucristo una «palin-génesis«, es decir, una re-creación.

Cuando por la fe se asume esta realidad, se entra en un proceso de conversión, de recreación que otorga el amor, la ternura y el perdón de Dios, y esto nos hace capaces de reconstruir las relaciones con los otros, el tejido social, pues la fe es al mismo tiempo lo más íntimo y personal, pero también lo más comunitario: creer es creer con los otros y a los otros.
En este contexto es válido escuchar las experiencias de re-creación personal, manifestadas a veces en la creación artística, como es el caso de un texto de Carl Theodor Dreyer (1889-1968): «Jesús de Nazaret» (Escrita originalmente en inglés, tenemos en nuestras manos la traducción de Ediciones Sígueme, Salamanca 2009). Es el guión para una película que nunca pudo filmar, en él expresa su «propia teoría acerca de los acontecimientos que precedieron al arresto de Jesús», misma que se ve influenciada por una experiencia personal que expresa en uno de los tres breves ensayos que incluye el libro: «algunos días después de que los alemanes invadieran Dinamarca, se me ocurrió que esa situación en la que los daneses nos encontrábamos era similar a la que habían padecido los judíos de Palestina en los días del imperio romano».
Rodar la película y trabajar en Hollywood fueron dos sueños que nunca pudo realizar el famoso cineasta. A la pregunta que le hicieron sobre si su película sobre Jesús perseguía algún propósito contestó: «Sí, lo persigue en la medida en que pienso que ayudará disminuir el antagonismo entre cristianos y judíos». Este sueño sí se le ha ido cumpliendo, el mismo día de su elección el Papa Francisco le envió un mensaje a Riccardo Di Segni, Rabino Jefe de la comunidad hebrea más antigua de la diáspora, la de Roma. “El día de mi elección como Obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal —dice el texto— le saludo cordialmente y le anuncio que la inauguración solemne de mi pontificado tendrá lugar el martes 19 de marzo”. «Confiando en la protección del Altísimo —prosigue el Papa— espero vivamente poder contribuir al progreso experimentado en las relaciones entre judíos y católicos a partir del Concilio Vaticano II, con un espíritu de colaboración renovada y al servicio de un mundo que cada vez esté más en armonía con la voluntad del Creador”.
El universo estético dreyeriano deviene así, de algún modo, profecía creativa.
7 Abril de 2013
Pbro. Filiberto Cruz Reyes